Abr
16
Tenemos que poner los pies en el suelo
por Emilio Silvera ~
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Quiso volar fuera de su ámbito natuiral, y, la realidad, lo puso en si sitio. Cada cual debe ser consciente de que, salir de su Eco-Sistema, les puede causar la muerte. A nosotros, los humanos, snos pasa como a esa enorme Pez, tratamos de salir al Espacio Interestelar, y, al estar allí, nos embarga la angustia, se impone esa verdad: ¡Somos del planeta Tierra! Salir de el nos puede costar la vida.
Esta reflexión aborda una verdad fundamental sobre la biología y la condición humana, comparando el entorno natural de un ser vivo con nuestra propia existencia en el planeta Tierra.
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- El ámbito natural: Un pez está diseñado para respirar oxígeno disuelto en el agua a través de sus branquias. Al salir de su hábitat (el agua), su sistema respiratorio no puede captar oxígeno del aire, lo que le provoca asfixia y la muerte.
- El salto y la realidad: El salto del pez representa el intento de explorar fuera de sus límites, pero la realidad física impone una limitación estricta; si el pez no regresa a su entorno, muere.
- Significado: Cada especie tiene un “eco-sistema” o entorno natural donde su vida es sostenible. Salir de él es incompatible con su supervivencia.

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- Pertenencia a la Tierra: Al igual que el pez, los humanos estamos intrínsecamente ligados a la Tierra, evolucionados para sobrevivir en su atmósfera, gravedad y ecosistemas específicos.
- El “Efecto Perspectiva” (Overview Effect): Cuando los astronautas ven la Tierra desde el espacio, a menudo experimentan un cambio cognitivo profundo, una mezcla de asombro y, en ocasiones, una angustia existencial al visualizar la inmensidad del espacio y la fragilidad de nuestro hogar.
- El peligro de salir: La exploración interestelar presenta desafíos extremos, incluyendo la “ansiedad existencial” o temor a la muerte, provocada por la inmensidad del vacío y el aislamiento extremo, lo que subraya que nuestro entorno natural es la Tierra.
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Nis empeñamos en viajar por el Espacio, metidos en incómadas naves, embutidos en los incómodos trajes espaciales que, dicho sea de paso, no nos preservan de la radiación del Espacio, no nos dejan movernos con agilidad, y, además, sometidos a la Ingravidez (que al verlo nos puede hacer gracia, pero maldita la gracvia quer tiene), y, ahí todos son inconvenientes, no es nuestro medio natural. ¿Porque nos empeñamos en seguir intentándolo?

Y, además de todos esos inconvenientes, ¿Está el peligro del despegue! Salir de la Tierra es muy peligroso
La perspectiva que planteas es compartida por muchos expertos: el espacio es un entorno profundamente hostil para el cuerpo humano, un lugar donde la radiación, la ingravidez y el confinamiento suponen retos extremos que convierten cada misión en una lucha por la supervivencia
- Supervivencia a largo plazo: La exploración espacial busca asegurar el futuro de la especie humana ante posibles catástrofes terrestres, permitiendo la posibilidad de colonizar otros mundos. Y, sucesos terminales seguros, son la muerte del Sol y el encuentro de la Vía Láctea y Andrómeda que, aunque para que eso llegue, falta mucho, mucho, muchísimo tiempo… ¡Lleghará! Tampoco es seguro que, para enteonces, sigamos por quí.

Agotao su combustible nuclear de fusión, nacerá la Gigante roja, que morirá dejando una Nebulosa planetaria y una enana blanca. Si el Sol tuviera más masa, quedaría una estrella de neutrones, y si fuese más masivo, el A.Negro.

- Innovación tecnológica y beneficios terrestres: Los retos del espacio obligan a desarrollar tecnologías avanzadas que luego tienen usos críticos en la Tierra (pañales desechables, sistemas de purificación de agua, memorias USB, y avances en medicina). Se estima que la inversión en exploración espacial tiene un rendimiento económico alto al mejorar la productividad industrial.

