May
8
El Futuro que viene
por Emilio Silvera ~
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La Ciencia Ficción ha sido la precursora de muchos adelantos tecnológicos de los que hoy podemos fisfrutar
Es totalmente cierto. La ciencia ficción actúa como una hoja de ruta conceptual para inventores, ingenieros y científicos, convirtiendo visiones fantásticas en herramientas cotidianas. Autores como Julio Verne, H.G. Wells, Isaac Asimov o Philip K. Dick, así como series y películas como Star Trek o 2001: Odisea del Espacio, imaginaron tecnologías décadas antes de que fueran viable.
- Teléfonos móviles y Videollamadas: Los comunicadores plegables de Star Trek (1966) inspiraron directamente a Martin Cooper de Motorola para desarrollar el primer teléfono móvil portátil.
- Internet y Ciberespacio: William Gibson acuñó el término “ciberespacio” en su novela Neuromante (1984), anticipando la red global. Arthur C. Clarke también predijo la red en 1964.
- Tablets y Pantallas Planas:Star Trek: The Next Generation mostraba dispositivos llamados “PADDs”, que son idénticos en funcionalidad y forma a las tablets modernas como el iPad.
- Inteligencia Artificial (IA) y Asistentes de Voz: Desde HAL 9000 en 2001: Odisea del Espacio hasta JARVIS en Iron Man, la IA conversacional ya es una realidad con asistentes como Siri, Alexa o modelos de lenguaje avanzados.
- Realidad Virtual (RV): El concepto fue popularizado en relatos como “Pygmalion’s Spectacles” (1935) de Stanley G. Weinbaum, mucho antes de los cascos modernos de RV.
- Submarinos: Julio Verne describió el Nautilus en Veinte mil leguas de viaje submarino (1870), influyendo a los pioneros de la navegación submarina.
- Puertas Automáticas y Domótica:Star Trek popularizó las puertas corredizas con sensores, y Los Supersónicos visualizaron la automatización del hogar (Internet de las cosas).

La Ciencia Ficción hace tiempo que está en el Espacio
- Inspiración Vocacional: Muchos investigadores reconocen que la ciencia ficción inspiró su carrera científica.
- Debate Ético: Obras como 1984 o las leyes de la robótica de Asimov fomentan debates cruciales sobre la privacidad, la vigilancia y la ética de la IA.
- Prototipado Ficticio: Diseñadores e ingenieros utilizan la ficción para visualizar cómo los usuarios interactuarán con tecnologías futuras.
Emilio silvera V.
May
7
Hay que pararse a reflecionar, no se puede negar nada sin poderlo demostrar
por Emilio Silvera ~
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¿Que no siempre hablamos de lo que podemos comprender? En nuestras Sociedades es lo más normal, todos creen que saben, hablan y hablan de aquello tan complejo que, a lo largo de la conversación se contradicen cintinuamente, se agarran a conjeturas, a teorías que no han podido ser demostradas, y, así ha venido caminendo el “mundo” de los seres humanos, teniendo que corregir continuamente lo que dijo ayer. El Universo, la Naturaleza, esconde muchos secretos que no hemos sabido desvelar, y, aunque nos asombramos de la perfección a que nos lleva la presencia de la vida que, exige tantas confluencias y rquisitos para que el emsablaje de todos esos parámetros, funalicen en pensamientos, en ideas y en sentimientos.


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- Hablar sin comprender: La comunicación humana a menudo falla no por falta de diálogo, sino por la falta de un sistema compartido de conceptos y por la actitud defensiva que adoptamos, más que por una escucha real. El miedo al ridículo o la inseguridad a menudo nos lleva a hablar de lo que no sabemos.
- La contradicción constante: La necesidad de corregir continuamente lo que se dijo ayer es el resultado de intentar aplicar conocimientos incompletos o erróneos a situaciones complejas.
- La complejidad de la vida: La Naturaleza y el Universo, con sus incontables secretos, requieren una confluencia de parámetros tan exacta que la emergencia de la vida misma, y con ella la consciencia, los pensamientos y sentimientos, es un fenómeno asombroso y apenas comprendido en su totalidad.
May
7
¿Mi consejo para cualquier jovem? ¡Qué lea mucho!
por Emilio Silvera ~
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Pintura de Nicolae Vermont (1866-1932)
Este famoso poema de Emily Dickinson, a menudo titulado “Ensueño”, destaca el poder de la lectura como vehículo para escapar de la realidad. La obra subraya que los libros son el mejor transporte para viajar lejos, superando a cualquier “corcel”, y destaca que es un placer accesible para todos, independientemente de su condicióin social, es el poder de “viajar” a cualquier región dle mundo, el poder “trasladarse” a fantáticos pises y conocer a los más asombrosos personajes. También está ahí la posibiloidad de aprender y abrir tu mente a cuestiones que, de otro modo, nunca podrías entender.




