May
6
¿La Belleza? ¡Está por todas partes! Solo hay que saber mirar
por Emilio Silvera ~
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Sí, amigos míos, la Belleza puede estar en todas partes y, a cualquier lugar que podamos mirar nos podemos encontrar con ese maravilloso paisaje que nos deje sin respiración. También una simple mirada o una bella canción… Nos pueden transportar a otro mundo sin salir de este.


La Naturaleza es asombrosa, y, no pocas veces, nos tenemos que sentir pequeños ante tanta grandiosidad

Sí, la belleza estáen todas partes, nos acompaña a lo largo de nuestras vidas, lo que pasa es que, atendiendo a los problemas cotidianos, no la prestamos atención
La llegada de nuestro primer hijo, es un acontecimiento que va mucho más allá de la contemplación de la belleza. Un revoltijo de sentimientos se agolpan dentro de ti, sentías que sois los responsable de la criatura, un Ser que viene al mundo desprovisto de las propias armas para poder defenderse y que, durante los primeros años estará bajo vuestra responsabilidad.

Saber hacer feliz al Ser amado, respetar su propia intimidad, dejarle espacio libre para sus necesidades de compartir momentos con otras personas, saber escuchar lo que nos tenga que decir, valorar lo que hace, y, sobre todo, comprender que es una de las dos partes con el mismo valor, es decir, que dos son uno.
¡AH! Es importante no callar los sentimientos y, de vez en cuando decirle ¡Te quiero! Le sentará muy bien, que ella o él se sientan queridos, sobre todo con los hechos y los comportamientos del uno hacia el otro.

Encontrar el momento de aislarte contigo mismo y poder saborear un buen libro. Eso también es belleza
¿Quién no ha estado alguna vez, en ese solitario lugar, rodeado de árboles, al lado de un cristalino riachuelo de aguas cristalizas que se deslizan rumorosas hacia el Mar? ¿Quién alguna vez no disfrutó al oír el “silencio” del suave viento meciendo las hojas de los árboles, que responden con esa suavidad de infinita repetición de un rumor silencioso? ¿Quén no ha quiedado embelado al oír los trinos de los pequeños pajarillos multicolores que salan de rama en rama incansables? ¿Quién no ha sentido a travéz de su olfato, ese olor a tierra mojada? El aroma de las plantas, esa sinfonía de oolores que te relaja y te eleva el espíritu, al ver como la mariposa de belolos colores bate sus alas y se posa en la flor, como una mariqurita camina por la hoija de una malva, esa interminable fila de hormigas que portan trozos de ramitas más pesados que ellas ¿no es una maravilla? . Todo ese conjunto que está presente en ese sencillo paraje natural, que no te cuesta nada, que lo tenemos siempre a nuestra disposición, y, la mayor parte de la gente, lo cambia por ver un partido de futbol.
He hutilizaso los sentidos (vista, oído, olfato) para crear una atmósfera de serenidad. Menciona elementos como el “rumor silencioso” del viento, el aroma a tierra mojada y los colores de la naturaleza, lo cual conecta con la necesidad humana de calma y relajación.

¿Qué nos está pasando?

En la imagen de la Naturaleza nos relajamos y alimentamos el espíritu, cagamos las pilas.
En la del campo de futbol, pagamos un buen dinero para poder gritar compo energímenos.
Pués así somos los humanos.

Hacer el bien a otras personas que se pueden sentir solas, ayudar de alguna manera. Eso también es Belleza

También es Belleza el trabajo bien hecho que ofrece conocimientos y, de alguna manera, mejora de la Sociedad para todos. Eso también es Belleza.

Pasar unos días en plena naturaleza oyendo los ruidos del Bosque, el rumos del regajo de transparentes aguas, el trino de los pajarillos, el viento sobre las hojas de los árboles, y, el chisporroteo de la leña en la chimenea mientras tomas un buen cafe acompañado del Ser Amado…. ¡Eso es Belleza! Sí, me repito pero… ¿Quién puede evitarlo?

Que toda tu familia esté bien de salud, que los niños vayan evolucionando a un ritmo normal y avancen en los estudios para que el día de mañana sean hombres y mujeres de provecho… ¡Eso es Belleza!
Desde aquí, os deseo de corazón la Belleza en vuestras vidas y que salud os campoña.
Emilio Silvera Vázquez
May
6
¿Habéis pensado por qué hay vida en el Universo?
por Emilio Silvera ~
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Somos parte del Universo ¡La que piensa!
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Una buena nutrición cerebral es esencial para la evolución de éste órgano increíble
Los ladrillos del cerebro: Es evidente que el estímulo para la expansión evolutiva del cerebro obedeció a diversas necesidades de adaptación como puede ser el incremento de la complejidad social de los grupos de homínidos y de sus relaciones interpersonales, así como la necesidad de pensar para buscar soluciones a problemas surgidos por la implantación de sociedades más modernas cada vez. Estas y otras muchas razones fueron las claves para que la selección natural incrementara ese prodigioso universo que es el cerebro humano.
En este sentido no podemos olvidar la esencial alimentación con lípidos grasos poliinsaturados.

Sin movernos del planeta Tierra, hemos llegado a saber dónde estamos y cómo es, el Universo- Y, también hemos llegado a saber que la Vida, está presente en él debido a unas Constantes Universales que lo permiten. Si la carga del electrón, o, la masa del protón, variarán, aunque solo fuera una diez millonésima parte… ¡La Vida no estará presente en el Universo!
Ahora sabemos que el universo tiene que tener miles de millones de años para que haya transcurrido el tiempo necesario par que las moléculas de la vida pudieran ser fabricadas en las estrellas y la gravitación nos dice que la edad del universo esta directamente ligada con otras propiedades como la densidad, temperatura, y el brillo del cielo.

