Oct
26
Teoría del proceso seguido por la Tierra en su evolución
por Emilio Silvera ~
Clasificado en El Origen de las cosas ~
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En este Blog, una de las premisas más importante, en realidad convertida en un Principio a seguir, es dar voz al visitante y, no sólo en comentarios, sino en los posibles trabajos que puedan querer exponer para divulgar sus ideas, y, en este caso, el visitante José C. Gómez, me envía un Correo que dejo aquí reproducido:

El origen del agua y su ciclo en la naturaleza, no es entendida por los europeos hasta finales del siglo XVII. Sin embargo, en al año 500 a. C los chinos ya conocían
Veamos que nos dice sobre el tema José C. Gómez
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Amigo José C. Gómez, es bueno que sigas pensando y mejorando tus ideas que, como decía Einstein, lo mejor para la Mente es hacerla pensar y, este que nos manda, es un buen ejercicio. Aprovecho para decir a todos los visitantes del lugar (unos 15.000/20.000 diarios) que, sus ideas también pueden ser expuestas aquí. ¡Envíenlas!
Saludos.
Oct
26
¡Esa máquina sorprendente!
por Emilio Silvera ~
Clasificado en Cerebro y Mente ~
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Según estudios realizados, el chimpancé y el humano, tuvieron un ancestro común que no era ni Homo ni Pan. De él divergieron estas dos ramas, y, no sabemos explicar por qué uno estudia las estrellas y el otro continúa en la copa de los árboles.

Es mucho lo que ignoramos de esta obra de la Naturaleza que dio lugar a la aparición del “Alma”, la presencia de ideas y pensamientos, los sentimientos, y la inmensa imaginación sin límites que surgieron de ésta “máquina” maravillosa.
“¿Qué nos hace humanos? ¿Qué es lo que me permite a mí expresar mis ideas a través del código simbólico que estoy tecleando ahora mismo, y lo que le permite a usted descifrar estas combinaciones de letras? Hoy sabemos que compartimos más del 95% del ADN con nuestros parientes más cercanos del reino animal, pero los grandes simios no pueden resolver ecuaciones matemáticas, ni escribir poesía, ni fabricar ordenadores, ni elaborar tratados de metafísica.
… “descendemos de los monos” y “tenemos un antepasado común con los monos” no son contradictorios, ni siquiera uno es más correcto que el otro, …
Las dos frases no son contradictorias, pero una es más precisa que la otra. “Tenemos un antepasado común con los monos”, es la más correcta porque los humanos no evolucionaron de los monos que vemos hoy, sino que ambos grupos compartimos un antepasado común que no era ni Homo ni Pan y que desapareció hace millones de años. “Descendemos de los monos” es una simplificación errónea que da a entender que nuestra especie provino directamente de los monos actuales, lo cual no es así.
Como dijo Stephen Hawking:

Algo especial si que somos, no pienso que seamos los elegidos y que seres inteligentes, otras muchas especies, estarán poblando otros mundos que, como el nuestro, esté situado en la zona habitable de su estrella.
Pero, ¿Cómo ha sido posible este salto evolutivo? ¿Dónde está la diferencia fundamental que que nos ha permitido convertirnos en monos pensantes, imaginativos e innovadores?
Cuando en una ocasión le hice esta pregunta al gran primatólogo Frans de Waal, su respuesta fue rotunda:
“Nuestro cerebro es básicamente idéntico al de los simios, pero expandido. No hay nada nuevo salvo su tamaño, así que ahí debe residir la clave de lo que nos diferencia”.
Según este científico, somos muy parecidos a los primates en nuestras emociones básicas y nuestras interacciones sociales, pero lo que nos distingue es sobre todo el lenguaje y todo lo que tiene que ver con nuestra capacidad para el pensamiento abstracto.
Hoy sabemos que la estructura cerebral de los primates humanos y no humanos es muy similar, pero también que el cerebro del ‘sapiens’ es tres veces mayor que el de los chimpancés y los bonobos. En este terreno, por lo tanto, está claro que el tamaño sí importa, y mucho.

