Ago
30
¿Estamos seguros? ¡De ninguna manera!
por Emilio Silvera ~
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Este archivo es de dominio público porque fue creado por la NASA y, «el material de la NASA no está protegido con copyright a menos que se indique lo contrario». Lo que veis está situado a unos doscientos kilómetros de Port Augusta en Australia del Sur, dentro de la accidentada región interior y en el límite de la llanura de Nullarbor, hay un gran lago seco.

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Lago Acraman en la cordillera de Gawler en la Eyre Peninsular, Australia del Sur, es el remanente erosionado de una estructura de impacto de anillos múltiples. El complejo consta de un amplio anillo interior 30 kilometros rodeado de una serie de anillos concéntricos exteriores se extiende por 160 km. Se formó hace 600 millones de años. Fue descubierto después de que se encontraron rocas de la Cordillera de Gawler incrustado en Flinders Ranges formaciones sedimentarias.
De forma aproximadamente circular, el lago Acraman tiene un diámetro de unos treinta kilómetros. Aunque se parece a otras muchas cuencas saladas en esa parte de Australia, el Lacraman no es un lecho lacustre ordinario. Hace unos seiscientos millones de años un meteoro gigante cayó del cielo y abrió un enorme agujero en lo que ahora es la península Eyre. El agujero original media al menos noventa kilómetros de diámetro y varios kilómetros de profundidad. El lago Acraman de hoy es todo lo que queda de aquella monstruosa cicatriz, un testigo mudo de un antiguo cataclismo de proporciones inimaginables.
La erosión del cráter no ha permitido a los científicos calcular su diámetro exacto aunque las cifras que se manejan hablan de entre 85 y 90 kilómetros. En cuanto a su antigüedad, el impacto se data hace 590 millones de años. Estamos tranquilos en nuestros quehaceres del día a día, o, en nuestras casas ocupados en los más variados menesteres: una lectura, una película, charlando mientras nos tomamos un café… Y, pocas veces pensamos que, estamos expuestos a situaciones que, como la de arriba, pudiera acabar con nuestras esperanzas de futuro.

Hubo un tiempo en que la superficie de la Tierra, en lenta y progresiva formación, fue ametrallada por una lluvia de meteoritos de todo tipo de tamaño, peso y composición. Muchos vestigios de aquella época turbulenta han desaparecido, pero podemos aún ver las huellas que dejaron en la superficie de nuestro planeta.
He aquí una muestra de algunos de los cráteres más grandes de la Tierra.

En la foto superior podemos ver un cráter que se ubica a poco mas de media hora de coche de la ciudad de Flagstaff en Arizona (Estados Unidos). Pueden verse unos pequeños puntitos sobre su borde izquierdo. Son personas. Así podemos tomar conciencia de la dimensión real de esta herida provocada hace 50.000 años. Se estima que el cuerpo que impactó sobre el terreno medía unos 100 metros de diámetro, pesaba unos 300.000 kilos de hierro y níquel.
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Este enorme cráter irregular, de unos 3 kilómetros de diámetro es el Glosses Bluff, en Australia. Se calcula su edad en unos 140 millones de años y su presencia ha despertado sentimientos mágicos en los pueblos originarios de la zona. Hoy está protegido dentro de la Reserva Natural de Tnorala y es un sitio sagrado para el pueblo Arrernte. Como en todos los pueblos de la antigüedad, de este lugar se cuentan “historias” de mujeres celestes bailando como estrellas en la Vía Láctea…

Imagen de satélite
El mayor impacto sobre la tierra que se tenga conocimiento, sucedió hace 2.020 millones de años a poco más de 100 kilómetros de la actual ciudad de Johannesburgo (Sudáfrica). Se le llama Vredefort y es tan grande que no puede abarcarse en una sola mirada: 300 kilómetros de diámetro. La ciudad que le da nombre está en su interior, así como bosques, un río y carreteras. Desde el año 2005 es Patrimonio Natural de la Humanidad. Se calcula que al impactar el meteorito se liberó una energía de 100 millones de megatones de dinamita y que se desplazaron 70 000 km³ de roca. Se estima que el meteorito que causó el cráter tendría entre 5 a 10 km de diámetro. Desde el año 2005 el cráter de Vredefort es considerado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Otros cráteres provocados por impactos de meteoritos son:

El Cráter Popigai en Siberia (Rusia) y el 4to. más grande del mundo, con un yacimiento de diamantes en su interior.
El Cráter Kebira En el Desierto de Sahara en Libia que originalmente era 25 veces más grande que el de Arizona, pero la erosión y la arena lo han desdibujado.

El Cráter Manicouagan al norte de Canadá, con más de 210 millones de años de edad.

El Cráter Chicxulub en la Península de Yucatán. Se supone que su impacto en la Tierra hace 65 millones de años, pudo haber auspiciado la desaparición de muchas especies, entre ellas los dinosaurios y otras muchas especies que dieron la posibilidad a los pequeños mamíferos para que resurgieran con fuerza.
Son muchos más los cráteres que jalonan la superficie terrestre y, menos mal que, todos se refieren a épocas muy lejanas. Hasta el momento, hemos tenido la gran suerte de que, alguno de esos episodios no se repitiera en épocas recientes. El daño físico causado por un gran impacto cósmico supera todo lo imaginable. El cuerpo incidente, típicamente de varios kilómetros de diámetro, podría pesar unos cien mil millones de toneladas. Viajando a una velocidad (más o menos) de veinte o treinta kilómetros por segundo, provoca una explosión equivalente a al menos cien millones de megatones TNT, muy superior a todas las armas nucleares del mundo juntas.
Cuando entra en la atmósfera, el objeto desplaza una enorme columna de aire, lo que crea una potente onda de choque que viaja alrededor de la Tierra. Al golpear el suelo, el bólido, junto con gran parte del material circundante, se evapora instantáneamente. Enormes cantidades de rocas son extraídas de la zona afectada y proyectadas con extrema violencia hacia el aire, incluso al espacio exterior tal es la velocidad que alcanzan, y, detrás, dejan un cráter gigantesco.

