Dic
5
No podemos negar nuestra inquietud por saber
por Emilio Silvera ~
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Siendo cierto que no podemos negar nuestra inquietud por saber, también lo es que, a pesar del empeño que ponemos, sabemos menos de lo que creemos que sabemos. Nunca podremos saberlo todo sobre todo. Las preguntas siguen siendo más que las respuestas.
Hemos alcanzado un gran nivel en las distintas disciplinas del saber humano, unas debido al avance de las tecnologías y otras debido al surgir de nuevas ideas de mentes privilegiadas, lo cierto es que las ciencias formales, las ciencias naturales y las ciencias sociales o humanas, han formado un cuadro plausible que estructura un conjunto del saber humano que nos lleva (con el paso del tiempo), a niveles superiores que nos permiten ir desvelando secretos escondidos en las “entrañas” de la Naturaleza.
A veces me entristece el ver que, prestigiosos científicos entrevistados con la intención de explicar temas complejos al común de los mortales, se enredan en adornos que, finalmente, hacen fracasar el intento de llevar ese mensaje al no versado en los temas científicos de turno.
El arte de divulgar está centrado en el hecho cierto de que, el experto, explica cuestiones complejas con una gran sencillez que hace posible que el no versado lo entienda.
Me acuerdo de aquella llamada de un físico amigo, que había puesto en marcha un Blog de Física, y, que pasados varios años, el no se sentía satisfecho, y me preguntaba.
- ¿Cómo te explicas que en mi blog tenga varios cientos de miles de visitas, y, en tuyo, hayas alcanzado varios millones?
El estaba extrañado con razón, sus trabajos expuestos en el Blog eran perfectos, escrupulosamente técnicos, matemáticamente perfectos como era d4e esperar de un Doctor en física.
Le conteste
- Amigo mío, la diferencia estriba en el hecho de que tú has hecho un blog para expertos en las materias que tratas de explicar, y, por mi parte, he creado un blog menos pretencioso, en el que trato de explicar las cuestiones que trato de manera sencilla, evitando (cuando es posible) las complejidades y las ecuaciones. Si te pones en lugar del visitante que llega a tu blog y no enti4ende nada… Lo comprenderás.
Por un momento, la respuesta fue el silencio, tras el cual, me dice.
- Amigo mío, tu sencilla explicación que me has dado (la respuesta que no quería oír), que explica perfectamente la situación. A la vista de todo esto, no tengo que recapacitar sobre la realidad, y, pienso que explicar a los expertos lo que ya saben (que sería mi caso), tiene poco sentido, y, ello me lleva a cerrar el Blog.
Así sucedió, el eliminó la publicación del Blog, mientras que por mi parte, contando las cosas a mi manera y poniéndome en el lugar del oyente o del lector que lo visita, procuro que todo se entienda.
Por ejemplo:

El núcleo atómico es de una complejidad enorme, es una parte de las cien mil en las que podemos dividir el átomo. Sin embargo, ese infinitesimal núcleo posee el 9999% de toda la masa del átomo, ya que, los protones y los neutrones son masicos, mientras que los electrones que orbitan el núcleo, tienen una masa ínfima.
Pero la complejidad del núcleo no finaliza ahí, los protones y los neutrones situados en ese núcleo, se llaman nucleones, y son partículas complejas de la familia de los Hadrones que pertenecen a su rama Bariónica.
La complejidad se complica al saber que, dentro de estos nucleones, habitan tripletes de Quarks, otra familias de partículas que son elementales, y, dentro de cada protón existen 2 Quarks UP y 1 Quark DOWN, mientras que dentro de los Neutrones habitan 2 Quarks DOWN Y 1 Quark IP.
Así los Quarks están confinados dentro de los nucleones por medio de la Fuerza nuclear fuerte (la fu3erxqa fundamental más poderosa de las cuatro fundamentales que rigen en el universo), esta fuerza tiene unos emisarios que son partículas de la familia de los Bosones y que se llaman Gluones.
Estas partículas emisoras de la fuerza nuclear fuerte , como los fotones que sin emisarios de la fuerza electromagnética, ni tienen masa. La misión de los Gluones es la de no permitir a los Quarks que se separen, y, si lo hacen, la fuerza aumenta para impedirlo.
La fuerza actúa como un muelle de acero, cuanto más lo estiramos más resist3encia ofrece. El nombre de los Bosones intermediarios de la fuerza (Gluones), se debe a la palabra GLUE inglesa que significa pegamento.
Este ejemplo de explicación de lo que es el núcleo atómico, tan pequeño y tan complejo, no resulta nada fácil para algunos, y, por mi parte, he procurado hacerlo de la manera más sencilla posible, otra cosa es que lo haya conseguido.
La Ciencia, amigos míos, no es fácil de divulgar al común de los mortales, y, desde luego, merece la pena el esfuerzo de intentarlo cuando (como en este caso), las visitas diarias al lugar es de entre 20.000 y 30.000, lo que es un buen pago al esfuerzo.
Me llena de satisfacción cuando algunos comentarios me hacen ver que interesaron al visitante, y, que de paso, habían logrado entender algo que antes, nadie les había sabido explicar. algo que no sabían.
Gracias amigos.
Emilio Silvera V.
Dic
5
Lo mismo que el Universo, todo es dinámico y cambia
por Emilio Silvera ~
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El Universo es dinámico y está cambiando continuamente, en el nada permanece y todo cambia, todo comienza siendo una cosa y, con el paso del Tiempo, finaliza siendo otra muy distinta de lo que que fue.