Por eso mismo es tan importante un nuevo descubrimiento que se acaba de publicar en la última edición de la revista Science. Un equipo de investigadores alemanes del Instituto Max Planck de Biología Molecular ha logrado identificar un gen que poseemos los humanos, a diferencia de nuestros ‘primos’ simios, y que determina la expansión de nuestra corteza cerebral, la sede de nuestras capacidades lingüísticas e intelectuales. Al inyectar este gen en embriones de ratón, se comprobó que el tamaño de sus cerebros aumentaba de manera muy significativa e incluso adquiría los típicos pliegues de nuestra materia gris.
Probablemente éste no sea no sea el único ingrediente del ADN que explique algo tan complejo como la inteligencia del ‘sapiens’. Pero sin duda hoy estamos más cerca de descubrir el secreto de lo que nos hace humanos y comprender por qué -como ha escrito Oliver Sacks en su conmovedora despedida– podemos disfrutar del privilegio de ser “animales pensantes”.
Reportaje de prensa.
Oct
26
¿El Misterio? Persistirá, ¡como el Tiempo!
por Emilio Silvera ~
Clasificado en Ciencia y Vida ~
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Los habitantes de este mundo hemos, hemos conseguido construir un cuadro plausible del Universo, de la Naturaleza que tratamos de comprender. Hemos llegado a ser conscientes de que, en ella, en la Naturaleza, están todas las respuestas que buscamos y, nosotros mismos no hemos llegado a conocernos por ese mismo hecho de que formando parte de la Naturaleza, también
somos parte del enigma que tratamos de desvelar.


Algo impensable hace algunos siglos. Sin embargo ahora podemos explicar objetos como los que arriba podemos contemplar y sabemos de los mecanismos que han llevado hasta ellos.
Parece que ahora
estamos entrando en la edad adulta, quiero significar que después de siglos y milenios de esporádicos esfuerzos, finalmente hemos llegado a comprender algunos de los hechos fundamentales del Universo, conocimiento que, presumiblemente, es un requisito de la más modesta pretensión de nuestra madurez cosmológica.
Sabemos, por ejemplo, dónde estamos, que vivimos en un planeta que gira alrededor de una estrella situada en el borde de la Galaxia espiral a la que llamamos Vía Láctea, cuya posición ha sido determinada con respecto a varios cúmulos vecinos que, en conjunto, albergan a unas cuarenta mil galaxias extendidas a través de un billón de años-luz cúbicos de espacio.

También sabemos más o menos, cuando hemos entrado en escena, hace unos cinco mil millones de años que se formaron el Sol y los planetas de nuestro Sistema Solar , en un Universo en expansión que probablemente tiene una edad entre dos y cuatro veces mayor. Hemos determinado los mecanismos básicos de la evolución de la Tierra, hallado prueba también de evolución química a escala cósmica y hemos podido aprender suficiente física como para comprender e investigar la Naturaleza en una amplia gama de escalas desde
los Quarks saltarines en el “mundo” microscópico hasta el vals de las galaxias.

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El Tiempo inexorable nunca dejó de fluir y mientras eso pasaba, nuestra especie evolucionaba, aprendía al observar los cielos y cómo y por qué pasaban las cosas. Hay realizaciones humanas de las que, en verdad, podemos sentirnos orgullosos. Aquellos habitantes de Sumer y Babilonia, de Egipto o China y también de la India y otros pueblos que dejaron una gran herencia de saber a los Griegos que pusieron al mundo occidental en el camino de la ciencia, nuestra medición del pasado se ha profundizado desde
unos pocos miles de años a más de diez mil millones de años, y la del espacio se ha extendido desde un cielo de techo bajo no mucho mayor que la distancia que nos separa de la Luna hasta el radio de más de diez mil millones de años-luz del universo observable.
Tenemos razones para esperar que nuestra época sea recordada (si por ventura queda alguien para recordarlo) por sus contribuciones al supremo tesoro intelectual de toda la Humanidad unida al contexto del Universo en su conjunto por unos conocimientos que, aunque no suficiente, sí son los necesarios para saber dónde estamos y, ahora
, debemos buscar la respuesta a esa pregunta: ¿Hacia dónde vamos?


