Jul
13
LO CIERTO ES QUE… ¡El Futuro es Incierto!
por Emilio Silvera ~
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Cuando nos detenemos a pensar en ese hecho “mágico” de la presencia de la Vida en el Universo, estudiamos paso a paso todos los momentos que hicieron posible tal maravilla, los asombrosos parámetros que lo hicieron posible (si alguno de ellos variara, aunque solo fuese una diez millonésima, la vida no habría aparecido), la carga del electrón, la masa del protón, la velocidad de la luz, la intervención de los Gluones en el núcleo atómico para retener y confimnar allí a los Quarks, todos y cada uno de esos parámetros junto a otros, hizo posible tan fantástico acontecimiento.

El concepto de Ajuste Fino del Universo (fine-tuning) se refiere a la asombrosa precisión de las constantes fundamentales de la física, sin la cual el universo sería inhabitable. El astrofísico británico Martin Rees popularizó la idea de que todo el cosmos se reduce a seis números matemáticos que rigen la evolución y estructura del universo:
N (Fuerza Electromagnética frente a Gravedad
ε (epsilon. Eficiencia Nuclear)
Ω (Omega). Parámetro de Densidad
Λ (lambda) Constante Cosmológica
Q Estructura de las Galaxias
D(Dimensiones Espaciales)

La aparente precisión de las leyes naturales que permiten la vida se conocer como el Ajuste Fino del Universo. Si las constantes físicas, como la masa del protón o la fuerza de los gluones, variaran mínimamente, la formación de átomos estables, estrellas y planetas sería imposible. Todos esos parámetros reseñados arriba, y otros que, como α (Alfa), la Constante de Estructura Fina del Universo, hacen posible quer la Vidfa esté presente.
Alfa (\(\alpha \)) es la constante de estructura fina, un número fundamental y adimensional (sin unidades) que mide la fuerza de inter<aacción del electromagnetismo Su valor es aproximadamente 1/137 = 0.00729735).
Fuerza electromagnética: Determina cómo interactúan las partículas cargadas (como los electrones) entre sí y con la luz. Básicamente, dicta la fuerza con la que los electrones son atraídos por el núcleo del átomo.
- Tamaño del universo observable: Si el valor de alpha (α) fuera ligeramente distinto, la química y la estructura de la materia colapsarían. Por ejemplo, si fuera un 4 % mayor, el carbono no se formaría en el interior de las estrellas, lo que haría imposible la vida.
- El misterio de 1/137: Es un enigma científico por qué tiene exactamente ese valor. El célebre físico Richard Feynman la describió como un “número mágico que llega a nosotros sin ser comprendido por el hombre”.

