Sep
22
¿Espejismo? ¡Son tantos los que se cruzan en el camino!
por Emilio Silvera ~
Clasificado en El Universo y... ¿nosotros? ~
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Caminé sin rumbo fijo durante horas, perdí la noción del tiempo, ¿Dónde podría encontrarla ahora? si de su partida no sabía ni el momento. Mi corazón latía con fuerza, sentía dentro de mí la desazón, ¡buscarla en un inmenso mundo sin puertas! una búsqueda sin rumbo y sin razón. Desesperado y cansado, después de atravesar un ancho lago, caí al suelo, desolado, aquel era un esfuerzo sin resultados. ¡Más de pronto sentí su presencia, con su mirada clavada en mi derrotada figura, me observaba llena de complacencia, al comprender lo que añoraba su ausencia. Su belleza sobresalía, de entre aquellas rojizas nubes, su majestad se imponía, a la misma Naturaleza que formaban los bellos bucles.
¡Sí, muchas pueden ser las clases de espejismos a las que nos podemos ver sometidos!
Estos fenómenos físicos provocan locura, según innumerables historias, a hombres solitarios que viajan a través del desierto o por alta mar. Aún en nuestros días, muchos desconocen que los espejismos son resultado de la refracción de la luz y se les confunde con fantasmas y alucinaciones.

Alucinado por el Sol implacable que caía sobre su cabeza, vio un hermoso lago de agua que reflejaba la luz
Un espejismo se nos puede presentar de muchas maneras y en circunstancias diversas. Generalmente, cuando hablamos de espejismo, lo hacemos de un fenómeno que ocurre como resultado del doblamiento de los rayos de luz al atravesar capas de aire que tienen grandes gradientes de temperatura. Un espejismo inferior ocurre cuando la temperatura del suelo está muy caliente y el aire y el aire cerca del suelo, está mucho más caliente que el aire por encima. Los rayos de luz del cielo son fuertemente refractados hacia arriba cerca de la superficie, dando la apariencia de un charco de agua. Un espejismo superior ocurre si el aire cerca del suelo es mucho más frío que el que está por encima. La luz se dobla hacia abajo detrás del objeto hacia el observador de forma que parece que se eleva o flota en el aire.


Mecanismo de un espejismo. La densidad desigual del aire, a causa de ciertas temperaturas, produce una refracción de la luz del cielo. Ello, a su vez, provoca que el observador interprete su procedencia desde el suelo. Naturalmente, esto se interpreta como un charco de agua que refleja la luz del cielo, pero no es el caso.
Espejismos Ideológicos en el Desierto del Sáhara
Nos cuenta la ciencia que en los desiertos tropicales, el aire en contacto con el suelo tórrido se calienta y su densidad varía de tal manera que, contrario a lo usual, el aire más frío se mantiene encima del más caliente, el cual fue calentado por la radiación reflejada por el suelo. Esto crea una densidad desigual en el aire que le otorga varios índices de refracción.
Este fenómeno contribuye a que en el desierto y en otros escenarios, un objeto lejano como una palmera se reproduzca invertida y parezca reflejarse en una superficie líquida.
En los desiertos tropicales, en el aire en contacto con el suelo tórrido se calienta y su densidad varía de tal manera que, contrario a lo usual, el aire más frío se mantiene encima del más caliente, el cual fue calentado por la radiación reflejada por el suelo. Esto crea una densidad desigual en el aire que le otorga varios índices de refracción. Por tanto, un rayo de luz reflejado por un objeto lejano que va hacia abajo, y en la dirección del observador, va experimentando refracciones sucesivas al atravesar las distintas capas de aire; su inclinación hacia el suelo es cada vez menor y, tras llegar a la horizontal, el rayo sufre nuevas refracciones, aunque esta vez hacia arriba. Así es como, tras haber descrito una trayectoria curva de convexidad dirigida hacia abajo, llega al ojo del observador, que ve en el suelo (espejismo inferior) una imagen poco neta del objeto. Ahora bien, como otros rayos de procedencia real llegan también directamente al ojo del observador, éste tiene la impresión de ver a la vez el objeto (por ejemplo, una palmera en un desierto) y, al pie del mismo, una segunda imagen invertida, como si esta palmera se reflejara en una superficie líquida inexistente. Por tanto, en las horas más calurosas del verano, la imagen del cielo parece venir del asfalto de la carretera caliente, a la vez que ésta parece mojada o encharcada para el observador.
Una sombra es una región de oscuridad donde la luz es obstaculizada. Una sombra ocupa todo el espacio detrás de un objeto opaco con una fuente de luz frente a él. La sección eficaz de una sombra es una silueta bidimensional o una proyección invertida del objeto que aspira la luz.


