May
28
Partículas II
por Emilio Silvera ~
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Partículas
El universo de las partículas es fascinante. Cuando las partículas primarias chocan con átomos y moléculas en el aire, aplastan sus núcleos y producen toda clase de partículas secundarias. En esta radiación secundaria (aún muy energética) la que detectamos cerca de la Tierra, por los globos enviados a la atmósfera superior, han registrado la radiación primaria.
El físico estadounidense Robert Andrews Millikan, que recogió una gran cantidad de información acerca de esta radiación (y que le dio el nombre de rayos cósmicos), decidió que debería haber una clase de radiación electromagnética. Su poder de penetración era tal que, parte del mismo, atravesaba muchos centímetros de plomo. Para Millikan, esto sugería que la radiación se parecía a la de los penetrantes rayos gamma, pero con una longitud de onda más corta.

Otros, sobre todo el físico norteamericano Holly Compton, no estaban de acuerdo en que los rayos cósmicos fuesen partículas. Había un medio para investigar este asunto; si se trataba de partículas cargadas, deberían ser rechazadas por el campo magnético de la Tierra al aproximarse a nuestro planeta desde el espacio exterior. Compton estudió las mediciones de la radiación cósmica en varias latitudes y descubrió que en realidad se curvaban con el campo magnético: era más débil cera del ecuador magnético y más fuerte cerca de los polos, donde las líneas de fuerza magnética se hundían más en la Tierra.
Las partículas cósmicas primarias, cuando entran en nuestra atmósfera, llevan consigo unas energías fantásticas, muy elevadas. En general, cuanto más pesado es el núcleo, más raro resulta entre las partículas cósmicas. Núcleos tan complejos como los que forman los átomos de hierro se detectaron con rapidez; en 1.968, otros núcleos como el del uranio. Los núcleos de uranio constituyen sólo una partícula entre 10 millones. También se incluirán aquí electrones de muy elevada energía.
Ahora bien, la siguiente partícula inédita (después del neutrón) se descubrió en los rayos cósmicos. A decir verdad, cierto físico teórico había predicho ya este descubrimiento. Paul Adrien Dirac había aducido, fundándose en un análisis matemático de las propiedades inherentes a las partículas subatómicas, que cada partícula debería tener su antipartícula (los científicos desean no sólo que la naturaleza sea simple, sino también simétrica). Así pues, debería haber un antielectrón, salvo por su carga que sería positiva y no negativa, idéntico al electrón; y un antiprotón, con carga negativa en vez de positiva.
En 1.930, cuando Dirac expuso su teoría, no llamó demasiado la atención en el mundo de la ciencia. Pero, fiel a la cita, dos años después apareció el antielectrón. Por entonces, el físico americano Carl David Anderson trabajaba con Millikan en un intento por averiguar si los rayos cósmicos eran radiación electromagnética o partículas. Por aquellas fechas, casi todo el mundo estaba dispuesto a aceptar las pruebas presentadas por Compton, según las cuales, se trataría de partículas cargadas; pero Millikan no acababa de darse por satisfecho con tal solución.
Anderson se propuso averiguar si los rayos cósmicos que penetraban en una cámara de ionización se curvaban bajo la acción de un potente campo magnético. Al objeto de frenar dichos rayos lo suficiente como para detectar la curvatura, si la había, puso en la cámara una barrera de plomo de 6’35 mm de espesor. Descubrió que, cuando cruzaba el plomo, la radiación cósmica trazaba una estela curva a través de la cámara; y descubrió algo más. A su paso por el plomo, los rayos cósmicos energéticos arrancaban partículas de los átomos de plomo. Una de esas partículas dejó una estela similar a la del electrón. ¡Allí estaba, pues, el antielectrón de Dirac! Anderson le dio el nombre de positrón. Tenemos aquí un ejemplo de radiación secundaria producida por rayos cósmicos. Pero aún había más, pues en 1.963 se descubrió que los positrones figuraban también entre las radiaciones primarias.