Los grandes fragmentos rocosos expulsados caen de nuevo atraídos por la fuerza de gravedad del planeta, y van a parar a centenares o miles de kilómetros, e inflaman la vegetación con su violenta incandescencia. El temblor producido por el impacto primario supera a los terremotos más violentos y produce aún más daño. Si el bólido cae en el mar, produce Tsunamis de muchos kilómetros de altura que devastan las riberas del océano e inundan inmensas franjas de tierra.
El polvo levantado por todo el horrible acontecimiento llega a cubrir a todo el planeta; la luz del Sol queda oculta al ser bloqueada durante meses y hasta años, y, algunas especies vivas, sobre todo las vegetales, por la falta de luz, languidecen y mueren, con lo cual, desaparece el sustento de otro montón de especies que dependen de las plantas para vivir. La lluvia ácida es el siguiente acontecimiento que se deriva de todo esto y, ante estas perspectivas, muchas especies vivan no pueden evitar que les llegue la extinción.

Es nuestra casa, nuestro habitad, nuestro refugio y, como tal, la debemos tratar con el esmero que se le debe a quien nos ha proporcionado toda clase de elementos y materiales que nos son necesarios para vivir y, por ello, siempre estaremos con ella en deuda. Sin embargo, como hemos visto a lo largo de este pequeño reportaje, son otros muchos los factores que la amenazan a ella y, de paso, a nosotros. Son situaciones que no podemos controlar y que, en el paso, fueron frecuentes.
Nuestras mentes, máquinas (casi) perfectas que están preparadas para inducirnos en todo momento lo mejor para nosotros, nos tiene alejados de esta realidad que pende sobre nuestras cabezas, ya que, aunque estuviéramos pensando todo el tiempo en la posibilidad de que un meteoro gigante nos venía envima, poco podríamos hacer aparte de estar preocupados, o, algo más. Así que, como la Naturaleza es “sabia”, nos hace estar despreocupados de estos temas que siempre estarán latentes sobre nuestras cabezas.
Llegados a este punto, me vienen a la memoria aquellas palabras enardecidas del poeta-filósofo romano Lucrecio que, llevaban la intención de convencernos de que no estamos solos en el universo. Lucrecio argumentaba que si el universo estaba hecho de átomos idénticos y sujetos a leyes universales de la Naturaleza, entonces los mismos procesos que dieron lugar a la vida en la Tierra deberían también dar lugar a la vida en otros mundos. El argumento, que se remonta al atomista griego Epicuro, es convincente. Pero, algunos preguntan ¿Es correcto?
Naturalmente que Sí, es tan correcto como el hecho de que, también en esos otros mundos, pueden caer meteoros enormes que acabe con sus especies como, de hecho, sucedió aquí, en la Tierra.
Emilio Silvera V.
Ago
29
Algún día necesitaremos mudarnos de “casa”
por Emilio Silvera ~
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En el vecindario cercano no parece que existan posibilidades para que algún mundo vecino pueda acogernos, los posibles candidatos están lejos a decenas de años lus, lo que hace, ni ya difícil, sino casi impoosible que podamos llegar a mundos habitables qu4e nos puedan acoger. Sabemos de nuestra fragilidad para vivir en el Espacio, también sabemos de nuestra ignorqancia tecnol´çogica para poder construir verdaderas naves espaciales, de cons3eguir que se muevan con energía diferente a la que utilizamos para enviar cohetes al Espacio Exterior. Claro que, si miramos hacia atrás en el Tiempo, si nos retrotraemos y miramos lo que éramos hace algunos miles de años, nos tendríamos que maravillar de lo que se ha conseguido, desmenuzar el átomo, conocer de las fuerzas fundamentales, de las contantes universales, del asombroso suceso de la presencia de la vida…. Todo eso, nos puede dar alguna esperanza.
Aunque todavía falta mucho para que eso llegue, en el Futuro lejano, la Humanidad necesitará trasladarse a otros mundos que, como ahora la Tierra, la acoja y le ofrezca un habitad que, como ahora la Tierra, tenga las condiciones nec4esarias para sostener nuestras formas de vida y la de otros seres que, como nosotros, estén basados en el Carbono.
No será fácil conseguir tal cosa, para que eso llegue y sea una realidad, nuestros conocimientos actuales en el ámbito de las naves espaciales, de nuevos modos de energía para impulsarlas, de que estén provistas de Gravedad Artificial… tendrán que haber aumentado de forma considerable.
En el Presente, nuestros conocimientos tecnológicos son totalmente insuficiente para poder emprender cualquier misión encaminada a implantar colonias en otros mundos, ya que, las distancias que nos separan (aún de los más cercanos), son para nosotros inalcanzables.
Violentas fulguraciones en Próxima Centauri
Cuando se descubrió un mundo (al parecer habitable) que orbitaba a la estrella Proxima Centauri (Próxima Centauri forma parte de un sistema estelar triple, con dos estrellas parecidas al Sol –Alfa Centauri A y B– que giran en torno a un centro de masas común. Próxima Centauri orbita la pareja y es la estrella más cercana a nosotros. Está a 4,22 años luz de la Tierra), se dio mucha importancia a su cercanía. Sin embargo, si nos paramos a pensar en nuestras naves actuales y en las velocidades que pueden alcanzar, con bastante frustración nos damos cuenta de que, para recorrer la distancia que nos separa, se necesitarían miles de años.
Claro que, si miramos hacia el Futuro… Posible salida de la Tierra de la zona habitable, la llegada de Andrómeda para fusionarse con la Vía Láctea, el final del Sol convertido en gigante roja primero y enana blanca después… Además de los imprevistos que el Azar nos tenga reservado… ¡Habrá que pensar seriamente en todo esto!
Claro que, para cualquiera de esas situaciones dramáticas para nosotros pueda llegar… ¿Seguiremos por aquí?
Ni somos una especie elegida, ni tampoco tenemos la importancia que a veces creemos tener, en la inconmensuirable magnitud, no ya de la propia Galaxia, sino del universo entero, somos menos que una brizna de polvo. La importancia que podamos tener está limitada a nuestra familia, a un círculo reducido de amios, cuando nos vayamos de este muindo, nuinguna estrella dejará de brillar en el cielo. Solo somos un destello minúsculo en un Cosmos inmenso.
Es completamente normal y válido sentir una mezcla de melancolía y asombro ante esta realidad. La inmensidad del universo puede hacernos sentir insignificantes, pero esa misma “insignificancia” esconde una tremenda libertad y belleza.
Así las cosas, a nhuestrto favor tenemos algo que avala nuestros atrevidos pensamientos que siempre van más allá de lo que podemos plasmar en realidad, es la imaginación, ese “ingrediente o ese don” que en nuestra especie ha demostrado ser un arma muy valiosa para conseguir y plasmar los sueños.