Lo que sentí a mis 17 años, cuando leí la Iliada y la Odisea, el Caballo de Troya, el Canto de las Sirenas, Polifemo, Eleena de Troya, Ítaca y Ulises su arco, Penélope y su tejer interminable a la espera de su amado. Todas estas historias me transportaron a ese otro mundo sin necesidad de salir de este, hizo trabajar a mi Mente y sembr´ço en ella nuevos pensamientos.

La maga Cirse
Tras ganar la guerra de Troya con el caballo de madera, tarda 20 años en regresar a su hogar en la isla jónica de Ítaca, enfrentando monstruos, sirenas y la ira de Poseidón. Su travesía incluyó el enfrentamiento con el cíclope Polifemo, la seducción de la maga Circe, el canto de las sirenas, el paso entre Escila y Caribdis, y siete años retenido por la ninfa Calipso.
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No existe mejor transporte que un libro para viajar lejos, superando a cualquier medio físico. La lectura es un vehículo que rompe las barreras del Tiempo y el Espacio. En este “universo” de la lectura, el límite que impomne lavelocidad de la luz, no tige, y, podemos viajar as la velodidad infinita de los pensamientos. NI que decir tiene que, como todos los jóvenes de mi juventid, las lecturas pasaban por:
- La isla del tesoro, Robert Louis Stevenson.
- Las aventuras de Tom Sawyer, Mark Twain.
- El libro de la jungla, Rudyard Kipling.
- El maravilloso mago de Oz, Lyman Frank Baum.
- Peter Pan y Wendy, James Mathew Barrie.
- Los tres Mosqueteros, Alexandre Dumas.
Y otras muchas de similares temáticas.

Después pasé de lleno a la Ciencia Ficción, con los más diversos autores:
Isaac Asimov, Arthur C. Clarke, Philip K. Dick, Ursula K. Le Guin, Frank Herbert y Ray Bradbury. En mi biblioteca de (más de 3.000 libros de los más diversos temas), tengo las mejores obrtas de cada uno de ellos.

Conan Doyle
Sir Arthur Conan Doyle (1859-1930) fue un médico y prolífico escritor escocés, célebre mundialmente por crear al icónico detective Sherlock Holmes. Inspirado en su profesor Joseph Bell, Holmes revolucionó la literatura con la deducción científica en 4 novelas y 56 relatos. Aunque odiaba que su personaje eclipsara sus obras “serias”, su legado incluye a Watson y Moriarty.
No podían faltar Hamlet, Romeo y Julieta, Macbeth, Otelo y El rey Lear.
Cómo ejar fuera a Charles Dickens
Hice un héróico acto de fe al abordar Los hermanos Karamazov y otros pilares de la literatura rusa del siglo XIX es, sin duda, un acto de resistencia lectora: son obras densas, profundas, existencialistas y a menudo melodramáticas que pueden resultar muy pesadas («plomos»).

Tambien pasépor aquí

No puedo dejar por detrás al más famoso personaje de todos Sonl Quijpote de la Mancha!
En primaria, el maestro, nos hacía leer un pasaje cada día por orden alfabético de los nilos de la clase, todos teníamos que ler, y, durtante el curso,. el repaso quedaba completo. Ya de mayor, compré mi propia obra que luce en mi estantería junto a otras de autores como:

Francisco de Quevedo, el famoso poeta y escritor español del Siglo de Oro, conocido por su ingenio y dominio de la lengua. Se cuenta que siendo la reina coja, sus amigos le retaron a decircelo y Quevedo acepto. En la próxima recepción mreal, Quevedo se presentó con tres bobnoitos ramos de flores, y postrándose ante la reina, le dijo:
- Su majestad es-coja.
Y, junto a quevedo tambien estaban Luis de Góngorta, Tirso de Molina,. Lope de Vega, Garcolaso de la Vega y otros autores españoles de renombre, de todos tengo algo en mi biblioteca, por aquellos tiempos (tendría poco más de 20 años y trabajaba en una Oficina), pasaban por allí asiduamente vendedores de libros que, conocinedo mi afición, me vendiían de todo. La lista sería interminable y paso a otro sector de lectura.

