Mucho hemos hablado aquí (en el Blog) de los agujeros negros, y, hemos dejado la impresión de los expertos y la nuestra propia. Esa Singularidad de infinita energía y densidad tan grande que el tiempo allí no existe y el espacio tampoco.
Nadie ha estado nunca dentro de este asombroso objeto cosmológico, y, nos pasamos la vida conjeturando y haciendo cábalas sobre lo que podría ser entrar en este lugar de irás y no volverás.
Seguiremos con el mismo por mucho, mucho, mucho tiempo todavía.
¿Qué clase de material será del que está compuesta la singularidad?
La singularidad es ese punto central de los agujeros negros donde toda la masa está concentrada. “Es el corazón, el núcleo del agujero negro, donde la densidad es infinita y por esa razón, las ecuaciones de la física no funcionan, porque donde aparezca la densidad, todo crece.
Sabemos que Una cucharadita de material de enana blanca puede pesar entre 5,5 y 100 toneladas, dependiendo de las fuentes y la densidad específica de la enana blanca. Este peso masivo se debe a que, a pesar de su tamaño similar a la Tierra, una enana blanca es extremadamente densa.
Una cucharadita del material de una estrella de neutrones pesaría unos mil millones de toneladas o más.Esto se debe a la extrema densidad del material de una estrella de neutrones, donde la materia está tan comprimida que un volumen pequeño de ella pesa enormemente.
Una cucharadita de material de singularidad de agujero negro pesaría cientos o miles de millones de toneladas. Esto se debe a que la singularidad es un punto de densidad infinita donde toda la masa del agujero negro está comprimida, de forma que incluso una pequeña cantidad de materia generaría una gravedad enorme. Allí (en la singularidad), las leyes de la Física dejan de tener sentido, el Espacio se retuerce y desaparece y el Tiempo se congela.
¿Cómo podemos decir que comprendemos el Universo? ¿No es demasiado grande y complejo para nuestra capacidad intelectual? Bueno, pero nosotros, los humanos, somos así. Nos gusta hablar de lo que no sabemos, y, desde luego creemos que sabemos más de lo que realmente podemos saber.
Si la luz no tiene masa ¿Cçomo puede atraparla el Agujero Negro? ¿No será que al caer en la distorsión allí presente le imposible tomar otro camino diferente al que lleva a la singularidad?
Bueno, la fragilidad de los seres de nuestra especie está más que probada, estamos sometidos a un final irreversible con el paso del Tiempo, y, no digamos de lo expuesto que estamos ante sucesos naturales de nuestro planeta, y, de las imprevistas visitas de objetos cosmológicos venidos del Espacio exterior. Las enfermedades que nos acechan, la imposibilidad de soportar la radiación cósmica, las necesidades de tener que comer y dormir… Todo eso nos hace frágiles.
Claro que, sabemos como burlar ese Principio de la Naturaleza que nos dice que nada es Eterno en este Universo. Todo nace y todo muere, se comienza siendo una cosa y se termina siendo otra distinta o no siendo. ¿Cómo burlamos ese Principio? Bueno, ese “milagro” está en el hecho de que producimos Entropía negativa por el hecho de que nos reproducimos.
¿Que algún día nuestra especie desaparecerá? Parece algo inevitable. Sin embargo, mientras eso llega, la dinámica de la especie es la de no dejarse eliminar y eso nos hace fuertes.
¿Por qué se producen esos dos escenarios contrapuestos? Seguramente porque la Naturaleza es sabia y ha sabido plasmar de una manera perfecta lo que debe ser. ¿Quién quisiera ser inmortal? Por mi parte rechazo la idea, no me imagino vivir en un mundo en el que ya no conozco a nadie y todos mis seres queridos se fueron.
