La inteligencia puede ser algo tan raro en la evolución como la trompa del elefante – Adobe Stock
¿Por qué en otros planetas debería haber más inteligencias como la nuestra?
“Paul Davies (nacido en 1946) es un destacado físico, cosmólogo y astrobiólogo británico, reconocido por su labor divulgativa y su trabajo en la Universidad Estatal de Arizona, donde dirige el Beyond Center. Experto en la búsqueda de vida extraterrestre, ha ganado el Premio Templeton (1995) por sus escritos sobre ciencia y teología. “
El físico y escritor Paul Davies explica en un artículo cómo la Ciencia trata de averiguar si estamos o no solos en el Universo.
“Encontraremos señales de formas de vida simples fuera de la Tierra en los próximos años”, seguramente enalguna de las muchas “lunas” de Saturno y Júpiter. La Vida en el universo se abre paso como lo hizo aquí en la Tierra, y, teneindo el conocimiento de la existencia de los extrtemófilos, ¡porqué vamos a dudar que abran surgido en otros ambientes?
El nuevo responsable de ciencia de la Agencia Espacial Europea habla sobre los grandes objetivos de la agencia, la exploración de mundos habitables y el estudio del universo con métodos inéditos.
Günther Hasinger, nuevo director de ciencia de la Agencia Espacial Europea, en las instalaciones de la ESA en Villanueva de la Cañada (Madrid).
La exploración espacial no es un trabajo para impacientes. Cuando Rosetta logró interceptar al cometa 67P/Churiumov-Guerasimenko, en 2014, había pasado ya una década desde su lanzamiento desde la Guayana Francesa y diez años más desde que su construcción fue aprobada. A esas dos décadas habría que sumar el tiempo de diseño de la propia misión. Hace unos días, Günter Hasinger (Oberammergau, Alemania, 1954), el nuevo director de ciencia de la Agencia Espacial Europea (ESA), presentaba en Madrid los próximos Rosetta, esto es, la visión de Europa para el futuro de la exploración espacial. El próximo mes de noviembre, en Sevilla, se celebrará la reunión de ministros de los Estados miembros de la agencia que decidirán sus objetivos para los próximos años.
Entre las grandes misiones ya aprobadas destaca Juice, que tiene previsto partir hacia Júpiter en 2022 para estudiar sus lunas. Los océanos que parecen existir bajo la superficie de Europa, Ganímedes o Calisto se encuentran entre los lugares donde podría haber vida dentro del Sistema Solar. Más adelante, ya en la década de 2030, llegarán Athena y Lisa, un observatorio espacial de rayos X y otro de ondas gravitacionales que prometen ver como nunca antes las fusiones de agujeros negros o estrellas de neutrones y por el camino pueden resolver dilemas de la física con más de un siglo de antigüedad. Hasinger también mencionó la posibilidad de planear una misión que visite Urano y Neptuno, dos planetas que nunca han recibido la atención de una misión espacial propia.
Pregunta. ¿Cree que encontrar algún tipo de vida extraterrestre en las próximas décadas es algo probable?
Pero ¿Qué es la Vida?
Respuesta. En primer lugar, tenemos que dejar claro qué consideramos vida. Tenemos que diferenciar entre formas de vida simples, como las algas o las bacterias, que han hecho del nuestro un planeta habitable terraformando la Tierra durante miles de millones de años y produciendo el oxígeno para que otras formas de vida puedan existir, y la vida inteligente. Unos pocos cientos de millones de años después de la formación de la Tierra ya existían las primeras formas de vida, pero la aparición de formas más complejas requirió 3.000 millones de años más, así que las primeras serán mucho más abundantes.
Las lunas de Júpiter son el primer gran objetivo científico de la ESA NASA
Por otro lado, en la Tierra hemos encontrado vida en muchos lugares inesperados, en el hielo de los glaciares o bajo el manto terrestre. Ahora sabemos que la biomasa total bajo la superficie de la Tierra es mayor que la biomasa sobre nosotros. Hay bacterias y otros organismos que viven de la desintegración radioactiva así que tienen ciclos vitales completamente diferentes de los que estamos acostumbrados. Y además hay otro factor: cuando hemos estudiado cometas, se ha encontrado un gran número de moléculas orgánicas. Hay gente que dice que la atmósfera de los cometas apesta como un establo de caballos y para mí eso significa que los ladrillos básicos de la vida, los pequeños elementos necesarios para crear vida, ya existen en cometas y otros lugares.
Creo que debería haber formas simples de vida ahí fuera, el problema es cómo detectarla. Por ejemplo, creemos que había vida en Marte hace miles de millones de años, que había agua líquida en la superficie, pero hoy está esterilizada por la radiación cósmica, así que todas las formas de vida que pudiesen haber existido en la superficie han desaparecido. Para encontrar vida, tienes que perforar el suelo. Y algo parecido sucede cuando miras, por ejemplo, a Encélado o Europa, las lunas heladas de Saturno y Júpiter. Creemos que podría haber vida bajo una capa de un kilómetro de hielo, en un océano líquido al que es muy difícil llegar. La pregunta no es tanto si descubriremos vida sino cuán difícil será descubrirla.
Creo que hay vida inteligente ahí fuera, pero está tan lejos que no hay posibilidad de comunicarnos con ella
Cuando hablamos de exoplanetas, la mera existencia de oxígeno en una atmósfera ya indica que se ha producido algún tipo de terraformación y que tiene que haber bacterias que crean oxígeno porque el oxígeno no viene del espacio exterior. En los próximos diez o veinte años creo que encontraremos señales de formas de vida simples fuera de la Tierra. La cuestión de si encontraremos vida inteligente es completamente diferente. Yo creo que hay vida inteligente ahí fuera, pero está tan lejos que no hay posibilidad de comunicarnos con ella.
¿Qué misiones específicas pueden realizar estas detecciones?
Las dos lunas de Marte son Fobos y Deimos. Estas lunas de Marte podría ser asteroides capturados del cinturón principal de asteroides situado entre Marte y Júpiter. Tanto cerca de la órbita de los satélites a su planeta, unos pocos miles de kilómetros de ella, 9.377 kilómetros de Fobos y Deimos 23.460 kilómetros. El diámetro de Marte es sólo 6.792 kilómetros.