Hace millones de años, gran parte del Sahara estaba cubierta por un océano llamado Tetis (el Mar de Tetis cubrió la región, siendo un océano tropical lleno de vida marina.), habitado por corales, tiburones y ballenas primitivas. Hace unos 6.000 años, el Sáhara era un vergel con sabanas y vida animal, antes de comenzar un proceso de desertización.
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El Sol que nos regala luz y calor y permite la fotosíntesis y la vida en la Tierra, dentro de unos miles de millones de años será una Nebulosa planetaria y una estrella enana blanca.
Así las cosas, dentro de algunos miles de millones de años (o quizás antes), las escenas que arriba contemplamos será cosa del pasado y, para cuando eso llegue, esperemos que la Humanidad haya sabido evolucionar lo suficiente como para poder haber buscado otros mundos donde instalarse. Pero, ¿Qué pasará antes de que eso llegue? ¿Sabremos estar a la altura de Seres Inteligentes?
Lo mismo el que el Universo cambia continuamente, también lo hace todo lo que contiene. La imagen de arriba de una hermosa Nebulosa cuajada de estrellas nuevas que fue germinada por una explosión supernova a la “muerte” de una estrella, y, de las cenizas (como el Ave Fénix), surgieron estrellas nuevas.
Como el título nos anuncia, en nuestro universo todo cambia y nada permanece, todo tiene un principio y un final, solo el Tiempo de transformación es diferente para cada cosa. En este escenario asombroso, también los seres vivos están afectados por los cambios.

También nuestras Mentes (como el mismo universo), son cambiantes y evolucionan, y a medida que el tiempo transcurre y observamos y tenemos experiencias, investigamos y experimentamos, llegamos a conclusiones más certeras de lo que las cosas son, de cómo es el mundo y todo lo que le rodea, el Universo en fin que, es todo lo que existe y del que en el pasado teníamos una noción muy vaga y, la mayor parte de las veces, equivocada. Ahora, aunque existen algunos rincones oscuros, al menos sabemos lo que son las galaxias, como nacen, viven y mueren las estrellas y qué cometido tienen… También podemos exponer de manera plausible (aunque no certera al 100 por 100), como pudo surgir la vida en el Universo y, más concretamente en nuestro pequeño mundo.

La engañosa sensación de que son las estrellas las que se mueven cuando en la noche oscura las miramos
La Tierra siempre nos pareció vasta e inmóvil, a través de dos millones de años en la prehistoria de la Humanidad nos proporcionó el escenario para poder realizar toda experiencia humana, con un cielo que no parecía otra cosa que un decorado lleno de luces que se movían. La Astronomía y la observación del espacio nos ha conducido a darnos cuenta de lo contrario: El Universo es vasto y el mundo (los mundos) en el que habitan los seres vivos es pequeño.