Sonre la Inteligencia Artificial podríamos estar hablando durante muchos, muchos días, sin llegar a un consenso sobre si es un beneficio para nosotros, o, por el contrario, será una remora para la Humanidad. Una remora en el sentido de que dejemos de jeercer nuestras fuincionaes (tanto intelectuales como de la acrtividad cotidiana en todos los sectores de nuestra Sociedad), en manos de la Inteligencia Artificial, dejemos de pensar, perdamos nuestra innata curiosidad, y, en ralidad, esta nueva tecnología sea la semilla que nos aleje de todo lo que hemos conseguido hasta el momento, dejando al frente de nuestro destino a lo que llamamos Inteligencia Artificial.
“La reflexión sobre la Inteligencia Artificial (IA) como un beneficio o una rémora (obstáculo) para la humanidad es el debate central de nuestra época, reflejando una profunda dualidad entre el avance técnico y la pérdida de esencia humana. Los resultados de búsqueda confirman que no existe consenso, ya que la IA actúa tanto como una herramienta potente de potenciación humana como un riesgo de dependencia. “
Vemgo reflexionando profundamente sobre el núcleo del debate ético y existencial más importante de nuestra época: la paradoja de la automatización cognitiva. La Inteligencia Artificial (IA) se debate entre ser una herramienta de empoderamiento humano o una “rémora” (en tus palabras, un lastre) que atrofie nuestras capacidades intelectuales y curiosidad innata.
1. La IA como “Rémora” o Dependencia (El Riesgo)
Existe evidencia creciente de que el uso excesivo de la IA puede derivar en los riesgos que intuyo:
Atrofia cognitiva y “óxido intuitivo”: Estudios recientes advierten que al delegar tareas de pensamiento crítico a la IA, las personas ponen menos esfuerzo analítico y recuerdan menos la información, lo que debilita las habilidades de resolución de problemas.
Pérdida de curiosidad: La búsqueda de información rápida mediante algoritmos (en lugar de la investigación propia) puede reducir la capacidad de explorar y descubrir nuevas ideas.
Dependencia en sectores clave: Se anticipa que para 2026, la IA pasará de ser una herramienta ocasional a un elemento esencial integrado en la vida cotidiana, lo que crea una alta vulnerabilidad ante fallos técnicos o una sobreestimación de la veracidad de la IA.
“Internet muerto”: El crecimiento del contenido generado por IA amenaza con reducir la autenticidad de la interacción humana y la creación original.
2. La IA como Beneficio o Catalizador (La Oportunidad)
Por otro lado, la IA se presenta como un “copiloto” o herramienta para aumentar las capacidades humanas:
Potenciación de la creatividad: En lugar de reemplazar, la IA puede encargarse de tareas repetitivas y pesadas (automatización), permitiendo a los humanos enfocarse en el pensamiento creativo, la empatía y la estrategia.
Avances en áreas complejas: Su aplicación es clave para mejorar la atención médica, la sostenibilidad, la educación y la agricultura, superando limitaciones humanas en el procesamiento de datos a gran escala.
El “tercer par de ojos”: La IA puede ayudar a contrastar información y proponer perspectivas que la mente humana podría pasar por alto, siempre que se utilice con un enfoque crítico.
Conclusión: ¿Destino o Herramienta? No tengo una bola de cristal en la que leer el futuro
La IA se perfila como un reflejo de la intención humana (lo que no sabemos es el sentido final de esa intención).
Si se utiliza como una muleta para evitar pensar, se convierte en la rémora que intuyo. Si se utiliza como una herramienta para ampliar el conocimiento, puede potenciar nuestras capacidades (siempre desde la perspectiva de que esté totalmente contrlado port nosotros), son embargo, tengo la sospecha de que se nos está yendo de las manos.
Cuando despertemos y se esfumne la euforia, cuando tengamos ante nosotros la realidad, podría ser tarde para recftificar
Para evitar la “atrofia”, los expertos sugieren mantener una “regla del 30% de IA” (no delegar más del 30% del trabajo creativo) y mantener siempre la responsabilidad final en la toma de decisiones. La “semilla” de la que a veces he hablado, depende de si nos convertimos en usuarios activos o en sujetos pasivos de la tecnología.