Ambas lunas están vinculados a Marte por las fuerzas de marea, por lo que siempre muestran la misma cara a su planeta, como lo hace la Luna respecto a la Tierra. Creo que la primera oportunidad que tendremos es la misión de recuperación de muestras de Phobos [la luna de Marte] con MMX. En los próximos años traeremos material del sistema marciano. Creo que Exomars2020, cuando tengamos el rover, también será un comienzo. Otra posibilidad es analizar los penachos de lunas como Europa o Encélado que surgen a través de las grietas en el hielo y géiseres en los que el agua podría arrastrar algún tipo de material orgánico, aunque por el momento no tenemos instrumentos para hacer esos análisis.
ARIEL, un observatorio espacial para analizar las atmósferas de los planetas extrasolares en detalle. ARIEL (Atmospheric Remote‐sensing Infrared Exoplanet Large‐survey mission) fue presentada hace tres año entre muchas otras misiones candidatas. Con esta ya son tres las misiones de la ESA dedicadas en exclusiva a la astromomía exoplanetaria, después de CHEOPS, un pequeño observatorio para caracterizar mejor el tamaño de exoplanetas previamente descubiertos, y PLATO, un cazador de nuevos planetas que usará el método del tránsito.
Después, hay misiones como Ariel, que hacen espectroscopía de las atmósferas de exoplanetas y que podrían encontrar biomarcadores. Apostaría a que eso puede suceder en los próximos diez o veinte años.
Se ha llegado a especular con que los agujeros negros son en realidad parte de la materia oscura, lo que deja al descubierto la ignorancia quellevamos con nosotros, que en no pocas ocasiones, al no saber contestar alguna pregunta, especulamos como se está haciendo con la “materia oscura” que, unas veces han sido agujeros negros, otras han sido los neutrinos, otra la materia oscura fría y otras la caliente. Lo cierto es que algo tiene que existir ahí fuera que hace que las galaxias se muevan a mayor velocidad de lo que deberían moverse en función de la materia bariónica que sí podemos ver, lo llaman “materia oscura”, y, como no la ven, dicen que es transparente, que no emite radiación y que sí genera la Gravedad que empuja a las galaxias.
En fín, lo que dec´çia aquel Premio Nobel de Holanda: “La materia oscura es la alfombra, bajo la cual, barren los cosólogos su ignorancia”.
¿Qué grandes descubrimientos podemos esperar de Lisa y Athena?
R. Creo que Lisa y Athena abordan preguntas fascinantes sobre la naturaleza de los agujeros negros, de la materia oscura y de todo el universo oscuro. Ahora, con el interés despertado por los observatorios de ondas gravitacionales terrestres, hay un interés renovado en cómo se forman los agujeros negros y lo que sucede cuando se funden. Esto también puede servir para comprender la materia oscura. Sabemos que existe, pero no tenemos ni idea sobre qué partículas la forman. Tampoco entendemos de dónde vienen los agujeros negros, vemos los cuásares primitivos, en el universo temprano, donde ya hay agujeros negros, y no sabemos de dónde vienen. Y hay una especulación que es emocionante, aunque no haya acuerdo sobre si es plausible, y es si los agujeros negros son en realidad parte de la materia oscura, si los agujeros negros están contribuyendo o incluso son básicamente la materia oscura.
Eso son cuestiones que pueden ser estudiadas por Lisa y Athena. Porque Lisa y Athena encontrarán las fusiones de agujeros negros en el universo muy temprano y podrán estimar cuántos hay y si están conectados a la luz y a la materia normal. Creo que las próximas dos décadas estarán dominadas por el estudio de los planetas extrasolares, pero los veinte siguientes volverá la ciencia gravitacional que nos ayudará a entender lo que sucedió en el origen del universo.
P. Usted está interesado en Oumuamua, el primer objeto llegado de fuera del sistema solar que se ha podido observar. ¿Está de acuerdo con los investigadores de Harvard que aseguran que es, probablemente, un artefacto construido por seres inteligentes?
R. Creo que si lees el artículo que publicaron, no afirman realmente que se trate de algo artificial sino que no se puede descartar que sea un objeto artificial. Pero entonces la prensa tomó esta afirmación y dijo que astrofísicos de Harvard decían eso. Desde mi punto de vista, se referían a una idea que ha sido discutida desde hace tiempo sobre la posibilidad de viajar a otros planetas con una vela solar. Algo relacionado con la iniciativa Breakthrough Starshot en la que Stephen Hawking, antes de morir, también se involucró. Consistía en enviar un artefacto como un smartphone con una gran vela solar. Cuando lo impulsas con un rayo láser, puedes acelerarlo hasta una fracción de la velocidad de la luz y así podrías llegar a la estrella más cercana en poco tiempo.
Estamos situados en una región muy tranquila de la Vía Láctea, en el interior del Brazo de orión a 27.000 a. l. del centro.
El factor que determinará si somos capaces de poblar la galaxia es la longevidad de nuestra civilización
“Esta afirmación es fundamental en la astrobiología y la astrofísica, conectándose directamente con la Ecuación de Drake y la Paradoja de Fermi. La longevidad de una civilización tecnológica se considera a menudo el factor más determinante para su capacidad de expandirse, comunicarse o simplemente sobrevivir en la galaxia.”
Lo cierto es que, al menos para mí, es muy dudoso que algún día (muy lejos en el futuro), podemos desplazarnos por la Galxia, y, siendo cierto que vamos avanzando en el conocimiento de nuevas tecnologías y nuevas maneras de poder desvelar secretos de la Naturaleza profundamente escondidos, también lo es que, las distancias del Universo no son humanas, que hablamos de años luz son tener una conciencia cierta de lo que esa distancia supone, y, sabiendo que en el presente, llegar a Próxima Centauri, nos obligaría realizar un viaje de 70.000 años, lo que, no es que esté fuera de nuestro alcance, es que es una misión imposible. Nuestra naturaleza física está estructurada y es la adecuada para vivir en la Tierra, no en el Espacio ni en otros muindos. Y, si finalamnete alg´çun día eso fuese posible, sería en un mundo gemelo de la Tierra, con su misma (o parecida) atmósfera, océanos, las cuatro restaciones, montañas y variados sistemas ecológicos…. ¡Dónde está eso?