Lo que podamos conseguir en el futuro lejano, es en el presente, inimaginable

Hoy solo un sueño, ¿realidad mañana?
Mis sentidos me dicen que nunbca podremos viajasr por el Espacio, es un medio hostíl para nosotros. Nuestra biología no es apta para poder soportar la radiación, vivir en la ingravides, soportar movernos a velocidades relativistas y otros muchos factores que nos impiden viajar a las estrellas, a otros mundos situados a decenas de años luz de nosotros. Sin embargo, como antes decía, mirtamos lo que nhemos conseguido y las perpectivas que tenemos por delante y, nos da un poco de esperanza de que, posiblemente, en ese Futuro muy lejano, lo podamos conseguir.


Aunque, en un principio, no soy muy partidiario de la I. A. en un escenario que la dejemos avanzar en plan desmadre, que se nos vaya de las manos, que llegue a tener conciencia de Ser, que se haga cargo del mundo y que nos maneje como a rebaño, no dejo de reconocer que, si la cuidamos, si estamos vigilantes, si sabemos controlarla, si es Inteligencia artificial tien4e la consciencia de que nunca podrá hacer daño a sus creadores, entonces sí, podría ser nuestra salvación en ese futuro lejano en el que nuestra especie tenga buiscar cobijo en otras “Tierras”.
Como siempre digo, el Tiempo nos dará la respueta a esa pregunta que hoy, nadie sabe constestar.
Emilio Silvera V.
Ago
29
¿Que dónde estamos? ¡En un Universo dinámico!
por Emilio Silvera ~
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Estamos inmersos en una inconmensurable grandeza de variedad y coloridos escenarios en los que están presentes las fuerzas fundamentales del Universo y las constantes que hacen posible que, formas de vida de cualquier índole que podamos imaginar, estarán pululando en sus ecosistemas y hábitats, sin que nada pueda evitarlo, si lo pensamos bien, amigos míos, parece como si el universo hubiera sabido que nosotros, teníamos que venir.

John Wheeler propuso que el espacio-tiempo en la escala de Planck es una espuma cuántica. Una teoría cuántica de la gravedad que describa esta espuma cuántica debería violar la simetría de Lorentz de la teoría de la relatividad. Para explorar esta espuma cuántica, Giovanni Amelino-Camelia y varios colegas propusieron en 1998 estudiar la relación energía-momento para un fotón que haya recorrido distancias muy grandes, es decir, estudiar si la velocidad de un fotón en el vacío depende de si su energía no es constante.

Dos fuerzas contrapuestas hacen el equilibrio
Todos los objetos del Universo son el resulta de fuerzas antagónicas que, al ser iguales, se equilibran y consiguen la estabilidad. Las estrellas son el mejor ejemplo: La Gravedad trata de comprimir a la estrella que, mediante la fusión tiende a expandirse y, la lucha de esas dos fuerzas iguales en potencia crea la estabilidad. Con los átomos ocurre lo mismo, la carga positiva de los protones es igualada por la negativa de los electrones.

Hemos sabido llegar a los dos extremos desde lo pequeño a lo grande
Hemos podido llegar a unas alturas en el mundo de la exploración científica que, nos posibilita reconocer los impactos de los cambios que se producen con el devenir del tiempo en la Naturaleza y, hemos llegado a comprender que, el Universo, es dinámico. Hacia finales del siglo XIX se había llegado a saber que hubo un tiempo en que la Tierra y nuestro Sistema solar no existían; que la especie humana debía haber cambiado en apariencia y en el promedio de su capacidad mental a lo largo de enormes períodos de tiempo; y que en cierto sentido, amplio y general, el Universo debería estar degradándose, haciéndose un lugar menos
hospitalario y ordenado. Durante el siglo XX hemos podido ampliar esa imagen de un Universo cambiante.

Lugares en los que nacen estrellas nuevas, surgen nuevos mundos y… ¿vida nueva?
Delante de nuestros propios ojos podemos contemplar como
cambia, por ejemplo, el clima y la topografía de nuestro propio planeta y de todas las especies que en él están presentes en sus distintas formas de vida que, como muestra cercana de lo que ocurre en cualquier otro lugar del Universo, nos sirve de Laboratorio para la observación de la dinámica universal.
Hemos descubierto que todo el Universo de estrellas y galaxias está en un continuo estado de cambio dinámico, en el que grandes cúmulos de galaxias se alejan unos
de otros hacia un futuro que será distinto del presente. Hemos empezado a darnos cuenta de que vivimos en un “Tiempo” prestado. Los sucesos astronómicos catastróficos son comunes; los mundos colisionan. El planeta Tierra ha sufrido en el pasado impactos de cometas y asteroides. Un día se acabará nuestra suerte; el escudo que tan fortuitamente nos proporciona el enorme planeta Júpiter (leer la noticia de más abajo), que guarda los confines exteriores de nuestro Sistema solar, no será capaz de salvarnos.