caer en una sola vida, vida que cada instante se diluye en algo que solemos llamar “tiempo“.
formar plantas y animales, y finalmente descubrirá su cognición y la inteligencia, como sucedió aquí. Eso en los planetas que estén en evolución y, en otros, evolucionados como la Tierra, la vida ya estará presente. Sin embargo, todos estos pensamientos podrían estar sujetos a falsa información que, nuestros sentidos, envían al cerebro que es, en definitiva, el que construye y nos dice en qué “mundo” vivimos.La cantidad de información que llega al cerebro proveniente de los órganos de los sentidos es de 11 millones de bits por segundo, pero la capacidad de información de nuestra consciencia no sobrepasa los 45 bits por segundo. Esto significa que la inmensa mayoría de nuestra actividad cerebral es inconsciente. Sin embargo, el llamado yo consciente piensa que todo lo que sucede está bajo la iluminación de la consciencia. De la misma manera que no se ha podido constatar la existencia de ese yo en ninguna parte del cerebro, es muy probable que la libertad sea también una ilusión, una construcción cerebral, ya que esa libertad va unida al yo consciente, según nos asevera el Dr. Francisco J. Rubia.
Hablamos del cerebro humano por ser el “desconocido” mejor conocido, muchas son las inteligencias que están presentes en nuestro planeta y que, no hemos podido llegar a conocer. De algunos animales, podemos haber vislumbrado alguna clase de inteligencia y, si me apuran, hasta
de sentimientos pero, lo que se dice conocer lo que se puede fraguar en sus cerebros…, es una gran incógnita para nosotros que, somos los seres predominantes en el planeta y, además de ser conscientes hemos llegado a presentir que tenemos “Alma”, algo tan complejo que, siendo portadora de los sentimientos y los pensamientos, es, sin embargo, inmaterial y etérea. Eso que llamamos Alma es en realidad la sabiduría, la que nos lleve a comprender sobre las cosas, sobre el mundo, sobre el Universo y, también
sobre la misma condición humana.
Sabemos de la importancia del corazón para que el cuerpo funciones, sin embargo, el cerebro es de una complejidad tal que, no hemos podido llegar a comprender toda su grandeza, y, sabemos que rige todo lo que acontece en nuestros cuerpos, desde
él se emiten las ordenes necesarias para hacer los precisos movimientos, para hablar o correr, o, en otros casos, para pensar y generar pensamientos y… ¡sentimientos! Sin embargo, aún no podemos estar seguro de que nos muestre el verdadero Universo en el que vivimos y del que formamos parte, ya que, ¿Cómo podemos saber si la Naturaleza y el Universo que creemos ver y “entender”, es realmente como nosotros lo percibimos y no se trata de un espejismo creado por nuestros limitados sentidos?
Vida inteligente en otros mundos
Mirando la inmensidad de la Galaxia, nos preguntamos: ¿Qué criaturas habrá en esos millones de mundos?
Pensamos que en otros planetas (al menos en una fracción de todos los planetas presentes en las Galaxias), también habrá surgido y evolucionado la vida inteligente que, como la nuestra, habrá avanzado y desarrollado su propia tecnología, e incluso algunas de esas comunidades tecnológicos pueden estar en este preciso momento tratando (como hacemos nosotros) de entrar en contacto
con nosotros y con otras inteligencias dispersas a lo largo y a lo ancho del vasto Universo. Así pues, los investigadores de SETI suscriben generalmente la idea de la escala de progreso, al aceptar que no sólo la vida, sino también la mente, están en cierto sentido predestinadas a aparecer en el universo. Pero, ¿Cómo ven esas mentes el “mundo”? ¿Será para todas ellas una misma realidad la que rija, o, por el contrario, cada mente tiene su propia realidad, su propio espejismo del mundo?
Solo podemos imaginar. Sin embargo, como decía aquel gran cosmólogo: “La falta de pruebas no es prueba de ausencia”. “Ellos” deben estar ahí fuera en multitud de mundos lejanos e inalcanzables para nosotros.
En última instancia pienso que, el recipiente puede
ser diferente pero, el cerebro portador de la mente, será parecido o similar al nuestro y se regirá por los mismos parámetros y funciones. Un inmenso entramado de neuronas y cogniciones que reciben, controlan y envían información que procesa para conocer el mundo exterior y comprender, su lugar en el Cosmos. Al principio, el desconocimiento hará que veamos un universo adaptado al índice de conocimiento que cada cual pueda alcanzar, y, a medida que ese índice sea más elevado, es decir, que sepamos más y podamos comprender mejor y más exactamente, el “mundo” se hará cada vez más real, más verdadero al comprender, lo que estamos viendo y saber por qué suceden las cosas que él suceden.