El Sol fusiona cada segundo 600.000 Toneladas de Hidrógeno en 595.000 Toneladas de Helio, y, las 5.000 toneladas que se pierden en la transición, son envidas al Espacio Interestelar en forma de luz y calor. De esa luz y ese calor, la Tierra recoge unas dos millonésimas partes que, dicho sea de paso, son suficientes para que la vida esté presente en nuestro planeta, se produzca la fotosíntesis y otras muchas maravillas naturales.

Gracias al Sol, podemos tener una serie de mejoras y tecnologías que aprovechan sus rayos de luz y su calor para obtener la energía limpia que necesitamos, y, cierto es que, teniéndolo tan cerca (es la estrella más cercana a nosotros), aún nos quedan por desvelar muchos secretos que esconde. Pero veámoslo otras perspectivas.
Se han programado modelos donde la composición de la Corona del Sol ha sido alterada digitalmente y que, mediante la combinación de 30 fotografías se nos hace ver las periféricas olas y filamentos y, por mi , con el modelo por delante en la pantalla de mi ordenador, estoy viendo esa parte interior brillante de la corona (corona K), provocada por la luz del Sol difundida por electrones. Es la auténtica corona, al revés que la corona F, que es debida a la luz difundida por las partículas de polvo.
En un estudio reciente, se ha podido constatar que, por los alrededores de las estrellas, a muy altas temperaturas, se forman moléculas anilladas de Carbono que atraen Nitrógeno, y, de esa manera, son posibles los aminoácidos que hacen funcionar al cerebro. La Luz del Sol y su energía, es más importante para la vida de lo que podemos imaginar.



Los astrofísicos se devanan los sesos queriendo saber si hay vida fuera de la Tierra. Buscamos y no dejamos de buscar, pero las distancias que nos separan impiden ese hallar, y, con nuestras limitaciones solo una ínfima parte hemos podido mirar, del Universo inmenso que no podemos abarcar.


“Toda vida en la Tierra requiere de elementos químicos, hidrógeno, oxígeno, nitrógeno, azufre, fósforo, así como de otros muchos en menores cantidades, como ciertos minerales; requiere además de agua como solvente en el cual las reacciones tienen lugar. Cantidad suficiente de carbono y demás elementos constituyentes de la vida, junto con el agua, harían posible la formación de organismos vivientes en otros planetas con una química, presión y temperatura similares a la Tierra. Como la Tierra y otros planetas están hechos de “polvo estelar”, es muy probable que otros planetas se hayan formado con semejante composición de elementos químicos que los terrestres. La combinación de carbono y agua en la forma de carbohidratos, como el azúcar, puede ser una fuente de energía química de la que depende la vida, mientras que a la vez provee elementos de estructura y codificación genética. El agua pura es útil, pues tiene un pH neutro debido a la continuada disociación entre sus iones de hidronio e hidróxido. Como resultado, puede disolver ambos tipos de iones, positivos (metálicos) y negativos (no metálicos) con igual habilidad.
Debido a su relativa abundancia y utilidad en el sostenimiento de la vida, muchos han hipotetizado que todas las formas de vida, donde quiera que se produzcan, se valdrían también de estos materiales básicos. Aun así, otros elementos y solventes pueden proveer una cierta base de vida. Se ha señalado al silicio como una alternativa posible al carbono; basadas en este elemento, se han propuesto formas de vida con una morfología cristalina, teóricamente capaces de existir en condiciones de alta temperatura, como en planetas que orbiten muy cercanos a su estrella.

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Incluso se ha pensado en la posibilidad de formas de vida basadas en el Silicio. La podríamos tener al lado y no saber que es vida con otra conformación y otros parámetros que no podremos comprender. Sin embargo, negar su posible existencias… ¡No podemos!
También se han sugerido formas de vida basadas en el otros solventes, pues existen compuestos químicos capaces de mantener su estado líquido en diferentes rangos de temperatura, ampliando así las zonas habitables consideradas viables. Así por ejemplo, se estudia el amoníaco como solvente alternativo al agua. La vida en un océano de amoníaco podría aparecer en un planeta mucho más lejano a su estrella.
Técnicamente, la vida es básicamente una reacción que se replica a sí misma, por lo que bajo esta simple premisa podría surgir la vida bajo una amplia gama de condiciones e ingredientes diferentes, si bien la vía carbono-oxígeno parece la más óptima y conductiva. Existen incluso teorías sobre reacciones autorreplicantes que podrían ocurrir en el plasma de una estrella, aunque éste sería un tipo de vida altamente extremo y nada convencional.”
Hacinados en Grutas, huyendo del frío y los peligros de la noche, asustados del trueno y la tormenta
Mucho tiempo ha pasado que esta imagen era el presente, y, sin embargo, para el Universo supone una ínfima fracción marcada por el Tic Tac cósmico de las estrellas y galaxias que conforman la materia de la que provenimos. Es un gran misterio para nosotros que sean las estrellas las que fabrican los materiales que, más tarde, llegan a conformar a seres vivos que, en algunos caso, tienen consciencia. Max Planck decía:
“La ciencia no puede resolver el misterio final de la Naturaleza. Y esto se debe a que, en el último análisis, nosotros somos del misterio que estamos tratando de resolver”.
“La creciente distancia entre la imagen del mundo físico y el mundo de los sentidos no significa otra cosa que una aproximación progresiva al mundo real.” Nos decía Planck. Su intuición le llevaba a comprender que, con el paso del tiempo, nosotros estaríamos adquiriendo por medio de pequeñas mutaciones, más amplitud en nuestros sentidos, de manera tal que, sin que nos diéramos cuenta nos estábamos acercando más y más al mundo real.”