Como incansable buscador de lecturas nuevas, ern mis muchos viajes a Madrid por trabajo, y, en uno de esos viajes, descubrí La Librería San Ginés, muy antigua y en la que, su encanto histórico y que se destacaba en su especialización en libros antiguos y de senda mano. Raro era el viaje en el que no regresaba a casa cargado con dicersas obras, y, algunas de ellas, hablaban del Universo, lo que despertço mi curiosidad, y, de ahí, pasé a interesarme por la Física, mi fuente para nutrirme de importantes obras de física fue Editorial Roca, en el lugar más vistoso de mi librería lucen todas esas obras de Física y de Astronomía.

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Ni que decir tiene que me sumetgí en ese fascinante “mundo” de la Física y la Astronomía, le dediqué muchas horas (todas las que mi atención a la familia y a mi trabajo profesional me permitía), estudié incansable tratando0 de comprender sobre la complejidad de toda aquella inmensidad de conocimeintos que me llevaban en volandas a saber sobre el mundo que nos acoge, el lugar al que pertenecemos, como realmente funcionan las cosas supeditadas a unos principios, a unas leyes, a unos parámetros que llamamos constantes universales que hace de nuestro universo el que podemos observar,
Comence a realizar algunos trabajos y me introduje en ese mundillo, de tal manera que, fuí de los pcoos invitados (solo 200), a la inauguración del “Año Internacional de la Astronomía 2009 (AIA2009″, celebrtada en Madrid. Para entonces ya era koiembro numjerario de la real Scoiedad Españokla de Físicva, y estaba abscrito a los Grupos Especializados de Física Teórica y Astrofísica.
Independientemente de todo eso, no dejé de leer a los grandes filósofos, y, también escuadriñé las ideqas de los grandes neurólgos que trataban sobre la complidad del cerebro humano y biólogos que me hablaban sobre el origen de la vida y de cómo llegamos aquí.
De lo pcoo que he podido aprender de tantos pensadores, y, para liberar mis ánsias de saber y seguir buscando respuestas, me decidó a publicar este humilde lugar, al que dedico un largo tiempo cada día, y, tengo que decir con satisfacción, que mi esfuerzo se ve recompensado por el número de visitas. al mismo tiempo que, de no pcoos comentarios de los visitantes que me honran con su presenia, tambi´`en aprendí algunas cosas.
Emilio Silvera V.
May
7
Hay que recorrer un largo camino para saber
por Emilio Silvera ~
Clasificado en Astronomía y Astrofísica ~
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El Universo: Cometa lleno de Galaxias

Betelgeuse es una gigante roja inestable situada en la Constelación de Orión, a unos 640-650 años luz de la Tierra. Es una de las estrellas más grandes y brillantes del cielo nocturno, con un radio estimado cerca de 1400 veces el del Sol. Se considera que está en las etapas finales de su vida y podría explotar como supernova en un futuro cósmico cercano, posiblemente en decenas de miles de años.
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Se cree que Betelgause está a punto de explotar como supernova
“La masa con la que nace una estrella determina su historia y, sobre todo, la duración de su vida. Llamamos estrellas masivas a todas aquellas estrellas aisladas que explotan como supernovas al final de su existencia debido al colapso gravitatorio. Para que exploten como supernovas deben tener un mínimo de alrededor de ocho masas solares. Estrellas con menos masa pueden explotar, pero no por sí mismas (deben darse otras condiciones). Y hay parámetros secundarios que pueden introducir cambios, pero la masa es determinante.”


“Usando una combinación de instrumentos del Very Large Telescope de ESO, astrónomos descubrieron las estrellas más masivas encontradas hasta ahora, una de ellas con un peso de nacimiento de más de 300 veces la masa del Sol, el doble del límite aceptado actualmente de 150 masas solares. La existencia de tales monstruos –millones de veces más luminosos que el Sol, que pierden peso a través de vientos muy poderosos- podría proporcionar una respuesta a la incógnita de “¿cuán masivas pueden ser las estrellas?”.
“En cuanto al máximo, el límite está en lo que la naturaleza sea capaz de producir. Hasta hace poco se creía que este límite estaba en torno a monstruos de 150 masas solares, aunque recientes trabajos lo elevan hasta 300. No obstante, no es un dato seguro ya que, cuanto más masiva es una estrella, menos vive, con lo cual estrellas más grandes serían difíciles de observar.”

Verdaderamente si pudiéramos contemplar de cerca, el comportamiento de una estrella cuando llega el final de su vida, veríamos como es, especialmente intrigante las transiciones de fase de una estrella en implosión observada desde un sistema de referencia externo estático, es decir, vista por observadores exteriores a la estrella que permanecen siempre en la misma circunferencia fija en lugar de moverse hacia adentro con la materia de la estrella en implosión. La estrella, vista desde un sistema externo estático, empieza su implosión en la forma en que uno esperaría. Al igual que una pesada piedra arrojada desde las alturas, la superficie de la estrella cae hacia abajo (se contrae hacia adentro), lentamente al principio y luego cada vez más rápidamente. Si las leyes de gravedad de Newton hubieran sido correctas, esta aceleración de la implosión continuaría inexorablemente hasta que la estrella, libre de cualquier presión interna, fuera aplastada en un punto de alta velocidad. Pero no era así según las fórmulas relativistas que aplicaron Oppenheimer y Snyder.