A veces podemos tener la sensación de que todo está diseñado para que estemos aquí. Sin embargo, desde que descubrimos la pequeñez de nuestro mundo y lo irrisorio de nuestra presencia en tan inconmensurable escenario… ¡Nos hacemos preguntas que nadie sabe contestar!
¿Tenemos algún significado en este medio grandioso del que formamos parte?
¿Es nuestra especie la elegida?
¿Somos algo transitorio que surgió del Azar?

Claro que, por otra parte, al haber llegado a comprender las inmensas dificultades que la vida ha tenido que vencer para evolucionar y llegar hasta los pensamientos y la consciencia de SER, a los muchos parámetros que han tenido que confluir para que estemos aquí, tenemos que pensar que el Universo, sabía que íbamos a venir.
Todo esto nos habla de la inmensidad del universo frente al tamaño comparativo de nuestro mundo en el que vivimos los seres vivos de todas las especies conocidas en los distintos ecosistemas, y, la idea que contrasta la vastedad del cosmos con la singularidad de la Tierra. El universo observable tiene unos 93 mil millones de años luz de diámetro y contiene billones de galaxias, mientras que la Tierra es un planeta diminuto. Esta perspectiva plantea preguntas sobre la existencia de vida en otros lugares del universo y la posición de la humanidad en el cosmos.
Para cualquiera que siga el movimiento del Sol día tras día, y los movimientos de la Luna y las estrellas noche tras noche, es evidente que la Tierra constituye “el centro del universo” y que los cuerpos celestes giran a su alrededor diariamente, rindiendo homenaje a la morada del hombre. Cada día el Sol atraviesa la bóveda celeste; cada noche, la Luna y las estrellas realizan su ceremoniosa procesión a través de los cielos.

Aún perduran los nombres de algunas constelaciones de aquellos antiguos Astrónomos
En las épocas antiguas, los hombres quedaban maravillados ante este movimiento nocturno de los cuerpos celestes y se preguntaban cuál podía ser su causa. A medida que seguían las estrellas noche tras noche, llegaron a dar un paso más, advirtiendo que sus formas no cambiaban; las estrellas de la Osa Mayor atravesaban entonces el cielo formando una unidad, un conjunto inamovible y duradero de tal manera que hoy, aún continúa manteniéndose la figura legendaria del pasado. A partir de hechos como éste, los Astrónomos primitivos decidieron que las estrellas debían encontrarse firmemente atadas a una esfera enorme que rodeaba a la Tierra. La esfera daba una vuelta completa a la Tierra cada veinticuatro horas; cuando volvía a aparecer, las estrellas aparecían con ella. En el centro de esa esfera estaba la Tierra, sólida e inmóvil, situada convenientemente en el eje del Universo.
Aristarco de Samos, 700 años antes que Copérnico, dijo que el Sol era el Centro del Sistema solar
Algunos Astrónomos de la antigüedad en Grecia creyeron que podía ser la Tierra y no el cielo, quien giraba sobre su eje cada veinticuatro horas. Esta situación podía crear un movimiento aparente del cielo. Las estrellas podían estar fijas en el espacio, pero una persona colocada en una Tierra que rotaba sobre sí misma las vería moverse en la dirección contraria a la suya, de la misma manera en que un paisaje parece que se mueve cuando uno se encuentra subido a un carrusel o tiovivo. Y un Astrónomo griego tuvo incluso el “extraño” pensamiento de que, era la Tierra la que se movía alrededor del Sol mientras giraba sobre su propio eje. Hiparco de Samos le llamaban y, desde luego, en aquel tiempo, nadie le prestó atención, tuvo que venir Copérnico, 700 años más tarde, para que todos apoyaran esa idea que, aún entonces, algunos tacharon de locura.
Está claro que hoy, después de pasado el tiempo de saber lo que sabemos ahora, todas aquellas ideas nos parecen naturales y muy adecuadas para los tiempos que vivían y los conocimientos que, con sus escasos medios, podían alcanzar, y, sin embargo, los pensamientos avanzados eran, por lo general, objeto del ridículo y el mayor escarnio sino de algo más grave aún.
Aunque ahora sabemos cómo se mueve la Tierra por el Espacio, para la mayoría de la gente de la época primitiva les parecía una estupidez que la masa de la Tierra pudiera girar sobre su eje como una peonza o viajar por el espacio como si de un barco se tratara. Evidentemente, todo aquello que no fuera más rápido que la Tierra quedaría siempre atrás; una flecha que lanzáramos al aire directamente hacia arriba debería caer al suelo muchos kilómetros más allá; rocas y árboles deberían salir volando de una Tierra que girase sobre sí misma, de la misma manera que sale despedido el barro de la llanta de una rueda de vagón en movimiento. Desde el mismo momento que nadie había llegado a comprobar esos efectos, la Tierra debía encontrarse estacionaria, y el Sol, la Luna y las estrellas girarían a su alrededor diariamente. Así quedaba demostrado por toda la experiencia Humana.
Hace 32.000 años, en la era glacial, nuestros antepasados de la Edad de Piedra hacían incisiones en huesos de animales para representar las fases de la Luna. Vivían de la caza y la recolección, por lo que seguían las estrellas y predecían los cambios de estación gracias al cielo. Quizá observaban el Sol y la Luna y los dibujos que formaban las estrellas para conocer las estaciones. Probablemente así era cuando se desarrolló la agricultura y se domesticaron animales, 10.000 años antes de Cristo en Mesopotamia, la tierra fértil entre los ríos Tigris y Éufrates que ahora ocupa Irak. El cielo adquirió aún más importancia como medio para determinar la época apropiada para la siembra y la cosecha. Esas primeras civilizaciones mesopotámicas, especialmente los sumerios hacia 4.000 a. C., fueron las que dieron nombre a las más antiguas constelaciones: son las figuras que hoy conocemos como Leo, Tauro y Escorpio. Estas constelaciones señalaban puntos importantes en el recorrido anual del Sol por el cielo y constituían momentos cruciales en el año agrícola. Y, como los cielos condicionaban su forma de vida, los deificaron.