Una buena fuente de producción de electrones y positrones
Abandonado a sus propios medios, el positrón es tan estable como el electrón (¿y por qué no habría de serlo si el idéntico al electrón, excepto en su carga eléctrica?). Además, su existencia puede ser indefinida. Ahora bien, en realidad no queda abandonado nunca a sus propios medios, ya que se mueve en un universo repleto de electrones. Apenas inicia su veloz carrera (cuya duración ronda la millonésima de segundo), se encuentra ya con uno.
Así, durante un momento relampagueante quedaron asociados el electrón y el positrón; ambas partículas girarán en torno a un centro de fuerza común. En 1.945, el físico americano Arthur Edwed Ruark sugirió que se diera el nombre de positronio a este sistema de dos partículas, y en 1.951, el físico americano de origen austriaco Martin Deutsch consiguió detectarlo guiándose por los rayos gamma característicos del conjunto.
Creación de pares
Pero no nos confundamos, aunque se forme un sistema positronio, su existencia durará, como máximo, una diezmillonésima de segundo. El encuentro del electrón-positrón provoca un aniquilamiento mutuo; sólo queda energía en forma de radiación gamma. Ocurre pues, tal como había sugerido Einstein: la materia puede convertirse en energía y viceversa. Por cierto, que Anderson consiguió detectar muy pronto el fenómeno inverso: desaparición súbita de rayos gamma para dar origen a una pareja electrón-positrón. Este fenómeno se llama producción en pareja. Anderson compartió con Hess el premio Nobel de Física de 1.936.
Poco después, los Joliot-Curie detectaron el positrón por otros medios, y al hacerlo así realizaron, de paso, un importante descubrimiento. Al bombardear los átomos de aluminio con partículas alfa, descubrieron que con tal sistema no sólo se obtenían protones, sino también positrones. Cuando suspendieron el bombardeo, el aluminio siguió emitiendo positrones, emisión que sólo con el tiempo se debilitó. Aparentemente habían creado, sin proponérselo, una nueva sustancia radiactiva. He aquí la interpretación de lo ocurrido según los Joliot-Curie: cuando un núcleo de aluminio absorbe una partícula alfa, la adición de los dos protones transforma el aluminio (número atómico 13) en fósforo (número atómico 15). Puesto que las partículas alfa contienen cuatro nucleones en total, el número masivo se eleva 4 unidades, es decir, del aluminio 27 al fósforo 31. Ahora bien, si al reaccionar se expulsa un protón de ese núcleo, la reducción en una unidad de sus números atómicos y masivos hará surgir otro elemento, o sea, el silicio 30.
Puesto que la partícula alfa es el núcleo del helio, y un protón es el núcleo del hidrógeno, podemos escribir la siguiente ecuación de esta reacción nuclear:
aluminio 27 + helio 4 = silicio 30 + hidrógeno 1
Nótese que los números másicos se equilibran:
27 + 4 = 30 + 1
Adentrarse en el universo de las partículas que componen los elementos de la tabla periódica, y en definitiva, la materia conocida, es verdaderamente fantástico.
Emilio Silvera V.
May
28
¿Es la “Estructura” más compleja del Universo?
por Emilio Silvera ~
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¿Es nuetro cerebro la estructura más compleja del Universo? Contestar esa pregunta con base en la Ciencia, no es nada fácil. Sabemos lo que es una Galaxía, una estrella y lo que sucede en su núcleo, podemos explicar como se formaron las grandes Nebuloss molecures y como surgen estrellas, como se forman moléculas que son esenciales para la vida, sabemos en qué se convierten las estrellas al final de sus “vidas” dependiendo de su masa y en razón del Principio de Exclusión de Pauli, podemos explicar a las enanas blancas, las estrellas de neutrones, los púlsares, y hasta los agujeros negros, sabemos lo que existe dentro de esa parte de cien mil que es el núcleo atómico, que sinedo una ínfima parte del átomos, contiene el 99,9% de su masa , hablamos de las cuatro fuerzas fundamentales, de las Constantes universales, del Ajuste fino del Universo para hacer posible nuestra presencia aquí… Sin embargo, no sabemos quiénes somos y lo que nuestro cerebro es.