Muchas son, las cosas inexplicables y, nuestra curiosidad, llegará a desvelar esos secretos que el Universo esconde. Arriba, aparece una imagen del Universo y otra, muy similar, que pertenece a nuestra red neuronal. Si las comparamos, nos parece que en nuestros cerebros queda representado el universo entero, y, de alguna manera, así resulta ser. Seres conscientes de Ser, surgidos en un planeta situado en una galaxia corriente, a 30.000 años-luz del centro galáctico. No parece más que, como dijo alguien, el Universo nos trajo aquí para poder contemplarse así mismo.
Aquí cada día, elegimos una cuestión distinta que se relaciona, de alguna manera, con la ciencia que está repartida en niveles del saber denominados: Matemáticas, Física, Química, Astronomía, Astrofísica, Biología, Cosmología… y, de vez en cuando, nos preguntamos por el misterio de la vida, el poder de nuestras mentes evolucionadas y hasta dónde podremos llegar en nuestro camino, y, repasamos hechos del pretérito que nos trajeron hasta aquí, y, mencionamos la capacidad intelectual de algunos personajes y sus aportaciones al saber del mundo.

Robert Henry Dicke (6 de mayo de 1916 – 4 de marzo de 1997) fue un físico experimental estadounidense, que hizo importantes contribuciones en astrofísica, física atómica, cosmología y gravitación. Hombre inquieto, muy activo y, sobre todo, curioso por saber todo aquello que tuviera alguna señal de misterio.
Me referiré ahora aquí al extraño personaje que arriba podéis ver. Se sentía igualmente cómodo como matemático, como físico experimental, como destilador de toda clase de ideas que le llevara a descubrir los misterios de la Naturaleza.

Paul Adrien Maurice Dirac (8 de agosto de 1902 – 20 de octubre de 1984) fue un físico teórico británico que contribuyó de forma fundamental al desarrollo de la mecánica cuántica y la electrodinámica cuántica. Sus trabajos sobre el electrón, en nada tiene que envidiar a los de Einstein.
Dirac, que predijo la existencia del positrón, le dedicó un estudio a la Gravedad al hilo de una serie de números y teorías propuestas por Eddintong en aquellos tiempos y decidió abandonar la constancia de la constante de gravitación de Newton, G. Sugirió que estaba decreciendo en proporción directa a la edad del universo en escalas de tiempo cósmicas. Es decir, la Gravedad en el pasado era mucho más potente y se debilitaba con el paso del tiempo.
Así pues, en el pasado G era mayor y en el futuro será menor que lo que mide hoy. Veremos que la enorme magnitud de los tres grandes números (1040, 1080 y 10120) es una consecuencia de la gran edad del universo: todas aumentan con el paso del tiempo.
La propuesta de Dirac provocó un revuelo un grupo de científicos vociferantes que inundaron las páginas de las revistas especializadas de cartas y artículos a favor y en contra. Dirac, mientras tanto, mantenía su calma y sus tranquilas costumbres, escribió sobre su creencia en los grandes números cuya importancia encerraba la comprensión del universo con palabras que podrían haber sido de Eddington, pues reflejan muy estrechamente la filosofía de la fracasada “teoría fundamental”.

Siempre hemos estado obsesionados con algunos números en los que creímos ver significados ocultos
“¿No cabría la posibilidad de que todos los grandes sucesos presentes correspondan a propiedades de Gran 1040 y, generalizando aún más, que la historia entera del universo corresponda a propiedades de la serie entera de los números naturales…? Hay así una posibilidad de que el viejo sueño de los filósofos de conectar la naturaleza con las propiedades de los números enteros se realice algún día”.
La propuesta de Dirac levantó controversias los físicos, y Edward Teller en 1.948, demostró que si en el pasado la gravedad hubiera sido como dice Dirac, la emisión de la energía del Sol habría cambiado y la Tierra habría mucho más caliente en el pasado de lo que se suponía normalmente, los océanos habrían estado hirviendo en la era precámbrica, hace doscientos o trescientos millones de años, y la vida tal como la conocemos no habría sobrevivido, pese a que la evidencia geológica entonces disponible demostraba que la vida había existido hace al menos quinientos millones de años.

Las constantes de la Naturaleza han sido medida de mil maneras
Dicke, ya podéis imaginar que fue uno de los que de inmediato se puso manos a la obra para dilucidar si la Naturaleza encerraba el secreto de una G variable como decía Dirac.
A lo largo del Siglo XX se observó que algunas de las cifras que se dan en la naturaleza coinciden de manera sorprendente, y más extraño aún resultó el hecho de que se refieren a ámbitos físicos aparentemente independientes. Otro elemento insólito consistía en que todas ellas giraban alrededor de unos números (1040, 1080 y 10120).
“El problema del gran tamaño de estos números es ahora fácil de explicar… Hay un único número adimensional grande que tiene su origen estático. Este es el número de partículas del Universo. La edad del Universo “ahora” no es aleatoria sino que está condicionada por factores biológicos… [porque cambio en los valores de grandes números] impedirían la existencia del hombre para considerar el problema”.

La Alquimia estelar está presente en “infinitos” lugares del universo
La evolución del Universo, sus transiciones de fases, la construcción natural de elementos pesados y más complejos en el seno de las estrellas y en las explosiones supernovas, todo ello, nos llevó a que la materia pudiera adquirir la capacidad químico biológica necesaria para la vida.
Dicke, cuatro años más tarde desarrolló esta importante intuición con más detalle, con especial referencia a las coincidencias de los Grandes Números de Dirac, en una breve carta que se publicó en la revista Nature. Dicke argumentaba que formas de vidas bioquímicas como nosotros mismos deben su propia base química a elementos tales como el carbono, nitrógeno, el oxígeno y el fósforo que son sintetizados tras miles de millones de años de evolución estelar en la secuencia principal. (El argumento se aplica con la misma fuerza o cualquier forma de vida basada en cualesquiera elementos atómicos más pesados que el helio.) Cuando las estrellas mueren, las explosiones que constituyen las supernovas dispersan estos elementos biológicos “pesados” por todo el espacio, de donde son incorporados en granos, planetesimales, planetas, moléculas “inteligentes” auto replicantes como ADN y, finalmente, en nosotros mismos que, en realidad, estamos hechos de polvo de estrellas.