En física, la noción de ajuste fino se refiere a la situación en la que un cierto número de parámetros deben tener un valor muy preciso para poder explicar tal o cual fenómeno observado.
En cosmología, el ajuste fino del universo o universo [bien]afinado es la proposición de que las condiciones que permiten la vida en el universo solo pueden ocurrir cuando ciertas constantes fundamentales se encuentran en un rango muy estrecho de valores, de modo que si alguna de esas constantes fuera ligeramente diferente, el universo probablemente no sería propicio para el establecimiento y desarrollo de la materia, de las estructuras astronómicas, de la diversidad elemental o de la vida, tal como se entiende.1234 Por ejemplo, la vida no puede desarrollarse si la constante cosmológica o la energía oscura tuvieran valores demasiado altos, ya que así evitarían el mecanismo de la inestabilidad gravitacional y, en consecuencia, la formación de grandes estructuras. La pequeñez del valor observado de la energía oscura, en comparación con el valor que parece más natural (correspondiente a la densidad de Planck, sea 10122 veces mayor que el valor observado) es un ejemplo de ajuste fino.
“Coloquialmente, serían algo así como el tamaño de los píxeles que conforman la realidad. En la práctica esto son, aproximadamente, 1,6 × 10−35 metros en longitud o 5,3 × 10−44 segundos en tiempo. No hay nada menor que eso. Se llaman respectivamente «longitud de Planck», «tiempo de Planck», «Masa de Planck»,”
Es posible que el recurso a la noción de ajuste fino refleje la dificultad de la ciencia para integrar a la vez la escala de Planck y la escala cósmica. De hecho, sesenta órdenes de magnitud temporales separan el tiempo de Planck, de 10-43 s, y la edad del Universo, de aproximadamente 1017 s, y los modelos teóricos generalmente aceptados al comienzo del siglo XXI son incapaces de incluir tal rango de magnitudes en un esquema unificado.5 Las propuestas como la del Multiverso resuelven el problema suponiendo que todas las elecciones se “prueban” en diferentes universos. Sin embargo, este ajuste fino puede ser una ilusión: se desconoce el verdadero número final de las constantes físicas independientes; podría reducirse o incluso limitarse a un solo valor. Y tampoco se conocen las leyes de la “fábrica de universos potenciales”, es decir, el intervalo y la ley de distribución en que sería necesario “elegir” cada constante (de las cuales, además, nuestra elección de unidad y de las combinaciones son arbitrarias).
La noción de ajuste fino del universo, a menudo utilizada para demostrar el principio antrópico fuerte, es una de las puntas de lanza de los defensores de la tesis espiritualista del diseño inteligente. Se discuten varias explicaciones posibles del ostensible ajuste fino entre filósofos, científicos, teólogos y proponentes y detractores del creacionismo. La observación de un universo finamente ajustado está estrechamente relacionada con, pero no es exactamente sinónimo del principio antrópico, que a menudo se usa como una explicación de la aparente afinación.
Historia
En 1913, el químico Lawrence Joseph Henderson (1878-1942) escribió The Fitness of the Environment, uno de los primeros libros que en que se exploraron los conceptos de afinación fina en el universo. Henderson discutía en él la importancia del agua y del medio ambiente con respecto a los seres vivos, señalando que la vida depende completamente de las condiciones ambientales muy específicas sobre la Tierra, especialmente con respecto a la prevalencia y las propiedades del agua.
En 1961, el físico Robert H. Dicke afirmó que ciertas fuerzas en física, como la gravedad y el electromagnetismo, debían estar perfectamente afinadas para que la vida exista en cualquier parte del universo.78 Fred Hoyle también abogó por un universo afinado en su libro de 1984 Intelligent Universe [Universo inteligente]. Compara «la posibilidad de obtener incluso una única proteína funcional mediante la combinación casual de aminoácidos con un sistema estelar lleno de hombres ciegos que resuelven el cubo de Rubik simultáneamente».