Soy escéptico sobre esta tecnología, porque la vela tiene que ser una estructura extremadamente fina y muy grande, de cientos de metros. Tienes que propulsarla con un rayo láser y la cantidad de energía que necesitas para acelerarla es tan grande que básicamente freirías la vela en lugar de acelerarla. Pero supón que hay una civilización que ha superado este problema de la vela solar y no se quema. Entonces, en principio, podrías enviar una sonda hasta otra estrella. Pero si esto fuese así, Oumuamua se estaría moviendo demasiado despacio. Se mueve a unos 30 kilómetros por segundo cuando con una vela solar se estaría moviendo a unos 10.000 kilómetros por segundo.
Recreación de ‘Oumuamua’ ESO/M. KORNMESSER
Además, hay explicaciones naturales bastante creíbles. No hemos visto una cola de cometa, así que debe ser un tipo especial de cometa que no hemos visto en el sistema solar. Eso se podría explicar por el hecho de que lleva viajando millones o cientos de millones de años, y quizá ha perdido la mayor parte de su gas porque está pasando junto a una nueva estrella cada millón de años aproximadamente. Hay explicaciones naturales al fenómeno aunque no las comprendamos del todo.
P. Incluso aunque en los próximos años encontremos señales de vida en un planeta extrasolar, en el universo todo está tan lejos que nunca lo podríamos visitar.
Si piensas en una escala humana, es imposible que en una vida llegues a ningún sitio. Pero si tienes una civilización inteligente capaz de construir robots y estos robots van a otro planeta, y después estos robots pueden construir una fábrica que construya más robots, puedes producir un efecto bola de nieve y en unos pocos cientos de millones de años podrías poblar con robots todos los planetas de la galaxia. Así que hay quien se plantea que como estos robots no han llegado a la Tierra, podemos pensar que no hay ninguna civilización en la galaxia con esa capacidad, porque si la hubiese ya estarían aquí. Pero en principio sería posible si no se piensa poblar la galaxia en una generación humana sino durante la vida una civilización completa. Así que el factor final es la longevidad de nuestra civilización. Si matamos nuestro planeta de aquí a mil años, no habrá posibilidad de comunicarse con otras civilizaciones, en particular si ellos tampoco saben cuidar sus planetas.
No creo que estemos solos en el Universo, y, si lo estamos, ¡qué desperdicio de mundos!
Hasta hace poco, la cuestión de si estamos o no solos en el Universo no formaba parte de la discusión científica. En su lugar, filosofías y religiones se encargaban de buscar respuesta a esta pregunta, una de las más antiguas y profundas de cuantas se ha formulado la Humanidad.
Sin embargo, la cosa ha cambiado. Y mucho. La Ciencia, en efecto, ha irrumpido con fuerza en un territorio que antes era solo metafísico, y ha demostrado que, armada con el método científico, tiene mucho que decir al respecto. Ahí están los más de 4.000 planetas descubiertos hasta ahora fuera del Sistema Solar, algunos de ellos con intrigantes similitudes con la Tierra; o el hallazgo de materia orgánica prácticamente por todas partes, incluso en los rincones más insospechados y hostiles del Universo; o la búsqueda sistemática e incansable de formas de vida en lugares como Marte, Europa, Encelado… o Plutón.
Un equipo de astrónomos de la India ha identificado un supercúmulo de galaxias, posiblemente el más lejano que se conoce, situado en la dirección de la constelación de Piscis. La investigación sugiere que Sarasvati es una de las mayores estructuras del universo.
La estadística, además, habla claro. En un Universo que tiene billones de galaxias y trillones de estrellas, muchas de ellas con planetas a su alrededor, resulta absurdo pensar que la vida sólo haya podido florecer en uno, el nuestro. Y aunque no tenemos aún ni idea de cómo (ni dónde) la vida se estrenó en primer lugar, muy pocos dudan en la actualidad de que “ahí arriba”, en alguna parte, existen planetas “gemelos” a la Tierra, con múltiples formas de vida y quizá, solo quizá, también con especies inteligentes.
En un brillante artículo recién publicado en la revista Cosmos, el físico y escritor británico Paul Davies, director del prestigioso instituto Beyond de la Universidad Estatal de Arizona, reflexiona sobre la cuestión y se pregunta, con la Ciencia en la mano, si realmente la inteligencia es una consecuencia inevitable de todo proceso evolutivo.
“Durante 50 años -escribe Davies- una banda de astrónomos heróicos ha estado barriendo los cielos con sus radiotelescopios con la esperanza de tropezar con un mensaje emitido por una civilización extraterrestre“. El científico añade que esa empresa “se basa en el supuesto de que la inteligencia es un producto esperado de la evolución biológica. ¿Pero es así realmente?”
Para tratar de responder esa pregunta, Davies echa un vistazo al pasado de nuestro propio planeta, la única muestra de vida que conocemos, y se fija en cómo ha sido la historia de la evolución. “Algunas características, por ejemplo los ojos y las alas, han evolucionado de forma independiente muchas veces, probablemente porque aportan mucho valor a la supervivencia. Por lo tanto, podríamos esperar que la vida extraterrestre también posea estas características. Pero otras, sin embargo, como la trompa del elefante, parecen ser más bien aberraciones barrocas, resultado de raros accidentes evolutivos”.
Y llegamos así a la inteligencia humana. ¿Es esta característica similar a los ojos y las alas, compartidas por muchas especies, o se parece más a la trompa del elefante?
Tener el tiempo suficiente
Los dinosaurios, escribe Davies, dominaron la Tierra durante 200 millones de años (diez veces más de lo que llevamos nosotros), pero nunca construyeron herramientas, levantaron ciudades o conquistaron la Luna. Lo cual lleva a pensar que la inteligencia humana es algo raro, y no un producto inevitable de la selección natural. “Y si es así -bromea el físico- eso son malas noticias para SETI“.
Para Davies, lo que aquí está en juego es el propio concepto que tenemos sobre lo que es la evolución. Algunos piensan que existe una dirección en los procesos evolutivos, una “flecha” que parte de los organismos más simples y avanza hasta llegar a los más complejos. En este sentido, el ser humano ocuparía la posición más alta en la escala evolutiva. Demos a la evolución el tiempo suficiente, dicen los partidarios de esta idea, y nos llevará hasta la inteligencia.