Hasta donde podemos saber con alguna certeza, las Leyes del Universo son las mismas en todas partes.
Claro que, este punto de vista dominante a favor de las mentes conscientes, esconde de nuevo una hipótesis enorme acerca de la naturaleza del Universo. Significa aceptar, de hecho, que las leyes de la naturaleza están “amañadas” no sólo a favor
de la complejidad, o sólo a favor de la vida, sino también a favor de la Mente. Dicho de otra manera, creo que la Naturaleza misma es ¡MENTE! De no ser así, me resultaría muy difícil comprender que la mente no esté inscrita de una forma fundamental en esas leyes naturales que todo lo rigen y hacen que las cosas ocurran como
vemos que pasan. Es, así, altamente significativo, por supuesto, que los productos de la tendencia a la complejidad de la Naturaleza -seres inteligentes como el Homo Sapiens- sean capaces de entender las propias leyes que han dado lugar al “entendimiento” si, esos sujetos, fueran totalmente ajenos a ella.
Un nuevo estudio revela que las leyes físicas no son las mismas en todo el Universo. Astrofísicos británicos y australianos han llegado a esta conclusión a partir de mediciones de la llamada “constante de estructura fina”. Esta constante no es igual en todo el cosmos, según los investigadores.”
Siempre habrá quiénes vengan a perturbar la Mente negando cuestiones que creemos fijas.

En cierta manera, tales pensamientos son visiones inspiradoras. Pero, ¿es verosímil? ¿Podemos creer que el universo no sólo es bioamigable, sino también mente amigable. ¿Son tantos los mundos que, como la Tierra, tendrán las condiciones
precisas para la vida? y, ¿Será la vida, toda la vida del Universo, basada, como la de la Tierra en el Carbono? Bueno, eso no lo sabemos pero tiene visos de realidad si pensamos en lo que hemos podido ver aquí y, ¡como el universo es igual en todas partes!… Circulan muchas versiones por ahí.

Lo cierto es que… No parce probable que lleguemos a conocerlos alguna vez
“La hipótesis hecha tan abiertamente por astrónomos, físicos y algunos bioquímicos, según la cual una vez que la vida se pone en marcha en alguna parte
, los humanoides aparecerán final e inevitablemente, es lisa y llanamente falsa”. En un famoso debate con el defensor de SETI Carl Sagan, el Biólogo Ernst Mayr se hacía eco del escepticismo de Simpson: “En la Tierra entre
millones de linajes u organismos y quizá 50.000 millones de sucesos de especiación, sólo uno condujo a una alta inteligencia; eso me hace creer en su completa improbabilidad”.