John Gribbin y Martin Rees escribieron una historia detallada y la defensa del argumento del ajuste fino en su libroCosmic Coincidences (1989). Según Gribbin y Rees, «las condiciones en nuestro Universo realmente parecen ser especialmente adecuadas para las formas de vida como nosotros, y quizás incluso para cualquier forma de complejidad orgánica. Pero la pregunta sigue siendo: ¿está el Universo hecho a medida para el hombre?».
Premisa
La premisa de la afirmación de un universo ajustado es que un pequeño cambio en varias de las constantes físicas adimensionales haría que el universo fuese radicalmente diferente. Como ha señalado Stephen Hawking, «Las leyes de la ciencia, tal como las conocemos en la actualidad, contienen muchos números fundamentales, como el tamaño de la carga eléctrica del electrón y la proporción de las masas del protón y del electrón… El hecho notable es que los valores de estos números parecen haber sido ajustados muy finamente para hacer posible el desarrollo de la vida».
Si, por ejemplo, la fuerza nuclear fuerte fuera un 2% más fuerte de lo que es (es decir, si la constante de acoplamiento que representa su fuerza fuera un 2% mayor), mientras que las otras constantes se mantuvieron sin cambios, los diprotones serían estables; según el físico Paul Davies, el hidrógeno se fundiría en ellos en lugar de deuterio y helio. Esto alteraría drásticamente la física de las estrellas en Desam, y presumiblemente descartaría la existencia de vida similar a la que se observa en la Tierra. La existencia del diprotón causaría un cortocircuito en la lenta fusión del hidrógeno en deuterio. El hidrógeno se fundiría tan fácilmente que es probable que todo el hidrógeno del universo se consumiese en los primeros minutos después del Big Bang.10 Este «argumento del diprotón» es discutido por otros físicos, que calculan que siempre que el aumento de la fuerza fuese inferior al 50%, la fusión estelar podría ocurrir a pesar de la existencia de di-protones estables.
Los parámetros que intervienen en el Ajuste Fibno del Universo para permitir la presencia de la vida, no parecen causa del Azar
La formulación precisa de la idea se ve dificultada por el hecho de que los físicos aún no saben cuántas constantes físicas independientes existen. El actual modelo estándar de la física de partículas tiene 25 parámetros ajustables libremente y la relatividad general tiene un parámetro adicional, la constante cosmológica, que se sabe que no es cero, pero que tiene un valor profundamente pequeño. Sin embargo, debido a que el modelo estándar no es matemáticamente auto-consistente bajo ciertas condiciones (por ejemplo, a energías muy altas, en las que son relevantes tanto la mecánica cuántica como la relatividad general), los físicos creen que debe estar respaldado por alguna otra teoría, como una teoría de la gran unificación, la teoría de cuerdas o la gravedad cuántica de bucles. En algunas teorías candidatas, la cantidad real de constantes físicas independientes puede ser tan pequeña como una. Por ejemplo, la constante cosmológica puede ser una constante fundamental, pero también se han hecho intentos para calcularla a partir de otras constantes, y según el autor de uno de esos cálculos, «el pequeño valor de la constante cosmológica nos está diciendo que existe una relación totalmente inesperada entre todos los parámetros del Modelo Estándar de la física de partículas, la constante cosmológica desnuda y la física desconocida.
Ejemplos de ajuste fino
El ajuste de las constantes del universo
Las características del universo en el que nosotros evolucionamos dependen de una quincena de constantes físicas, que en la actual ausencia de un principio unificador, se consideran independientes entre sí. La aparición de supercomputadoras permitió que los astrofísicos modelaran el desarrollo del universo y luego modificaran esas constantes, una por una, o al mismo tiempo, para simular nuevos universos («universo juguete»). El número de universos juguete así obtenidos es casi infinito. Algunas de esas simulaciones han mostrado que casi todos los universos juguete que resultan son estériles. Según esas simulaciones, solo un ajuste hiperfino de las constantes fundamentales permite la aparición del universo estable y viable en el que estamos. Los defensores del principio antrópico se niegan a ver ahí una simple «casualidad feliz», que sería creíble si se tratara solo del ajuste de una única constante, pero imposible en las 15 constantes independientes.


Otras simulaciones, como el programa MonkeyGod de Victor J. Stenger tienen resultados diferentes: sobre 10 000 universos simulados al variar aleatoriamente y simultáneamente varios parámetros físicos, sobre 10 órdenes de magnitud, este programa obtiene el 61% de universos en los que la duración de las estrellas y su composición permiten la aparición de la vida. Según Stenger, estos resultados diferentes se deben al hecho de que las simulaciones que conducen a la conclusión de un ajuste fino varían cada parámetro uno a uno dejando fijos los otros, una variación que la fijeza de los otros parámetros físicos no puede compensar para generar un universo viable.
Algunos ejemplos de constantes del universo que conducen a interrogantes sobre su ajuste fino se analizan a continuación.
Densidad del universo y velocidad de expansión
Barrow y Tipler han demostrado que la expansión del universo no es ni demasiado rápida ni demasiado lenta. En un universo menos denso, la expansión habría prevalecido sobre la gravitación y ninguna estructura podría haberse formado (ni galaxias, ni estrellas, ni planetas). Un universo más denso se habría colapsado demasiado rápido como para permitir que se desarrollara la complejidad. La densidad del universo está muy cerca de la densidad crítica que propicia una expansión razonable y una vida del universo compatible con la aparición de la vida. La relación entre la densidad del universo y la densidad crítica es el parámetro de densidad, Ω, igual a 1 para la densidad crítica.