Si nos guiamos por la lógica y la estadística, pensar en la vida situada sólo en la Tierra… ¡Sería una temeridad! El UNiverso es igual en topdas partes, en todas sus regiones rigen las mismas leyes, lo que pasa en un sitio también pasará en otro… La vida se adapta y surge en las precisas condiciones.
La mayoría de los científicos, sin embargo, no creen que la evolución se esté dirigiendo a ningún sitio en particular. “No hay una flecha del tiempo incorporada -dice Davies- no hay un impulso innato hacia la complejidad o la inteligencia“.
Hace apenas unos días, en una entrevista concedida a ABC, el paleoantropólogo Juan Luis Arsuaga también aseguraba que “mucha gente cree que la vida va progresando, desde las bacterias hasta nosotros, pero no es así. Yo soy de los que opinan que la única tendencia apreciable de la evolución es la diversificación. Partimos del espacio disponible y se aprovechan todas las oportunidades. La vida no tiene dirección, pero tiene mucha capacidad de adaptación, y va cambiando”.
Más allá de las teorías sobre el origen de la vida, los signos de vida más antiguos sobre el planeta hasta ahora han sido hallados. Según un equipo de investigación dirigido por David Wacey, un complejo ecosistema de microbios encontrado en las rocas sedimentadas en la región australiana de Pilbara podría ser nada menos que la primera manifestación de vida en la Tierra.
Davies, en su artículo, se muestra en sintonía con esta opinión: “Es cierto que la vida en la Tierra comenzó con microbios simples, pero el surgimiento de una mayor complejidad fue simplemente el producto de una exploración serpenteante en el vasto espacio de posibilidades biológicas, y no una tendencia sistemática”.
“Todo lo cual – prosigue el científico- arroja serias dudas sobre si, incluso en un Universo repleto de vida, puede haber civilizaciones alienígenas avanzadas capaces de enviar mensajes de radio“.
Queda una esperanza
Toda la vida que conocemos en la Tierra está basada en el Carbono, es probable que si alguna vez la encontramos (o nos encuentran “ellos” a nosotros), sus formas de vida también estén relacionadas con este elementos que, según parece es la base mejor adaptada y maleable para ello.
Sin embargo, y a pesar de todo, nos queda aún una esperanza. Y es que la teoría de la evolución no está, ni mucho menos, completa. Y durante los últimos años algunos biólogos se han atrevido a desafiar el dogma darwinista dominante de que la evolución no sigue una dirección concreta.
De hecho, explica Davies, “se han identificado varios mecanismos según los cuales las características adquiridas durante la vida de un organismo parecen transmitirse a su descendencia, en un proceso conocido como herencia epigenética“.
Si eso fuera cierto, y resultara que la herencia epigenética juega un papel importante en la evolución de los cerebros, entonces sería posible imaginar una especie de “cociente cerebral acelerado”.
“El registro fósil -escribe Davies- apunta a una tendencia alcista en el cociente de encefalización, una medida del tamaño del cerebro en relación con la masa corporal, entre los homíninos de los últimos millones de años. Y asumiendo que algo así funcionara también en otros planetas, tal vez no estemos tan solos después de todo, otra cosa es que podamos llegar a “ellos” o que “ellos” lleguen a nosotros.
Para finalizar diré que, la posibilidad de que algún día podamos contactar con seres inteligentes… ¡Es muy remota, casi nula! Las distancias que nos separan, la hostilidad del Espacio, la conformación física de los seres adecuadas a sus propios mundos… la imposibilidad de viajar más rápido que la luz… ¿Y muchas otras barreras que no podemos traspasar!
¿Quién sabe lo que habrá en esos mundos perdidos en la profundidad del Espacio?
La NASA cree que hallará vida extraterrestre en menos de diez años.
Yo creo que me tocará la lotería antes de uno.
Las probabilidades que tiene la NASA de acertar su predicción, viene a ser la misma que Yo tengo de acertar la mía.
Los de SETI llevan décadas tratando de encontrar esa señal, y, hasta el momento… ¡NADA!
Yo no estaría tan seguro de que, en los próximos 10 años podamos descorrer ese velo.
“En nuestro horizonte vital, podemos muy bien finalmente responder si estamos solos en el Sistema Solar”. ( Ellen Stofan).
Las lunas con mayor potencial para albergar vida en nuestro sistema solar son Europa (luna de Júpiter) y Encélado (luna de Saturno), debido a la presencia de océanos subterráneos líquidos y posibles fuentes de energía químicas. También se ha sugerido que Titán (luna de Saturno), sin descartar Ganímedes (luna de Júpiter), la más grande del sistema solar.
El interior de Encélado, según los hallazgos de ‘Cassini’. / NASA
A medida que las misiones de la NASA exploran el Sistema Solar y buscan nuevos mundos, la agencia espacial estadounidense se acerca a encontrar vida fuera de nuestro planeta. Y está segura de encontrarla antes de una década.
“Las actividades de la NASA han proporcionado una ola de descubrimientos asombrosos relacionados con el agua en los últimos años que nos inspiran a seguir investigando los orígenes y las fascinantes posibilidades de otros mundos, y la vida en el universo”, dijo ayer Ellen Stofan, jefa científica de la agencia. “En nuestro horizonte vital, podemos muy bien finalmente responder si estamos solos en el Sistema Solar y más allá”.
¿Qué habrá más allá del Sistema solar? Las sondas Pioneer fueron las primeras en intentar viajar más allá del Sistema Solar.
Ellen Stofan
“Creo que vamos a tener fuertes indicios de vida más allá de la Tierra dentro de una década, y creo que vamos a tener evidencias definitivas dentro de 20 o 30 años. Sabemos dónde buscar y sabemos cómo buscarlo”,
En alguno de estos pequeños mundos… ¡Habrá formas de vida!
Los elementos químicos en el agua, hidrógeno y oxígeno, son algunos de los elementos más abundantes en el universo. Hay varios mundos que se cree poseen agua líquida debajo de sus superficies, y muchos más los que tienen agua en forma de hielo o vapor. El agua se encuentra en los organismos primitivos como los cometas y los asteroides y planetas enanos como Ceres. Se cree que las atmósferas y los interiores de los cuatro planetas gigantes –Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno– contienen enormes cantidades de esta sustancia, y sus lunas y anillos, hielo.