El cerebro humano es considerado por la neurociencia el sistema y la estructura más compleja del Universo conocido. Con unas 86.000 millones de neuronas entrelazadas por más de 100 billones de conexiones sinápticas, supera en complejidad a cualquier otro fenómeno astrofísico, siendo además la única materia capaz de cobrar conciencia de sí misma y preguntarse por el cosmos.
Los Límites de Nuestro Conocimiento
¿De dónde venimos¿Quiénes somos?¿Hacia donde vamos?¿Tiene algún propósito nuestra presencia aquí?¿Somos producto del Azar?
Emiluio Silvera V.
May
27
¿Viajar por el Tiempo? ¡Un sueño inalcanzable!
por Emilio Silvera ~
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Cuando mentalmente me sumerjo en las profundidades inmensas del universo que nos acoge, al ser consciente de su inmensidad, veo con claridad meridiana lo insignificante que somos, en realidad, en relación al universo, como una colonia de bacterias que habitan en una manzana, allí tienen su mundo, lo más importante para ellas, y no se paran a pensar que puede llegar un niño que, de un simple puntapié, las envíe al infierno. En el contexto del Universo... ¿Qué somos?
Sí, estamos ahí. Sin embargo, cuando nos vayamos para siempre, ninguna estrella dejará de brillar
Tenemos menor importancia de lo que muchos creen tener, la importancia real que tenemos en el contexto del Universo, es “casi” imperceptible, solo somos importantes para nosotros mismos y la familia. Y, dentro de ese círculo “minúsculo” en el que vivimos y en el que estamos confinados, procuramos establecer reglas y leyes encaminadas a saber los muchos secretos que la Naturaleza esconde, y, no a todos podemos acceder. Con el Tiempo se nos ha permitido entrar en algunos recintos cerrados, que hemos podido abrir, cin la “llave” de nuevos conocimientos, que es lo único que nos lleva más allá.
Como las bacterias de la manzana pateada por el niño, nosotros estamos a merced de la Naturaleza
Igualmente, nosotros nos creemos importantes dentro de nuestro cerrado y limitado mundo en el que, de momento, estamos confinados. ¿Podemos decir que hemos dado los primeros pasos para dar el salto hacia otros mundos? Bueno, al menos eso es lo que tratamos de creer, ya que, en caso contrario, no podríamos soportar la idea de estar prisioneros de la Tierra para siempre.
Lo que nos lleva a pensar que viajaremos a las estrellas lejanas situadas a años luz de nuestro Sol, y, con esas “mentirijilla” en nuestras Mentes, seguimos intentando desvelar los secretos profundamente escondidos en las “entrañas” de la Naturaleza que, celosamente, se niega a mostrárnoslo.
Lo gracioso del caso es que, el cuerpo humano no soportaría viajar a la velocidad de la luz
Tendremos que dominar la energía del Sol, ser capaces de fabricar naves espaciales que sean impenetrables a las partículas que a cientos de miles de trillones circulan por el espacio a la velocidad de la luz, poder inventar una manera de imitar la gravedad terrestre dentro de las naves para poder hacer la vida diaria y cotidiana sin estar flotando todo el tiempo y, desde luego, buscar un combustible que procure velocidades relativistas, cercanas a c, ya que de otra manera, el traslado por los mundos cercanos se haría interminable. Finalmente, y para escapar del sistema solar, habría que buscar la manera de romper la barrera de la velocidad de la luz.
¿Pero que tonterías estoy diciendo?

No estaremos nunca en disposición de viajar a velocidades cercanas a c, que siendo de 299.792.458 metros por segundo, es insuficiente para viajar a otros mundos situados a años luz de nosotros. Esas historias que nos cuentan de viajes en naves-ciudades, en hibernación durante miles de años, es una licencia literaria y nada más. Esa criogenización de la que nos hablan haría cristalizar las células de nuestros cuerpos y moriríamos al instante.
¿Viajar en el tiempo?