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- Comprensión y defensa del planeta: Estudiar el cosmos ayuda a comprender mejor nuestro propio planeta, monitorear el cambio climático y detectar asteroides o cometas que podrían amenazar la Tierra.
- Impulso intrínseco de exploración: Al igual que nuestros ancestros navegaron los océanos, el ser humano tiene un deseo natural de explorar lo desconocido y responder preguntas fundamentales sobre el universo.
- Conectividad Global: La gran mayoría de los sistemas de comunicación modernos, la televisión, el pronóstico del tiempo y el GPS dependen del desarrollo espacial.
Emilio Silvera V.
Abr
16
Ni salir de nuestra propia Galaxia podemos
por Emilio Silvera ~
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Es decir, que podremos ver la imagen de la Vóa Láctea al compreto como podemos ver la de tantas otras, no podemos salir de eella t tomar la imagen. Y, desde luego, menos podemos pebsar en recirrer todas sus regiones, distancias que están fuera de nuesrro alcance. Si pensamos que tal imposibiolidad comienza en nuestra propia “cas”, ¿Cómo hablamos de viajar a otros mundos que, fuera del sistema solar están situados a años luz de distancias que somos incapaces de cubrir, y, mucho menos, de que nuestro frágil físico terrestre, soporte ni el propio Espacio, ni las condiciones que otros mundos nos puedan ofrecer, somos hijos de la Tierra a la que nos adaptamos, y en consecuencia, en ella estamos confinados por mucho que nos esforcemos en lo contrario.
Así las cosas, mi anterior reflexión, aborda la paradoja fundamental de la exploración espacial humana: nuestra biología terrestre frente a la inmensidad del cosmos. La conclusión de que estamos confinados por distancias y limitaciones físicas es, bajo el conocimiento científico actual, mayoritariamente correcta.
Astrónomos captan la imagen más detallada hasta ahora del centro de nuestra galaxia.
En 1985, la Unión Astronómica Internacional definió la distancia al centro galáctico como de 27 mil 700 años luz. Las mediciones basadas en VERA lo acercan a una distancia de solo 25.800 años luz.
Hablamos de viajar por el Espacio y llegar a otros mundos y otras galaxias. Sin embargo, la posibilidad es manifiestamente imposible en las circunstancias actuales de tecnología insuficiente.
Si algún día (lejano aún el el futuro), no desvelamos el secreto de poder abrir la “puerta” de un Agujero de Gusano y entrar en el Hiperespacio… ¡Mal lo tendremos!
llegados a este punto, nos tendríamos que platarat muchas preguntas.
Pero, ¿y nosotros?, ¿qué pintamos aquí?
¡Mirado así no parece que seamos gran cosa!
Aunque no lo queremos admitir, somos realmente conscientes de la imposibiolidad de viajar a otros mundos, sabemos que lo impiden mil y una razones tanto de tipo tecnológico, como de nuestras condiciones físicas contrarias a la hostilidad del Espacio con su radiación, su ingravidez, los peligros que ahí están presentes, las distancias…
Y, precisamente por eso, para no dar entrada a la enorme frustración que eso nos produce, echamos mano de pposibles soluciones que, dicho sea de paso, son tan peregrinas como todas las demás ocurencias que hemos esgrtimido para poder “viajar” a lugares que nunca podremos.
Se me ocurre:

Una versión de la máquina del tiempo de Thorne consiste en dos cabinas, cada una de las cuales contiene dos placas de metal paralelas. Los intensos cambios eléctricos creados entre cada par de placas de metal paralelas (mayores que cualquier cosa posible con la tecnología actual) rizan el tejido del espacio-tiempo, creando un agujero en el espacio que une las dos cabinas. Una cabina se coloca entonces en una nave espacial y es acelerada a velocidades próximas a la de la luz, mientras que la otra cabina permanece en la Tierra. Puesto que un agujero de gusano puede conectar dos regiones des espacio con tiempos diferentes, un reloj en la cabina de la nave marcha más despacio que un reloj en la cabina de la Tierra. Debido a que el tiempo transcurriría a diferentes velocidades en los dos extremos del agujero de gusano, cualquiera que entrase en un extremo del agujero de gusano sería instantáneamente lanzado al pasado o al futuro.
Viajar al pasado y conocer a personajes famosos a los que contar las novedades científicas. Algunos dicen que el viaje en el Tiempo está prohibido, aunque es posible. Siempre hemos tenido una gran imaginación y, cuando no sabíamos contestar a una cuestión compleja… ¡Inventamos la respuesta!

Normalmente, una de las ideas básicas de la física elemental es que todos los objetos tienen energía positiva. Las moléculas vibrantes, los vehículos que corren, los pájaros que vuelan, los niños jugando tienen todos energía positiva. Por definición, el espacio vacío tiene energía nula. Sin embargo, si podemos producir objetos con “energías negativas” (es decir, algo que tiene un contenido de energía menor que el vacío), entonces podríamos ser capaces de generar configuraciones exóticas de espacio y tiempo en las que el tiempo se curve en un circulo.
Parece que la función de las placas metálicas paralelas consiste en generar la materia o energía exótica necesaria para que las bocas de entrada y salida del agujero de gusano permanezcan abiertas y, como la materia exótica genera energía negativa, los viajeros del tiempo no experimentarían fuerzas gravitatorias superiores a 1g, viajando así al otro extremo de la galaxia e incluso del universo o de otro universo paralelo de los que promulga Stephen Hawking. En apariencia, el razonamiento matemático de Thorne es impecable conforme a las ecuaciones de Einstein.
Claro que una cosa es la escenificación matemática en la pizarra y otra muy distinta el llevar esa idea a la realidad, de tal manera que todo lo que nos dicen las ecuaciones se convierta en un hecho cierto. Conseguir eso es lo que diferencia al genio de los demás.

Muchas son las máquinas del tiempo que hemos desarrollado en nuestra imaginación, esta es la de Contac (película).
Por el momento, al no ser una propuesta formal, no hay veredicto sobre la máquina del tiempo de Thorne. Su amigo, Stephen Hawking, dice que la radiación emitida en la entrada del agujero sería suficientemente grande como contribuir al contenido de materia y energía de las ecuaciones de Einstein. Esta realimentación de las ecuaciones de Einstein distorsionaría la entrada del agujero de gusano, incluso cerrándolo para siempre. Thorne, sin embargo, discrepa en que la radiación sea suficiente para cerrar la entrada.
“Los agujeros de gusano son túneles capaces de unir dos puntos alejados en el espacio a través de una curvatura en el espacio-tiempo. Son una forma de, en teoría, viajar entre esos dos puntos lejanos instantáneamente. Una fantástica forma de teletransportarse si no fuese porque nunca se ha visto uno en el espacio y que, por tanto, solo existen en nuestra imaginación” Hasta que no se demuestre lo contrario.