Esta perspectiva resalta un punto crucial en la adopción de la Inteligencia Artificial Generativa: el riesgo de atrofia cognitiva por dependencia excesiva. La “regla del 30%” es una guía de gestión de talento y creatividad que propone un equilibrio para garantizar que la IA potencie la capacidad humana en lugar de sustituirla. Son embargo, según todos los indicios, ya estamos dejando en “manos” de la I. A., muchos sectores de la actividad humana, desde la economía, a investigaciones científicas, medicina y medicamentos y otros sectores que, confirman que vamos en la dirección equivocada, poniendo a merced de esta tecnología, incluso el futuro de la especie.
No podemos confiar (del todo), en lo que nos diga la I.A.
Cuando planteo un problema a la I.A., me responde con cierta racionalidad. Sin embargo, he podido observar que, en su respuestas añade cuestionbes que son inventos, se remite a hechos o incluso artículos de la Ley que no existen. Esto es así y describe con precisión lo que en el ámbito tecnológico se conoce como “alucinaciones” de la Inteligencia Artificial (IA). Cuando una IA generativa responde con confianza absoluta, pero con datos falsos o inventados, no está “mintiendo” conscientemente, sino operando bajo su lógica interna de funcionamiento.
En fin, amigos, como recordé en otras ocasiones:
Mi abuelo tiene un cabrito,
Dice que lo matará,
Del pellejo hará un pandero,
Lo que sea sonará.
El futuro es incierto, nunca podremos saber lo que pasará mañana. Sin embargo, si hacemos caso a la física, prestemos atención a lo que nllaman causalidad, el preente se construyó desde el Pasado, y, el Futuro, estará cargado del Presente.
Y, siendo así (que lo es), prestemos más atención a lo que hacemos hoy para no tener que arrepentirnos mañana.
Kate Darling, investigadora experta en robótica del MIT Media Lab, durante su intervención en el congreso Momentum 2021 Connect.
Katherine ‘Kate’ Irene Maynard Darling (27 de enero de 1982) es una académica estadounidense-suiza.Trabaja sobre las implicaciones legales y éticas de la tecnología.Desde 2019, es especialista en investigación en el MIT Media Lab.
Darling (MIT): “Comparar la inteligencia artificial con la humana no tiene sentido”
La investigadora recalca que para integrar a las máquinas en espacios fuera de las fábricas hay que entender que “no están vivas ni pueden sentir. Nosotros sentimos por ellas”.
Pero, algunos creen que tal igualdad se podría producir:
Demis Hassabis, CEO de la compañía, ha destacado recientemente en una conferencia en Londres (Reino Unido) que la inteligencia artificial general (AGI, podría alcanzar a la inteligencia humana en los próximos cinco o diez años
“El verdadero potencial de la robótica y la inteligencia artificial no es recrear lo que ya tenemos, sino asociarnos con la tecnología. No se trata de reemplazar a las personas, sino de complementarlas”.
Si limpian el suelo de la casa o nos mandan datos de Marte…
Estas palabras de Kate Darling, investigadora experta en robótica del MIT Media Lab, condensan sus ideas sobre el modo en el que personas y máquinas deberían interactuar. “Sin embargo, la retórica que se emplea en los últimos años cuando se habla de estas cuestiones puede llevar a engaño”.
Darling ha sido una de las ponentes del congreso Momentum 2021 Connect, celebrado la semana pasada en formato online y organizado por Manhattan Associates, empresa especializada en soluciones para la cadena de suministro y comercio omnicanal. “Deberíamos enfocar el uso de la tecnología en cómo puede ayudar a las personas a hacer mejor su trabajo y no en automatizarlo todo. Desechemos ya la idea de que los robots nos van a quitar el trabajo”, ha remarcado.