En lugar de ello, a medida que la estrella se acerca a su circunferencia crítica su contracción se frena hasta hacerse a paso lento. Cuanto más pequeña se hace la estrella, más lentamente implosiona, hasta que se congela exactamente en la circunferencia crítica y, dependiendo de su masa, explosiona como supernova para formar una inmensa nebulosa o, se transforma en nebulosa planetaria, más pequeña.
Ahí podemos observar a una estrella muy joven, de dos o tres millones de años que, en un futuro lejano será una gran Supernova. Los procesos que podríamos observar al final de la vida de una estrella gigante… ¡Son fascinantes!

En la escena que antes explicábamos, por mucho tiempo que nos quedemos esperando y contemplando el suceso, si uno está en reposo fuera de la estrella (es decir, en reposo en el sistema de referencia externo estático), uno nunca podrá ver que la estrella implosiona a través de la circunferencia crítica. Ese fue el mensaje inequívoco que Oppenheimer y Snyder nos enviaron. Para poder ver eso, habría que estar dentro de la estrella, instalado en la materia que está sufriendo la contracción y, no sabemos porque eso es así.

¿Se debe esta congelación de la implosión a alguna fuerza inesperada de la relatividad general en el interior de la estrella? No, en absoluto, advirtieron Oppenheimer y Snyder. Más bien se debe a la dilatación gravitatoria del tiempo (el frenado del flujo del tiempo) cerca de la circunferencia crítica. Tal como lo ven los observadores estáticos, el tiempo en la superficie de la estrella en implosión debe fluir cada vez más lentamente cuando la estrella se aproxima a la circunferencia crítica; y, consiguientemente, cualquier cosa que ocurre sobre o en el interior de la estrella, incluyendo su implosión, debe aparecer como si el movimiento se frenara poco a poco hasta congelarse.

Robert Oppenheimer
Por extraño que esto pueda parecer, aún había otra predicción más extrañas de las fórmulas de Oppenheimer y Snyder: si bien es cierto que vista por observadores externos estáticos la implosión se congela en la circunferencia crítica, no se congela en absoluto vista por los observadores que se mueven hacia adentro con la superficie de la estrella. Si la estrella tiene una masa de algunas masas solares y empieza con un tamaño aproximado al del Sol, entonces vista desde su propia superficie implosiona hacia la circunferencia crítica en aproximadamente una hora, y luego sigue implosionando más allá de la criticalidad hacia circunferencias más pequeñas.
Allá por el año 1939, cuando Oppenheimer y Snyder descubrieron estas cosas, los físicos ya se habían acostumbrados al hecho de que el tiempo es relativo; el flujo del tiempo es diferente medido en diferentes sistemas de referencia que se mueven de diferentes formas a través del Universo. Claro que, nunca antes había encontrado nadie una diferencia tan extrema entre sistemas de referencia. Que la implosión se congele para siempre medida en el sistema externo estático, pero continúe avanzando rápidamente superando al punto de congelación medida en el sistema desde la superficie de la estrella era extraordinariamente difícil de comprender. Nadie que estudiara las matemáticas de Oppenheimer y Snyder se sentía cómodo con semejante distorsión extrema del tiempo. Pero ahí estaba, en sus fórmulas. Algunos podían agitar sus brazos con explicaciones heurísticas, pero ninguna explicación parecía muy satisfactoria. No sería completamente entendido hasta finales de los cincuenta.

Fue Wheeler el que discrepó del trabajo de Oppenheimer y Snyder, alegando, con toda la razón que, cuando ellos habían realizado su trabajo, habría sido imposible calcular los detalles de la implosión con una presión realista (presión térmica, presión de degeneración y presión producida por la fuerza nuclear), y con reacciones nucleares, ondas de choque, calor, radiación y expulsión de masa. Sin embargo, los trabajos desde las armas nucleares de los veinte años posteriores proporcionaron justamente las herramientas necesarias.