Aquí es donde interviene la teoría de supercuerdas. Puesto que la teoría de supercuerdas es una teoría completamente mecanocuántica que incluye la teoría de la relatividad general de Einstein como un subconjunto, puede ser utilizada para calcular correcciones a la teoría del agujero de gusano original.
En principio nos permitiría determinar si la condición AWEC es físicamente realizable, y si la entrada del agujero de gusano permanece abierta para que los viajeros del tiempo puedan disfrutar de un viaje al pasado.
“Nuestra línea de universo resume toda nuestra historia, que nacemos hasta que morimos. Cuanto más rápido nos movemos más se inclina la línea de universo. Sin embargo, la velocidad más rápida a la que podemos viajar es la velocidad de la luz. Por consiguiente, una de este diagrama espacio-temporal está “prohibida”; es decir, tendríamos que ir a mayor velocidad que la luz para entrar en esta zona prohibida por la relatividad especial de Einstein, que nos dice que nada en nuestro universo puede viajar a velocidades superiores a c.”
Sí, ¿pero dónde está esa energía negativa para viajar en el Tiempo? El efecto túnel se usa para ilustrar la diferencia entre la mecánica clásica y la mecánica cuántica. Una partícula cuántica puede atravesar una barrera de potencial imposible de atravesar… ¿Energía cinética negativa?
Este concepto más bien simple se conoce con un nombre que suena complicado: la condición de energía media débil (average weak energy condition, o AWEC). Como Thorne tiene cuidado en señalar, la AWEC debe ser violada; la energía debe hacerse temporalmente negativa para que el viaje en el tiempo tenga éxito. Sin embargo, la energía negativa ha sido históricamente anatema para los relativistas, que advierten que la energía negativa haría posible la antigravedad y un montón de otros fenómenos que nunca se han visto experimentalmente.
Pero Thorne señala al momento que existe una forma de obtener energía negativa, y esto es a través de la teoría cuántica.
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En 1.948, el físico holandés Hendrik Casimir demostró que la teoría cuántica puede crear energía negativa: tomemos simplemente dos placas de metal paralelas y descargadas ordinariamente, el sentido común nos dice que estas dos placas, puesto que son eléctricamente neutras, no ejercen ninguna fuerza entre sí. Pero Casimir demostró que, debido al principio de incertidumbre de Werner Heisenberg, en el vacío que separa estas dos placas existe realmente una agitada actividad, con billones de partículas y antipartículas apareciendo y desapareciendo constantemente. Aparecen a partir de la “nada” y vuelven a desaparecer en el “vacío”. Puesto que son tan fugaces, son, en su mayoría, inobservables, y no violan ninguna de las leyes de la física. Estas “partículas virtuales” crean una fuerza neutra atractiva entre estas dos placas que Casimir predijo que era medible.
HAN DESCUBIERTO QUE EL EFECTO CASIMIR PUEDE MOVER UNA ESFERA QUE NO ESTÁ EN CONTACTO CON NINGUNA SUPERFICIE.
Observan una extraña fuerza capaz de mover nanopartículas a distancia. Si una bola muy pequeña gira sobre sí misma dentro de un vacío cuántico se moverá en una dirección concreta.
Imaginad una pequeñísima esfera que apenas mide unos nanómetros (un millón de veces menos que un milímetro). La esfera está rodando sobre una superficie plana pero no llega a tocarla, por lo que no experimenta ningún rozamiento y se queda en el sitio donde está. Pues bien, existe un extraño fenómeno, llamado efecto Casimir que hace que la esfera experimente un desplazamiento lateral, aunque la bola no llegue a tocar la superficie de abajo. ¿Qué energía la impulsa?
Cuando Casimir publicó el artículo, se encontró con un fuerte escepticismo. Después de todo, ¿cómo pueden atraerse dos objetos eléctricamente neutros, violando así las leyes normales de la electricidad clásica? Esto era inaudito. Sin embargo, en 1.985 el físico M. J. Sparnaay observó este efecto en el laboratorio, exactamente como había predicho Casimir. Desde entonces (después de un sin fin de comprobaciones), ha sido bautizado como el efecto Casimir.
Una manera de aprovechar el efecto Casimir mediante grandes placas metálicas paralelas descargadas, sería el descrito para la puerta de entrada y salida del agujero de gusano de Thorne para poder viajar en el tiempo.
Por el momento, al no ser una propuesta formal, no hay veredicto sobre la máquina del tiempo de Thorne. Su amigo, Stephen Hawking, dice que la radiación emitida en la entrada del agujero sería suficientemente grande como para contribuir al contenido de materia y energía de las ecuaciones de Einstein. Esta realimentación de las ecuaciones de Einstein distorsionaría la entrada del agujero de gusano, incluso cerrándolo para siempre. Thorne, sin embargo, discrepa en que la radiación sea suficiente para cerrar la entrada.
Aquí es donde interviene la teoría de supercuerdas. Puesto que la teoría de supercuerdas es una teoría completamente mecanocuántica que incluye la teoría de la relatividad general de Einstein como un subconjunto, puede ser utilizada para calcular correcciones a la teoría del agujero de gusano original.
En principio nos permitiría determinar si la condición AWEC es físicamente realizable, y si la entrada del agujero de gusano permanece abierta para que los viajeros del tiempo puedan disfrutar de un viaje al pasado.
Podríamos ver como se forman las nebulosas y nacen y mueren las estrellas
Antes comentaba algo sobre disfrutar de un viaje al pasado pero, pensándolo bien, no estaría yo tan seguro. Rápidamente acuden a mi mente múltiple paradojas que, de una u otra especie han sido narradas, principalmente por escritores de ciencia-ficción que, por lo general, son los precursores del futuro.
Si viajar en el tiempo finalmente pudiera ser posible, cosas parecidas a esta locura ¡”podrían ocurrir”! I. B. S. Haldane, nos decía:
“La naturaleza no sólo es más extraña de lo que suponemos; es más extraña de lo que podamos suponer”. Son muchos los secretos que nos esconcde, y, nosotros, incansables, perseguimos poderlos desvelar.
Emilio Silvera V.
Abr
16
Las ideas de grandes pensadores, nos llevan hacia el futuro
por Emilio Silvera ~
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Grandes Pensadores que “ven” más allá de lo que vemos los demás. Gracias a ellos, los adelantos en las distintas ramas del saber humano, alcanzaron niveles inimaginables.
No todos podemos tener una Mente de alcance mayor que nos proporciones perspectivas elevadas que “dibujan” escenarios que están más allá de lo habitual.
Por que, el resto de los mortales miramos, pero ¿Vemos?
Imaginación sí que tenemos.