Por uno u otro motivo, muchas especies que habitaron la Tierra dejaron de existir
Muchas formas de vida pasada, ya no están aquí con nosotros. De hecho, sólo el 1% de las epecies que han poblado la Tierra viven actualmente y, tenemos que tener claro que, la única manera de evolucionar es mutar, sin mutaciones no hay evolución, dado que la dinámica del planeta es cambiante y nos exige una adaptación, aunque a lo largo de miles de años
, nosotros y otros seres vivos mutamos para sobrevivir.
La vida contiene tantos accidentes del destino, tántas carambolas arbitrarias que la pauta de cambio es esencialmente aleatoria. Los millones de pasos fortuitos que construyen nuestra propia historia evolutiva nunca sucederían por segunda vez, ni siquiera en lineas generales. La historia recorrería “otro camino” , de modo que, “la enorme mayoría de las repeticiones nunca produciría…una criatura con autoconsciencia… La probabilidad de que este
escenario alternativo (por ejemplo, repetición) contenga algo remotamente parecido a un ser humano debe ser prácticamente nula”. ¿O no?
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Todavía andamos dando vueltas y vueltas a la pregunta de que fue lo primero.
Sobre eso, sería lógico pensar que lo primero fue aquella célula replicante que surgió de la química del planeta bañado por los rayos del Sol y su radiación, una atmósfera favorable, y, desde luego, todos los ingredientes que millones de años atrás se “fabricaron” en las estrellas. Así, desde la “materia inerte” llegamos hasta los pensamientos.


Yo siempre pienso en aquel caldo primordial, en el protoplasma vivo, en aquella primera célula replicante. Muchos fueron los factores que tuvieron que intervenir para poder llegar a ella y, a partir de ahí, ¡comenzó la aventura de la vida! Que aún en evolución, da lugar a que, en nuestras mentes se produzcan espejismos de cosas que creemos ver y que no son como las vemos.
¡Ya iremos aprendiendo!
Emilio Silvera Vázquez
Sep
22
Los apacibles últimos siglos en la vida de la Tierra
por Emilio Silvera ~
Clasificado en General ~
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Desde una perspectiva histórica y geológica, sí se podría argumentar que la humanidad ha tenido una suerte extraordinaria en los últimos 2000 años, al menos en términos de evitar eventos de extinción total o impactos de asteroides de nivel civilizatorio.

- Impactos de Meteoritos: Si bien ha habido caídas de meteoritos (como el caso registrado en 1888 en lo que hoy es Irak), en los últimos dos milenios no hemos sufrido el impacto de un asteroide grande (capaz de causar devastación regional o global). Aunque los impactos cósmicos son una amenaza, la Tierra ha esquivado colisiones mayores durante este periodo.
- Glaciaciones: Los últimos 2000 años se encuentran dentro del período interglaciar actual (el Holoceno), lo que significa que la humanidad ha disfrutado de un clima relativamente estable y cálido, en lugar de sufrir una edad de hielo devastadora.
- Supervivencia a Pandemias: A pesar de eventos catastróficos como la Peste Negra o la gripe de 1918, la civilización humana no solo ha sobrevivido, sino que ha crecido exponencialmente en población y tecnología.
- Catástrofes humanas: Si bien hemos evitado la extinción por causas naturales, la humanidad ha sufrido inmensamente debido a guerras, hambrunas y enfermedades, muchas veces impulsadas por el consumismo y la mala gestión de recursos.
- Cambio climático: Aunque no hemos tenido una glaciación, el cambio climático inducido por el hombre presenta un desafío sin precedentes que pone en riesgo la estabilidad lograda.