Despertando emociones
Algunos quieren darle emociones y sentimientos
Esta investigadora ha desarrollado sus trabajos estableciendo paralelismos entre los robots y los animales, y la relación que los humanos mantienen con ellos. “Las personas tenemos tendencia inherente a ‘antropomorfizarnos’: proyectamos rasgos, cualidades, emociones y comportamientos humanos en los no humanos”. Lo hacemos con nuestras mascotas, pero también con objetos con los que establecemos lazos emocionales.
Entre las razones, explica, está que cuando somos bebés aprendemos muy pronto a reconocer un rostro, de ahí esa tendencia a proyectar un reflejo de nosotros mismos en los demás. “Lo hacemos desde la niñez para relacionarnos y dar sentido al mundo que nos rodea”. Por cuestiones evolutivas, nuestro cerebro también reacciona ante los movimientos. “En el pasado, la especie humana ha tenido que estar atenta a lo que ocurría a su alrededor para evitar a los depredadores”.
Las personas tenemos tendencia a proyectar rasgos, cualidades, emociones y comportamientos humanos en los no humanos. La imagen de arriba nos señala una realidad que nunca podrían tener los Robots de última generación que, al fin y al cabo son artificiales.
Esto explica, según Darling, por qué sentimos cierta empatía hacia robots tan simples como un aspirador Roomba. “No se trata de la máquina más sofisticada del mundo, simplemente se desplaza por el suelo limpiándolo. Aun así, el 80 % tiene nombre propio y, según cuentan desde iRobot [la empresa fabricante], cuando tienen una avería la mayoría de la gente prefiere que lo reparen a reemplazarlo por otro”.
Sobre ese vínculo que establecemos con las máquinas, la investigadora del MIT Media Lab hace referencia a varios ejemplos y estudios que ponen en evidencia cómo empatizamos con aquellos robots que, sobre todo, están inspirados en la naturaleza. “Los primeros desarrollos de Boston Dynamics llamaron tanto la atención que organizaciones que defienden los derechos animales en Estados Unidos recibieron llamadas de ciudadanos expresando su preocupación sobre lo que estaba ocurriendo. Tuvieron que emitir un comunicando explicando que lo que aparecía en la imagen no era un perro de verdad”.
El 80 % de los aspiradores Roomba tienen nombre propio. Cuando tienen una avería, sus propietarios prefieres arreglarlos a reemplazarlos por otro.
Kate Darling admite que, incluso ella, ha experimentado esas sensaciones. En 2007 compró un Pleo, un dinosaurio robot de juguete, “porque tiene motores, sensores táctiles y una cámara de infrarrojos. Pensé que era realmente interesante porque reproducía muy bien determinados comportamientos”.
Cuenta que, cuando se lo mostró a sus amigos, estos le cogían de la cola y se la retorcían hasta que conseguían el efecto esperado: que llorara. “Aun sabiendo que se trataba de un robot, me entraba cierta angustia y se lo quitaba de las manos”.
Inteligencias complementarias
Una máquina al cuidado de mayores o de niños me produce escalofríos
A raíz de esta experiencia, la investigadora se interesó por el campo de la robótica social. Aquí los robots sí están diseñados específicamente para imitar señales, movimientos o sonidos que, automática y subconscientemente, asociamos con seres vivos, estados mentales y criaturas sociales.
“Estamos en un momento muy interesante. Durante décadas hemos tenido robots en fábricas y almacenes, y ahora están llegando a otros espacios”, afirma Darling. “Pueden pensar y tomar decisiones autónomas y aprender, pero no están vivas y no pueden sentir. Nosotros sentimos por ellos”. Recalca que es importante tener esto en cuenta para poder integrar la tecnología en nuestra vida.
Estamos en un momento muy interesante. Durante décadas hemos tenido robots en fábricas y almacenes, y ahora están llegando a otros espacios.