Stonehenge: ¿Cuándo y cómo se firmó y que dice?
Los antiguos observadores del cielo percibieron también que el Sol y la Luna parecen desplazarse atravesando 12 constelaciones que más tarde recibieron el nombre de zodiaco. Decidieron que en ellas residían los dioses del Sol y la Luna. Además, había otras cinco estrellas que recorrían el zodiaco, y cada una de ellas se consideró la residencia de un dios. Hoy sabemos que se trataba de los planetas. El zodiaco era también el lugar donde ocurrían los eclipses, poco frecuentes y muy temidos en los que la Luna se volvía de un siniestro color cobre, o la luz del Sol se apagaba por un tiempo eterno para los observadores. El cielo nocturno dejó así de ser sólo una herramienta para la agricultura y se convirtió en el hogar de los dioses y un libro ilustrado que contaba historias de importantes figuras a una gente que, a falta de escritura, carecía de otros medios para recordarlos.
Los antiguos observadores del cielo, al no saber lo que eran, llamaban a los planetas vistos desde la Tierra “estrellas errantes”, ya que, se movían y no mantenían una posición fija o estática.
Así, se pudieron dar cuenta de que había un hecho que no estaba de acuerdo con esa imagen de una Tierra fija rodeada por una esfera de estrellas en rotación. Cinco “estrellas” no se comportaban como estrellas ordinarias; en lugar de mantener posiciones fijas en relación con otras estrellas, vagaban por los cielos, unas veces más cerca de una estrella y, otras, más cerca de otra. Los Astrónomos griegos, asombrados por el hecho de que esos cinco misteriosos objetos fueran diferentes a cualquier otra estrella, les denominaron “Errantes”, o planètès, en griego. Aquí fueron conocidos como planetas.

Hoy día todos sabemos lo que es un planeta que significa un cuerpo esférico de roca y de hierro como la Tierra o Marte, o una gran esfera de hidrógeno como Júpiter o Saturno; pero aquellos astrónomos griegos y otros de su tiempo, que no disponían de telescopios, no tenían ni idea de que aquellos objetos a los que denominaban planetas pudieran ser cuerpos masivos como la Tierra. Para ellos y visto en la distancia, eran sencillamente puntos de luces parecidos a las estrellas y situados lejos, inalcanzables.
Asombrados por el movimiento errático de aquellos planetas, los astrónomos primitivos observaban cuidadosamente su posición, año tras año, y después de cierto tiempo, advirtieron que sus movimientos seguían una pauta. Cada planeta o estrella errante, , seguí un camino curvo en el cielo nocturno, que se dirigía primero de Este a Oeste y que, después, regresaba describiendo su curva de Oeste a Este.