Presión, reacciones nucleares, ondas de choque, calor radiación y expulsión de masa eran todas ellas características fundamentales de una bomba de hidrógeno; sin ellas, una bomba no explosionaría. A finales de los años cincuenta, Stirling Colgate quedó fascinado por el problema de la implosión estelar. Con el apoyo de Edward Teller, y en colaboración con Richard White y posteriormente Michael May, Colgate se propuso simular semejante implosión en un ordenador. Sin embargo, cometieron un error, mantuvieron algunas de las simplificaciones de Oppenheimer al insistir desde el principio en que la estrella fuera esférica y sin rotación, y, aunque tuvieron en cuenta todos los argumentos que preocupaban a Wheeler, aquello no quedó perfeccionado hasta después de varios años de esfuerzo y, a comienzo de los años sesenta ya estaban funcionando correctamente.
Un día a principio de los años sesenta, John Wheeler entró corriendo en la clase de relatividad de la Universidad de Princeton. Llegaba un poco tarde, pero sonreía con placer. Acababa de regresar de una visita a Livermore donde había visto los resultados de las simulaciones recientes de Colgate y su equipo. Con excitación en su voz dibujó en la pizarra un diagrama tras otro explicando lo que sus amigos de Livermore habían aprendido.

Cuando la estrella en implosión tenía una masa pequeña, desencadenaba una implosión de supernova y formaba una estrella de neutrones precisamente en la forma que Fritz Wicky había especulado treinta años antes. Sin embargo, si la estrella original era más masiva lo que allí se producía (aparte de la explosión supernova) era un agujero negro notablemente similar al altamente simplificado modelo que veinticinco años calcularon Oppenheimer y Snyder. Vista desde fuera, la implosión se frenaba y se quedaba congelada en la circunferencia crítica, pero vista por alguien en la superficie de la estrella, la implosión no se congelaba en absoluto. La superficie de la estrella se contraía a través de la circunferencia crítica y seguía hacia adentro sin vacilación.

Lo cierto fue que allí, por primera vez, se consiguió simular por ordenador la implosión que debía producir agujeros negros. Está claro que la historia de todo esto es mucho más larga y contiene muchos más detalles que me he saltado para no hacer largo el trabajo que, en realidad, sólo persigue explicar a ustedes de la manera más simple posible, el trabajo que cuesta obtener los conocimientos que no llegan (casi nunca) a través de ideas luminosas, sino que, son el resultado del trabajo de muchos.
Hoy, sabemos mucho más de cómo finaliza sus días una estrella y, dependiendo de su masa, podemos decir de manera precisa que clase de Nebulosa formará, que clase de explosión (si la hay) se producirá, y, finalmente, si el resultado de todo ello será una estrella enana blanca que encuentra su estabilidad final por medio del Principio de exclusión de Pauli (en mecánica cuántica)que se aplica a los fermiones pero no a los Bosones (son fermiones los quarks, electrones, protones y neutrones), en virtud del cual dos partículas idénticas en un sistema, como los electrones en un átomo o quarks en un hadrón (protón o neutrón, por ejemplo), no pueden poseer un conjunto idéntico de números cuánticos.

El viento estelar que eyecta desde la estrella curva la materia circundante
La estrella azul cerca del centro de esta imagen es Zeta Ophiuchi. Cuando se ve en luz visible aparece como una estrella roja relativamente débil rodeada de otras estrellas tenues y sin polvo. Sin embargo, en esta imagen infrarroja tomada con campo amplio por el Explorador Infrared Survey de la NASA, o WISE, un punto de vista completamente diferente emerge. Zeta Ophiuchi es en realidad una muy masiva y caliente estrella azul, brillante que traza su camino a través de una gran nube de polvo y gas interestelar.
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Una estrella masiva alejándose de su antiguo compañero se manifiesta haciendo un imponente surco a través de polvo espacial, como si se tratase de la proa de un barco. La estrella, llamada Zeta Ophiuchi, es enorme, con una masa de cerca de 20 veces la de nuestro Sol. En esta imagen, en los que se ha traducido la luz infrarroja a colores visibles que vemos con nuestros ojos, la estrella aparece como el punto azul en el interior del arco de choque. Zeta Ophiuchi orbitó una vez alrededor de una estrella aún más grande. Pero cuando la estrella explotó en una supernova, Zeta Ophiuchi se disparó como una bala. Viaja a la friolera velocidad de 24 kilómetros por segundo arrastrando con ella un conglomerado de polvo que distorsiona la región por la que pasa.
Mientras la estrella se mueve través del espacio, sus poderosos vientos empujan el gas y el polvo a lo largo de su camino en lo que se llama un arco de choque. El material en el arco de choque está tan comprimido que brilla con luz infrarroja que WISE puede captar. El efecto es similar a lo que ocurre cuando un barco cobra velocidad a través del agua, impulsando una ola delante de él. Esta onda de choque queda completamente oculta a la luz visible. Las imágenes infrarrojas como esta son importantes para arrojar nueva luz sobre lo que ocurre en situaciones similares.
Pero, siguiendo con el tema de las implosiones de las estrellas, ¿Cuál es la razón por la que la materia no se colapsa, totalmente, sobre sí misma? El mismo principio que impide que las estrellas de neutrones y las estrellas enanas blancas implosionen totalmente y que, llegado un momento, en las primeras se degeneran los neutrones y en las segundas los electrones, y, de esa manera, se frena la compresión que producía la gravedad y quedan estabilizadas gracias a un principio natural que hace que la materia normal sea en su mayor parte espacio vacio también permite la existencia de los seres vivos. El nombre técnico es: El Principio de Exclusión de Pauli y dice que dos fermiones (un tipo de partículas fundamentales) idénticos y con la misma orientación no pueden ocupar simultáneamente el mismo lugar en el espacio. Por el contrario, los bosones (otro tipo de partículas, el fotón, por ejemplo) no se comportan así, tal y como se ha demostrado recientemente por medio de la creación en el laboratorio de los condensados de Bose-Einstein.
¿Cuál es la diferencia?