No es ningún secreto que la obra más famosa de la denominada literatura árabe, Alf Laylah wa-Laylah (Las mil y una noches), era en realidad una antigua obra persa. Hazar Afsana ( un millar de cuentos), que contenía distintos relatos, muchos de los cuales eran de origen Indio. Con el paso del tiempo, se hicieron adiciones a esta
obra, no sólo a partir de fuentes árabes, sino también griegas, hebreas, turcas y egipcias. La obra que hemos leído (casi) todos, en realidad, es un compendio de historias y cuentos de distintas nacionalidades, aunque la ambientación que conocemos, es totalmente árabe.

El califa de “Las Mil y una noches”, un personaje real.
Además de instituciones de carácter académico como
la Casa de la Sabiduría, el Islam desarrolló los hospitales tal como los conocemos hoy en nuestros días. El primero y más elaborado, fue construido en el siglo VIII bajo al-Rashid (el Califa de Las Mil y una noches), pero la idea se difundió con rapidez. Los hospitales musulmanes de la Edad Media que existían en Bagdad, El Cairo o Damasco, por ejemplo, eran bastante complejos para la época. Tenían salas separadas para hombres y mujeres, salas especiales dedicadas a las enfermedades internas, los desordenes oftálmicos, los padecimientos ortopédicos, las enfermedades mentales y contaban con casa de aislamiento para casos contagiosos
Claro que, el resto de los mortales miramos, pero ¿Vemos?



Los ácaros que podemos ver con el microscopio electrónico permite observar sus movimientos: los descubre casi siempre en grupos, semejando divisiones blindadas que avanzan en formación por paisajes sinuosos y áridos, como desiertos diminutos. Es decir, nos tenemos que valer de poderosos aparatos electrónicos para
poder constatar esa realidad.
Nuestra realidad es que cada
uno de nosotros percibimos, entendemos y actuamos de manera diferente en la vida. Cada uno poseemos nuestra propia realidad del mundo y de nosotros mismos. Estamos construidos a base de creencias, y esas creencias son las que influyen de manera decisiva en nuestra realidad y en nuestra conducta, por lo tanto, son las culpables de que consigamos o no nuestros objetivos. Básicamente nuestra realidad está formada por nuestras creencias.

Nunca se nos olvidan sus enseñanzas que nos acompañan toda la vida
Esas creencias que nos han metido en la mente desde
niño son muy poderosas y, despojarnos de ellas, no es cosa fácil. Nos condicionan durante toda la vida y se convierten en ese muro que no nos deja “ver” más allá. En cada sitio y en cada lugar, en cada parte del mundo, tienen sus propias creencias y costumbres y, arrojarlas de nosotros…

Sí, ambas imágenes son del mismo Tiempo pero
, de diferentes lugares y costumbres
Nosotros los humanos, nunca estamos seguros
de nada y, buscando esa seguridad, creamos modelos con los que tratamos de acercarmos más y más a esa realidad que presentimos, y, para ello observamos y experimentamos, nos fijamos en cómo funciona la Naturaleza a nuestro alrededor y, según la entendemos, tratamos de reflejar, en esos modelos, lo que realmente ocurre. Sin embargo, nuestras percepciones pueden estar viciadas y, los resultados, no ajustarse a esa realidad que perseguimos.