Sep
22
¿Un Futuiro aterrador, o, una terrible realidad?
por Emilio Silvera ~
Clasificado en General ~
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La existencia de miles dee millones de estrellas como el Sol (en la Vía Láctea unos 30.000 millones), y, sabiendo que un gran porcentaje de ellas tienen planetas situados en la zona habitable, ¿Cómo podemos preguntas si existirá, alguna clase de vida en el Universo?
La observación anterior es el núcleo de lo que los científicos llaman la Paradoja de Fermi: con miles de millones de estrellas y planetas potencialmente habitables (unas 300 millones de posibilidades solo en la Vía Láctea según estimaciones de la NASA), la lógica sugiere que el universo debería estar lleno de vida.
Sin embargo, nos preguntamos si existe porque, hasta la fecha, no hemos encontrado pruebas directas. Lo que nos lleva a la situación que señalço un gran cosmólogo: “La ausencia de pruebas, no es prueba de audencia-“

- Distancias astronómicas: Incluso si la vida es común, las estrellas están a años luz de distancia. La galaxia es inmensa (más de 100,000 años luz de diámetro), lo que hace que la comunicación o el viaje sean extremadamente difíciles.
- El factor tiempo: La vida inteligente podría surgir y extinguirse constantemente. Es posible que civilizaciones avanzadas hayan existido hace millones de años o existan millones de años en el futuro, sin solaparse con la nuestra.
- Zona habitable no significa habitada: Que un planeta sea rocoso y esté a la distancia correcta de su estrella (zona habitable) no garantiza que tenga agua, una atmósfera estable, o que la vida química haya comenzado, un proceso que podría ser extremadamente raro.
- La complejidad de la vida: Pasar de moléculas orgánicas simples a vida compleja o inteligente puede requerir una serie de coincidencias biológicas excepcionalmente fortuitas (la hipótesis de la “Tierra Rara”).
En resumen, la pregunta persiste porque, aunque las matemáticas sugieren que debería haber vida, las observaciones actuales nos muestran un universo silencioso, lo que implica que la vida, especialmente la inteligente, podría ser mucho más rara o difícil de detectar de lo que pensamos inicialmente. Recientes descubrimientos con telescopios como el James Webb están empezando a encontrar biofirmas, lo que podría cambiar esta perspectiva pronto.
Emilio Silvera V.
Sep
22
Somos parte del Universo: ¡La parte que piensa!
por Emilio Silvera ~
Clasificado en el Mundo y nosotros ~
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El título del trabajo, nos concede un mérito que no tenemos (al menos en exclusiva)
Otros muchos “seres” toemem la facuoltad de pensar, son variadas las especiaes que lo hacen y conviven con nosotros
“A primera vista el edificio de la ciencia aparenta estar erigido sobre suelo firme y profundos cimientos, como una unidad congruente, monolítica, dando fe de una sola realidad. Sin embargo, la ciencia es un constructo dinámico, cambiante. Según Thomas Kuhn, “Parece más bien una estructura destartalada con escasa coherencia”. Es producto de la observación, del razonamiento y también de muchas pasiones, siempre de seres humanos.”
Pero… ¡Vayamos mucho más atrás!
Los ladrillos del cerebro: Es evidente que el estímulo para la expansión evolutiva del cerebro obedeció a diversas necesidades de adaptación como puede ser el incremento de la complejidad social de los grupos de homínidos y de sus relaciones interpersonales, así como la necesidad de pensar para buscar soluciones a problemas surgidos por la implantación de sociedades más modernas cada vez. Estas y otras muchas razones fueron las claves para que la selección natural incrementara ese prodigioso universo que es el cerebro humano.
Claro que, para levantar cualquier edificio, además de un estímulo para hacerlo se necesitan los ladrillos específicos con las que construirlo y la energía con la que mantenerlo funcionando.
La evolución rápida del cerebro no solo requirió alimentos de una elevada densidad energética y abundantes proteínas, vitaminas y minerales; el crecimiento del cerebro necesitó de otro elemento fundamental:
Un aporte adecuado de ácidos grasos poliinsaturados de larga cadena, que son componentes fundamentales de las membranas de las neuronas, las células que hacen funcionar nuestro cerebro.