El problema es que si Ω es significativamente diferente de 1, menor o mayor, ese valor no es estable y entonces diverge. Si Ω>1, la expansión del universo se ralentizaría y se invertiría, y Ω tendería al infinito. Si Ω<1, la expansión del universo continuará hasta el infinito y Ω tenderá a 0. A medida que el valor de Ω difiere, debe haber estado, durante el Big Bang, en un rango de valor extremadamente estrecho alrededor de 1, de modo que, 13 mil millones de años más tarde, en nuestro tiempo, todavía está lo suficientemente cerca de 1.
Ese rango de valores es de 10-60 alrededor de 1. Esa cifra es tan pequeña que Trinh Xuan Thuan calculó que corresponde a la probabilidad de que un arquero alcanzase un objetivo de 1 cm² situado en el otro extremo del universo, disparando a ciegas una única flecha desde la Tierra sin saber en qué dirección esta el objetivo.
Según la mayoría de los científicos, este problema se resuelve con la inflación cósmica que tuvo lugar justo después del Big Bang. Ese período de inflación tiene el efecto de suavizar una curvatura espacial aleatoria del universo en el momento del Big Bang, para hacerlo casi plano. entonces una curvatura plana corresponde, por definición, a una densidad del universo igual a la densidad crítica. Así que es lógico y natural, si el modelo de inflación cósmica es correcto, que el parámetro Ω haya sido casi igual a 1 al comienzo del universo. El modelo de inflación actualmente es bien aceptado por la comunidad científica, habiendo conducido notablemente a predicciones verificadas y medidas a propósito de las fluctuaciones en la radiación de fondo de microondas.
La aparición de elementos pesados en el universo



El 98% de la materia visible está compuesto de hidrógeno y helio. Todos los demás elementos (elementos pesados: carbono, hierro, oxígeno en particular, que son los componentes de la materia orgánica del ser humano) solo representan el 2% restante. De acuerdo con la teoría del Big Bang, en ese momento solo se formaron hidrógeno y helio y todos los demás elementos se formaron en las estrellas en un periodo de varios miles de millones de años.17 Esta observación llevó a Hubert Reeves a decir que somos «polvo de estrellas». De acuerdo con los defensores del principio antrópico, el hecho de que los organismos vivos y especialmente los humanos estén hechos de la materia más rara que existe en el universo tiende a demostrar que esa sería la finalidad del proyecto cósmico.
El tema era sobre la imposibilidad que tenenos nosotros y también otras civilizaciones instaladas en otros mundos para ese contacto que, según todos los indicios, es totalmente imposble de que se produzca, se buscvan decenas de excusas para justuirtifar tal imposibilidad, y, como a ciencia Cierta no tenemos las respuetas, me quedo con que debe existir una especie de Censura Cósmica que lo impide,
Pero una cosa es cierta, la Vida está presente en el Universo. Sabemos que el Universo es igual en todas parttes, y, si es así (que lo es), ¿Por qué la Vida solo estaría en este pequeño mundo quer llamamos Tierra? Otra cosa muiy distinta es que, ni nosotros ni “ellos” podamos salvar las distancias que nos sepran.
Emilio Silvera V.
Jul
13
¿El Misterio? Persistirá, ¡como el Tiempo!
por Emilio Silvera ~
Clasificado en Naturaleza misteriosa ~
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Los habitantes de este mundo hemos, hemos conseguido construir un cuadro plausible del Universo, de la Naturaleza que tratamos de comprender. Hemos llegado a ser conscientes de que, en ella, en la Naturaleza, están todas las respuestas que buscamos y, nosotros mismos no hemos llegado a conocernos por ese mismo hecho de que formando parte de la Naturaleza, también
somos parte del enigma que tratamos de desvelar.
Parece que ahora
estamos entrando en la edad adulta, quiero significar que después de siglos y milenios de esporádicos esfuerzos, finalmente hemos llegado a comprender algunos de los hechos fundamentales del Universo, conocimiento que, presumiblemente, es un requisito de la más modesta pretensión de nuestra madurez cosmológica.