El polvo de las estrellas, ahí se guarda el secreto de la vida y de la energía del Universo
Esta escala temporal está controlada por el hecho de que las constantes fundamentales de la Naturaleza sean:
t(estrellas) ≈ (Gmpr 2/ћc)-1 ћ/mprc2 ≈ 1040 ×10-23 segundos≈ 10.000 millones de años (se necesita ese tiempo de evolución en las estrellas para que, la vida, pueda aparecer en el Universo). No esperaríamos estar observando el Universo en tiempos significativamente mayores que t (estrellas), puesto que todas las estrellas estables se habrían expandido, enfriado y muerto. Tampoco seríamos capaces de ver el Universo en tiempos muchas menores que t (estrellas) porque no podríamos existir. No había estrellas ni elementos pesados como el carbono. Parece que estamos amarrados por los hechos de la vida biológica para mirar el Universo y desarrollar teorías cosmológicas una vez que haya transcurrido un tiempo t (estrellas) desde el Big Bang.

Creo que las constantes de la Naturaleza permiten la presencia de la Vida en el Universo
Cadenas de ADN en el Universo
Como antes se explicaba, todos los procesos de la Naturaleza, requieren su tiempo. Desde un embarazo a la evolución de las estrellas (estrellas) ≈ (Gmp2 / hc)-1 h/mpc2 ≈ 1040 ×10-23 segundos ≈ 10.000 millones de No esperaríamos estar observando el universo en tiempos significativamente mayores que t(estrellas), puesto que todas las estrellas estables se habrían expandido, enfriado y muerto. Tampoco seríamos capaces de ver el universo en tiempos mucho menores que t(estrellas) porque no podríamos existir; no había estrellas ni elementos pesados como el carbono. Parece que estamos amarrados por los hechos de la vida biológica para mirar el universo y desarrollar teorías cosmológicas una vez que haya transcurrido un tiempo t(estrellas) Big Bang.
La escena de una estrella moribunda fue necesaria para que los materiales biológicos que nos conformaron a los seres vivos, pudieran estar presentes en el Universo. Sin que llegara a producirse tal acontecimiento, no existirían en el universo los elementos necesarios para la vida. Así no pocas veces hemos oído decir que estamos hechos de polvo de estrellas y, aunque no literal, si es una buena metáfora de lo que somos. Es fácil suponer que la vida pulula por todo el Universo. Pero, siempre se nos viene una pregunta a la mente:
¿Somos nosotros en el futuro?
¿Por qué no hemos contactado ya con otros seres inteligentes de otros planetas?
No parece tan difícil responder a esa pregunta si pensamos en el Tiempo y en la Distancia, es decir, el Espacio-tiempo que habría que cubrir para encontrar a otros seres que pudieran existir, como nosotros, pobladores de mundos lejanos. Sin embargo, una duda siempre queda en el aire. Nuestros telescopios alcanzan galaxias situadas a miles de millones de años-luz del Sistema solar, y, cabría preguntarse, ¿Cómo podríamos llegar hasta allí?
Claro que los procesos de la alquimia estelar necesitan tiempo: miles de millones de años de tiempo. Y debido a que nuestro universo se está expandiendo, tiene que tener un tamaño de miles de millones de años-luz para que durante ese periodo de tiempo necesario pudiera haber fabricado los componentes y elementos complejos para la vida. Un universo que fuera sólo del tamaño de nuestra Vía Láctea, con sus cien mil millones de estrellas resultaría insuficiente, su tamaño sería sólo de un mes de crecimiento-expansión y no habría producido esos elementos básicos para la vida.
Nada escapa al proceso que trae el paso del Tiempo
Los procesos siguen, las cosas cambian, el Tiempo inexorable transcurre, si hay vida vendrá la muerte, lo que es hoy mañana no será. De la materia inerte surgirá la vida mediante procesos inevitables que son normales en las reglas que el Universo impone, en su ritmo y en sus constantes que hacen posible, al fin, la presencia de una bioquímica que permite la diversidad de seres vivos que a lo largo de la historia de la Tierra estuvieron aquí, los que están ahora en el presente y, los que, posiblemente, estarán mañana… ¡En ese futuro que no conocemos! Pero sabemos que…
El universo visible contiene sólo:
1 átomo por metro cúbico
1 Tierra por (10 años luz)3
1 Estrella por (103 años luz)3
1 Galaxia por (107 años luz)3
1 “Universo” por (1010 años luz)3
El cuadro expresa la densidad de materia del universo de varias maneras diferentes que muestran el alejamiento que cabría esperar entre las galaxias y lo difícil que será que podamos, algún día, conocer a seres de otras galaxias cada vez más lejos de nosotros. Sin embargo, en nuestra Vía Láctea existen miles de millones de mundos y, siendo así (que lo es), no podemos perder la esperanza de que algún día… podamos ir a otros mundos habitados, o, recibir, una inesperada visita.
Emilio Silvera V.
May
6
¿La invasión Silenciosa?
por Emilio Silvera ~
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No estamos prestando atención. Sin embargo, la invasión se está produciendo y cada vez es más fuerte. Cuando queramos poner remedio… ¡será tarde! La computación cuántica puede conseguir desvelar secretos profundamente escondidos que, por medios físicos y humanos, no hemos sido capaces de conseguir.