Sólo podemos especular con lo que nos podemos encontrar ahí fuera. Nuestra imaginación es grande, sin embargo, lo más probable es que, el asombro, será la primera reacción cuando descubramos vida fuera de la Tierra.
John Grunsfeld, uno de los jefes de la misión científica de la NASA, compartió ayer el optimismo de Stofan: “Creo que estamos solo a una generación [de encontrar vida], ya sea en una luna helada o en Marte”. “La Vía Láctea es un lugar empapado”, aseveró Paul Hertz, director de la división de astrofísica de la NASA.
Tal vez los mundos de agua más sorprendentes son las cinco lunas heladas de Júpiter y Saturno que muestran una fuerte evidencia de océanos bajo sus superficies: Ganímedes, Europa y Calisto en Júpiter, y Encélado y Titán en Saturno.
Fuente: Noticias NASA.
Exoplaneta orbitando la estrella Gliese 667 C que pertenece a un sistema triple. Crédito: ESO
No me cabe la menor duda de que, finalmente, encontraremos formas de vida fuera de la Tierra (sin desechar la posibilidad de que sean esas formas de vida las que nos encuentren a nosotros). Si aún no la hemos encontrado es debido a que nuestra tecnología no lo ha permitido, y, también, a las grandes distancias que nos separan de los cuerpos celestes que, como la Tierra, tienen alguna posibilidad de dar cobijo a formas de vida.
La búsqueda de inteligencia extraterrestre
No será nada fácil que encontremos formas de vida inteligentes que, evolucionadas, tengan una historia de Civilizaciones en su pasado como la nuestra. Sin embargo, el Universo es el mismo en todas partes, y, las leyes que lo rigen siempre repiten los mismos parámetros en la diversidad de mundos que, a miles de millones se reparten por la infinidad de galaxias.
Son las fuerzas que rigen todo el universo
Los elementos que han permitido la diversidad de las formas de vida que conocemos, fueron creados en las estrellas, todos sabemos el “infinito” número de estrellas presentes en las galaxias, y, en todas ellas, la fusión nuclear primero, y las explosiones Supernovas más tarde, habrán posibilitado que planetas, parecidos a la Tierra y situados en la zona habitable de su estrella madre, crearan las condiciones necesarias para que, formas de vida bacteriana primero, y más evolucionada después, apareciera en la superficie y en los océanos de esos planetas que, en una rica diversidad, poblaran el inmenso Universo.
A esas cuatro fuerzas fundamentales que rigen todo el universo, hay que añadirle el complemento que les proporcionan las Constantes universales, y, además, conforme determinen las característica de los mundos (Gravedad, atmósfera, masa y elementos que contenga, océanos, distancia a su estrella….), estará o no la Vida presente.
De todas las maneras hay que pensar (aplicando la lógica), que la vida prolifera por todo el universo.
De acuerdo a lo que sabemos de nuestra propia Galaxia, la Vía Láctea, estrellas como el sol, enanas amarillas de la clase G2V, existen unos 30.000.000.ooo , de las que la gran mayoría tienen sus propios sistemas planetarios en los que, no pocos planetas es5tarán situados en la zona habitable de su estrellas: Agua líquida, atmósfera, océanos… ¡El surgir de la vida!
En relación al tema de la vida en otros mundos, nadie se quiere “mojar”, evasivas y excusas sin mucho sentido. Las distancias que nos separan han sido (hasta el momento), un muro infranqueable. La tecnología es insuficiente para poder llegar a “ellos”, si realmente están ahí fuera.
Es posible que la vida no se haya detectado aún porque aún no hemos buscado lo suficiente (sólo nuestra Galaxia es imposible de que podamos investigarla al completo, no tenemos la tecnología), la vida es increíblemente rara, o las condiciones necesarias son extremadamente específicas, aunque miles de millones de estrellas en la Vía Láctea tengan planetas, la mayoría no son habitables o están demasiado lejos para que las señales de vida sean detectables con nuestra tecnología actual, enfrentando el gran desafío de encontrar la “bioseñal” correcta entre ruido cósmico.
La vastedad de la Búsqueda: La Vía Láctea tiene entre 100 y 400 mil millones de estrellas, y muchos tienen planetas, pero solo hemos explorado una pequeñísima fracción de ellos.
Condiciones Raras: La vida como la conocemos requiere agua líquida, una atmósfera estable, una estrella adecuada y una ubicación en la zona habitable, factores que no son comunes.
Distancias Inmensas: Los sistemas planetarios están a años luz, haciendo casi imposible la visita y muy difícil la detección de señales de vida.
La “Gran Filtro”: Quizás exista un obstáculo evolutivo (un “Gran Filtro”) que impide que la vida simple se convierta en vida inteligente y tecnológica, y nosotros podríamos estar antes o después de él.
Detección Tecnológica Limitada: Aún no tenemos telescopios lo suficientemente potentes para analizar a fondo atmósferas de exoplanetas y detectar gases que indiquen vida (bio firmas) en esos mundos distantes.
Naturaleza de la Vida: La vida podría ser muy diferente a la terrestre, no basada en carbono o con formas que no reconocemos, o simplemente no deja rastros obvios.
En resumen, la aparente ausencia de vida es un enigma, pero la razón más aceptada es la combinación de la inmensidad del espacio, la limitación de nuestra tecnología y la probabilidad de que las condiciones para la vida sean raras, a pesar de la abundancia de estrellas. Sin embargo, si preguntamos a 1.000 Astrónomos y astrofísicos sobre su opinión al respecto, más del 75% te dirán que la vida estará presente en infinidad de mundos a los que no podemos acceder, ni física ni tecnológicamente.
Estamos aislados, confinados, en este pequeño mundo, y, si algún día podremos viajar a otros mundos habitados… ¡Es una incógnita que hasta el momento nadie ha podido despejar! ¿Y, que pasa con la NASA? Bueno, la NASA necesita subvenciones.
Hace algún tiempo ya que reproduje aquí esta noticia que ahora recordamos.
Ciencia de los Materiales Más Oscuro Que el Color Negro
12 de Enero de 2011.
Un equipo de ingenieros de la NASA desarrolla actualmente un material más oscuro que el color negro y que ayudará a que los científicos logren realizar mediciones científicas difíciles de llevar a cabo, o consigan observar objetos astronómicos que hoy es difícil o imposible discernir, como por ejemplo planetas semejantes a la Tierra en órbita alrededor de otras estrellas.