Los bosones son sociables; les gusta estar juntos. Como regla general, cualquier átomo con un número par de electrones+protones+neutrones es un bosón. Así, por ejemplo, los átomos del sodio ordinario son bosones, y pueden unirse para formar condensados Bose-Einstein.


Los bosones son sociables; los fermiones son antisociales. Los Bosones se juntan, los Ferniones se repelen.
Los fermiones, por otro lado, son antisociales. No pueden juntarse en el mismo estado cuántico (por el Principio de Exclusión de Pauli de la mecánica cuántica). Cualquier átomo con un número impar de electrones+protones+neutrones, como el potasio-40, es un fermión.
Pero, estábamos diciendo: “…no pueden poseer un conjunto idéntico de números cuánticos.” A partir de ese principio, sabemos que, cuando una estrella como nuestro Sol deja de fusionar Hidrógeno en Helio que hace que la estrella deje de expandirse y quede a merced de la Gravedad, ésta implosionará bajo el peso de su propia masa, es decir, se contraerá sobre sí misma por la fuerza gravitatoria pero, llegará un momento en el cual, los electrones, debido a ese principio de exclusión de Pauli que les impide estar juntos, se degeneran y se moverán de manera aleatoria con velocidades relativista hasta el punto de ser capaces de frenar la fuerza provocada por la gravedad, y, de esa manera, quedará estabilizada finalmente una estrella enana blanca.

Si hablamos de una estrella supermasiva, su produce la implosión arrojando las capas externas al espacio interestelar mientras que el grueso de la estrella se comprime más y más sin que nada la pueda frenar, aquí no sirve el Principio de exclusión de Pauli para los fermiones y, es tal la fuerza gravitatoria que se desencadena como consecuencia de que la estrella supergigante no puede seguir fusionando y queda a merce4d de una sola fuerza: La Gravedad, que ésta, la comprime hasta lo inimaginable para convertir toda aquella ingente masa en una singularidad, es decir, un punto de densidad y energía “infinitas” que ni la luz puede escapar de allí, y, el tiempo se ralentiza y el espacio se curva a su alrededor.

Cuando la estrella tiene varias masas del Sol, no se transforme en Gigante Roja y Enana Blanca, sera una estrella de Neutrones. Y si la estrella es super-masiva, du final será el de un Agujero Negro.
Si la estrella original es más masiva, la degeneración de los electrones no será suficiente para frenar la fuerza gravitatoria y, los electrones se fusionaran con los protones para convertirse en neutrones que, bajo el mismo principio de exclusión sufrirán la degeneración que frenará la fuerza de gravedad quedando entonces una estrella de neutrones. Por último, si la estrella es, aún más masiva, ni la degeneración de los neutrones será suficiente para frenar la inmensa fuerza gravitatoria generada por la masa de la estrella que, continuará la implosión contrayéndose cada vez más hasta desaparecer de nuestra vista convertida en un agujero negro.
¿Qué forma adoptará, qué transición de fase se produce en la materia dentro de una Singularidad?
¡Resulta todo tan complejo!
Emilio Silvera V.
May
7
Somos materia evolucionada hasta el nivel de la conciencia
por Emilio Silvera ~
Clasificado en El Universo y... ¿nosotros? ~
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No tienen noción del Tiempo, estando juntos, las horas le parecen segundos, nunca es suficiente gozar de su presencia. Ahí comienza una aventura que puede germinar en un gran Amor, después vendrán los hijos y se formará una “piña” una unióm tan poderosa que nadie la puede vencer: La Familia.