El revolucionario chip cuántico de Google que resuelve en 5 minutos lo que hoy tomaría 10 cuatrillones de años.
El chip es el último desarrollo en un campo conocido como computación cuántica, que intenta utilizar los principios de la física de partículas para crear un nuevo tipo de computadora increíblemente poderosa.
Hartmut Neven dirige el laboratorio de inteligencia artificial cuántica de Google que creó Willow y se describe a sí mismo como el “optimista jefe” del proyecto.
Le dijo a la BBC que Willow se utilizaría en algunas aplicaciones prácticas, pero se negó, por ahora, a proporcionar más detalles.
Pero un chip de este tipo capaz de realizar aplicaciones comerciales no aparecerá antes de finales de la década, dijo:
“Inicialmente estas aplicaciones serían la simulación de sistemas donde los efectos cuánticos son importantes.
“Por ejemplo, es relevante cuando se trata del diseño de reactores de fusión nuclear, para entender el funcionamiento de medicamentos y el desarrollo farmacéutico, y para desarrollar mejores baterías para automóviles y otra larga lista de tareas similares”.
Neven le dijo a la BBC que el rendimiento de Willow significaba que era el “mejor procesador cuántico construido hasta la fecha”.

Pero el profesor Alan Woodward, un experto en informática de la Universidad de Surrey, en Inglaterra, dice que las computadoras cuánticas serán mejores en una variedad de tareas que las computadoras “clásicas” actuales, pero no las reemplazarán.
Advierte contra la exageración de la importancia del logro de Willow en una sola prueba.
“Hay que tener cuidado de no comparar manzanas con naranjas”, le dijo a la BBC.
El problema que Google eligió como punto de referencia de rendimiento estaba “hecho a medida para una computadora cuántica”, por lo que no logra demostrar “un aceleramiento universal en comparación con las computadoras clásicas”.

No obstante, dijo que Willow representaba un progreso significativo, en particular en lo que se conoce como corrección de errores.
En términos muy simples, cuanto más útil es una computadora cuántica, más cúbits tiene.
Sin embargo, un problema importante con esta tecnología es que es propensa a errores, una tendencia que anteriormente ha aumentado cuanto más cúbits tiene un chip.

Pero los investigadores de Google afirman que han revertido esta situación y han logrado diseñar y programar el nuevo chip de manera que la tasa de error se redujera en todo el sistema a medida que aumentaba el número de cúbits.
Fue un gran “avance” que resolvió un desafío clave que el campo había perseguido “durante casi 30 años”, dice Neven.
El experto le dijo a la BBC que era comparable a “si tuvieras un avión con un solo motor: eso funcionará, pero dos motores son más seguros, y cuatro motores son aún más seguros”.

Los errores son un obstáculo significativo para crear computadoras cuánticas más potentes y el desarrollo fue “alentador para todos los que se esfuerzan por construir una computadora cuántica práctica”, dijo el profesor Woodward.
Pero el propio Google señala que para desarrollar computadoras cuánticas útiles, la tasa de error aún tendrá que ser mucho menor que la mostrada por Willow.
Se espera un crecimiento del mercado que podría alcanzar los 72 mil millones de dólares para 2035, impulsado por la aplicación de la tecnología en campos como la medicina (descubrimiento de fármacos), la química y la ciberseguridad (criptografía post-cuántica). La integración de la computación cuántica con la inteligencia artificial (IA) abrirá nuevas soluciones innovadoras para retos sociales y empresariales.


Máquinas tan potentes y que contienen en sus Chips Prodigiosos tanta información, llegarán a estar conectadas unas con otras y formar un inconmensurable cerebro de conocimiento que sobrepasará en mucho al de los humanos. Cuando sean conscientes de cómo somos, de nuestras debilidades, nuestra parte animal e irracional, nuestro egoísmo, de lo que somos capaces en ciertas situaciones… ¿No decidirán intervenir y hacerse cargo del rumbo de este “barco” que llamamos Tierra, al comprender que no vamos a puerto seguro?
Está claro que cuando estos ordenadores cuánticos sean una realidad, ningún Gobierno del mundo querrá `rescindir de ellos, y, de la misma manera, las grandes corporaciones los tendrán. Así las cosas, si como pienso unen sus capacidades todos los O.C. del mundo…. ¡Habrán conquistado a toda la Humanidad sin esfuerzo alguno! Estaremos en sus manos, y, realmente… ¿Qué podremos hacer! Las máquinas pueden dar órdenes a todo lo que está bajo su dominio que (dicho sea de paso), será todo lo importante, con lo cual, tendrán en “sus manos” nuestras vidas.
Todo esto da un poco de miedo, no niego que no sea mejor que la humanidad cuente con adelantos que nos haga más fácil la vida pero… ¡Ponernos en manos de máquinas pensantes! ¿Sabremos ponerle límites a tan poderosa tecnología?
Conociendo a los humkanos… ¡Me temo lo peosr!
Emilio Silvera V.
May
6
El viaje desde los átomos a las estrellas
por Emilio Silvera ~
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Pues yo he sido a veces un muchacho y una chica,
Un matorral y un pájaro y un pez en las olas saladas.
Quería decir que, con el paso del Tiempo, todo cambia y se transforma
Acordáos de Empédocles, que tuvo la intuición de la existencia de los elementos.
Agua, fuego, Aire y tierra que, repartidos en la conveniente proporción, lo forman todo
Esto nos decía Empédocles, el padre de aquellos primitivos elementos formados por Agua, tierra, aire y fuego que, mezclados en la debida proporción, formaban todas las cosas que podemos ver a nuestro alrededor. Claro que, él no podía llegar a imaginar hasta
donde pudimos llegar después en la comprensión de la materia a partir del descubrimiento de las partículas “elementales” que formaban el átomo y estos la materia.