Si los planetas se encontraban sujetos a una gran esfera que giraba en los cielos, deberían moverse atravesando el cielo solamente de Este a Oeste, en un recorrido fijo, igual que el resto de las estrellas. Evidentemente, no podían estar fijado a la esfera celestial. Debian estar situados en cualquier otro lugar del espacio. Pero ¿Dónde? ¿Y por qué iban y venían describiendo aquella especie de anillo?
Reflexionando sobre estas preguntas, dos astrónomos griegos llamados Apolonio el uno e Hiparco el otro, tuvieron la ingeniosa idea. Ellos defendían que los planetas estaban atados a la llanta de una rueda que giraba atravesando el cielo. Al girar la rueda por el cielo, el planeta describiría un camino curvo, exactamente como se podía observar en los planetas reales. Y, aunque aquella idea funcionó muy bien al principio… Cuando los astrónomos trataron de realizar la representar de las ruedas que iban rodando por el cielo según los movimientos observados en los planetas, se encontraron conque era imposible hacer una imagen adecuada a menos que creyesen que las ruedas rodaban sobre otras ruedas. Es decir, un planeta se movía en la llanta de una rueda que, a su vez, se movía en la llanta de otra rueda.


Llegó Ptolomeo, en el s II d. de C. y concluyó que se necesitaba como mínimo cuarenta ruedas situadas sobre otras ruedas para describir los movimientos del Sol, la Luna y los cinco planetas -que por entonces eran conocidos-. Las ruedas rodantes de Ptolomeo parecían funcionar muy bien, pero la gente creía que su modelo celeste era demasiado complicado. Cuando Alfonso X, rey de Castilla y Aragón, oyó hablar del sistema ptolemaico, afirmó:
“Si el Señor me hubiera consultado a mí, le hubiera recomendado algo mucho más sencillo.”
Y John Milton, que hubo de enseñar el sistema ptolemaico como profesor de escuela en el siglo XVII, escribió disgustado acerca de Ptolomeo y de sus seguidores:
“Cómo discurren
Para guardar las apariencias, cómo disponen la Esfera
Con lo Céntrico y lo Excéntrico garabateando sobre
El Ciclo y el Epiciclo, la Rueda en la Rueda…”
Sin embargo, el cuadro del Universo que presentaba Ptolomeo era lo mejor que la mente humana, en aquellos tiempos, había podido construir, toda vez que, no se disponía de los datos más precisos que más adelante daría la observación telescópica de los cuerpos celestes -planetas y estrellas- de nuestra vecindad en el primer momento y mucho más lejos más tarde.
Pero no adelantemos acontecimientos y, fue finalmente, alrededor del 1500, cuando un clérico polaco llamado Copérnico, se hizo con una idea de Aristarco de Samos y, vino a plantear el modelo más cercano a la realidad de que era el Sol, y no la Tierra, el que ocupaba el Centro del Sistema solar y los planetas daban vueltas a su alrededor orbitando al cuerpo mayor.
¿Cómo imaginar una Tierra sin Gravedad?
Así y todo, a pesar de sus críticos, el modelo de Copérnico echó raíces en la mente de los hombres. Se comenzó a respirar un ambiente más fresco en todo aquel farragoso asunto y, desde luego, allí se entregó la llave que dio lugar a que se pudieran abrir otras puertas cerradas, a nuevas ideas y nuevos conceptos que llegaron de la mano de Kepler y Tycho Brahe y muchos otros después.
Ahora, sabiendo lo que sabemos, nos podemos asombrar de que, aquellos Astrónomos del pasado, hubieran podido creer que los planetas podían ser como Joyas pulidas y brillantes, perfectas e inmutables, mientras que la Tierra estaba formada por una sustancia ordinaria, tales como barro y agua y rocas pero, pasó el tiempo y abrieron los ojos para asombrados ver que, todos aquellos objetos maravillosos brillantes del cielo, eran también, como la misma Tierra, de barro, roca y agua esos materiales simples que van cargado de sustancias complejas que traen la vida si la radiación del Sol las calienta.