Cada
mente esconde su propio mundo

Pero vayamos a algo concreto y pensemos, por ejemplo, en la técnica reiterativa que se utiliza para obtener “soluciones” en casos como el problema de los tres cuerpos (por ejemplo) tiene un inconveniente. A veces no funciona, no siempre podemos decir a priori si va a funcionar o no. La técnica que se aplica para “resolver” las ecuaciones diferenciales pertinentes (recordemos que no se pueden resolver analíticamente) implica realizar aproximaciones sucesivas, en las cuales, como es sabido, el primer paso del proceso de cálculo sólo da una solución aproximada; el segundo paso añade (con un poco de suerte) una corrección para obtener una aproximación más precisa de la realidad; el tercer paso nos da una aproximación aún mejor, y así sucesivamente hasta que nos parezca que la aproximación es lo suficientemente buena para el objetivo que nos hayamos propuesto. Pero nunca podremos conseguir con exactitud la “respuesta” que encaja a la perfección con el comportamiento de los objetos del mundo real en lo que se centra nuestro interés en ese determinado momento
y sobre ese objetivo en particular.
Einstein supo aunar las ideas de muchos para recomponer un todo con la Teoría de la Relatividad
Ninguna idea nos ha llegado de manera instantánea y depurada en todos sus conceptos, sino que, han sido ideas que han tenido que ir siendo depuradas más y más a conseguir esa realidad que buscábamos haciendo que, el esquema encontrado, se parezca lo más posible al mundo que nos rodea y que podemos observar. Esa es, en pocas palabras la historia de la Relatividad de Einstein que junto muchas ideas y conceptos para
conseguir sus teorías que están muy cercas de lo que el mundo es.
Lo que hacemos es sumar una serie de números -en principio, una serie de números infinitamente larga- A los matemáticos les interesa estas series infinitas para sus propios objetivos, independientemente de la importancia que puedan tener para los estudios del comportamiento de las cosas tales como los planetas que orbitan alrededor del Sol, y conocen una gran cantidad de series infinitas cuyas sumas se comportan lo suficientemente bien como para ofrecer una aproximación cada vez mejor de un número
concreto.

En esta
aproximación muestra la prueba de texturizado del modelo 3D finalmente seleccionado. El personaje que aparece a la par, es la persona real. y la que aparece sin pelo es el modelo 3d renderizado. No siempre la realidad está clara ante nuestra vista.
Un buen ejemplo lo constituye uno de los procedimientos que se utilizan habitualmente para calcular el valor aproximado de π, el cociente entre la circunferencia de un círculo y su diámetro. Se puede
calcular realmente el valor de π/4, con tanta precisión como se desee, sumando la serie numérica:
1 – 1/3 + 1/5 – 1/7 ….
Esto nos da una primera aproximación del valor de π que sería (4 x 1), que no es muy brillante; una segunda aproximación cuyo valor sería 2,6666… (4 x 2/3), que es algo mejor, y que, curiosamente, se encuentra al otro lado de la respuesta «correcta»; una tercera aproximación que sería 3,46666…, y así sucesivamente. Estas aproximaciones van siendo cada vez mejores y convergen en el verdadero valor de π, en este caso concreto desde
ambos lados. Pero el proceso es tedioso -la suma del primer millón de términos de la serie nos da para pi (π) un valor de 3,1415937, que sólo es correcto en sus cinco primeras cinco cifras decimales, Ni obstante, se puede calcular π de este modo hasta el grado de precisión que se desee (hasta alguna cifra de los decimales), si tienes la paciencia necesaria.



Hacemos una parada aquí para dejar una nota que nos dice que independiente de cualquier otra consideración, lo cierto es que, en matemáticas y la teoría del caos y entre
otros temas. Si hablamos de “Pi” nos topamos con múltiples sorpresas y él está representado en el diseño de la doble espiral de ADN, el efecto mariposa y la Torah, entre otras muchísimas cosas que se escriben con Pi. Es un número
misterioso que lo podemos ver por todas partes reopresentado de una u otra manera. Desde la más remota antigüedad, fascinó a los más grandes pensadores.
No pocos están convencidos de la existencia de patrones que se repiten en los distintos órdenes de la vida. Descubrirlos implicaría, nada más y nada menos
, que deducir el mundo. Yo no dejaría de lado, en todo esto la teoría del Caos que podría definirse (¡en forma muy simplona!) como el estudio de sistemas complejos siempre cambiantes. Los resultados que consideramos ´impredecibles´ ocurrirán en sistemas que son sensibles a los cambios pequeños en sus condiciones
iniciales. El ejemplo más común es conocido como “el efecto mariposa “. La teoría supone que el batir de alas de una mariposa en la China durante
un determinado período de tiempo podría causar cambios atmosféricos imperceptibles en el clima de New York.