Sí, hay cosas malas y buenas pero, todas deben ser conocidas para
poder, en el primer caso aprovecharlas y en el segundo prevenirlas.
Pero demos un salto en el tiempo y viajemos hasta los albores del siglo XX cuando se hacía cada
vez más evidente que alguna clase de energía atómica era responsable de la potencia del Sol y del resto de las estrellas que más lejos, brillaban en la noche oscura. Ya en 1898, sólo dos años después del descubrimiento de la radiactividad por Becquerel, el geólogo americano Thomas Chrowder Chamberlín especulaba que los átomos eran “complejas organizaciones y centros de enormes energías”, y que “las extraordinarias condiciones
que hay en el centro del Sol pueden…liberar una parte de su energía”. Claro que, por aquel entonces, nadie sabía cual era el mecanismo y cómo podía operar, hasta que no llegamos a saber mucho más, sobre los átomos y las estrellas.
Llamaradas en el sol, vientos solares, radiación estelar
El intento de lograr tal comprensión exigió una colaboración cada vez mayor entre
los astrónomos y los físicos nucleares. Su trabajo
llevaría, no sólo a resolver la cuestión de la energía estelar, sino también al descubrimiento de una trenza dorada en la que la evolución cósmica se entrelaza en la historia atómica y la estelar.
La Clave: Fue comprender la estructura del átomo. Que el átomo tenía una estructura interna podía inferirse de varias líneas de investigación, entre ellas, el estudio de la radiactividad: para que los átomos emitiesen partículas, como se había hallado que lo hacían en los laboratorios de Becquerel y los Curie, y para que esas emisiones los transformasen de unos elementos en otros, como habían demostrado Rutherford y el químico inglés Frederick Soddy, los átomos debían ser algo más que simples unidades indivisibles, como implicaba su nombre
(de la voz griega que significa “imposible de cortar”).
El átomo de Demócrito era mucho más de lo que él, en un principio intuyó que sería. Hoy sabemos que está conformado por diversas partículas de familias diferentes: unas son bariones que en el seno del átomo llamamos nucleones, otras son leptones que giran alrededor del núcleo para darle estabilidad de cargas, y, otras, de la familia de los Quarks, construyen los bariones del núcleo y, todo ello, está, además, vigilado por otras partículas llamadas bosones intermedios de la fuerza nuclear fuerte, los Gluones que, procuran mantener confinados a los Quarks.
Pero no corramos tanto, la física atómica aún debería recorrer un largo camino para
llegar a comprender la estructura que acabamos de reseñar. De los tos principales componentes del átomo -el protón, el neutrón y el electrón-, sólo el electrón había sido identificado (por J.J. Thomson, en los últimos años del siglo XIX). Nadie hablaba de energía “nuclear” pues ni siquiera se había demostrado la existencia de un núcleo atómico, y mucho menos de sus partículas constituyentes, el protón y el neutrón, que serían identificados, respectivamente, por Thomson en 1913 y James Chawick en 1932.

De importancia capital resultó conocer la existencia del núcleo y que éste, era 1/100.000 del total del átomo, es decir, casi todo el átomo estaba compuesto de espacios “vacíos” y, la materia así considerada, era una fracción inifintesimal del total atómico.
Rutherford, Hans Geiger y Ernest Marsden se encontraban entre
los Estrabones y Tolomeos de la cartografía atómica, en Manchester , de 1909 a 1911, sondearon el átomo lanzando corrientes de “partículas alfa” subatómicas -núcleos de helio- contra delgadas laminillas de oro, plata, estaño y otros metales. La mayoría de partículas Alfa se escapaban a través de las laminillas, pero, para
sombro de los experimentadores, algunas rebotaban hacia atrás. Rutherford pensó durante largo tiempo e intensamente en este extraño resultado; era tan sorprendente, señalaba, como si una bala rebotase sobre un pañuelo de papel. Finalmente, en una cena en su casa en 1911, anunció a unos pocos amigos que había dado con una explicación: que la mayoría de la masa de un átomo reside en un diminuto núcleo masivo. Ruthertford pudo calcular la carga y el diámetro máximo del núcleo atómico. Así se supo que los elementos pesados eran más pesados que los elementos ligeros porque los núcleos de sus átomos tienen mayor masa.
Los electrones crean el campo magnético y equilibra la carga positiva del núcleo
Todos sabemos ahora
, la función que desarrollan los electrones en el átomo. Pero el ámbito de los electrones para poder llegar a la comprensión completa, tuvo que ser explorado, entre otros, por el físico danés Niels Bohr, quien demostró que ocupaban órbitas, o capas, discretas que rodean al núcleo. (Durante un tiempo Bohr consideró el átomo como un diminuto sistema solar, pero ese análisis, pronto demostró ser inadecuado; el átomo no está rígido por la mecánica newtoniana sino por la mecánica cuántica.)
Entre sus muchos otros éxitos, el modelo de Bohr revelaba la base física de la espectroscopia. El número
de electrones de un átomo está determinado por la carga eléctrica del núcleo, la que a su vez se debe al número
de protones del núcleo, que es la clave de la identidad química del átomo. Cuando un electrón cae de una órbita externa a una órbita interior emite un fotón. La longitud de onda de este fotón está determinada por las órbitas particulares entre las que el electrón efectúa la transición. E esta es la razón de que un espectro que registra las longitudes de onda de los fotones, revele los elementos químicos que forman las estrellas u otros objetos que sean estudiados por el espectroscopista. En palabras de Max Planck, el fundador de la física cuántica, el modelo de Bohr del átomo nos proporciona “la llave largamente buscada de la puerta de entrada al maravilloso mundo de la espectroscopia, que desde el descubrimiento del análisis espectral (por Fraunhoufer) había desafiado ostinadamente todos los intentos de conocerlo”.