Ahora, desde la aventura que comenzó Galileo, hemos podido dejar el ámbito localista de Ptolomeo y Copérnico y nos hemos desplazado hasta un ámbito mucho mayor, en el que podemos hablar de big bang, de supercúmulos de galaxias y fusiones. Ahora sabemos cómo nacen, viven y mueren las estrellas y de qué están hechas, sabemos que algunas estrellas son pequeñas enanas rojas, otras medianas y amarillas y que también, existen estrellas gigantes supermasivas. Hemos llegado a saber que en las estrellas se producen las transiciones de fase de la materia simple en otras formas más complejas, y, sobre todo, hemos podido llegar a descubrir cómo funciona el Universo mediante cuatro fuerzas fundamentales que intervienen en lo que pasa por el todo el Cosmos. De la misma manera, llegamos a descubrir que todo lo grande (galaxias, estrellas y mundos), todo lo que podemos ver, está hecho de pequeños objetos que llamamos partículas y que son algunas elementales y otras complejas pero que, se unen en la manera adecuada para conformar todas las cosas que existen… ¿Incluidos nosotros!
Aunque el tema de hoy es bien conocido por “casi” todos, he pensado que muchos de los jóvenes que por aquí pasan, podrían necesitar tener una idea más amplia de cómo eran antes las cosas y lo que de ellas se pensaba y, de esa manera, me puse a escribir hasta dejar, este sencillo relato de lo que fue y hasta donde hemos podido llegar.
Sí, está claro que tanto el Universo como los seres vivos y los objetos cosmológicos… ¡Cambian y se transforman con el paso del tiempo! Como nuestras Mentes.
Emilio Silvera V.
Dic
5
¿Cómo lo utilizarán cuando lo consigan?
por Emilio Silvera ~
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Cuando nos hablan de las investigaciones que llevan a cabo para conseguir(al fin), un ordenador cuántico, la cara que nos ponen delante es la siguiente:
El Ordenador Cuántico podrá resolver un problema complejo en pocos segundos o minutos, mientras que los ordenadores actuales, para resolver el mismo problema, tardaría años.
“Los ordenadores cuánticos resolverán problemas que son imposibles para los ordenadores clásicos, como el diseño de nuevos fármacos y materiales, la optimización compleja de sistemas logísticos y financieros, y el avance de la inteligencia artificial. También tienen el potencial de romper la encriptación actual, lo que requiere el desarrollo de nuevos métodos de seguridad.
La computación cuántica puede simular el comportamiento de las moléculas, acelerando la investigación y el desarrollo de nuevos medicamentos y materiales.
Podrán resolver problemas de optimización combinatoria extremadamente complejos, lo que podría mejorar la eficiencia en la logística, la gestión de riesgos financieros y la predicción del mercado bursátil.
Inteligencia artificial (IA): Los algoritmos cuánticos podrían acelerar algunos problemas de machine learning, mejorando las capacidades de la IA.
- Descifrado y seguridad criptográfica: Tienen la capacidad de romper la encriptación tradicional (como el cifrado RSA) al poder factorizar números grandes de manera eficiente, lo que exige la creación de protocolos de seguridad “post-cuánticos”.
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- Modelado climático y científico: Podrían permitir modelar sistemas climáticos complejos con mayor precisión y resolver otros problemas de la física a escala cuántica.
- La computación cuántica podría identificar los mejores lugares para colocar sensores y poder capturar los datos más significativos y acelerar el proceso de aprendizaje automático. La tecnología cuántica también podría determinar las rutas más eficientes para que los empleados y robots se desplacen por un almacén.
- Según el roadmap de IBM, a finales de esta década podrían disponer de sistemas tolerantes a fallos de 200 cúbits, escalando a más de 2000 cúbits a partir de 2033, momento en el que se podría considerar que los computadores cuánticos son realmente útiles.
¿Habéis pensado en un Robot de última generación controlado a distancia por una de estas máquinas cuánticas? Una computadora cuántica que tiene miles o millones de Bits, y, que está en posesión de saberlo todo ¿No tendría la tentación de poner a la Humanidad a su servicio?
Emilio Silvera V.
Dic
4