¿ Porqué sabemos que vivimos dentro de una galaxia espiral?


“Las velocidades de las estrellas en la Vía Láctea suele ser de miles de kilómetros por hora

Así sabemos dónde estamos, que vivimos en un planeta que gira alrededor de una estrella situada en el borde de la Galaxia espiral a la que llamamos Vía Láctea, cuya posición ha sido determinada con respecto a varios cúmulos vecinos que, en conjunto, albergan a unas cuarenta mil galaxias extendidas a través de un billón de años-luz cúbicos de espacio.

También sabemos más o menos, cuando hemos entrado en escena, hace unos cinco mil millones de años que se formaron el Sol y los planetas de nuestro Sistema Solar , en un Universo en expansión que probablemente tiene una edad entre dos y cuatro veces mayor. Hemos determinado los mecanismos básicos de la evolución de la Tierra, hallado prueba también de evolución química a escala cósmica y hemos podido aprender suficiente física como para comprender e investigar la Naturaleza en una amplia gama de escalas desde
los Quarks saltarines en el “mundo” microscópico hasta el vals de las galaxias.

El Tiempo inexorable nunca dejó de fluir y mientras eso pasaba, nuestra especie evolucionaba, aprendía al observar los cielos y cómo y por qué pasaban las cosas. Hay realizaciones humanas de las que, en verdad, podemos sentirnos orgullosos. Aquellos habitantes de Sumer y Babilonia, de Egipto o China y también de la India y otros pueblos que dejaron una gran herencia de saber a los Griegos que pusieron al mundo occidental en el camino de la ciencia, nuestra medición del pasado se ha profundizado desde
unos pocos miles de años a más de diez mil millones de años, y la del espacio se ha extendido desde un cielo de techo bajo no mucho mayor que la distancia que nos separa de la Luna hasta el radio de más de diez mil millones de años-luz del universo observable.
Tenemos razones para esperar que nuestra época sea recordada (si por ventura queda alguien para recordarlo) por sus contribuciones al supremo tesoro intelectual de toda la Humanidad unida al contexto del Universo en su conjunto por unos conocimientos que, aunque no suficiente, sí son los necesarios para saber dónde estamos y, ahora
, debemos buscar la respuesta a esa pregunta: ¿Hacia dónde vamos?