Mejor que no caiga ningún “pedrusco” en nuestro planeta
Todos sabemos de las inmensas consecuencias que el impacto de un gran objeto sobre la Tierra tendría. Los cráteres que jalonan la superficie terrestre por todo el planeta nos hablan de lo que pasó en el pasado y, para
eso, amigos míos, no tenemos muchas soluciones. Claro que todo es cuestión de tiempo y, al final, hasta nuestro Sol morirá para convertirse, primero en una gigante roja que sobrepasará Mercurio y Venus y se quedará muy cerca de nuestro planeta, para entonces, las temperaturas subirán y los océanos se evaporarán, la vida, tal como la conocemos, ya no estará en este vergel que, durante miles de años, nos ha dado cobijo a nosotros y a otros muchos seres.

Sí, las consecuencias del Caos son impredecibles. Nosotros hemos reconocido los secretos simples del caos y la impredecibilidad que asedian a tantas partes que rodean a nuestro mundo. Sí, es cierto que entendemos que nuestro clima es cambiante pero, no podemos predecir esos cambios. Hemos apreciado las similitudes entre complejidades como ésta y las que emergen de los sistemas de interacción humana -sociedades, economías, ecosistemas…- y, también
, del interior de la propia mente humana.
Todas esas complejidades tratan de convencernos de que el mundo es como una montaña rusa desbocada, rodando y dando bandazos; que todo lo que una vez hemos tenido por cierto podría ser derrocado cualquier día, sin que nosotros, pobres mortales, podamos evitarlo y, algunos, incluso ven semejante perspectiva como una razón para
sospechar de la ciencia, como si produjera un efecto corrosivo sobre los fundamentos de la Naturaleza humana y de la certeza, como si las construcciones del Universo físico y el vasto esquema de sus leyes debiera haberse establecido pensando en nuestra fragilidad psicológica.


La ilusión de realidad la hemos experimentado todos en los sueños. Sin embargo, también estando despiertos estamos “viendo” una “realidad” que no existe, sólo está en nuestras mentes. El caso es que, la materia sólida que vemos, en realidad, en su mayor parte, esta conformada por espacios vacíos.
Pero hay un sentido en el que todo este
cambio e impredecibilidad es una ilusión. No constituye toda la historia sobre la Naturaleza del Universo. Hay tanto un lado conservador como un lado progresista en la estructura profunda de la realidad. A pesar del cambio incesante y la dinámica del mundo visible, existen aspectos de la fábrica del Universo que son misteriosos en su inquebrantable constancia. Son estas misteriosas cosas invariables las que hacen de nuestro Universo el que es y lo distinguen de otros mundos que pudiéramos imaginar.

Lo mismo que existen los hilos invisibles que mantiene unidas a las galaxias, de la misma manera, hay un hilo dorado que teje una continuidad a través de la Naturaleza. Nos llevan a esperar que ciertas cosas sean iguales en otros lugares del espacio además de la Tierra; que fueron y serán las mismas en otros tiempos además de hoy; que para
algunos casos, ni la hiostoria ni la geografía importan y, son como leyes inamovibles, no hechas por el hombre que, según hemos podido llegar a saber, están por encima de todas esas cuestiones terrenales en las que el hombre ha intervenido de una u otra manera. De hecho, quizá sin uns substrato semejante de realidades invariables no podría haber corrientes superficiales de cambio ni ninguna complejidad de materia y mente.

Los secretos más ocultos del Universo están codificados en unos valores numéricos, aparentemente eternos, a los que llamamos “constantes de la naturaleza”. Entre
ellas se encuentran algunas tan famosas como la de la gravitación universal, G, la de la velocidad de la luz, c, o la de Planck, h. Pero, ¿son las “constantes de la naturaleza” realmente constantes? ¿Son las mismas en todas partes? ¿Están todas ellas ligadas? ¿Podría haber evolucionado y persistido la vida si fueran ligeramente distintas? Claro que, estos enigmas nos conducen hasta las fronteras más ignoradas de la ciencia, nos desvela las profundas implicaciones que estas constantes tienen para el destino del universo y el lugar de los hombres en él y, aunque conocemos sus valores, sus números, no podemos dar una explicación de por qué resultan ser esos.

Sí, confinados en un hermoso planeta desde el que, mediante el ingenio y la imaginación, tratamos de escapar para saber, lo que existe fuera de nuestro entorno, en regiones remotas del Universo a las que no podemos llegar. Sin embargo, no perdemos la esperanza de que, algún día…
Y, mientras tanto, nosotros los humanos, una especie que ha logrado la consciencia de SER, estamos aquí confinados en este hermoso planeta que llamamos Tierra y, desde
ella, tratamos de desvelar esos misterios y otros muchos llenos de secretos que en la Naturaleza subyacen para que los podamos desvelar. Parece mentira que en un planeta igneo, incandescente, podemos ver ahora nuestro hermoso planeta que desde hace cuatro mil millones de años acoge la Vida.

“Su clima y su topografía varían continuamente, como las especies que viven en él. Y lo que es más espectacular, hemos descubierto que todo el universo de estrellas y galaxias está en un estado de cambio dinámico, en el que grandes cúmulos de galaxias se alejan de otros hacia un futuro que será muy diferente del presente. Ahora sabemos que, vivimos en un tiempo prestado.”