El material ultraoscuro, basado en la nanotecnología, está siendo desarrollado por un equipo de diez expertos del Centro Goddard de Vuelos Espaciales de la NASA, en Greenbelt, Maryland.
Se trata de un delgado recubrimiento de nanotubos de carbono de pared múltiple, diminutos tubos huecos de carbono puro, aproximadamente 10.000 veces más delgados que un cabello humano. Los nanotubos tienen una multitud de usos potenciales, particularmente en la electrónica y en el campo de los materiales avanzados, gracias a sus propiedades eléctricas únicas y a su extraordinaria robustez. Pero en esta nueva aplicación, la NASA está interesada en usar la nanotecnología para ayudar a suprimir la luz errante que interfiere en las mediciones hechas con instrumental óptico.
El estudio de partículas subatómicas podrían cambiar la física tal y como la conocemos. Los investigadores hablan de una posible “nueva propiedad espacio-tiempo” que se desconoce.
Los científicos están al borde de un emocionante descubrimiento que podría revolucionar nuestra comprensión del universo. Tras conducir experimentos con muones, partículas subatómicas similares a los electrones —generadas cuando los rayos cósmicos pasan la atmósfera— los investigadores han detectado un misterioso movimiento magnético que desafía el Modelo Estándar de la Físicade partículas.
Este fenómeno inesperado podría señalar la existencia de una quinta fuerza de la naturaleza hasta ahora desconocida. El experimento físico involucró el uso de muones, partículas cargadas negativamente y magnéticas, que fueron aceleradas en un anillo de 15 metros de diámetro.
La Quinta Fuerza de la Naturaleza es un concepto teórico en física que sugiere la existencia de una nueva fuerza fundamental, además de las cuatro conocidas: la gravedad, el electromagnetismo y las fuerzas nucleares fuerte y débil. La búsqueda de esta quinta fuerza es un área activa de investigación, con diversos experimentos y estudios.
Así las cosas, Una señal de un experimento húngaro de física apunta a la posibilidad de que exista una fuerza fundamental de la Naturaleza más allá de las cuatro que conocemos hasta el momento.
También tenemos que oír cosas como esta: “La Tierra rodeada de filamentos de materia oscura.” según una hipótesis para explicar qué es. NASA/JPL-Caltech.
Todos, aunque no tengamos ni idea de física, hemos experimentado los efectos de las cuatro fuerzas fundamentales de la naturaleza. La gravedad nos pega al suelo, la interacción nuclear fuerte se rompe a base de bombardeos con neutrones para producir energía en las centrales atómicas, la radiación electromagnética que generan el Sol o las bombillas nos ilumina y la interacción nuclear débil, quizá la más esotérica, produce nuevos elementos y permite, por ejemplo, la datación por carbono 14.
Con estos antecedentes, cuando desde principios de este año comenzó a hablarse del posible descubrimiento de una quinta fuerza, muchos trataron de imaginar un fenómeno parecido que se nos hubiese podido escapar. Sin embargo, aún queda mucho para poder confirmar el hallazgo y los efectos de esa quinta fuerza no serían tan evidentes como los de las cuatro anteriores.
Varios experimentos en todo el mundo podrían confirmar o descartar la existencia de esta quinta fuerza
Si al final tiene éxito y no queda aplastada por nuevos datos que la refuten, la historia de esta revolución comenzará a contarse en Hungría. Allí, en el Instituto para la Investigación Nuclear de la Academia Húngara de ciencias en Debrecen, Attila Krasznahorkay y su equipo observaron un fenómeno extraño en un experimento diseñado para buscar “fotones oscuros”, un tipo de partículas que ayudarían a entender qué es la materia oscura. En su búsqueda, disparaban protones a unas dianas de litio, generando núcleos de berilio 8, un elemento inestable que, por efecto de la fuerza nuclear débil, se desintegraba produciendo electrones y positrones.
Fotones emitidos en un rayo coherente por un láser
El fotón oscuro es un hipotético bosón masivo acoplado al fotón del electromagnetismo predicho por muchas extensiones al Modelo Estándar. Es candidato a la “materia oscura”. Actualmente el experimento NA64 del CERN y DarkLight en el MIT está en búsqueda de esta partícula.
“Científicos húngaros re-investigaron anomalías observadas previamente en la emisión electrón-positrón en la transición del berilio-8. El experimento consistió en un haz de protones imadiados sobre láminas de LiF y LiO. La discrepancia entre la teoría y los resultados experimentales es significativa y puede ser descrita asumiendo la creación y desintegración de un bosón. Publicaron un artículo en la Physical Review Letters exponiendo la posible evidencia de una nueva fuerza fundamental con simetría U(1). El bosón mediador sería un fotón oscuro, una partícula de luz 30 veces más pesada que el electrón. Sin embargo, un trabajo de la Universidad de California en Irvine demuestra que en lugar de un fotón oscuro sería un bosón de Higgs proto-fóbico.”
Átomos en ‘caída libre’ para rastrear los fotones oscuros
Buscando entre las partículas producidas en esos choques, encontraron una anomalía que solo eran capaces de explicar si existiese una partícula aún desconocida. Se trataría de un bosón ligero, solo 34 veces más pesado que un electrón, algo que permitiría su detección sin una máquina descomunal como el LHC, necesaria para generar bosones pesados como el higgs. Eso haría asequible para muchos grupos del mundo el estudio de ese rango energético en busca de la nueva partícula, pero también plantea la cuestión de por qué no se ha encontrado antes.
Físicos de la Universidad de California sugieren que el trabajo realizado por un equipo en Hungría el año pasado podría haber revelado la existencia de una quinta fuerza de la naturaleza.
Aquel estudio, como es natural, causó un gran revuelo en la comunidad de la Física, que tiene a varios grupos que se han fijado la meta de reproducir los experimentos realizados por el equipo de la del Instituto de Investigación Nuclear de la Academia Húngara de Ciencias.