Claro que, el futuro es incierto
Como
en la física, en el mundo y en nuestras vidas, también está presente el principio de incertidumbre y, de ninguna manera, podemos saber del mañana. Sin embargo, cuanto más sabemos del universo, tanto más claramente comprendemos lo poco que sabemos de él. La vastedad del Universo nos lleva a poder comprender algunas estructuras cósmicas y mecanismos que se producen y repiten como, el caso de la destrucción que nos lleva a la construcción. Es decir, una estrella masiva vieja explota y siembre el Caos y la destrucción en una extensa región del espacio, y, es precisamente ese hecho el que posibilita que, nuevas estrellas y nuevos mundos surgan a la vida. Sin embargo, la grandeza, la lejanía, esa inmensidad que se nos escapa a nuestra comprensión terrestre, nunca nos dejará comprender el universo en detalle y, siendo así, siempre tendremos secretos que desvelar y misterios que resolver.
https://www.google.com/search?newwindow=1&sca_esv=90fe3ab6b3a05dbb&rlz=1C1FHFK_enES1150ES1150&
Hasta llegar aquí, hicimos un largo recorrido
Si añadimos a todo eso que, si poseyésemos un atlas de nuestra propia Galaxia y que dedicase una sola página a cada
sistema estelar de la Vía Láctea (de modo que el Sol y sus planetas estuviesen comprimidos en una página), tal atlas tendría más de dies mil millones de volúmenes de diez mil páginas cada uno. Se necesitaría una biblioteca del tamaño de la de Harvard para alojar el Atlas, y solamente ojearlo al ritmo de una página por segundo nos llevaría más de diez mil años. Podemos añadir los detalles de la cartografía planetaria, la potencial biología extraterrestre, las sutilezas de los principios científicos involucrados y las dimensiones históricas del cambio, y se nos hará claro que nunca aprenderemos más que una diminuta fracción de la historia de nuestra Galaxia solamente, y hay cien mil millones de galaxias más.
Sabiendo todo todo esto, siendo consciente de que, realmente, es así, tendremos que convenir con el físico Lewis Thomas cuando
dijo:
“El mayor de todos los logros de la ciencia del siglo XX ha sido el descubrimiento de la ignorancia humana”.
La ignorancia, como todo en el Universo, es relativa. Nuestra ignorancia, por supuesto, siempre ha estado
con nosotros, y siempre seguirá estando, es una compañera con la que cargamos toda nuestra vida y que nos pesa. Algunos procuramos que pese lo menos posible para hacer más llevadero el viaje. Lo nuevo está en nuestras consciencias y de ellas, ha surgido nuestro despertar al comprender de sus abismales dimensiones, y es eso más que otro cosa, lo que señala la madurez de nuestra especie. El espacio puede tener un horizonte y el tiempo un final pero la aventura del aprendizaje siempre será interminable y eterno, quizá (no me he parado a pensarlo) pueda ser esa la única forma de eternidad que pueda existir.

La ciencia tiene límites
La dificultad de explicarlo todo no se debe a nuestra debilidad mental, sino a la estructura misma del universo. En los últimos siglos hemos descubierto que la trama del cosmos puede abordarse en varios niveles diferentes. Mientras no se descubre el siguiente nivel, lo que ocurre en el anterior no se puede explicar, sólo puede describirse. En consecuencia, para el último nivel que se conoce en cada momento nunca hay explicaciones, sólo puede haber descripciones.
La Ciencia es intrínsicamente abierta y exploratoria, y comete errores todos los días. En verdad, ese será siempre su destino, de acuerdo con la lógica esencial del segundo teorema de incompletitud de Kurt Gödel. El teorema demuestra que la plena validez de cualquier sistema, inclusive un sistema científico, no puede
demostrarse dentro del sistema. Es decir, tiene que haber algo fuera del marco de cualquier teoría para poder comprobarla. La lección que podemos haber aprendido es que, no hay ni habrá nunca una descripción científica completa y comprensiva del universo cuya validez pueda demostrarse.
No es que pertenezcamos al Universo, formamos parte
de él
Y, a todo esto, debemos alegrarnos de que así sea, de que no podamos comprender el Universo en toda su inmensa dimensión y diversidad. Nuestras mentes necesitan que así sea y, tendrán, de esa manera, el escenario perfecto para seguir creciendo a medida que busca todas esas respuestas que nos faltan y, lo bueno del caso es que, cada
respuesta que encontramos, viene acompañada de un montón de nuevas preguntas y, de esa manera, esa historia interminable de nuestra aventura del saber…llegará hasta la eternidad de nuestro tiempo que, necesariamente, no tiene por que ser el tiempo del universo.
Emilio Silvera Vázquez
Jul
12
La Sociedad del Futuro
por Emilio Silvera ~
Clasificado en General ~
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Lo que aquí nos cuentan podría ser una buena aproximación a lo que nos espera, un mundo en el que, la Humanidad, habrá perdido parte de su identidad para ponerse en manos de la I. A., que se habrá hecho cargo de todos los estamentos y estructuras de un mundo que, ¿será el mundo soñado, o, más bien será un mundo en el que, realmente, hemos sido postergados por nuestro propio invento?