Pi es la decimosexta letra del alfabeto griego y el símbolo que representa el misterio matemático más viejo del mundo: la proporción de la circunferencia de un círculo a su diámetro.
El registro
escrito conocido más temprano de la proporción viene del año 1650 antes de Cristo en Egipto, donde un escriba calculó el valor como 3.16 (con un pequeñísimo error). Aunque ahora, nosotros tenemos métodos para calcular los dígitos de pi (3.1415…) sus restos de valor exacto todavía son un misterio.
Desde 1794, cuando se estableció que Pi era irracional e infinita, las personas han estado
buscando un patrón en el cordón interminable de números.
Cosa curiosa, Pi puede
encontrarse por todas partes, en la astronomía, en la física, en la luz, en el sonido, en el suelo, etc. Algunos cálculos advierten que tendría más de 51 mil millones de dígitos, pero hasta el momento no se ha detectado un patrón discernible que surja de sus números. De hecho, la primera sucesión 123456789 aparece recién cerca de los 500 millones de dígitos en la proporción.
En la actualidad hay algunas computadoras super-poderosas tratando de resolver la cuestión. En el film, la computadora bautizada por Max como
Euclid literalmente “estalla” al acercarse a la verdad del cálculo. ¿Y entonces?… Azar, fe, creencias, ciencia, métodos…y siempre un misterio último sin resolver.
¿El hallazgo de patrones será la respuesta? Tal vez por eso los pitagóricos amaban la forma
/patrón espiral… porque ella está por todas partes en la naturaleza: en los caracoles, en los cuernos del carnero, en las volutas de humo, en la leche sobre el café, en la cara de un girasol, en las huellas digitales, en el ADN y en la Vía Láctea.
3.1415926535897932384626433832795028841971693993…
Sí, son muchas las mentes más claras que se han interesado por este fascinante número
π. En su libro de 1989 “La nueva mente del emperador”, Roger Penrose comentó sobre las limitaciones en el conocimiento humano con un sorprendente ejemplo: Él conjeturó que nunca más probable es saber si una cadena de 10 7s consecutivo aparece en la expansión digital del número pi . A tan sólo 8 años más tarde, Yasumasa Kanada utiliza una computadora para encontrar exactamente esa cadena, empezando por el dígito de pi …. 17387594880th
Sin embargo, al final, algunos creen que, como todo esta
relacionado, sabremos reconocer el mensaje que trata de enviarnos π y que, hasta el momento no hemos sabido comprender. Y, por otra parte, existen otras cuestiones que también estamos tratando de dilucidar para aproximarnos a esa realidad incomprendida que, estando aquí, no podemos ver. Por ejemplo:
Roger Penrose dedicó bastante más tinta
en defender los argumentos de Shadows of Mind que en escribir dicha obra. En una de sus contrarréplicas, publicada en la revista Psyche(Enero, 1996), nos ofrece una de las versiones más claras de su famoso argumento.
Supongamos que todos los métodos de razonamiento matemático humanamente asequibles válidos para
la demostración de cualquier tesis están contenidos en el conjunto F. Es más, en F no sólo introducimos lo que entenderíamos como
lógica matemática (axiomas y reglas de inferencia) sino todo lo matemáticamente posible para tener un modelo matemático del cerebro que utiliza esa lógica (todos los algoritmos necesarios para simular un cerebro). F es, entonces, el modelo soñado por cualquier ingeniero de AI: un modelo del cerebro y su capacidad para realizar todo cálculo lógico imaginable para el hombre. Y, precisamente, ese es el modelo soñado porque la AI Fuerte piensa que eso es un ser humano inteligente. Así, cabe preguntarse: ¿Soy F? Y parece que todos contestaríamos, a priori, que sí.
¿Es la verdad inalcanzable?
Sin embargo, Roger Penrose, piensa que no, y para demostrarlo utiliza el celebérrimo teorema de Gödel, que venimos a recordar a muy grosso modo: un sistema axiomático es incompleto si contiene enunciados que el sistema no puede
demostrar ni refutar (en lógica se llaman enunciados indecidibles). Según el teorema de incompletitud, todo sistema axiomático consistente y recursivo para la aritmética tiene enunciados indecidibles. Concretamente, si los axiomas del sistema son verdaderos, puede exhibirse un enunciado verdadero y no decidible dentro del sistema.
Si yo soy F, como soy un conjunto de algoritmos (basados en sistemas axiomáticos consistentes y recursivos), contendré algún teorema (proposiciones que se infieren de los axiomas de mi sistema) que es indecidible. Los seres humanos nos damos cuenta
, somos conscientes de que ese teorema es indecidible. De repente nos encontraríamos con algo dentro de nosotros mismos con lo que no sabríamos qué hacer. Pero en esto hay una contradicción con ser F, porque F, al ser un conjunto de algoritmos, no sería capaz de demostrar la indecidibilidad de ninguno de sus teoremas por lo dicho por Gödel… Una máquina nunca podría darse cuenta de que está ante un teorema indecidible. Ergo, si nosotros somos capaces de descubrir teoremas indecidibles es porque, algunas veces, actuamos mediante algo diferente a un algoritmo: no sólo somos lógica matemática.
Claro que, cómo podría un robot emitir nuestros múltiples u dispares pensamientos:

- Los Computadores nunca podrán reemplazar la estupidez humana.
- El hombre nace ignorante, la educación lo idiotiza.
- Una persona inteligente resuelve problemas, el genio los evita.
- Las mujeres consideran que guardar un secreto, es no revelar la fuente.
- Todas las mujeres tienen algo bonito… así sea una prima lejana.
- La felicidad es una lata de atún, pero
con el abrelatas un poco distante. - El único animal que no resiste aplausos es el mosquito.
- El amor está en el cerebro, no en el corazón.
- Definición de nostalgia “es la alegría de estar triste”.

Un cerebro positrónico nunca podrá suplir a la Mente Humana
Vale, ¿y qué consecuencias tiene eso? Para
la AI muy graves. Penrose piensa no sólo que no somos computadores sino que ni siquiera podemos tener un computador que pueda simular matemáticamente nuestros procesos mentales. Con esto Penrose no está diciendo que en múltiples ocasiones no utilicemos algoritmos (o no seamos algoritmos) cuando pensemos, sólo dice (lo cual es más que suficiente) que, habrá al menos algunas ocasiones, en las que no utilizamos algoritmos o, dicho de otro modo, hay algún componente en nuestra mente del cual no podemos hacer
un modelo matemático, qué menos que replicarlo computacionalmente en un ordenador.