El mundo que nos rodea es así porque está conformado por esas constantes de la Naturaleza que hacen que las coaas sean como las podemos observar. Le dan al universo su carácter distintivo y lo hace singular, distinto a otros que podría nuestra imaginación inventar. Estos números misteriosos, a la vez que dejan al descubierto nuestros conocimientos, también dejan al desnudo nuestra enorme ignorancia sobre el universo que nos acoge. Las medimos con una precisión cada vez mayor y modelamos nuestros patrones fundamentales de masa y tiempo alrededor de su invarianza; no podemos explicar sus valores.
Nunca nadie ha explicado el valor numérico de ninguna de las constantes de la Naturaleza. ¿Recordáis el 137? Ese número
puro, adimensional, que guarda los secretos del electrón (e), de la luz (c) y del cuanto de acción (h). Hemos descubierto otros nuevos, hemos relacionado los viejos y hemos entendido su papel crucial para hacer que las cosas sean como son, pero
la razón de sus valores sigue siendo un secreto profundamente escondido.

Y, a pesar de todo esto, el Universo, sigue siendo dinámico y cambiante de tal manera que no deja de evolucionar y, estrellas que hoy podemos ver brillando en el cielo, “mañana” habrán desaparecido para
siempre dando lugar a otros objetos y otras conformaciones pero, ni la masa ni la energía, habrán cambiado en el Universo.
Pero, y nosotros…¿habremos cambiado?, o, quizá como esas estrellas, tampoco estaremos aquí para cuando
el Universo alcance esa fase final del frío absoluto en la que nada, ni el tiempo ni el espacio se podrá mover y, si eso llega… ¡dónde estarán los pensamientos de tántos?
Emilio Silvera V.
Ago
29
¿La Humanidad en el Espacio? ¿Para cuándo?
por Emilio Silvera ~
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Cabo Cañaveral, 24 de julio de 1950. Ese día, el Ejército de Estados Unidos lanzó el primer cohete desde el hoy archi-famoso complejo militar situado en el estado de Florida: el BUMPER II
Mirando la escena que las imágenes de arriba nos presentan, nos resultan algo antiguas y pasadas de moda si la comparamos con los vuelos que en el presente se programan y los ingenios espaciales que las modernas tecnologías nos permiten enviar al espacio exterior a la búsqueda de otros mundos que, aunque en nuestro propio Sistema solar, debemos conocer para saber, qué nos puede esperar en regiones más lejanas que, algún día en el futuro, tendremos que visitar buscando cobijo a una Humanidad que no tendrá bastante con el pequeño mundo que ahora ocupa.
Aquello fue todo un acontecimiento, una nueva era de los viajes espaciales que comenzó en aquel mes de Julio de 1950 ¡El primer cohete lanzado desde Cabo Cañaveral, Florida: el Bumper II. Como una prueba o investigación para probar los sistemas y, al mismo tiempo, investigar la atmósfera superior de la Tierra con sensores especiales que medían las distintas características de la alta atmósfera así como los impactos de los rayos cósmicos. Hasta pasados siete años, la Unión Soviética no lanzó el Sputnik I y II, los primeros satélites que orbitaron la Tierra.

El primer vuelo del Columbia – Imagen cortesía Wikipedia
El 12 de abril de 1981, despegaba la lanzadera espacial Columbia, la primera nave espacial reutilizable. La lanzadera espacial Columbia se entregó a la NASA el 25 de marzo de 1979. Tras su primer vuelo operativo, se mantuvo en servicio hasta el 1 de febrero de 2003; ese día, durante la reentrada en la atmósfera, la nave se desintegró causando la muerte de sus siete tripulantes.
Aquel Proyecto sobrepasó a la NASA que se vio sometida a enormes presiones para mantener el proyecto de lanzamientos de las lanzaderas que, como todos conocemos ahora, fue apresurado a pesar de las muchas dificultades técnicas. Estas circunstancias estarían en la base del accidente del Challenger que nos sobrecogió a todos.
Está claro que la imagren de arriba nos producía otra impresión, nos transmite poderío y seguridad. Sin embargo, tampoco el sistema fue el idóneo para lo que buscamos, lo que queremos, lo que necesitamos pero, pensar en viajes espaciales tripulados… ¡No es ninguna bagatela!
El accidente del transbordador espacial Challenger se produjo el 28 de enero de 1986. La Imagen de la desintegración del Challenger, tras 73 segundos de haber iniciado su viaje permanece en la mente de todos los que, en directo pudimos contemplar tan fatídico suceso. Las juntas fallaron debido principalmente a la sobrecompresión repetida durante el montaje y que las bajas temperaturas agravaron aún más. Esta anomalía fue advertida por los ingenieros de Morton Thiokol, los fabricantes de las partes del impulsor, se advirtió a la NASA, pero por presión de la misma NASA los ingenieros de Morton Thiokol cedieron y autorizaron el despegue.
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El Discovery asciende por el cielo al inicio de la STS-31, mientras, por primera vez desde 1986, el segundo transbordador, el Columbia, espera su turno para ser lanzado. Cuando se lanzó el Hubble al espacio la Humanidad emprendió el camino hacia el verdadero conocimiento del Universo lejano.
Ya situado en orbita, el Hubble durante su despliegue.
Ya situado en su preciso lugar, pudo realizar el trabajo para el que fue construido y, su rentabilidad -a pesar de las protestas de muchos- no tiene dudas.
El lanzamiento del Telescopio más rentable hasta el momento que nos ha podido llevar en un viaje hasta el espacio profundo y enseñarnos galaxias que vivieron hace doce mil millones de años, es decir, muy cercanas en el tiempo, al nacimiento del Universo mismo. Con el Hubble, hemos captado imágenes de impagable precio al poder localizar y ver objetos antes misteriosos como púlsares, estrellas de neutrones y enanas blancas, Agujeros negros y Cuásares situados en el centro de galaxias activas. No digamos de rica diversidad de la familia de Nebulosas y de algunas explosiones supernovas.
Todo eso formará parte de nuestro vagage intelectual cuando un día lejano en el futuro, tengamos esas naves idóneas para poder hacer (ahora sí) esos viajes a otros mundos que ahora tanto añoramos y que, de ninguna manera estamos capacitados a realizar por falta de medios tecnológicos y humanos que no deben ser sacrificados, a cualquier precio: No a los viajes de Ida sin vuelta.
El astrónomo suizo Michel Mayor. / Uly Martín (EL PAÍS)
La existencia de mundos fuera del sistema solar era una fantasía de muchos y una posibilidad (con algún indicio astronómico) para los científicos. Desde 1995, esa idea, los planetas extrasolares, es una realidad. Fueron el astrónomo suizo Michel Mayor y su entonces joven colaborador Didier Queloz los descubridores del primer cuerpo de este tipo, 51 Pegasi, en órbita de otra estrella, y se abrió así un nuevo campo de investigación muy fecundo: más de 750 planetas ya identificados y el conocimiento sobre cómo se forman y evolucionan los sistemas planetarios en el universo. Mayor y Queloz han recibido este año el Premio Fronteras del Conocimiento en Ciencias Básicas de la Fundación BBVA.
Mayor, a sus 70 años, profesor —ahora emérito— de la Universidad de Berna, sigue investigando en primera fila sobre los planetas extrasolares, a los que llegó desde su formación como astrofísico teórico y sus investigaciones sobre los brazos de las galaxias espirales. Lo definitivo, dice, fue la puesta a punto de un método de detección indirecta de esos planetas mediante la observación sutil de los movimientos que inducen gravitatoriamente en los astros que orbitan.