Nuestro organismo, como ya he señalado, es incapaz de sintetizar en el hígado suficiente cantidad de estos ácidos grasos; tiene que conseguirlos mediante la alimentación. Estos ácidos grasos son abundantes en los animales y en especial en los alimentos de origen acuático (peces, moluscos, crustáceos). Por ello, algunos especialistas consideran que la evolución del cerebro no pudo ocurrir en cualquier parte del mundo y, por lo tanto, requirió un entorno donde existiera una abundancia de estos ácidos grasos en la dieta: un entorno acuático.
El cerebro humano contiene 600 gramos de estos lípidos tan especiales imprescindibles para su función. Entre estos lípidos destacan los ácidos grasos araquidónico (AA, 20:4 W-6) y docosahexaenoico (D H A, 22:6 W-3); entre los dos constituyen el noventa por 100 de todos los ácidos grasos poliinsaturados de larga cadena en el cerebro humano y en el resto de los mamíferos.
Una buena provisión de estos ácidos grasos es tan importante que cualquier deficiencia dentro del útero o durante la infancia puede producir fallos en el desarrollo cerebral.
El entorno geográfico del este de África donde evolucionaron nuestros ancestros proporcionó una fuente única nutricional, abundante de estos ácidos grasos esenciales para el desarrollo cerebral. Esta es otra de las circunstancias extraordinarias que favoreció nuestra evolución.

Las evidencias fósiles indican que el género Homo surgió en un entorno ecológico único, como es el formado por los numerosos lagos que llenan las depresiones del valle del Rift, el cual, en conjunto y desde un punto de vista geológico, es considerado un “proto-océano”. El área geográfica formada por el mar Rojo, el golfo de Adén y los grandes lagos del Rift forman lo que en geología se conoce como “océano fallido”. Son grandes lagos algunos de una gran profundidad (el lago Malwi tiene 1.500 metros y el lago Tanganika 600 m.) y de una enorme extensión (el lago Victoria, de casi 70.000 km2, es el mayor lago tropical del mundo). Se llenaban, como hacen hoy, del agua de los numerosos ríos que desembocan en ellos; por eso sus niveles varían según las condiciones climatológicas regionales y estaciónales.