Dicen que dentro de unos años, los computadores tendrá sentimientos… ¡No creo que sea tan fácil lograr eso! Pero, si es así, ¡pobre humanidad!
Además el asunto se hace más curioso cuanto más te adentras en él. ¿Cuáles podrían ser esos elementos no computables de nuestra mente? La respuesta ha de ser un rotundo no tenemos ni idea, porque no hay forma
alguna de crear un método matemático para saber qué elementos de un sistema serán los indecidibles. Esto lo explicaba muy bien Turing con el famoso problema de la parada: si tenemos un ordenador que está procesando un problema matemático y vemos que no se para, es decir, que tarda un tiempo en resolverlo, no hay manera de saber si llegará un momento
en el que se parará o si seguirá eternamente funcionando (y tendremos que darle al reset para
que termine). Si programamos una máquina para que vaya sacando decimales a pi, no hay forma de saber si pi tiene una cantidad de decimales tal que nuestra máquina tardará una semana, seis meses o millones de años en sacarlos todos o si los decimales de pi son infinitos. De esta
misma forma, no podemos saber, por definición, qué elementos de nuestra mente son no computables. A pesar de ello, Penrose insiste en que lo no computable en nuestra mente es, nada más y nada menos, que la conciencia, ya que, explica él, mediante ella percibimos la indecidibilidad de los teoremas. Es posible, ya que, aunque a priori no pudiéramos saber qué elementos no pueden decidir, podríamos encontrarnos casualmente con alguno de ellos y podría ser que fuera la conciencia. Pero, ¿Cómo es posible que nuestro cerebro genere conciencia siendo el cerebro algo aparentemente sujeto a computación? Penrose tiene que irse al mundo cuántico, en el que casi todo lo extraño sucede, para encontrar fenómenos no Modelizables por las matemáticas y, de paso, resolver el problema del origen físico de la conciencia.

El citoesqueleto es una red de filamentos que forma parte del citoplasma. Sus características son la flexibilidad, firmeza, y forma tridimensional. Su función es el soporte, motilidad y regulación de procesos bioquímicos en la célula. La estructura se divide en microtúbulos, microfilamentos, filamentos intermedios, y cilios o flagelos.
Las neuronas no nos valen. Son demasiado grandes y pueden ser modelizadas por la mecánica clásica. Hace falta algo más pequeño, algo que, por su naturaleza, exprese la in-computabilidad de la conciencia. Penrose se fija en el citoesqueleto de las neuronas formado por unas estructuras llamadas
microtúbulos. Este micro-nivel está empapado de fenómenos cuánticos no computables, siendo el funcionamiento a nivel neuronal, si acaso, una sombra amplificadora suya, un reflejo de la auténtica actividad generadora de conciencia. ¡Qué emocionante! Pero, ¿ómo generan estos microtúbulos empapados de efectos cuánticos la conciencia? Penrose dice que no lo sabe, que ya bastante ha dicho…
O sea señor Penrose, que después de todo el camino hecho, al final, estamos cómo al principio: no tenemos ni idea de qué es lo que genera la conciencia. Sólo hemos cambiado el problema de lugar. Si antes nos preguntábamos cómo cien mil millones de neuronas generaban conciencia, ahora
nos preguntamos cómo los efectos cuánticos no computables generan conciencia. Penrose dice que habrá que esperar a que la mecánica cuántica se desarrolle más. Crick o Searle nos dicen que habrá que esperar a ver lo que nos dice la neurología… ¡Pero yo no puedo esperar!
Además, ¿no parece extraño que la conciencia tenga algo que ver con el citoesqueleto de las neuronas? La función del citoesqueleto celular suele ser sustentar la célula, hacerla estable en su locomoción… ¿Qué tendrá que ver eso con ser consciente? Claro que en el estado
actual de la ciencia igual podría decirse: ¿Qué tendrá que ver la actividad eléctrica de cien mil millones de neuronas con que yo sienta que me duele una muela?
Todo eso está bien
pero, ¿Qué es PI?
Bueno, Pi y Fi encierran todo un mundo de misterios
la historia, que los antiguos egipcios en el1600 a. de C. ya sabían que existía una relación entre la longitud de la circunferencia y su diámetro; y entre el área del círculo y el diámetro al cuadrado (seguramente de forma
intuitiva). En el Papiro de Rhind puede leerse lo siguiente:
cuadrado tiene el mismo área que el circulo”.
por la misma época, los babilonios utilizaban el valor 3,125 (3+1/8) según la Tablilla de Susa.
al que ahora llamamos pi). También conocían y habían conseguido demostrar que tanto la razón entre el área de un círculo y su diámetro al cuadrado, como la del volumen de una esfera y el cubo de su diámetro eran constantes (desconocidas en aquel momento, libro XII de “Los Elementos” de Euclides).
96 lados y consiguiendo una magnífica aproximación para la época.
de no saber…lo que pueda haber más allá.Emilio Silvera Vázquez
Abr
15
Ideas asombrosas que desvelaron secretos de la Naturaleza
por Emilio Silvera ~
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Energía y Masa son dos aspectos de la misma cosa
Un gramo de Uranio, de Osmio, de Hierro, o de Oro, contienen una cantidad asombroisa de Energía: E = mc2.
Efectivamente, la ecuación de Albert Einstein (E = mc2) establece que la masa y la energía son equivalentes y proporcionales, lo que significa que la materia puede considerarse “energía extremadamente condensada”.
Para un solo gramo de cualquier sustancia (sea uranio, oro o hierro), la energía contenida es de aproximadamente 9 x 1013 julios, lo cual equivale a la energía liberada por la explosión de 21,5 kilotones de TNT (una potencia similar a la de la bomba de Nagasaki).
La fórmula utiliza la velocidad de la luz al cuadrado c2. Dado que , su cuadrado es un número inmenso: Dado que c ≈ 3 x 108 m/s, su cuadrado es un n´numero inmenso.
c2 ≈ 9 x 1016 m2/s2
Este valor actúa como un factor de conversión gigantesco, lo que explica por qué una masa minúscula produce una energía colosal.
Para realizar el cálculo en el Sistema Internacional, convertimos 1 gramo a kilogramos ( 0,001 Kg.).
E=0,001 Kg x (3 x 108 m/s2.
E = = 0,001 x 9 x 1016.
E = 9 x 1013 julios.
Es fascinante notar que, a nivel de masa total, no importa el elemento químico. Un gramo de hierro tiene la misma energía en reposo que un gramo de uranio. La diferencia radica en la facilidad para extraer esa energía:
- En química: Solo se libera una fracción ínfima (millonésimas) al romper enlaces electrónicos.
- En física nuclear (fisión/fusión): Se libera una fracción mayor (cercana al 0,1% – 0,7%) al alterar el núcleo.
- Aniquilación materia-antimateria: Es el único proceso que convertiría el 100% de ese gramo en energía pura.
En lo que al Uranio se refiere, en la Tierra, solo el 7 por 1.000 es Uranio 235, es decir, rel que se puede fisionar en las centrales nucleares, el resto es uranio 238, inservible para la fisión. Sin embargo (es un principio), en nuestra especie, la necesidad agudiza el ingenio, y, hemos llegado a urtilizar un Reactor Generador en cuya base ponemos 800 Kgs. del uranio 238, lo bombardeamos con neutrones lentos de 8 Kgs. de uranio 235, y, al finasl del proceso… ¡Los inservibles 800 Kgs. de uranio 238 (inservibles como combustible nuclrear de fisión), se han convertido en 800 Kgs. de Plutonio (totalmente aptos mpara la fisión nuclear).
¿Por quéno trabajaremos en la misma forma para conseguir otros objetivos como curar enfermedades, construir estructuras e instalaciones en aquelolos países desolados por el hambre?
Bueno, “pasó la mosca” y la seguí, siempre me pasa lo mismo.
El resumen de todo esto es que, la asombrosa cantidad de energía encerrada en un gramo de materia, fue descubierta al mundo, por aquel oscuro oficvial de la Oficina de Patentes de Berna, que con tan solos 4 publicaciones, puso al mundo de la Física “patas arriba”, fué el elefante que entró en la cacharrería.
De hecho, muchas de sus ideas no han sido superadas, y, la Cosmología moderna (que tiene más de 100 años), se rige por la Relatividad General y sus asombrosas ecuaciones, un proceso maravilloso y asombroso de una Mente Humana.
Emilio Silvera V.
Abr
14
¿ Por qué es así nuestro Universo? I
por Emilio Silvera ~
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Las constantes universales más importantes que determinan la estructura, evolución y apariencia de nuestro universo (un concepto conocido como ajuste fino o fine-tuning) son aquellos parámetros físicos que, de variar mínimamente, habrían dado lugar a un universo estéril, sin estrellas, galaxcias o la química compleja que sostiene y hace posible la presencia de la Vida.
Los parámetros que escenifican el Ajuiste Fino del Universo