Habría que ver nuestro comportamiento con los “seres” del lugar si pudiéramos viajar en el Tiempo. Lo primero en lo que pensaríamos sería, no en ayudar a la gente del lugar, sino en ver de qué manera, podíamos dsacar beneficio de aquella aventura.
Y, además, habría que ver también, las paradojas a las que daríamos lugar.
Menos mal que, parece que existe una Conciencia Cósmica que los impide, ¿cambiar los hechos pasados? ¿estamos locos? Creo que cuerdos, cuerdos… ¡No estamos! Ahí está la Inteligencia Artificial para atestiguarlo.
Me hace “gracia” ver como mucha gente, incluso científicos, se atreven a dar su opinión sobre cuestiones que no conocen.
La mayoría de los científicos que no han estudiado seriamente las ecuaciones de Einstein, desprecian el viaje en el tiempo como una tontería, algo que sólo es aplicable a relatos sensacionalistas e historias fantásticas. Sin embargo, la situación que realmente nos encontramos es bastante compleja. Matemáticamente viajar en el Tiempo podría ser posible. Sin embargo, la manera de conseguirlo no está a nuestro alcance.
Las matemáticas permiten el viaje en el Tiempo
Para resolver la cuestión debemos abandonar la teoría más sencilla de la relatividad especial, que prohíbe el viaje en el tiempo, y adoptar toda la potencia de la teoría de la relatividad general, que puede permitirlo. La relatividad general tiene una validez mucho más amplia que la relatividad especial. Mientras que la relatividad especial sólo describe objetos que se mueven a velocidad constante muy lejos de cualquier estrella, la teoría de la relatividad general es mucho más potente, capaz de describir cohetes que se aceleran cerca de estrellas supermasivas y agujeros negros. La teoría general sustituye así algunas de las conclusiones más simples de la teoría especial. Para cualquier físico que haya analizado seriamente las matemáticas del viaje en el tiempo dentro de la teoría de la relatividad general de Einstein, la conclusión final, de forma bastante sorprendente, no está ni mucho menos clara.
Kip S. Thorne, un físico especialista en relatividad general y agujeros negros mundialmente conocido, cree que los viajes en el tiempo serán posibles algún día a través de los agujeros de gusano y utilizando para ello materia exótica, que mantendría abierta las bocas del agujero que nos llevaría a través del hiperespacio a otros lugares lejanos del universo.
Los defensores del viaje en el tiempo señalan que las ecuaciones de Einstein de la relatividad general permiten ciertas formas de viaje en el tiempo. Admiten, sin embargo, que las energías necesarias para doblar el tiempo en un círculo son tan grandes que las ecuaciones de Einstein ya no serían válidas. En la región físicamente interesante en la que el viaje en el tiempo se convierte en una posibilidad seria, la teoría cuántica domina sobre la relatividad general.
Recordemos que las ecuaciones de Einstein establecen que la curvatura del espacio y el tiempo están determinadas por el contenido de materia-energía del universo. Es posible, de hecho, encontrar configuraciones de materia-energía suficientemente poderosas para forzar la curvatura del tiempo y permitir el viaje en el tiempo. Sin embargo, las concentraciones de materia-energía para doblar el tiempo hacia atrás son tan enormes que la relatividad general deja de ser válida y las correcciones cuánticas empiezan a dominar sobre la relatividad. Así pues, el viaje en el tiempo requiere un veredicto final que no puede ser pronunciado a través de las ecuaciones de Einstein, que dejan de ser válidas en los campos gravitatorios extraordinariamente grandes, donde esperamos que la teoría cuántica de la gravedad se haga dominante.
La Teoría nos dice que sería posible abrir una ventana al Hiperespacio que nos lleve a galaxias lejanas
Aquí es donde la teoría del hiperespacio puede zanjar la cuestión. Puesto que la teoría cuántica y la teoría de la gravedad de Einstein están unidas en el espacio deca-dimensional, esperamos que la cuestión del viaje en el tiempo será establecida definitivamente por la teoría del hiperespacio. Como en el caso de los agujeros de gusano y las ventanas dimensionales, el capítulo final se escribirá cuando incorporemos toda la potencia de la teoría del hiperespacio.