Claro que, el futuro es incierto… ¡Todo cambiará!
Como
en la física, en el mundo y en nuestras vidas, también está presente el principio de incertidumbrey, de ninguna manera, podemos saber del mañana. Sin embargo, cuanto más sabemos del universo, tanto más claramente comprendemos lo poco que sabemos de él. La vastedad del Universo nos lleva a poder comprender algunas estructuras cósmicas y mecanismos que se producen y repiten como, el caso de la destrucción que nos lleva a la construcción. Es decir, una estrella masiva vieja explota y siembre el Caos y la destrucción en una extensa región del espacio, y, es precisamente ese hecho el que posibilita que, nuevas estrellas y nuevos mundos surgan a la vida. Sin embargo, la grandeza, la lejanía, esa inmensidad que se nos escapa a nuestra comprensión terrestre, nunca nos dejará comprender el universo en detalle y, siendo así, siempre tendremos secretos que desvelar y misterios que resolver.
Hasta llegar aquí, hicimos un largo recorrido, todos los pueblos aportaron alguna cosa al saber del mundo de hoy. Distintas creencias y pensamientos que nos trajeron hasta aquí.

BIBLIOTECA TRINITY COLLEGE DE DUBLÍN
Si añadimos a todo eso que, si poseyésemos un atlas de nuestra propia Galaxia y que dedicase una sola página a cada
sistema estelar de la Vía Láctea (de modo que el Sol y sus planetas estuviesen comprimidos en una página), tal atlas tendría más de diez mil millones de volúmenes de diez mil páginas cada uno. Se necesitaría una biblioteca del tamaño de la de Harvard para alojar el Atlas, y solamente ojearlo al ritmo de una página por segundo nos llevaría más de diez mil años. Añádanse los detalles de la cartografía planetaria, la potencial biología extraterrestre, las sutilezas de los principios científicos involucrados y las dimensiones históricas del cambio, y se nos hará claro que nunca aprenderemos más que una diminuta fracción de la historia de nuestra Galaxia solamente, y hay cien mil millones de galaxias más.
Sabiendo todo todo esto, siendo consciente de que, realmente, es así, tendremos que convenir con el físico Lewis Thomas cuando
dijo: “El mayor de todos los logros de la ciencia del siglo XX ha sido el descubrimiento de la ignorancia humana”.
La ignorancia, como todo en el Universo, es relativa. Nuestra ignorancia, por supuesto, siempre ha estado
con nosotros, y siempre seguirá estando, es una compañera con la que cargamos toda nuestra vida y que nos pesa. Algunos procuramos que pese lo menos posible para hacer más llevadero el viaje. Lo nuevo está en nuestras consciencias y de ellas, ha surgido nuestro despertar al comprender de sus abismales dimensiones, y es eso más que otro cosa, lo que señala la madurez de nuestra especie. El espacio puede tener un horizonte y el tiempo un final pero la aventura del aprendizaje siempre será interminable y eterno, quizá (no me he parado a pensarlo) pueda ser esa la única forma de eternidad que pueda existir.
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La ciencia tiene límites, para la NASA también
La dificultad de explicarlo todo no se debe a nuestra debilidad mental, sino a la estructura misma del universo. En los últimos siglos hemos descubierto que la trama del cosmos puede abordarse en varios niveles diferentes. Mientras no se descubre el siguiente nivel, lo que ocurre en el anterior no se puede explicar, sólo puede describirse. En consecuencia, para el último nivel que se conoce en cada momento nunca hay explicaciones, sólo puede haber descripciones.
La Ciencia es abierta y exploratoria, y comete errores todos los días. En verdad, ese será siempre su destino, de acuerdo con la lógica esencial del segundo teorema de incompletitud de Kurt Gödel. El teorema demuestra que la plena validez de cualquier sistema, inclusive un sistema científico, no puede
demostrarse dentro del sistema. Es decir, tiene que haber algo fuera del marco de cualquier teoría para poder comprobarla. La lección que podemos haber aprendido es que, no hay ni habrá nunca una descripción científica completa y comprensiva del universo cuya validez pueda demostrarse.
No es que pertenezcamos al Universo, formamos parte
de él
Y, a todo esto, debemos alegrarnos de que así sea, de que no podamos comprender el Universo en toda su inmensa dimensión y diversidad. Nuestras mentes necesitan que así sea y, tendrán, de esa manera, el escenario perfecto para seguir creciendo a medida que busca todas esas respuestas que nos faltan y, lo bueno del caso es que, cada
respuesta que encontramos, viene acompañada de un montón de nuevas preguntas y, de esa manera, esa historia interminable de nuestra aventura del saber…llegará hasta la “eternidad” de nuestro tiempo que, necesariamente, no tiene por que ser el tiempo del universo.