Cuando es preguntado sobre vida y otros mundos, el profesor nos dice:
“El hombre fue a la Luna y tardó unos tres días. Siendo muy optimistas, el planeta extrasolar habitable más próximo estaría a unos 30 años luz, es decir, 1.000 millones de veces más lejos que la Luna, así que se tardaría muchísimo. Cabe pensar en nuevas tecnologías para viajar más rápido, pero el coste energético sería descomunal, algo completamente loco, y viajar a una velocidad cercana a la de la luz… En realidad es un problema de leyes físicas, no de tecnología. Así que visitar esos mundos es impensable porque están muy lejos. Para aprender algo de ellos nos queda observarlos con telescopios.”

El Universo es lo que contiene todo lo que existe (hasta donde podemos saber)
Acabábamos de descubrir (como aquel que dice) que el Universo no terminaba en los límites de la Vía Láctea, sino que se había ampliado hasta el “infinito”, con galaxias y objetos cada vez más extraños. Sólo en el horizonte del Hubble se contabilizan 500 millones de galaxias. Y los descubrimientos continúan: desde el centro galáctico se observa un chorro de materia que se eleva más de 3.000 a.l. perpendicular al plano galáctico; se observan objetos como Alfa Cygni, que emite una energía radial equivalente a diez millones de veces la emitida por una galaxia como Andrómeda; se estudian los cuásares, que a veces parecen mas cercanos de lo que sugieren las mediciones del efecto Doppler; se habla de efectos de perspectiva que podrían falsear las conclusiones… Y nos asalta una batería de hipótesis, observaciones, nuevas hipótesis, nuevas observaciones y, nuevas dudas…
Todavía no se ha hallado una respuesta cierta y global. Un número cada vez mayor de investigadores está buscándola en miles de direcciones. De esta forma se elaboran nuevos modelos de estrellas, galaxias y objetos celestes que quizá sólo la fantasía matemática de los investigadores podían concretar: nacen los agujeros negros, estrellas de Quarks, los universos de espuma, las cadenas…
Todos esos conocimientos que poco a poco vamos atesorando, serán la base del conocimiento que nos posibilitará en el futuro, llegar más lejos y más rápido a lugares que ahora nos resultan sólo un sueño, toda vez que, poco más de medio siglo de experiencias en viajes espaciales, viene a ser como nada, simplemente son los conocimientos básicos para mayores empresas que aún quedan muy lejos de nuestro alcance.
Elon Musk prepara un viaje a Marte
Viajar hoy al planeta Marte, queda fuera de nuestro alcance y enviamos sondas y naves que nos cuentan lo que allí pasa preparando el viaje futuro. Un viaje largamente soñado por muchos que, cuando han solicitado voluntarios se presentaron a miles. Sin embargo, por el momento, el viaje sería de irás y no volverás, lo cual, al no ser de admisible, impide que se realice ni ahora ni dentro de 5 o 10 años. Son muchas las medidas de seguridad y de tecnologías nuevas que habrá que tener para poder, al fin, visitar y estacionarnos en Marte. El Señor Musk lo quiere intentar y, su empresa, a pesar de todos los esfuerzas que haga, no estará exenta de grandes riesgos.
Esta fue una Misión muy importante que nos dejó grandes beneficios como información
Un Proyecto que ha pasado todas las pruebas y, comparando el coste con su rentabilidad… ¡Los beneficios son infinitamente superiores al esfuerzo realizado! Y, con la gran cantidad de conocimiento que nos ha podido suministrar de Saturno, Titan y otras lunas y de la región en general, nos ha facilitado el saber de lo que en estos lugares se gesta y como se comportan los planetas gaseosos y los pequeños planetas que, como Titán, podrían ser una fuente de sorpresas en un futuro no muy lejano.