La reflexión que comparto con todos ustedes plantea uno de los debates éticos y filosóficos más profundos de nuestra era. Esta visión distópica, donde la humanidad delega el control total de la sociedad en la Inteligencia Artificial, se conoce como “singularidad tecnológica” o “hiperautomatización”. Podría ser el error más grande cometido por la Humanidad.

Es triste pensar que, en unas décadas, podríamos fusiomnarnos con las máquinas
Delegar el control social y la toma de decisiones críticas a la Inteligencia Artificial plantea desafíos existenciales sin precedentes. Esta hiperautomatización amenaza con erosionar la autonomía humana, perpetuar sesgos sistémicos y crear una dependencia irreversible, convirtiéndose posiblemente en el mayor riesgo ético de nuestra era.
La idea de que en el futuro estaremos “en manos” de la Inteligencia Artificial genera tanto entusiasmo como preocupación. Más que un reemplazo absoluto, los expertos apuntan a un escenario de simbiosis y colaboración, donde las máquinas gestionarán procesos complejos y tareas rutinarias, y los humanos aportarán la empatía, el juicio ético y el liderazgo. El escenario da un poco de miedo.
En todo esto que nya estamos vivienso, podemos dejar libre la imaginación que nos llevará a esenarios… ¿Asombrosos? ¿Horrorosos? ¿Fantásticos? ¿Maravillosos? Bueno, lo mcierto es que, no veo vestigios que lo que etá pasando me lleve a pensar en una Sociedad maravillosa.
Emilio Silvera V.
Jul
12
GRAFENO MEJORADO PARA SUPERCONDUCTIVIDAD CUÁNTICA
por Emilio Silvera ~
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El descubrimiento de la super-conductividad en 1911 ha dado lugar a aplicaciones que parecían impensables, y que
sin embargo disfrutamos de manera cotidiana. La aparición de nuevos materia les, como el grafeno, ha permitido a su vez expandir las aplicaciones e implicaciones de la superconductividad. Ahora, investigadores de las universidades de Pasadena (EE. UU.) y el Instituto Nacional de Ciencia de Materiales de Tsukuba (Japón) han avanzado un paso más en la superconductividad cuántica observada en grafeno
https://doi.org/10.1038/s41567-024-02776-7).
Este equipo ha observado dos fases superconductoras en láminas de grafeno de tipo Bernal, es decir, alternan tes; si llamamos A y B a cada una de ellas obtenemos una estructura ABAB, cuando dicho apilamiento se sustenta ,sobre un base de diseleniuro de tungsteno meno (WSe₂). La novedad de este estu dio radica no tanto en el efecto en sí, ya observado en capas de grafeno sobre este sustrato, sino en los mecanismos que lo activan.
En la primera de las fases observadas (SC1), con una temperatura crítica baja, de unos 40 mK, se observa un estado
compatible con la estructura de bandas proveniente de una única partícula. Sin embargo, la segunda fase (SC2), con una temperatura crítica mucho mayor, de unos 225 mK, aparece como consecuencia de un estado nemático, es decir, las partículas no tienen una di rección fijada, pero tienden a orientarse todas en una misma dirección (como si fuera un cristal líquido).
Ambas fases demuestran resistencia a los campos magnéticos externos (que suelen anular el efecto de super-conductividad.

NUEVO CICLO SOLAR
En el pasado año 2024, nos vimos sorprendidos por la aparición de numerosas auroras boreales en Eu ropa en latitudes mucho más al sur de lo que son habituales. Aunque no es la única explicación, este inusual fenómeno podría estar relacionado con el descubrimiento que han realizado unos investigadores de diversas universidades y centros de investigación estadounidenses y publicado en la revista Space Weather.