¿Viajar a las estrellas? No parece posible
por Emilio Silvera ~
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La Naturaleza ha dispuesto que las estrellas estén separadas las unas de las otras a distancias que no son humanas
¿Por qué será?
Bueno, en primer lugar no debemos perder de vista que, el Universo también nos ha impuesto un límite en la velocidad a la que un objeto material se puede mover. Todos hemos oído el resultado de viajar a velocidades relativistas (cercanas a la de la luz (c) en el vacío). En los aceleradores de partículas se ha comprobado que un haz de muones lanzados por los tubos del acelerador a velocidad cercanas a la de la luz, aumentaron diez veces su masa.
¿Qué cuerpo podría soportar eso?
Independientemente de los problemas de la velocidad (que no es poco), si nos situamos en una inmensa nave espacial en la que van expertos de todo tipo, científicos en todas las ramas del saber humano, familias enteras que tendrían, en la misma nave, todos los servicios de escuelas de enseñanza primaria y otras de nivel más avanzado para educar a los niños y prepararlos para tomar los puestos de sus mayores, ya que, el viaje a otras estrellas requiere (a la velocidad que podemos viajar), de sucesivas generaciones en un viaje de decenas, cientos e incluso, miles de años.
Y, a todo esto, habría que haber conseguido una tecnología suficiente para construir la nave con materiales inteligentes, haber conseguido la Gravedad artificial en evitación de la Ingravidez tan nociva para nosotros, Que se pudiera instalar un escudo electromagnético alrededor de la nave que impida la entrada de la radiación.
Todo eso, independientemente de los problemas Psicológicos de los viajeros.
¿Podremos conseguirlo alguna vez?
La respuesta a esta pregunta no es nada fácil, y, desde luego, requeriría situarse en el Futuro muy lejano, ese Tiempo que está por venir en el que (posiblemente), la tecnología haya podido alcanzar un nivel aceptable para poder intentar misiones que hoy, solo son un sueño irrealizable.
En lo que se refiere a la pregunta de ¿Existe vida en otros mundos?
No podemos negarlo, y, como decía el gran cosmólogo: “La ausencia de pruebas, no es prueba de ausencia”.
Sabemos que estrellas como el Sol (solo en la Vía Láctea), son unos 30.000.000.000. Un gran porcentaje de ellas, tienen sus propios sistemas planetarios de los que una gran parte, tendrían sus planetas situados en la zona habitable, lo que nos lleva a pensar que el agua líquida está presente en abundancia, que pueden tener una atmósfera acogedora, en la presencia de mares y océanos, y, en ellos, la química sería similar a la de la Tierra (no hay que olvidar que el Universo es igual en todas partes, y, en todas su regiones, están presentes las cuatro leyes fundamentales y las Constantes universales que, como la velocidad de la luz, la carga del electrón, la masa del protón, la estructura fina (1/137) y demás parámetros que permiten la vida, estarán en muchos mundos presentes.
Las Civilizaciones extraterrestres de aquellos mundos, estarán, como nosotros… ¡Confinados en sus mundos! Ellos al igual que nosotros, atados por las dificultades de las enormes distancias y de los límites que la Naturaleza nos impone a todos, se limitarán como hacemos nosotros a soñar con viajar a las estrellas, mientras que se plantean las preguntas:
¿Existirán otros seres vivos inteligentes?
¿Podremos conocerlos algún día?
¿Estarán “ellos” conformados como nosotros?
Y, a todo esto, ellos como nosotros, inmersos en la mayor de las Incertidumbres, sentirán el miedo de ser invadidos por unos seres extraños que… ¿Tendrán sentimientos?
En fin, lo que ahora podamos pensar de todo esto, en realidad, poca o ninguna aplicación práctica puede tener para nosotros. Sin embargo, ¡Quién puede evitar que los humanos planteemos conjeturas de lo que podría ser?
Emilio Silvera V.
Dic
4
¿El secreto mejor guardado de la Naturaleza? ¡¡La Vida!!
por Emilio Silvera ~
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Está claro que la muralla que no hemos podido traspasar es que, ¡formamos parte del problema que tratamos de resolver!! La complejidad de la Vida, algo que no hemos podidodesvewlar (por completo).
















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