El trabajo húngaro ganó relevancia internacional cuando un grupo de físicos teóricos de la Universidad de California en Irvine liderado por Jonathan Feng tomó sus datos y trató de explicar su significado en un reciente artículo publicado en la revista Physical Review Letters. Según ellos, no se trataría de un fotón oscuro, sino de un bosón. El motivo por el que no se habría encontrado hasta ahora, pese a que hay aceleradores capaces de generar partículas de esa masa desde los años cincuenta, es que no interactuaría con protones, y solo se relacionaría con electrones y fotones de una forma débil. Ahora que otros grupos saben dónde buscar, podrán dedicar sus experimentos a la búsqueda de nuevos datos que confirmen o descarten la existencia del bosón X.
¿Podría estar el Universo lleno de fotones oscuros que tienen masa?
La nueva partícula podría servir para elaborar una teoría unificada que explicase todas las fuerzas conocidas
“Con los experimentos que hay en marcha y los que están a punto de arrancar, se podrá comprobar en uno o dos años si esa partícula existe”, señala Eduard Massó, catedrático de Física Teórica en la Universidad Autónoma de Barcelona. No obstante, Massó recuerda que la experiencia muestra que a veces hay señales de física exótica que al final son efectos de los propios experimentos que no se han interpretado bien. Sobre la posibilidad real de que la señal observada por el equipo húngaro se confirme como el indicio de esa nueva fuerza de la naturaleza, otro físico responde con humor: “Hay rumores sobre la existencia de un templo oculto en las profundidades del Himalaya, dedicado únicamente a servir de mausoleo a las quintas fuerzas difuntas”.
El escepticismo sobre los resultados del grupo húngaro se alimenta además por dos anuncios previos que acabaron en nada. Según contaba a la revista Quanta el investigador de la Universidad del Estado de Míchigan (EE. UU.) Oscar Naviliat Cuncic, en 2008 afirmaron haber descubierto un bosón de 12 mega-electronvoltios y en 2012 otro de 13,5. Ambos hallazgos desaparecieron cuando se obtuvieron nuevos datos con mejores detectores.
El año pasado, un equipo de físicos nucleares en Hungría observaron una anomalía en las desintegraciones de átomos excitados de berilio-8 -en las que se produjeron inesperados pares de partículas con un ángulo particular de separación. El bache en los datos de los físicos era inconfundible, con probabilidades de menos de uno de cada 100 mil millones que surgieran por casualidad. Informaron de la anomalía en Physical Review Letters en enero, en ese entonces, los investigadores argumentaron que podría significar la existencia de una nueva partícula fundamental. Pero al principio, pocos se dieron cuenta del descubrimiento.
Lo que pasaría si se encuentra esa quinta fuerza no lo sabemos. Sin embargo, sí podemos decir que sabemos que la incidencia en la presencia de la Vida en el Universo no se vería incomodada, ya que, el hecho de que no la hayamos descubierto (pero si en realidad est´ña ahí), no nos ha causado ninguna molestia, lo que nos lleva a pensar que, en todo caso, no es incompatible con la Vida.
No existe confirmación experimental de la existencia del “Bosón X” en el sentido de una partícula transmisora de una quinta fuerza de la Naturaleza.. Sin embargo, el término “Bosón X” se utiliza en física de partículas para referirse a un concepto más general, que describe posibles nuevas partículas elementales hipotéticas que podrían existir más allá de las cuatro fuerzas fundamentales conocidas, es decir, una Quinta fuerza que también tendría su Bosón transmisor, el Bosón X
A la espera de que la comunidad científica averigüe si el bosón X es o no una realidad, Massó adelanta qué significaría esa quinta fuerza que, en principio, no tendría una influencia tan evidente en nuestra vida como las cuatro que conocemos hasta ahora. “En el nivel más entusiasta, encontrar esta partícula que se acopla de una forma tan precisa y tan especial a las otras partículas, supondría una revolución. Sería la punta del iceberg de una nueva física, porque existe la posibilidad de que la materia oscura tenga interacciones más allá de las gravitacionales, que no nos dan mucha información sobre esas partículas”, indica. “Muchos experimentos para buscar la materia oscura no han dado los resultados esperados y es posible que sea algo muy diferente de lo que se había supuesto. Es posible que sean partículas de lo que a veces se llama un mundo de sombra que contactaría con el nuestro a través de unas interacciones mediadas por esa quinta fuerza, que sería como un puente entre nuestro mundo y el de la materia oscura”, plantea.
Sorprendentemente, mientras que se necesitaba un mayor super-colisionador del mundo para producir el bosón de Higgs pesado, el hipotético bosón de Hungría es tan ligero, con un peso de sólo 34 veces el peso del electrón, que podría haber aparecido en los experimentos hace décadas. Si realmente existe, ¿Cómo ha pasado desapercibido durante tanto tiempo? La mayoría de los expertos se mantienen escépticos hasta que se presenten nuevas prueba en la física de partículas. Incluso para Feng, “es una presión enorme decir que una quinta fuerza ha sido descubierta, y reconoce que, obviamente, es necesario comprobarlo.
En un segundo escenario, es posible que “esta quinta fuerza no tenga consecuencias para nuestra vida”, apunta Massó. Sin embargo, podría servir para acercarse a una teoría que unifique las cuatro grandes fuerzas, algo a lo que Einstein dedicó los últimos años de su vida. Aunque en los años sesenta se vio que a altas energías las fuerzas electromagnética y nuclear débil se podrían explicar como una sola, los esfuerzos para hacer lo mismo con el resto no han tenido éxito. Quizá este nuevo bosón podría servir para lograr lo que no consiguió el descubridor de la Relatividad.
El Titular dice: El mundo da un paso más hacia el apocalipsis.
El Reloj del Fin del Mundo está a dos minutos y medio de la catástrofe, según un panel con 15 premios Nobel
Donald Trump, durante su investidura. SAUL LOEB (AP) / EPV
Cada año, un panel de científicos y especialistas nos dice cuánto queda para el fin del mundo. Lo hace de manera simbólica, con un reloj a punto de llegar al abismo, la medianoche: el indicador son los minutos que faltan para ese momento. Y hoy estamos muy cerca, a tan solo dos minutos y medio para el apocalipsis, según este grupo que incluye 15 premios Nobel. Los responsables del grupo lo han adelantado 30 segundos hacia las 0.00 horas. Nunca habíamos estado tan cerca de la destrucción de la humanidad desde 1953, cuando EE UU y la URSS pusieron sobre la Tierra sus primeras bombas termonucleares, con una capacidad destructiva desconocida hasta el momento.