Posiblemente, así veríamos Saturno desde Titán
Repetir aquí escenas y lugares de lo ya conseguido, por lo muy visto y manoseado en lugares como este, prefiero dejarlo de lado y, pasar de manera directa a ese futuro que presentimos y que, desde luego, será la consecuencia de todos estos “pilares” que posibilitan la construcción de ese primer “edificio del viaje espacial” que literalmente se pueda ganar ese nombre al ser un vuelo tripulado por seres de nuestra especie.
Lanzamiento de la histórica misión Mercury 6 en la que John Glenn se convirtió en el primer estadounidense en orbitar la Tierra. Dentro de unas décadas, estas imágenes nos parecerán tan viejas que nos recordaran aquella legendaria conquista del Oeste con sus carretas. Las futuras modernas naves espaciales no tendrán nada que ver con estos antiguos cohetes de los primeros pasos por el espacio cercano.
Ahora, tratemos de imaginar que a principios del próximo siglo, podemos construir una nave espacial-ciudad que pudiera estar preparada para alojar a familiar enteras, con sus escuelas y fábricas, sus centros de energías, sus hospitales y todo lo necesario para que, como aquí en la Tierra, tengan, durante el viaje todas las necesidades cubiertas. Además, para esas fechas, ya no son problema ni la gravedad artificial ni tampoco el repeler, mediante campos magnéticos alrededor de la Nave, a todas esas partículas nocivas provenientes del Sol y de otras estrellas.
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Habremos entrado en otra era y se podrán leer cosas como…
“Ahora sí, parece que todo está bien controlado para poder realizar el sueño largamente retenido de viajar a otros mundos de fuera de nuestro propio Sistema Solar y, hecha una selección lógica, se ha elegido a Epsilón Eridani que es una estrella de la constelación de Eridanus. Está situada a unos 10,5 años-luz de la Tierra, siendo una de las más próximas al Sistema solar y, la tercera más próxima visible a simple vista. Es una estrella de la secuencia principal, de Tipo Espectral K2, muy parecida al Sol, con una masa de 0,83 masas solares, un radio de 0,895 radios solares y una luminosidad estelar de 0,28 veces la solar. Su espectro óptico es muy variable, con muchas líneas espectrales de emisión. Tiene un campo magnético muy fuerte que gira aproximadamente cada 11 días. Su período de rotación es de 12 días. La razón para todo ello es su juventud: tiene sólo 600 millones de años cuando nuestro Sol tiene 4600 millones. Un lugar interesante para el estudio y, por los alrededores, pueden haber planetas habitables.”
Lo cierto es que la expedición con todos los honores y en presencia de Autoridades y Público en General, partío para aquella aventura -algo incierta- el 4 de Julio de 2.050 cargado de toda la ilusión de un proyecto magno puede transmitir a cada uno de los enamorados responsables del proyecto al que entregaron su vida misma y la vida de sus familia. Que estimaban garantizadas dado que, también habían buscado el remedio para soportar esas velocidades relativistas sin que el cuerpo humano sufriera daños causados por esos cambios de inusitadas velocidades que serían paliados por unos sistemas cuánticos que harían parecer inexistente tal velocidad.
Así que la Nave salió y, desde luego, nuestras disciplinas científicas no se quedaron paradas; La Física, la Biofísica y Astro-física, la misma Astronomía, la Biología molecular y las Matemáticas, así como todas las teorías en marcha que van más allá de las cuerdas una vez conquistada la energía de Planck que pudo facilitar ese viaje a Epsilon Eridani, ahora las fluctuaciones de vacío no tienen secreto y se descubrió por fin, que “materia oscura” como pasó con el “eter” no existía y que un apéndice de la gravedad, era el causante de todo lo que podíamos observar y que no entraba en la normalidad de lo que sabíamos. Una constante cosmológica algo diferente a la de Einstein estaba allí y hacía que el espacio se expandiera.
Nos creíamos los dueños del átomo y también de las galaxias y, como si de dioses se tratara, “jugábamos con lo grande y con lo pequeño para tratar de entrar en sus entrañas, conocer sus contenidos y saber, de una vez por toda, esos secretos de la materia que nos resistieron durante años. Ahora, era posible el viaje, a más de 10 años- luz de la Tierra.
Una cosa que, aunque podía ser previsible, no había sido prevista: Veamos, la Nave ciudad construida a tal efecto, viajaría a 300.000 kilómetros por hora, máxima velocidad conseguida hasta esa fecha, y, recorrer más de 10 años-luz a esa distancia implicaría un tiempo considerable de unos 9 460 730 472 580,8 km por año viajando a 299.792,458 Km/s. Lo que nos distanciaría de la velocidad de la luz a una distancia abismal, es decir, sólo podríamos viajar a la décima parte de la velocidad de la luz utilizando energía atómica de Uranio.
Épsilon Eridani un joven espejo del Sistema solar – Épsilon Eridani b
A pesar de todo eso y creyéndonos en posesión del dominio de los átomos y las galaxias, el viaje partió hacia su futuro en Épsilon Eridani y todos, sin excepción, estaban tan contentos como ilusionados al partir sin tener en cuenta que, en tan largo viaje muchas cosas podrían pasar.
A pesar de que parte de la tripulación entrarían en la cámara de congelación criogénica por turnos, seguramente no llegarían todos los que salieran de la Tierra hacia aquella otra “Tierra” prometida. Lo que no nos cuen6tan es el hecho de que, bajo la criogénica las células del cuerpo humano se cristalizan.

Sólo habían pasado 25 años desde la partida de la Nave y, en la Tierra, sucedieron cosas que, aunque podían haber sido previstas, estas cosas surgen cuando tienen que surgir , de manera inesperada, cuando algún físico descubre la manera de poder obtener de la Naturaleza, aquello que ésta le ofrece y que antes, nadie había podido observar ni comprender que allí estaba a disposición de todos, aquella maravilla que, sin tener que doblegar la velocidad de la luz -cosa que es imposible-, sí, podía, sin embargo, burlarla para poder llegar a lugares que, de la otra manera, necesitarían años, milenios y millones de años para poder conseguirlo viajando a la relativamente lenta, velocidad de la luz si la ponemos en el contexto del Universo de cuyas distancias ya sabemos algo.
Así que, una vez perfeccionado, en unos pocos años el viaje a través del Hiperespacio, resultó que se enviaron naves y demás elementos para poder instalarse en el planeta objeto del destino de los Viajeros que, cuando llegaron muchos, muchos, muchísimos años más tarde, se pudieron encontrar con el trabajo terminado y aterrizaron en las afueras de la más hermosa ciudad futurista que podían haber imaginado.