Según su estudio, el Sol podría esta experimentando un cambio de ciclo en lo que se refiere a los flujos de protones, promediados cada 11 años, y que a su vez constituyen el Centennial Gleissberg Cycle, de una duración aproximada de 88 años. Mediante medidas satelitales entre 1971 y 2022, habrían mostrado un aumento de este flujo de protones, correspondiente con un mínimo de la actividad solar, pero habría descendido recientemente, dando así pistas sobre esa inflexión en el ciclo.
La importancia de este estudio radica en que estos ciclos solares vienen causados por cambios en el campo magnético solar, que a su vez controlan la emisión de rayos cósmicos. Un mayor conocimiento de estos ciclos permitirá predecir con mayor fiabilidad tanto la radiación espacial que afecta a satélites como la mejora de métodos de predicción de los cinturones de radiación que alcanzan nuestro planeta, pero, por contrapartida, la temperatura crítica desciende hasta valores por debajo de los superconductores ideales.
Este descubrimiento puede suponer un punto de partida para el desarrollo de superconductores “a la carta”, con aplicaciones directas en computación cuántica y el desarrollo de nuevos materiales cuánticos.
Fuente: Revista de Física de la R.S.E.F.
Jul
12
Cualquier Futuro que imaginemos, podría ser posible
por Emilio Silvera ~
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Con la inteligencia artificial no dejan de proliferar los reportajes referidos a viajes en naves generacionales en las que, 15.000 viajeros “duermen” hibernados, mientras que, la nave es vigilada y comntrolada por la “Mente Virtual” de la Inteligencia Artificial que se ocupa hasta del menor detalle para que nada falle en la misión hacia el planeta “Aurora” (el comienzo).
Los viajes en naves generacionales, donde miles de personas hibernan mientras una inteligencia artificial (IA) asume el control total de la misión, son conceptos recurrentes en la ciencia ficción y en diseños conceptuales de ingeniería interestelar. La posibilidad de que un sistema automatice todos los parámetros vitales, desde el rumbo hasta la supervivencia humana, plantea debates sobre la supervisión tecnológica y los límites de la automatización.

En todas estas historias, en las que incluso consiguen llegar al planeta elegido para el nuevo comienzo de la especie humana, se omiten los verdaderos problemas con los que se encontrarían estas naves espaciales que, de ninguna manera posible (tecnológicamente hablando), estarían preparadas para hacer frente a la hostilidad del Espacio, a la radiación, a los micro-meteoritos que, viajando a velocidades tan altas, perforarían el fusilaje de la nave que debería ir provisto de un escudo imposible de instalar para evitar tal desatre.

Las historias de ciencia ficción suelen pasar por alto los colosales desafíos físicos y de ingeniería a los que se enfrentaría una nave generacional o de colonización interestelar. La realidad científica plantea obstáculos que hacen que estos viajes sean casi imposibles con la tecnología actual o imaginable. El cuerpo humano (o de cualquier ser vivo), no está preparado para soportar tal letargo de congelación artificial, las células se cristalizarían y moriríamos.
¿Podemos imaginar que, en hivernación, el agua que contiene el cuerpo, se cristalizara?
Los viajes interestelares o naves generacionales se enfrentan a desafíos biológicos inmensos. La congelación humana en la actualidad, o criogenización, es incapaz de evitar el daño celular. Al enfriar el cuerpo por debajo del punto de congelación, el agua dentro de las células se expande formando cristales letales, una barrera insuperable hoy en día.
Bueno amigos, más de lo mismo. Estamos confinados en este pequeño mundo (que es el nuestro), en el hemos nacido y hemos evolucionado, nos hemos adaptado a sus condiciones físicas, a su atmósfera, a la radiación que recibe del Sol, a la Gravedad que su masa genera, los océanos, las estaciones, los distintos ecosistemas… Viajar a otro mundo diferente.. ¡Sería la muerte! Y, si ese mundo es parecido a la Tierra, ¿Cómo podrían esos viajeros adaptarse a el y seguir viviendo?
Como entretenimiento y fantasía está bien. Sin embargo, llevarlo a la realidad…
Emilio Silvera V.
















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