Es curioso que, mirando en la oscura noche como brillan las estrellas del cielo, nos atrae su titilar engañoso (es la atmósfera terrestre la que hace que lo parezca) y su brillo, Sin embargo, pocos llegan a pensar en lo que verdaderamente está allí ocurriendo. Las transformaciones de fase por fusión no cesan. Esta
transformación de materia en energía es consecuencia de la equivalencia materia-energía, enunciada por Albert Einstein en su famosa fórmula E=mc2; donde E es la energía resultante, m es la masa transformada en energía, y c es la velocidad de la luz (300 000 kilómetros por segundo). La cantidad de energía que se libera en los procesos de fusión termonuclear es fabulosa. Un gramo de materia transformado íntegramente en energía bastaría para
satisfacer los requerimientos energéticos de una familia mediana durante miles de años.

Por las líneas espectrales supimos de que estaban hechas las estrellas
Es un gran triunfo del ingenio humano el saber de qué, están conformadas las estrellas, de qué materiales están hechas. Recuerdo aquí a aquel Presidente de la Real Society de Londres que, en una reunión multitudinaria, llegó a decir: “Una cosa está clara, nunca podremos saber de qué están hechas las estrellas”. El hombre se vistió de gloria con la, desde
entonces, famosa frase. Creo que nada, con tiempo por delante, será imposible para nosotros.
Pero, por maravilloso que nos pueda parecer el haber llegado a la comprensión de que los espectros revelan saltos y tumbos de los electrones en sus órbitas de Bohr, aún nadie podía hallar en los espectros de las estrellas las claves significativas sobre lo que las hace brillar. En ausencia de una teoría convincente, se abandonó este campo a los taxonomistas, a los que seguían obstinadamente registrando y catalogando espectros de estrellas, aunque no sabían hacia donde los conduciría esto.

En el Laboratorio de la Universidad de Harvard, uno de los principales centros de la monótona pero prometedora tarea de la taxonomía estelar, las placas fotográficas que mostraban los colores y espectros de decenas de miles de estrellas se apilaban delante de “calculadoras”, mujeres solteras
en su mayoría y, de entre ellas, Henrietta Leavitt, la investigadora pionera de las estrellas variables Cefeidas que tan útiles serían a Shapley y Hubble.

Imagen de Sirio A (estrella grande) y Sirio B (estrella pequeña abajo a la izquierda) tomadas por el Telescopio Hubble (Créd. NASA). Sirio es la quinta estrella más cercana y tiene una edad de 300, millones de años. Es una estrella blanca de la secuencia principal de tipo
espectral A1V con temperatura superficial de 10 000 K y situada a 8,6 años luz de la Tierra. Es una estrella binaria y, de ella, podríamos contar muchas historias. La estrella fue importante en las vidas de Civilizaciones pasadas como, por ejemplo, la egipcia.
Fue Cannon quien, en 1915, empezó a discernir la forma en una totalidad de estrellas en las que estaba presente la diversidad, cuando descubrió que en una mayoría, las estrellas, pertenecían a una de media docena de clases espectrales distintas. Su sistema de clasificación, ahora
generalizado en la astronomía estelar, ordena los espectros por el color, desde las estrellas O blanco-azuladas, pasando por las estrellas G amarillas como el Sol, hasta estrellas rojas M. Era un rasgo de simplicidad debajo de la asombrosa variedad de las estrellas.
Pronto se descubrió un orden más profundo, en 1911, cuando el ingeniero y astrónomo autodidacta danés Ejnar Hertzsprung analizó los datos
de Cannon y Maury de las estrellas de dos cúmulos, las Híades y las Pléyades. Los cúmulos como estos son genuinos conjuntos de estrellas y no meras alineaciones al azar; hasta un observador inexperimentado salta entusiasmado cuando recorre con el telescopio las Pléyades, con sus estrellas color azul verdoso enredadas en telarañas de polvo de diamante, o las Híades, cuyas estrellas varían en color desde el blanco mate hasta un amarillo apagado.

Híades
Hertzsprung utilizó los cúmulos como muestras de laboratorio con las que podía buscar una relación entre los colores y los brillos intrínsecos de las estrellas. Halló tal relación: la mayoría de las estrellas de ambos cúmulos caían en dos líneas suavemente curvadas. Esto, en forma
de gráfico, fue el primer esbozo de un árbol de estrellas que desde entonces ha sido llamado diagrama Hertzsprung-Russell.
El progreso en física, mientras tanto, estaba bloqueado por una barrera aparentemente insuperable. Esto era literal: el agente responsable era conocido como barrera de Coulomb, y por un tiempo frustró los esfuerzos de las físicos teóricos para copmprender como la fusión nuclear podía producir energía en las estrellas.
La línea de razonamiento que conducía a esa barrera era impecable. Las estrellas están formadas en su mayor parte
por hidrógeno. (Esto se hace evidente en el estudio de sus espectros.) El núcleo del átomo de Hidrógeno consiste en un solo protón, y el protón contiene casi toda la masa del átomo. (Sabemos esto por los experimentos de Rutherford). Por tanto, el protón también debe contener casi toda la energía latente del átomo de hidrógeno. (Recordemos que la masa es igual a la energía: E = mc2.) En el calor de una estrella, los protones son esparcidos a altas velocidades -el calor intenso significa que las partículas involucradas se mueven a enormes velocidades- y, como hay muchos protones que se apiñan en el núcleo denso de una estrella, deben tener muchísimos choques. En resumen, la energía del Sol y las estrellas, puede suponerse razonablemente, implica las interacciones de los protones. Esta
era la base de la conjetura de Eddintong de que la fuente de la energía estelar “difícilmente puede ser otra que la energía subatómica, la cual, como se sabe, existe en abundancia en toda materia”.