Nunca habíamos estado tan cerca de la destrucción de la humanidad desde 1953, cuando EE UU y la URSS pusieron sobre la Tierra sus primeras bombas termonucleares.
En aquel momento, la humanidad estuvo a dos minutos de su fin. La bomba termonuclear de nuestra época no es producto de la Guerra Fría sino de un fenómeno mucho más caliente: la verborrea de Donald Trump y el calentamiento global. “Las palabras importan. No tanto como los hechos, pero importan mucho”, aseguró una portavoz del panel antes de anunciar la nueva situación. Las palabras que preocupan se refieren a las sugerencias de Trump de que Japón debería tener armamento atómico para afrontar la amenaza de Corea del Norte (puedes consultar la resolución en inglés en este PDF).
El mundo llevaba dos años parado a tres minutos de la hora fatídica, la misma hora que en 1984 —la segunda peor crisis de la historia de este reloj—, cuando las dos superpotencias rompían relaciones y se alcanzaba un nuevo pico en el arsenal atómico mientras se avecinaba otra escalada de rearme. Curiosamente, en 1987 era Donald Trump el que promovía el desarme de EE UU y la URSS. Hoy, él es el problema que afronta el planeta. En diciembre, como presidente electo, Trump aseguraba que su país debía fortalecer su capacidad nuclear hasta que el mundo recobre el sentido en torno a estas armas.
Hasta aquí el reportaje.
El recurrente tema del fin del mundo ha salido a la luz de manera intermitente por uno u otro grupo interesado en meternos el miedo en el cuerpo. Con eso pasa lo mismo que con el supuesto “Cambio Climático” , utilizado para lo mismo. Sin embargo, los científicos de verdad, saben de sobre que el cambio climático es la manera que tiene la Tierra de reciclarse, y, de vez en cuando (decenas, cientos, miles o millones de años entre los sucesos), la Tierra cambia debido al movimiento de las placas tectónicas que causan terremotos, Tsunamis, erupciones volcánicas…
Acordémonos:
“El informe científico de Von Foerster y sus colegas, presentado en 1960, señala que el 13 de noviembre de 2026 podría marcar un punto crítico para la humanidad si el ritmo de crecimiento poblacional sigue como en ese entonces. En el documento titulado Doomsday: Friday, 13 November, A.D. 2026, los investigadores no describen un evento apocalíptico como terremotos, epidemias o desastres naturales, sino un posible colapso de los sistemas vitales de la sociedad moderna.
Según Von Foerster, si la población mundial continuara aumentando al ritmo de la época, se llegaría a un punto en el que los recursos naturales y la infraestructura global se verían incapaces de sostener a tantos habitantes. Este “fin del mundo” se manifestaría en forma de escasez de alimentos, agua y otros recursos esenciales, generando una crisis global. No obstante, la tasa de crecimiento poblacional en las últimas décadas ha comenzado a estabilizarse, lo cual reduce el riesgo inmediato de un colapso catastrófico, aunque el debate sobre la sostenibilidad a largo plazo persiste.”
También la NASA confirmó la fecha del fin del mundo que, en su momento, auguró Stephen Hawking.
“Es una de las cuestiones que más interés despierta en los seres humanos. Muchos tienen la necesidad de conocer hasta cuándo viviremos en La Tierra y por qué llegará el fin del mundo, si es que en algún momento esto ocurre. Por ahora, sólo ciertos expertos se han atrevido a dar una respuesta, pues las teorías de sociedades como los mayas siempre acaban fallando.
Stephen Hawking predijo la fecha del fin del mundo
Uno de los que predijo cuándo se produciría el fin del mundo fue Stephen Hawking. El físico advirtió en el documental ‘The Search for a New Earth’ que la humanidad podrá disponer de este planeta hasta el año 2600, pues entonces se convertirá en “una gigantesca bola de fuego”. Entre los motivos que le llevan a inclinarse por esa idea están el calentamiento global, el cambio climático y el efecto invernadero. Stephen Hawking los señala como los principales culpables de la desaparición de La Tierra.”
La NASA cree que el fin del mundo será inevitable si se continúa a este ritmo de consumo energético.
Por si no fuera suficiente, la NASA ha confirmado esta teoría. Es cierto que el organismo aeroespacial no da una fecha concreta para situar el fin del mundo, pero sí asegura que si los seres humanos continúan a este ritmo agotando los recursos energéticos, precipitarán su fin más pronto de lo que muchos esperan. Si no se toman acciones urgentes, la desaparición de nuestro planeta será inevitable.
Por este motivo, la NASA no cesa en sus programas de prevención para cuidar nuestro planeta desde dentro, pero también desde el espacio. En los últimos años, ha creado un nuevo programa que permite identificar amenazas potenciales para La Tierra como puede ser el impacto de un asteroide. Además, estudia de manera continua el cambio climático para mitigarlo y destinar recursos en la observación terrestre.
Lo cierto es que la única evidencia que podemos tener son las 5 grandes extinciones masivas ocurridas en el planeta
En ocasiones las extinciones masivas se confunden con un evento ligado a la extinción, que sería el suceso, más o menos largo, provocador de dichas extinciones. Estos eventos son generalmente desconocidos, pero existen evidencias de colisiones con meteoritos de varios kilómetros, erupciones volcánicas masivas, supernovas cercanas, las acciones de una o más nuevas especies, combinaciones de las anteriores, etc. Del mismo modo, está bajo discusión si en el Holoceno vivimos la sexta gran extinción y si el surgimiento de las células eucariotas y la exterminación de muchas bacterias procariotas por la expulsión de oxígeno pudo ser la primera y la desaparición de la Fauna de Ediacara otra más.
Si llega algún acontecimiento que amenace nuestra existencia en el planeta Tierra, no será por nosotros
Como se puede ver, todos esos grandes acontecimientos, siempre han sido debido a causas naturales, y, nosotros que hemos llegado, como aquel que dice, antier…. ¿Cómo podemos causar nada de todo eso? ¿Qué somos unos irresponsables? Desde luego, nuestra ambición no tiene límites y hacemos daño (a nivel local), al medio ambiente. Sin embargo, que seámos responsables del cambio climático… ¡Una gran estupidez que oculta intereses bastardos para algunos grupos interesados!