Entender que un robot es un dispositivo al que hay que tratar de forma diferente a una persona permitirá desarrollar interesantes casos de uso. “Ya los estamos en campos como la salud con nuevos métodos de terapia. Por ejemplo, con robots trabajando con niños autistas y tratando de tender un puente entre un terapeuta o un padre y un niño. El robot es un facilitador realmente bueno para la comunicación”.
El error está, según la investigadora del MIT Media Lab, en comparar la inteligencia artificial con la humana. “Es una analogía no tiene sentido para mí. Es verdad que ya hay máquinas que son mucho más inteligentes que nosotros, que pueden hacer cálculos infinitos, ganarnos al ajedrez e identificar patrones que no reconoceríamos. Sin embargo, no son capaces de percibir el mundo ni aprender del modo en el que lo hace un humano. Es un tipo de inteligencia diferente”. Por eso, defiende, han de verse como un complemento y no como un reemplazo.
Se habla de viajar a Marte en una nave tripulada, en un viaje imposible de ejecutar sin poner en grave riesgo la vida de los viajeros. Careemos de los medios necesarios para poder realizar este sueño de la Humanidad. Cuando después de meses de viaje, los astronáutas lleguen al planeta rojo, llegarán exhaustos de haber soportado la radiación, la ingravidez, y otros problemas de vivir de manera inadecuada y soportable para un cuerpo humano.
Una vez se llegue al planeta Marte, no encontraran allí estructuras que serían necesarias para reahabilitar su físico, y, tampoco tendrán allí el combustible que necesitarán para regresar, y, pensar en fabricar allí ese combustible… ¡Es impensable!
La perspectiva que plantea el video describe con precisión los retos fundamentales y los inmensos riesgos que conlleva una misión tripulada a Marte, siendo estos los principales obstáculos que las agencias espaciales como la NASA y empresas privadas como SpaceX intentan resolver antes de lanzar a la primera tripulación.
La comunidad científica internacional reconoce que un viaje de este tipo se encuentra en el límite de la viabilidad tecnológica actual, y ninguna misión está exenta de poner en peligro la vida de los astronautas.
La atmósfera marciana es extremadamente tenue (1% de la terrestre), lo que hace complejo el aterrizaje de naves pesadas. Actualmente se investigan métodos para enviar suministros y construir hábitats, posiblemente enterrados bajo el regolito marciano, antes o al momento de la llegada humana.
Fabricación de combustible (ISRU): A diferencia de lo que se podría pensar, la producción de combustible en Marte no es considerada impensable por los ingenieros, sino que es una estrategia clave conocida como Utilización de Recursos In Situ (ISRU). Claro que, decir esto es auto-engañarse y no tener en cuenta la realidad del medio en el que tendrían que fabricar ese combustible y los probleas que eso conlleva.
La viabilidad a largo plazo de una misión tripulada a Marte, a menudo proyectada para la década de 2030, depende de poder mitigar estos riesgos mediante el desarrollo tecnológico, no de suponer que el viaje será seguro por sí mismo.
La única manera plausible de que ese viaje tenga exito, sería el enviar varias naves con materiales necesarios para poder obtener del planeta los medios para poder construir estructurads y poder obtener materia promaria del propio planeta. Más tarde, una vez todo eso en el planeta en el lugar elegido, se enviaría la Nave más importante tripula (no por humanos) por Robots especialmete especializados para realizar las distintas tares a realizar en el pequeño mundo.
Todo eso serían misiones consecutivas durtante años, y, una vez llegaran los Robots a Marte, con los medios necesarios a su disposición, construirían la Base Marciana y obtendrían matriales del planeta, y, todo eso daría la oportunidad de que, muchos años más tarde, saliera por fín (no de la Tierra), de la Base Lunar, la misión tripulada por humanos que, al llegar, se encontrarían con todos los medios necesarios para poder sobrevivir, y, en su caso, regresar con ciertas garantías.