Muchos de estos lagos son alcalinos debido al intenso volcanismo de la zona. Son abundantes en peces, moluscos y crustáceos que tienen proporciones de lípidos poliinsaturados de larga cadena muy similares a los que componen el cerebro humano. Este entorno, en el que la especie Homo evolucionó durante al menos dos millones de años, proporcionó a nuestros ancestros una excelente fuente de proteínas de elevada calidad biológica y de ácidos grasos poliinsaturados de larga cadena, una combinación ideal para hacer crecer el cerebro.
Ésta es otra de las razones en las que se apoyan algunos para sugerir que nuestros antecesores se adaptaron durante algunos cientos de miles de años a un entorno litoral, posiblemente una vida lacustre, en el “océano fallido” de los grandes lagos africanos y que nuestra abundante capa de grasa subcutánea es la prueba de esta circunstancia de nuestra evolución.
La realidad es que este entorno lacustre proporcionó abundantes alimentos procedentes del agua, ricos en proteínas de buena calidad y en ácidos grasos poliinsaturados. Estos alimentos completaban la carroña incierta o la caza casi imposible. Durante cientos de miles de años evolucionaron los homínidos en este entorno entre la sabana ardiente y las extensiones interminables de aguas someras por las que vagaban los clanes de nuestros antepasados chapoteando a lo largo de kilómetros en busca de alimento. Este entorno único no solo garantizó los nutrientes necesarios para desarrollar el cerebro, sino que aceleró numerosos cambios evolutivos que confluirían en el Homo sapiens.
Nuestra especie es muy homogénea en sus características: somos muy similares a pesar de lo que pudiera parecer a causa de las diferencias del color en la piel o en los rasgos faciales de las diferentes poblaciones. Tanto los datos de la genética homo los de la paleantropología muestran que los seres humanos, como especie, procedemos de un grupo pequeño de antepasados que vivían en África hace unos cuatrocientos mil años.
Hemos logrado determinar con precisión nuestros orígenes como especie mediante precisos análisis genéticos; por ejemplo, los estudios llevados a cabo sobre los genes de las mitocondrias pertenecientes a individuos de todas las poblaciones del mundo y de todas las razas.
Estudiando el A D N mitocondrial de miles de personas se ha llegado a formular la llamada “Teoría de la Eva Negra”, según la cual todos nosotros, los Homo sapiens, procedemos de una hembra que vivió en algún lugar de África hace ahora unos tres cientos mil años. Otros estudios se han realizado mediante el análisis del polimorfismo del cromosoma Y.
Pero tanto unos estudios como otros han dado el resultado similar. Los estudios del material genético del cromosoma Y confirman que la Humanidad tuvo un antepasado varón que vivió en África hace unos doscientos mil años. Seria la “Teoría del Adán Negro”. Estudios del Gen de la hemoglobina ratifican que todas las poblaciones humanas modernas derivan de una población ancestral africana de hace unos doscientos mil años compuesta por unos seiscientos individuos.
Los hallazgos paleoantropológicos ratifican el origen único y africano de nuestra especie. Se han encontrado en diversa regiones de África algunos fósiles, de características humanas modernas, con una antigüedad de entre tres cientos mil y cien mil años; estos incluyen: el cráneo de kabwe (en Zambia), de 1.285 c.c.; el fósil KNM-ER-3834 del lago Turkan, en Kenia, de casi litro y medio; los fósiles encontrados en los yacimientos de Border Cave y Klassies River Mouth, de África del sur; y los esqueletos y cráneos encontrados en los enterramientos de la Cueva de Qafzeh y del abrigo de Skhul, ambos en Israel y datados en unos cien mil años.
En 1.968 se descubrieron en Dordoña el cráneo y el esqueleto de uno de nuestros antepasados, al que se denominó Hombre de Cro-Magnon. Hoy sabemos que hace unos cuarenta mil años aparecieron en Europa unos inmigrantes de origen africano, que eran los primeros representantes de la especie Homo sapiens sapiens que alcanzaban estos territorios. Llegaron con unas armas terribles e innovadoras, conocían el modo de dominar el fuego y poseían una compleja organización social; y por lo que se refiere a las otras especies de homínidos que habitaban por aquel entonces Europa, concretamente los Homo neandertales, al parecer, los eliminaron por completo.