De todas las maneras y desde todos los ángulos que lo podamos mirar, si algún día las máquinas del tiempo son posibles, el peligro estaría servido. ¿Quién sería el encargado de controlar su uso? ¿Quién se encargaría de controlar al encargado? y así podríamos seguir indefinidamente, tal es el volumen de gravedad del problema que generaría la existencia de máquinas del tiempo para viajar hacia atrás o hacia delante.
El caos y los estragos rasgarían el tejido de nuestro universo. Millones de personas volverían hacia atrás en el tiempo para entrometerse en su propio pasado y en el pasado de los demás para tratar de reescribir la Historia. ¿Quién no hizo en el pasado alguna cosa de la que se arrepiente o la dejó de hacer, cambiando así el rumbo de su vida? Todos, si pudiéramos, querríamos arreglar eso.
La carrera que no estudiamos, aquella oportunidad desaprovechada, la mujer de nuestra vida que por cobardía dejamos ir, ese tren que no cogimos… Cualquiera de estas situaciones, de haber sido al contrario habría cambiado el curso de nuestras vidas que están regidas, siempre, por la causalidad. Todo lo que ocurre es la consecuencia de lo que ocurrió.
También sería difícil evitar algunas tentaciones de gente con moralidad y conciencia adaptable y elástica, que querrían viajar al pasado para eliminar al padre de su enemigo y hacer posible que éste no naciera. Las paradojas temporales estarían al orden del día.
El viaje en el tiempo significaría que nunca podría existir una historia estable de los sucesos históricos que podrían ser cambiados a placer del consumidor. Pensemos que en los tiempos de Alejandro Magno, viajamos en el tiempo y llevamos a sus enemigos un cargamento de armas modernas; que pudiéramos haber facilitado a Galileo telescopios de última generación y modernos ordenadores. También se podría evitar la crucifixión de Cristo, facilitar a Faraday datos técnicos inexistentes en su tiempo o, por poner otro ejemplo, haber encerrado por loco a Hitler evitando aquel horror.
Obviamente, la mayoría de los científicos no se sienten muy felices con esta desagradable posibilidad que lo trastocaría todo en un continuo caos, eliminaría la Historia y haría inútil la memoria, la experiencia, el conocimiento adquirido a través del esfuerzo personal y un sin fin de situaciones que ahora tenemos y nos hacen ser como somos.
Por mi parte (es una humilde opinión), creo más fácil que consigamos burlar el límite impuesto por la velocidad de la luz (digo burlar, esquivar, no superar) o conseguir, como lo hacen en la serie Star Trek, trasladarnos mediante desintegración molecular que se integra en el punto de llegada de manera instantánea al momento exacto de la partida, que viajar hacia atrás en el tiempo.
El tiempo futuro es algo inexistente, aún no ha llegado, es algo que sabemos que vendrá pero que aún no está en nuestro universo. ¿Cómo se puede viajar a un lugar y a un tiempo que no existen?
Por otra parte, si lo pensamos detenidamente, la cuestión del tiempo no es nada fácil de entender; en realidad, es una ilusión pensar en él en tres fases que llamamos pasado, presente y futuro. El tiempo es algo que inexorablemente no deja de fluir a medida que se expansiona el universo, siempre está avanzando, no tiene intermitencias para que podamos decir: ¡estamos en el presente! Sería mentira. En realidad, vivimos siempre en un instante del futuro cercano al presente-pasado.
El planeta también “siente” como transcurre el Tiempo y desde el pasado, al Presente camina hacia el futuro
Cuando comencé a escribir esta misma página, ahora es pasado, pasó por un presente efímero y me trajo a este instante futuro que ya deja de ser presente para ser pasado. Cada millonésima de segundo que pasa, transforma, a escala infinitesimal, nuestra realidad de tiempo.
No, no es nada fácil determinar dónde estamos, lo que es presente ya es pasado para convertirse en futuro, todo en fracciones de segundo.

Pasado + Presente + Futuro, en realidad es una misma cosa ¡TIEMPO! que para entendernos mejor hemos fraccionado en distintos niveles que nos sitúan en lo que fue, en lo que es y en lo que será.