Está muy claro que, nuestro mundo es como es, debido a una serie de parámetros que, poco a poco, hemos ido identificando y hemos denominado Constantes de la Naturaleza. Esta colección de números misteriosos son los culpables, los responsables, de que nuestro universo sea tal como lo conocemos que, a pesar de la concatenación de movimientos caóticamente impredecibles de los átomos y las moléculas, nuestra experiencia es la de un mundo estable y que posee una profunda consistencia y continuidad.

Sí, nosotros también hemos llegado a saber que con el paso del tiempo, aumenta la entropía y las cosas cambian. Sin embargo, algunas cosas no cambian, continúan siempre igual, sin que nada les afecte. Esas, precisamente, son las constantes de la naturaleza que, desde mediados del siglo XIX, comenzó a llamar la atención de físicos como George Johnstone Stoney (1.826 – 1.911, Irlanda).
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Parece, según todas las trazas, que el universo, nuestro universo, alberga la vida inteligente porque las constantes de la naturaleza son las que aquí están presentes, cualquier ligera variación en alguna de estas constantes habría impedido que surgiera la vida en el planeta que habitamos. El universo con las constantes ligeramente diferentes habría nacido muerto, no se hubieran formado las estrellas ni se habrían unido los quarks para construir nucleones (protones y neutrones) que formaran los núcleos que al ser rodeados por los electrones construyeron los átomos que se juntaron para formar las moléculas y células que unidas dieron lugar a la materia. Esos universos con las constantes de la naturaleza distintas a las nuestras, estarían privados del potencial y de los elementos necesarios para desarrollar y sostener el tipo de complejidad organizada que nosotros llamamos vida.
Muchos se preguntan si las constantes son, verdaderamente constantes
Nadie ha sabido responder a la pregunta de si las constantes de la naturaleza son realmente constantes o llegará un momento en que comience su transformación. Hay que tener en cuenta que para nosotros, la escala del tiempo que podríamos considerar muy grande, en la escala de tiempo del universo podría ser ínfima. El universo, por lo que sabemos, tiene 13.500 millones de años. Antes que nosotros, el reinado sobre el planeta correspondía a los dinosaurios, amos y señores durante 150 millones de años, hace ahora de ello 65 millones de años. Mucho después, hace apenas 2 millones de años, aparecieron nuestros antepasados directos que, después de una serie de cambios evolutivos desembocó en lo que somos hoy.
















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