Emilio Silvera V.
Oct
25
¡El Universo! Y nosotros…, que lo queremos comprender
por Emilio Silvera ~
Clasificado en General ~
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“La luz del Sol tarda 8 minutos en llegar a la Tierra y 7 horas en alcanzar los límites del sistema solar. El Sol está ubicado a 150 millones de kilómetros de la Tierra y aunque la luz viaje a 300.000 kilómetros por segundo, se estima que para que logre iluminarnos son necesarios 8 minutos y 17 segundos.”
Ahí tenemos la imposibilidad física de viajar a otros mundos y no digamos a otras Galaxias. Las velocidades que pueden alcanzar en la actualidad nuestros ingenios espaciales no llega ni a 70.000 km/h ¿Cuánto tardarían en recorrer los 21.759.840.000.000.000.000 km que nos separa de Andrómeda?
Incluso el desplazarnos hasta la estrella más cercana, Próxima Centauri, resulta una tarea impensable si tenemos encuentra que la distancia que nos separa es de 4’2 años-luz y un año-luz=9.460.800.000.000 km. Hasta que no se busque la manera de esquivar la barrera de la velocidad de la luz, los viajes a otros mundos están algo complicados para nosotros.
Algún día sabremos encontrar la puerta del Hiperespacio para viajar por el burlando la velocidad de la luz en el vacío, ese límite que nos impone el Universo para movernos.
Ahora, algunas cosas nos parecen imposibles pero, en el futuro podremos hacer realidad nuestros pensamientos más imaginativos. El imposible, en realidad no existe. Todo está a nuestro alcance y, nuestras mentes, podrán solucionar todos y cada uno de los impedimentos que hoy no sabemos vencer. Creo firmemente que el Universo, quiere ser visitado y desea presumir ante nosotros de todas sus maravillas.
Inmensas naves partirán hacia otros mundos provistas del motor de curvatura
Para conseguir eso, la única ventaja a nuestro favor: ¡EL TIEMPO! Tenemos mucho, mucho tiempo por delante para conseguir descifrar los secretos del Hiperespacio que nos mostraría otros caminos para desplazarnos por las estrellas que, en definitiva, será el destino de la Humanidad. Todo ello, claro está, si antes no es la misma humanidad la que lo fastidia todo. El mirar hacia atrás y comprobar comportamientos anteriores, en verdad no resulta muy alentador, el proceso de Humanización aún está muy crudo y con suma facilidad sacamos fuera el animal que llevamos dentro de nosotros. Son embargo, ahí está ese atisbo de esperanza que debiera ser suficiente.
Así resulta ser la Humanidad.
Sí, un hombre sólo está en mala compañía.
Claro que, algo bueno debíamos tener y la existencia de la mujer, un ser mucho más fuerte que nosotros los hombres, capaz de darnos hijos y de mantener unida la familia. Mientras que el hombre es (por regla general), el suministrador, el que proporciona el sustento, la mujer es la que influye en los valores más importantes del hombre, ella, durante la niñez, le graba en su cerebro esos mensajes que perduraran durante toda la vida, dará la impronta de su carácter y la personalidad futura.
En la época antigua, mientras el padre trabajaba la madre dedicaba horas y horas a los niños, y sus enseñanzas y consejos los acompañaran durante sus vidas, en el colegio y en la Universidad les enseñan cosas que no sabían, en sus casas les enseñan la educación y a ser hombres y mujeres que se miran en el espejo de sus padres. Claro que, la vida moderna está cambiando tantas cosas… La mujer de hoy ha alejado aquella figura maternal del pasado y, sinceramente creo que…, para mejor. La igualdad es algo que se impone en todos los órdenes de la vida y, poco a poco, nos va llegando.
HERENCIA
Todas las personas presentamos unas características comunes que nos definen como seres humanos. Sin embargo, no hay dos seres humanos exactamente iguales. La diversidad no es sólo física, también lo es de pensamiento de ideas y de sentimientos.
Actualmente en el mundo hay más de 7.000 millones de personas, pero ninguna es idéntica a la otra.
“Ni siquiera los gemelos, quienes pueden presentar sutiles diferencias entre sí. Según un estudio publicado a finales de octubre por la revista ‘Science’ y elaborado por la Universidad de Berkeley (EE.UU) existen ciertos de regiones de ADN que actúan como potenciadores para aumentar o disminuir la expresión de los genes destinados a marcar el desarrollo del cráneo y la cara de las personas. Así, al actuar a distancia los mismos crean que sutiles variaciones que hacen que cada cara sea única. La labor de estos potenciadores es modular la expresión génica, pero sin provocar alteraciones potentes.”