¿Quién no ha oído decir alguna vez? “Hay que ver lo mayor que está este niño, parece que fue ayer cuando nació”.
Pues ahí tenemos un ejemplo de la realidad de lo que es el tiempo, algo que no se para, algo que surgió hace ahora 13.500 millones de años y que incansable, imparable, continuaría fluyendo ajeno a todo cuanto le rodea y que, al menos en el universo que conocemos, sólo dejará de fluir, si la densidad crítica (la cantidad de materia que contiene el universo) es lo bastante grande como para producir el Big Crunch, en cuyo caso, toda la materia existente en el universo, se juntaría de nuevo en una singularidad; el tiempo y el espacio dejarían de existir y, probablemente, todo comenzaría de nuevo con otro Big Bang.
¿Alguien puede asegurar que nuestro universo es el primero de una larga serie?
¡Claro que no!

Estamos aquí tan ricamente sin pensar en lo mucho que por ahí fuera puede existir
No sería descabellado pensar que nuestro universo es uno de los muchos universos que antes que él existió y que, al cumplir su ciclo, desaparezca para hacer posible la llegada de un nuevo universo, con un nuevo tiempo, un nuevo espacio y unas nuevas especies en multitud de nuevas estrellas y nuevos mundos.
Si es así como realmente sucede, ¿todos los universos que han existido antes o que existirán después tendrán las mismas propiedades que este nuestro?
No creo que en los ciclos de universos se produzcan siempre las mismas consecuencias y estén presentes las mismas fuerzas. Simplemente con que la masa o la carga del electrón fuesen diferentes, el universo también lo sería. Los equilibrios de nuestro universo son muy sensibles, la materia que podemos observar: estrellas y galaxias, planetas y nosotros mismos, son posibles gracias al equilibrio existente a niveles nucleares. Los quarks confinados por gluones que fabrican la fuerza nuclear fuerte, se junta para crear protones y neutrones que conforman los núcleos de la materia y, al ser rodeados por los electrones, dan lugar a los átomos.
Hay que reconocer que, nuestras Mentes son “casi” tan grandes como el mismo Universo las creó.
Emilio Silvera V.
Nota: En lo que a los viajes en el Tiempo se refiere, debe existir una especie de Censura Cósmica que los impida. ¿Cómo ir al Tiempo que se fue y poder cambiar lo que pasó?
“La “Censura Cósmica” es la idea de Stephen Hawking de que el universo impide el viaje al pasado para evitar paradojas, protegiendo la historia. Aunque la física teórica (como la Relatividad General con agujeros de gusano o curvas temporales cerradas) permite matemáticamente el viaje en el tiempo, estas soluciones implican condiciones extremas (singularidades, velocidades imposibles) o la necesidad de crear bucles consistentes, y la “Agencia de Protección de la Cronología” de Hawking actúa como una metáfora para decir que el cosmos simplemente no permite estas inconsistencias a nivel macroscópico, haciendo el pasado inalterable. “
May
27
¿Tenemos una moral acomodaticia?
por Emilio Silvera ~
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Es cierto que, desde nuestra perspectiva de las cosas, nosotros calificamos los hechos según un dudoso criterio moral, ya que, matar una cucaracha o una mariposa, al final del camino es lo mismo, hemos matado a un ser vivo. Sin embargo, lo valoramos en un caso como algo bueno y en el otro como algo malo. ¿Qué nos empuja a ver las cosas de esa manera?


- Sesgo de semejanza (Antropomorfismo): Tendemos a empatizar más con organismos que se asemejan a nosotros. Las mariposas tienen simetría bilateral, ojos visibles y colores atractivos, lo que activa nuestro reconocimiento de patrones y nuestra capacidad de empatía.


Nos producen rechazo y asco
- Supervivencia e instinto de asco: Las cucarachas están evolutivamente asociadas a la suciedad, la putrefacción y la transmisión de enfermedades. El asco es una emoción básica de supervivencia que nos impulsa a alejarnos de vectores de peligro, facilitando que justifiquemos su eliminación.