Cada logro tiene su tiempo y, si queremos hacer las cosas antes de tiempo… ¡Las consecuencias no son buenas! Los del LHC, deberían tener esa premisa muy en cuenta, no sería bueno tontear con un “juguete” tan peligroso, sobre todo, sin saber de antemano qué resultados podríamos obtener de nuestros jueguecitos. Allí se utilizan energías muy altas y hasta el momento han sido 14 TeV pero… ¿Y si la quieren subir para poder ver lo que hay más allá de los Quarks?
Con todo esto quiero significar que, a veces, no conviene correr tanto, hay que dar tiempo al tiempo. Las cosas no llegan por que sí, sino que vienen a nuestras mentes, a nuestra comprensión, cuando estas están preparadas para utilizar dicho conocimiento. El precipitarnos nos puede llevar a situaciones que como la que aquí constamos, podían haber sido evitadas en vidas, en trabajo y esfuerzo y en mucho tiempo perdido. Mejor esperar los momentos idóneos para cada cosa que, por otra parte, no nos resultará fácil.
No etaría mal que el Sr. Musk leyera estos consejos.
Emilio sSlvera V.
PD. ¡Se me olvidaba!
Cuando los viajeros de la expedición a Épsilón Eridani llegaron allí, se encontraron conque unas colonias de terrestres se habían instalado, ya que, al descubrirse la posibilidad del Hiperespacio, se les habían adelantado. Así que, su instalación fue menos dolorosa de lo que esperaban.
Claro que,m cuando hablamos mde viajar por el Espacio, lo hacemos con la Mente puestas en novelas de Ciencia Ficción de granes escruitores que nos contaron historias fascinantes, de eswas historias se hicieron películas con efectos especiales asombrosos, y, con esas ideas en la cabeza hablamos todos de viajar a otros muindos.
¡Ilusos! Esos viajes están más lejos de nuestro alcance que lo está la estrella individual más lejana conocida es Earendel (cuyo nombre oficial es WHL0137-LS). Su luz tardó 12.900 millones de años en llegar a la Tierra. Fue descubierta inicialmente por el telescopio Hubble y después estudiada en detalle por el telescopio James Webb.
Ago
28
¿Es el Tiempo una Ilusión?
por Emilio Silvera ~
Clasificado en General ~
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¿Qué no se habrá dicho ya en relación a lo que el Tiempo es?
Desde los grandes filósofos del Pasado y del Presente, el mismo S, Agustín, los físicos, Yo mismo en este lugar… Cada cual ha expresado lo mejor posible lo que creía que era el Tiempo, y, no pocas veces se dudó de su existencia. En uno de mis trabajos decía: PASADO, PRESENTE y FUTURO… ¿Una Ilusión llamada Tiempo?
- La inexistencia: Filósofos antiguos y físicos modernos como Carlo Rovelli sugieren que el tiempo no es una variable fundamental del universo.
- La persistencia: El propio Albert Einstein afirmó que la distinción entre pasado, presente y futuro es solo una ilusión, aunque sea una muy persistente. El universo podría ser un bloque estático de espacio-tiempo donde todo existe a la vez.
- El viaje rápido: El tiempo corre más lento para el viajero rápido. Es el fenómeno de la dilatación del tiempo por velocidad.
- La paradoja: Si viajaras en una nave espacial a velocidades cercanas a la de la luz, a tu regreso serías más joven que un hermano gemelo que se quedó en la Tierra.

- Las grandes masas: El tiempo se frena en presencia de gra
- vedad intensa. Las grandes masas como los planetas, estrellas o agujeros negros curvan el tejido del espacio-tiempo.
- El efecto: Un reloj en la superficie de la Tierra avanza más despacio que un reloj en órbita, un efecto real que los satélites GPS deben corregir todos los días para no fallar.


¿Con cuántos “trajes” no habremos vestido al Tiempo? Qué no existe, que es una ilución, que coree más lemnto para el viajero rápido, que se frena en presencia de grandes masas…
Le hemos puesto tantos trajes al Tiempo que ya resulta difícil distinguir su verdadera naturaleza de los ropajes con los que intentamos comprenderlo o medirlo. Como bien dices, a lo largo de la historia de la filosofía y de la física, la humanidad ha confeccionado disfraces de todo tipo para adaptarlo a nuestra escala y a nuestra necesidad de orden.

Le hemos puesto el traje de los viajes al Pasado y al Futuro sin pensar en lo irrealizable de ese escenario. ¿Cómo ir a un Tiempo que pasó, que ya no está, que se fue para siempre y nunca volverá? ¿Cómo viajar al Futuro, ese Tiempo por venir, que aún no está plasmado en una realidad y sobre el que solo podemos conjeturar?

Por otra parte, si realmente el Tiempo no existe… ¿Por qué vemos en nosotros y en todas las cosas los efectos de su inexorable transcurrir? Sí, lo sabemos, es su “prima” la Entropía la que nos deteriora y transforma todas las cosas pero, para que eso sea posible, necesita del concurso del Tiempo. Si el Tiempo no se moviera, un bebé seguiría siendo un bebé eternamente.


De lo que creemos que es el Tiempo podríamos llenar cientos de miles de folios en blanco, y, después de apilarlos unos sobre otros formando grandes galerías, tener a un batallón de auxiliares repasando todo lo dicho, de construir una resumen de todo ello, y, de exponer un marco plausible de esa ¿realidad?, llegaríamos a la conclusión final de que… ¡No hemos podido llegar a ninguna parte, seguimos sin saber, lo que el Tiempo es?
Emilio Silvcerea V.
















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