Hicimos un largo camino, y, a veces, sentimos como la tierra se movía bajo nuestros pies
La humanidad, es en realidad, algo muy complejo y difícil de entender. Sabemos que en el Universo existen cientos de miles de millones y trillones de protones y electrones o 10-5 átomos por c/cm3 de espacio, todos, absolutamente todos los protones, son exactamente iguales. Con los electrones pasa igual y lo mismo con los átomos, son exactos, copias los unos de los otros, la misma masa, la misma carga y las mismas propiedades, no podríamos encontrar un electrón distinto a otro. Sin embargo, referido a nosotros, los individuos que componemos toda la Humanidad, varios miles de millones, resulta que, ni siquiera uno es exactamente igual a otro. Cada uno es diferente a los demás y tiene sus propias características particulares que lo hace distinto.
Somos capaces de lo peor y también de lo mejor
Ahí precisamente reside la grandeza y también la dificultad. La grandeza que da la variedad y el enorme abanico que posibilidades de mentes distintas empeñadas en resolver un problema que se estudia bajo miles de millones de puntos de vista, con lo cuál, es más fácil que, finalmente, aparezca la solución. La dificultad que esa misma variedad genera entre seres que al ser diferentes, también tienen criterios distintos y distintas maneras de ver las cosas y nos pueden llevar a la solución.
Nuestras mentes, han evolucionado y, pasando el tiempo y observando la Naturaleza que nos rodea, hemos llegado a pesar en cómo habrían sido las cosas, como se formó todo y cómo pudimos llegar hasta aquí y, para ello, construimos un Modelo.
Hablaremos ahora del Big Bang, esa teoría aceptada por todos y que nos dice como se formó nuestro Universo y comenzó su evolución hasta ser como ahora lo conocemos. De acuerdo a esta teoría, el Universo se originó a partir de un estado inicial de alta temperatura y densidad, y desde entonces ha estado siempre expandiéndose. La teoría de la relatividad General predice la existencia de una singularidad en el comienzo, cuando la temperatura y la densidad eran infinitas.
La mayoría de los cosmólogos interpretan esta singularidad como una indicación de que la relatividad general de Einstein deja de ser válida en el Universo muy primitivo (no existía materia), y el comienzo mismo debe ser estudiado utilizando una teoría de cosmología cuántica.
Con nuestro conocimiento actual de física de partículas de altas energías, podemos hacer avanzar el reloj hacia atrás a través de la teoría leptónica y la era hadrónica hasta una millonésima de segundo después del Big Bang, cuando la temperatura era de 1013K. Utilizando una teoría más especulativa, los cosmólogos han intentado llevar el modelo hasta 1035 s después de la singularidad, cuando la temperatura era de 1028 K. Esa infinitesimal escala de longitud es conocida como límite de Planck: Lp= √(Gђ/c3) =10–35 m que en la Ley de radiación de Planck, es distribuida la energía radiada por un cuerpo negro mediante pequeños paquetes discretos llamados cuantos, en vez de una emisión continua. A éstas distancias, la Gravedad está ausente para dejar actuar a la mecánica cuántica.
La teoría del Big Bang es capaz de explicar la expansión del Universo; la existencia de una radiación de fondo cósmica, y la abundancia de núcleos ligeros como el helio, el helio-3, el deuterio y el litio-7, cuya formación se predice que ocurrió alrededor de un segundo después del Big Bang, cuando la temperatura reinante era de 1010 K.
La radiación de fondo cósmica proporciona la evidencia más directa de que el Universo atravesó por una fase caliente y densa. En la teoría del Big Bang, la radiación de fondo es explicada por el hecho de que, durante el primer millón de años más o menos (es decir, antes del desacoplo de la materia y la radiación y, por tanto, en equilibrio término con ella. Esta fase es habitualmente denominada “bola de fuego primordial”.)
Liberados los fotones llegó la luz y el Universo se hizo transparente
Cuando el Universo se expandió y se enfrió a 3000 K se volvió transparente a la radiación, que es la que observamos en la actualidad, mucho más fría y diluida, como radiación térmica de microondas. El descubrimiento del fondo de microondas en 1.956 puso fin a una larga batalla entre el Big Bang y su rival la teoría del Universo estacionario de P. Hoyle y otros, que no podía explicar la forma de cuerpo negro del fondo de microondas. Es irónico que, el termino Big Bang, tuvo inicialmente un sentido burlesco y fue acuñado por Hoyle, contrario a la teoría del Universo inflacionario y defensor del estacionario.
| Cronología del Big Bang | ||
| Era | Duración | Temperatura |
| Era de Planck | de 0 a 10-43 seg. | a 10-34 K |
| Era de radiación | de 10-43 a 30.000 años | desde 10-34 a 104 K |
| Era de la materia | de 30.000 años al presente (13.500.000.000 años). | desde 104 a 3 K actual |
Para fijar más claramente los hechos se debe extender la explicación evolutiva del Universo en las fases principales que son: Era: de la materia, hadrónica y leptónica.
ERAS EN EL PROCESO DEL BIG BANG