En esta Nebulosa molecular gigante, nacen nuevas estrellas y nuevos mundos, y, quién sabe si nueva Vida

Una Galaxia es simplemente una parte pequeña del Universo, nuestro planeta es, una mínima fracción infinitesimal de esa Galaxia, y, nosotros mismos, podríamos ser comparados (en relación a la inmensidad del cosmos) con una colonia de bacterias pensantes e inteligentes. Sin embargo, toda forma parte de lo mismo y, aunque pueda dar la sensación engañosa de una cierta autonomía, en realidad todo está interconectado y el funcionamiento de una cosa incide directamente en las otras. ¡Ah! Nada es pequeño ni grande, las dimensiones son relativas y dependen del contexto en el que las podamos medir.
Si valoramos a la especie humana en el contexto local del pequeño mundo que la acoge, podríamos decir, sin temor a equivocarnos que, de entre todos los seres vivos que pueblan el planeta, la especie es la más adelantada y la que tiene consciencia de Ser. Sin embargo, si cambiamos la apreciación y ponemos a la Humanidad en el ámbito del Universo… ¡Qué importancia podría tener! ¡Serán tantas las especies que, como nosotros tangan también consciencia!


Sí, en nuestro universo, si algo cambia, muchas otras cosas serían distintas
Pocas dudas pueden caber a estas alturas del hecho de que poder estar hablando de estas cuestiones, es un milagro en sí mismo. Después de millones y millones de años de evolución, se formaron las conciencias primarias que surgieron en los animales con ciertas estructuras cerebrales de alta complejidad que, podían ser capaces de construir una escena mental, pero con capacidad semántica o simbólica muy limitada y careciendo de un verdadero lenguaje.
La conciencia de orden superior (que floreció en los humanos y presupone la coexistencia de una conciencia primaria) viene acompañada de un sentido de la propia identidad y de la capacidad explícita de construir en los estados de vigilia escenas pasadas y futuras. Como mínimo, requiere una capacidad semántica y, en su forma más desarrollada, una capacidad lingüística.

Los procesos neuronales que subyacen en nuestro cerebro son en realidad desconocidos y, aunque son muchos los estudios y experimentos que se están realizando, su complejidad es tal que, de momento, los avances son muy limitados. Estamos tratando de conocer la máquina más compleja y perfecta que existe en el Universo.
Si eso es así, resultará que después de todo, no somos tan insignificantes como en un principio podría parecer, y solo se trata de tiempo. En su momento y evolucionadas, nuestras mentes tendrán un nivel de conciencia que estará más allá de las percepciones físicas tan limitadas. Para entonces, sí estaremos totalmente integrados y formando parte, como un todo, del Universo que ahora presentimos.
El carácter especial de la conciencia me hace adoptar una posición que me lleva a decidir que no es un objeto, sino un proceso y que, desde este punto de vista, puede considerarse un ente digno del estudio científico perfectamente legítimo.


Un ejemplo de sinapsis neuronal excitatoria sería el reflejo de retirada cuando nos quemamos. Una neurona sensorial detectaría el objeto caliente, es decir, somos conscientes de que algo nos hace daño y de manera automática retiramos (en su caso) la mano del objeto caliente. También somos conscientes del entorno y lo que ocurre a nuestro alrededor y, además, podemos intuir lo que podría ser o pasar como consecuencia de hechos anteriores…. etc.
La conciencia plantea un problema especial que no se encuentra en otros dominios de la ciencia. En la Física y en la Química se suele explicar unas entidades determinadas en función de otras entidades y leyes. Podemos describir el agua con el lenguaje ordinario, pero podemos igualmente describir el agua, al menos en principio, en términos de átomos y de leyes de la mecánica cuántica. Lo que hacemos es conectar dos niveles de descripción de la misma entidad externa (uno común y otro científico de extraordinario poder explicativo y predictivo. Ambos niveles de descripción) el agua líquida, o una disposición particular de átomos que se comportan de acuerdo con las leyes de la mecánica cuántica (se refiere a una entidad que está fuera de nosotros y que supuestamente existe independientemente de la existencia de un observador consciente.)