- Utilidad estética y ecológica: Las mariposas son percibidas como polinizadores inofensivos y bellos, aportando un valor visual y ecológico directo que apreciamos. Las cucarachas, en cambio, carecen de este atractivo estético en nuestra psique.

-
- Construcción moral y cultural: La sociedad clasifica a los animales según su utilidad (mascotas, ganado), su estatus de plaga o su belleza, moldeando nuestra moral para justificar acciones que de otro modo nos generarían conflicto ético.
Lo cierto es que, la moral que, en elagunos casos nos aplasta, en otros, resulta acomodaticia y cada cual se despacha a su gusto y según su conveniencia personal, pocos son los que obligados por la ética y la moral que desde pequeño le inculcaron en sus casas, se comportan de manera racional atendiendo a esa verdad y esa justicia que deber´çia ser la misma en todas las personas, y, que desgraciadamente, no lo son.
Simplemente con levantarse por las mañanas y leer las noticias, te dan ganas de acostarte otra vez. Sin embargo,hay que rchazar esa idea y pènsar en la mejor manera de que las cosas cambien, si los buenos no hacemos nada, los malos ganaran.
Bueno, y digo Yo, ¿Qué tiene que ver todo eso con las cucarachas y las mariposas?
Los caminos de la Mente son impredecibles, y, siempre sobresalen los pensamientos que en ese momento te están torturtando. ¿Terminará alg´çun día el proceso de humanización de nuestra especie? Somos capaces de lo mejor y de lo peor, somos valientes y cobardes, justos e injustos, buenos y muy malos… ¿Qué C. nos pasa?
Emilio Silvera V.
May
27
El Asombroso Futuro que nos espera
por Emilio Silvera ~
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Sí que tenía razón, en esto que aquí nos cuentan, y, también en algo que está por llegar en lo que a los Robots/I. A., se refiere. En su obra “Yo Robot”, el creador de Sonny . Se trata de un modelo avanzado de la serie NS-5 que posee la capacidad de tener sentimientos y tomar sus propias decisiones, a diferencia de los demás robots de su línea.


Además, la inteligencia artificial central que controla a todos los robots y es la principal antagonista de la historia se llama VIKI (Virtual Interactive Kinetic Intelligence). Que es la que lo dirige todo y hace que los Robots se levanten contra lo humanos.

Elon Musk planea construir centros de datos en el espacio impulsados por energía solar para satisfacer las masivas demandas energéticas de la inteligencia artificial. Este proyecto busca utilizar constelaciones de satélites en órbita para procesar cargas de trabajo de IA evitando las limitaciones climáticas y geográficas de la Tierra.
En los próximos años veremos logros de la Humanidad que nos parecerán de ciencia Ficción, y, lo que conseguirá la Ciencia, serán misiones que en el Presente solo son un sueño, y, a no mucho tardar… ¡Será una realidad! Sí, Elon Musk planea instalar centros de datos en el espacio a través de SpaceX. Su propuesta consiste en escalar la constelación de satélites Starlink para convertirlos en nodos supercomputacionales alimentados por energía solar, con el objetivo de procesar inteligencia artificial y mitigar el consumo energético en la Tierra.

En una extensa conversación, Elon Musk planteó que el gran freno de la IA ya no será solo la capacidad de cómputo, sino la electricidad y la velocidad para desplegarla. Desde turbinas “vendidas hasta 2030” y tarifas que complican la expansión solar en Estados Unidos, hasta un pronóstico contundente: en 30 a 36 meses, el lugar más atractivo para instalar IA sería el espacio, impulsado por energía solar orbital y por una escala que, según él, la Tierra no podrá sostener.
Bueno, amigos míos, que según van las cosas nos queda mucho por ver y se avecinan acontecimientos que veemos con asombros acompañado de maravilla y no exento de fantasía. Claro que Asimov avisó del peligro que esto esto lleva consigo.
¿Le prestarán atención al aviso los precursores de todas estas ideas?
Emilio Silvera V.
















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