De la radiación
Período entre 10-43 s (la era de Planck) y 300.000 años después del Big Bang. Durante este periodo, la expansión del Universo estaba dominada por los efectos de la radiación o de las partículas rápidas (a altas energías todas las partículas se comportan como la radiación). De hecho, la era leptónica y la era hadrónica son ambas subdivisiones de la era de radiación. La era de radiación fue seguida por la era de la materia que antes se reseña, durante la cual los partículas lentas dominaron la expansión del Universo.

Era Hadrónica
Corto periodo de tiempo entre 10-6 s y 10-5 s después del Big Bang en el que se formaron las partículas atómicas pesadas, como protones, neutrones, piones y kaones entre otras. Antes del comienzo de la era hadrónica, los quarks se comportaban como partículas libres. El proceso por el que se formaron los quarks se denomina transición de fase quark-hadrón. Al final de la era hadrónica, todas las demás especies hadrónicas habían decaído o se habían desintegrado, dejando sólo protones o neutrones. Inmediatamente después de esto el Universo entró en la era leptónica.
Era Leptónica

Intervalo, que comenzó unos 10-5 s después del Big Bang, en el que diversos tipos de leptones eran la principal contribución a la densidad del Universo. Se crearon pares de leptones y anti-leptones en gran número en el Universo primitivo, pero, a medida que el Universo se enfrió, la mayor parte de las especies leptónicas fueron aniquiladas. La era leptónica se entremezcla con la hadrónica y ambas, como ya dije antes, son subdivisiones de la era de la radiación. El final de la era leptónica se considera normalmente que ocurrió cuando se aniquilaron la mayor parte de los pares electrón-positrón, a una temperatura de 5×109 k, más o menos un segundo después del Big Bang. Después, los leptones se unieron a los hadrónes para formar átomo.
Así se formó nuestro Universo, a partir de una singularidad que explotó expandiendo toda la densidad y energía a unas temperaturas terroríficas y, a partir de ese mismo instante y el espacio junto con la materia que, finalmente desembocó en lo que ahora conocemos como Universo.
El Universo es el conjunto de todo lo que existe, incluyendo (como he dicho) el espacio, el tiempo y la materia. El estudio del Universo se conoce como cosmología. Los cosmólogos distinguen al Universo con “U” mayúscula, significando el cosmos y su contenido, y el universo con “u” minúscula, que es normalmente un modelo matemático deducido de alguna teoría física como por ejemplo, el universo de Friedman o el Universo de Einstein-de Sitter. El Universo real está constituido en su mayoría de espacios que aparentemente están vacíos, existiendo materia concentrada en galaxias formadas por estrellas, planetas, gases y otros objetos cosmológicos.
El Universo se está expandiendo, de manera que el espacio entre las galaxias está aumentando gradualmente, provocando un desplazamiento al rojo cosmológico en la luz procedente de los objetos distantes. Existe evidencia creciente de que el espacio puede estar lleno de una materia oscura invisible que puede constituir muchas veces la masa total de las Galaxias visible. Ya hablamos de ello en comentarios anteriores.
Como ya quedó claro antes, el concepto más favorecido de origen del Universo es la teoría del Big Bang, de acuerdo con la cual el Universo se creó a partir de una densa y caliente concentración enorme de materia (una singularidad) en una bola de fuego que explotó y se expandió para crear el espacio, el tiempo y toda la materia que lo conforma. Y, al principio, se dice que sólo había una sola fuerza fundamental que, al enfriarse el Universo primitivo, se dividió en las cuatro que ahora conocemos. Todo ello, ocurrió, según los datos de que se disponen, hace ahora aproximadamente 15.000 millones de años o 15 eones (109).
El Universo se formó y apareció el tiempo, el espacio (espacio-tiempo), y, la Materia. Es lo que dice la teoría que antes hemos descrito. Sin embargo, hay muchas cuestiones que, por lo menos a mí, no han quedado claras y me llevan a preguntas tales como:

¿Cuánta materia hay en el Universo?
¿De donde vino la sustancia del Universo?
¿Qué hay más allá del borde del Universo?
¿Existen otros universos?
Dicen que han medido la materia del Universo
De la sustancia o materia cósmica primera… ¡poco sabemos!
La pregunta delata nuestra ignorancia
Hablamos de esos otros universos pero… ¡Sin saber si existen!
En realidad, no existen respuestas concretas para estas preguntas, porque para empezar no sabemos como es de grande el Universo. Sin embargo, si podemos hacer algunas hipótesis. De estas hipótesis han nacido los modelos cosmológicos que ahora nos guían y que pudieron ser construidos de manera firme, a partir de la Teoría de la Relatividad General de Einstein.
Emilio Silvera V.
Oct
25
Seguimos empeñados en conseguir ¿lo imposible?
por Emilio Silvera ~
Clasificado en General ~
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La imposibilidad que tenemos de alcanzar otros mundos está en las distancias que nos separan, no tenemos la tecnología necesaria para viajar mucho más rápido, y, acercarnos a la velocidad de la luz… ¡Solo un sueño!
En algunos de los trabajos aquí publicados, expliqué por qué nunca podremos alcanzar la velocidad de la luz, físicamente estamos imposibilitados para ello. Viajar a Próxima centauri, con los medios actuales para recorrer 2,4 años luz que nos separa de la estrella más cercana a nosotros, nos llevaría decenas de miles de años,
¿Se puede pensar en un viaje interplanetario que requiera el concurso de muchas generaciones?
Viajando en la ingravidez ¿No sería motivo de mutación en las generaciones venideras?
Todo nos hace pensar (al menos en el Presente), que seguiremos confinados en este pequeño planeta durante muchos, muchos, muchísimos años. Aunque con cierta frecuencia se habla de enviar un viaje tripulado a Marte, lo cierto es que, según creo, los viajes espaciales del Futuro serán realizados por Robots especializados y preparados para habilitar otros mundos para nuestra posterior llegada, ellos no serán atacados por la radiación, no duermen, no comen, y, en sus cerebros positrónicos pueden llevar insertas todas las instrucciones de lo que deben hacer.
¿Viajar a las estrellas? ¿Cómo?
Claro que, algunos creen, que todo se andará.
No sabemos cuanto Tiempo le queda a nuestra Civilización antes de extinguirse, sabemos que nuestro Sol tiene un fin al convertirse en gigante roja primero y enana blanca después, y, cuando eso esté ocurriendo, nuestro planeta será devastado por la temperatura que evaporará los océanos y esquilmará cualquier forma de vida.
Si para cuando eso llegue no hemos encontrado la manera de trasladarnos a otros planetas habitables… ¡Todo se habrá perdido! Claro que teniendo en cuenta que para eso quedan aún unos pocos miles de millones de años, no es seguro que para entonces andemos por aquí. Nuestro comportamiento, los caminos que hemos emprendido, la I.A., y la ambición humana… ¡No dan muchas esperanzas!
Emilio Silvera V.
















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