La situamos en el cerebro pero… ¡Es mucho más de lo que presentimos!
En el caso de la conciencia, sin embargo, nos encontramos con una simetría. Lo que intentamos no es simplemente comprender de qué manera se puede explicar las conductas o las operaciones cognitivas de otro ser humano en términos del funcionamiento de su cerebro, por difícil que esto parezca. No queremos simplemente conectar una descripción de algo externo a nosotros con una descripción científica más sofisticada. Lo que realmente queremos hacer es conectar una descripción de algo externo a nosotros (el cerebro), con algo de nuestro interior: una experiencia, nuestra propia experiencia individual, que nos acontece en tanto que observadores conscientes. Intentamos meternos en el interior o, en la atinada ocurrencia del filósofo Tomas Negel, saber qué se siente al ser un murciélago. Ya sabemos qué se siente al ser nosotros mismos, qué significa ser nosotros mismos, pero queremos explicar por qué somos conscientes, saber qué es ese “algo” que nos hace ser como somos, explicar, en fin, cómo se generan las cualidades subjetivas experienciales. En suma, deseamos explicar ese “Pienso, luego existo” que Descartes postuló como evidencia primera e indiscutible sobre la cual edificar toda la filosofía.
Ninguna descripción, por prolija que sea, logrará nunca explicar cabalmente la experiencia subjetiva. Muchos filósofos han utilizado el ejemplo del color para explicar este punto. Ninguna explicación científica de los mecanismos neuronales de la discriminación del color, aunque sea enteramente satisfactorio, bastaría para comprender cómo se siente el proceso de percepción de un color. Ninguna descripción, ninguna teoría, científica o de otro tipo, bastará nunca para que una persona daltónica consiga experimentar un color.

En un experimento mental filosófico, Mary, una neurocientífica del futuro daltónica, lo sabe todo acerca del sistema visual y el cerebro, y en particular, la fisiología de la discriminación del color. Sin embargo, cuando por fin logra recuperar la visión del color, todo aquel conocimiento se revela totalmente insuficiente comparado con la auténtica experiencia del color, comparado con la sensación de percibir el color. John Locke vio claramente este problema hace mucho tiempo.
Pensemos por un momento que tenemos un amigo ciego al que contamos lo que estamos viendo un día soleado del mes de abril: El cielo despejado, limpio y celeste, el Sol allí arriba esplendoroso y cegador que nos envía su luz y su calor, los árboles y los arbustos llenos de flores de mil colores que son asediados por las abejas, el aroma y el rumor del río, cuyas aguas cantarinas no cesan de correr transparentes, los pajarillos de distintos plumajes que lanzan alegres trinos en sus vuelos por el ramaje que se mece movido por una brisa suave, todo esto lo contamos a nuestro amigo ciego que, si de pronto pudiera ver, comprobaría que la experiencia directa de sus sentidos ante tales maravillas, nada tiene que ver con la pobreza de aquello que le contamos, por muy hermosas palabras que para hacer la descripción empleáramos.
La mente humana es tan compleja que, no todos ante la misma cosa, vemos lo mismo. Nos enseñan figuras y dibujos y nos piden que digamos (sin pensarlo) la primera cosa que nos sugiere. De entre diez personas solo coinciden tres, los otro siete divergen en la apreciación de lo que el dibujo o la figura les sugiere.
Esto nos viene a demostrar la individualidad de pensamiento, el libre albedrío para decidir. Sin embargo, la misma prueba, realizada en grupos de conocimientos científicos similares y específicos: Físicos, matemáticos, químicos, etc., hace que el número de coincidencias sea más elevada, más personas ven la misma respuesta al problema planteado. Esto nos sugiere que, la mente está en un estado virgen que cuenta con todos los elementos necesarios para dar respuestas pero que necesita experiencias y aprendizaje para desarrollarse.
¿Debemos concluir entonces que una explicación científica satisfactoria de la conciencia queda para siempre fuera de nuestro alcance?
¿O es de alguna manera posible, romper esa barrera, tanto teórica como experimental, para resolver las paradojas de la conciencia?
La respuesta a estas y otras preguntas, en mi opinión, radica en reconocer nuestras limitaciones actuales en este campo del conocimiento complejo de la mente, y, como en la Física cuántica, existe un principio de incertidumbre que, al menos de momento (y creo que en muchos cientos de años), nos impide saberlo todo sobre los mecanismos de la conciencia y, aunque podremos ir contestando a preguntas parciales, alcanzar la plenitud del conocimiento total de la mente no será nada sencillo, entre otras razones está el serio inconveniente que suponemos nosotros mismos, ya que, con nuestro que hacer podemos, en cualquier momento, provocar la propia destrucción.
Una cosa si está clara: ninguna explicación científica de la mente podrá nunca sustituir al fenómeno real de lo que la propia mente pueda sentir. ¿Cómo se podría comparar la descripción de un gran amor con sentirlo, vivirlo física y sensorialmente hablando?
Hay cosas que no pueden ser sustituidas, por mucho que los analistas y especialistas de publicidad y marketing se empeñen, lo auténtico siempre será único. Si acaso, el que más se puede
aproximar, a esa verdad, es el poeta.
Emilio Silvera V.
















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