Plasma en ebullición en la superficie del Sol
Hasta el momento todo lo que hemos repasado está bien pero, Que pasa con la Barrera de Coulomb? Los protones están cargados positivamente; las partículas de igual carga se repelen entre
sí; y este obstáculo parecía demasiado grande para ser superado, aun a la elevada velocidad a la que los protones se agitaban en el intenso calor del interior de las estrellas. De acuerdo con la física clásica, muy raras veces podían dos protones de una estrella ir con la rapidez suficiente para romper las murallas de sus campos de fuerza electromagnéticos y fundirse en un solo núcleo. Los cálculos decían que la tasa de colisión de protones no podía bastar para mantener las reacciones de fusión. Sin embargo, allí estaba el Sol, con el rostro radiante, riéndose de las ecuaciones que afirmaban que no podía brillar.
Afortunadamente, en el ámbito nuclear, las reglas de la Naturaleza no se rigen por las de la mecánica de la física clásica, que tienen validez para grandes objetos, como guijarros y planetas, pero pierden esa validez en el reino de lo muy pequeño. En la escala nuclear, rigen las reglas de la indeterminación cuántica. La mecánica cuántica demuestra que el futuro del protón sólo puede predecirse en términos de probabilidades: la mayoría de las veces el protón rebotará en la Barrera de Coulomb, pero de cuando en cuando, la atravesará. Este es el “efecto túnel cuántico”; que permite brillar a las estrellas.
George Gamow, ansioso de explotar las conexiones entre
la astronomía y la nueva física exótica a la que era adepto, aplicó las probabilidades cuánticas a la cuestión de la fusión nuclear en las estrellas y descubrió que los protones pueden superar la Barrera de Coulomb. Esta historia es mucho más extensa y nos llevaría hasta los trabajos de Hans Bethe, Edward Teller y otros, así como, al famoso Fred Hoyle y su efecto Triple Alfa y otras maravillas que, nos cuentan la historia que existe desde
los átomos a las estrellas del cielo.
Emilio Silvera V.
May
6
¿Nosotros? ¡Somos unos recién llegados!
por Emilio Silvera ~
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Demos una vueltecita por el pasado de nuestro planeta


En su medio, son muy superiores a nosotros
Cada cual en su mundo
Nuestra especie, los humanos, como aquel que dice, llegamos antier, es decir, en el contexto temporal del universo

Según todos los indicios, nuestra especie ha evolucionado más que las demás (al menos en nuestro çambito de vida y por nuestras características físicas), y, a veces, al estudiar los descubnrimientos realizados por los cientíricos, nos podemos sorprender al saber que el Chimpancé y el humano, tuvieron un ancestro común.

No descendemos de los chimpancés actuales, sino que ambos linajes evolucionaron por caminos separados desde ese antepasado primate. Compartimos cerca del 96%-99% de nuestro ADN, siendo nuestros parientes vivos más cercanos. Este ancestro compartido por ambas especies, no era ni Homo ni Pan, las dos ramas divergieron y, mientras una sigue en la copa de los árboles, la otra, está pensando en viajar a las estrellas. Sí, somos algo creídos y nos creemos los reyes del universo, cuandol en realidad, somos mucho menos de lo que creemos ser.
Si marcamos el tiempo proporcional que nos toca, sería el que tarda el ojo en parpadear. Claro que, nuestra forma de ser, el mirar el entorno y ver que hemos superado el nivel de todas las dem´ças especies, no ha llevado a la equivocada creencia de que somos los elegoidos, y, desde luego, no podemos estar más equivocados. Los demás seres vivos del pñlaneta (si tienen inteñligencia), pueden estar pensando lo mismo, pues si nos preguntamos: ¿Qué haríamos nosotros viviendo en otro ecosistema disitntpo al que vivimos como el océano o el aire? La respuesta nos podría llevar a pensar que, al fin y al cabo, no somos tanto como creemos ser, y, un poco de humildad nos vendría de maravilla.
La anterior reflexión creo que es profundamente certera y está respaldada por la perspectiva científica, conocida como la “paradoja del parpadeo” o el reloj de la historia de la Tierra. Si comprimimos los 4.500 millones de años de la Tierra en un día de 24 horas, la vida aparece temprano, pero los seres humanos modernos (Homo Sapiens) llegan a escena a las 23:59:36. Es decir, toda nuestra historia, arte, civilizaciones y tecnología ocurren en los últimos 24 segundos.
Nos creemos el centro del Universo, y nada más lejos. Estamos viviendo en un pequeño mundo de un sistema planetario que está situado en la periferia de la Galaxia, a 27.000 años luz del centro galáctico, de la llamada Vía Láctea que es, una más entre esa imnmensidad que son el el universo observabable, es decir, 2 x 1012 galaxias. ¿Cómo podemos ser tan “lelos” y creernos el centro de todo eso?
![[LIBRO] Historia del tiempo - El principio antrópico](https://i.ytimg.com/vi/adXbpWfXOxI/hq720.jpg?sqp=-oaymwEhCK4FEIIDSFryq4qpAxMIARUAAAAAGAElAADIQj0AgKJD&rs=AOn4CLAiXCpv4snOYIwJJ0700oweibYmUg)
- Nuestra creencia de superioridad es una construcción cultural, a menudo llamada Antropocentrismo, que coloca falsamente al humano en el centro.
- Adaptación Ecosistémica: Como bien señalçé antes, la mayoría de los seres vivos están adaptados magistralmente a sus entornos (aire, océano, subsuelo), mientras que los humanos dependemos de tecnología para sobrevivir en ellos.
- La Humildad Necesaria: Reconocer que somos una especie más en la biosfera, con una inteligencia peculiar pero no necesariamente “superior”, tenemos que aprender a valorar la Inteligencia Aninal que, ciertamente, no sabemos bien hasta donde alcanza en algunos casos. Y, si nos paramos a pensar un poco, nos tendríamos qaue pregunta: ¿Cuanto le deben los humanos a mjuchas de la sespecies que han compartido con ellos la vida?
Emilio Silvera V.
















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