Los cromañones poseían las características de los pobladores de las regiones próximas al ecuador: poco macizos, muy altos y de brazos y piernas largas; sus huesos eran muy livianos por aumento del canal medular, dentro de la diáfisis. Los huesos que formaban las paredes del cráneo eran más finos, que los de sus predecesores. Habían sufrido una reducción de la masa muscular. El desarrollo de armas que podían matar a distancia con eficacia y sin requerir gran esfuerzo, como los propulsores, las hondas y, más tarde, el arco y las flechas, hicieron innecesarias una excesiva robustez. En general, eran muy parecidos a nosotros y, hasta tal punto es así que, si cogiéramos a uno de estos individuos, lo lleváramos a la peluquería, le pusiéramos un buen traje, y lo sacáramos de paseo, se confundiría con el resto de la gente sin llamar a atención.
Llegados a este punto, no merece la pena relatar aquí las costumbres y forma de vida de esas poblaciones que, en tantos y tantos escritos hemos podido leer y conocemos perfectamente. El objeto de todo esto era esbozar un perfil de lo que fuimos, de manera que dejemos ante nosotros la evolución por la que hemos pasado hasta llegar aquí, y, a partir de ahora, pensar en la evolución que nos queda hasta convertirnos en los seres del futuro que, seguramente, regirán en el Universo.
Lo cierto es que es una lástima que no tuviéramos aquí un cronista que, en aquellos tiempos en los que apareció sobre la Tierra el Ser Humano, hubiera recogido todos los datos de nuestra intrincada historia y, nos tengamos que conformar con los fósiles que vamos encontrando en las profundidades del terreno, antes lechos oceánicos y grandes montañas que, esconden los secretos del pasado que necesitamos desvelar para saber… ¡Quiénes somos!
Hemos hecho un largo camino, hemos aprendido muchas cosas, hemos soportado toda clase de inclemencias naturales, hemos construidos ciudades y monumentos, hemos llegado a dominar la materia para con ella construir maravillas, hemos sabido construir una serie de saberes divididos en disciplinas científicas, que en su conjunto lo reúne todo (al menos lo hemos pretendido), hemos enviado máquinas de alta tecnología al Espacio para que nos digan lo que allí existe y como funcionan… En fin, hemos logrado mucho más pero, ¡No sabemos quiénes somos, ni de donde venimos, ni que hacemos aquí, ni hacia donde nos dirigimos!.
Y, mirando hacia atrás en el Tiempo, y contemplando todo lo pasado, nos podemos preguntas: ¿Habrá valido la pena tanto dolor y sufrimiento? Lo cierto es que, sabiendo de la “muerte” del Sol, de que Andrómeda se nos echa encima, de que el mismo Universo morirá… De que nuestro paso y nuestra presencia en esta burbuja que llamamos universo, será borrada y no dejará vestigios, ni habrá nadie que pueda saber de nosotros y lo que hicimos…
¡Da mucho en que pensar!
Emilio Silvera V.
Sep
21
Filosofía y Ciencia. ¡Para poder saber!
por Emilio Silvera ~
Clasificado en Ciencia y Vida ~
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Hipatia de Alejandría es la primera mujer matemática de la que se tiene conocimiento razonablemente seguro y detallado. Escribió sobre geometría, álgebra y astronomía. Mejoró y construyó instrumentos astronómicos como el astrolabio o el planisferio.

“El símbolo más reconocido de la Filosofía es el Búho de Atenea (o lechuza), representando la sabiduría y la razón, pero también se usa frecuentemente la letra griega Phi (Φ) (la primera letra de philosophía en griego), y otras representaciones icónicas incluyen a El Pensador de Rodin o conceptos como el Logos. “

Según una definición sencilla, no en pocas ocasiones he podido leer que la Filosofía era la ciencia del pensamiento aplicado a conocer y resolver los fenómenos universales en los que, la Humanidad, se ha visto inmersa a través de los tiempos. Desde que el hombre formuló su primer “por qué”, encendió la llama para que hiciera posible el surgir de esa hoguera que llamamos Filosofía, y, que podríamos entender como una ciencia unida a nosotros y a nuestra manera de pensar, hasta tal punto es así que lo podríamos llamar “hija de nuestros pensamientos”.
La Filosofía siempre ha tenido una gran importancia para la Ciencia
Nuestro caminar por el ya largo sendero de la Filosofía, nos lleva siempre en una misma dirección en busca de esa “única verdad” que, en realidad, está ramificada en muchos “saberes” que, como la Física, la Astronomía y otras disciplinas, obligaron a la Filosofía a profundizar en nuestro interior (fuerzas cósmicas, energías, átomo…el hombre se involucró con el poder universal para así poder llegar al estudio de su propio SER.) La metafísica es una rama de la filosofía que se encarga de estudiar la naturaleza, estructura, componentes y principios fundamentales de la realidad que buscamos y, en su último y más alto nivel, aspira a saber lo que es el Ser, sus propiedades, principios, causas y fundamentos esenciales de su existencia, es decir, la metafísica enfoca su atención hacia todo aquello que trasciende lo meramente físico.
Si sobrepasamos lo meramente físico… ¡Hallaremos la Luz!
Es estudio y la especulación sobre las cosas substanciales que no estaban a nuestro alcance, nos empujó hacia la Metafísica y, el estudio de los poderes y de las fuerzas ocultas que rigen el Universo originó la Cosmología. Todo parecía surgir de un principio único enmarcado por varias disciplinas:
Astronomía
Física
Biología
Química
Que, desde luego, iban precedidas por otras más profundas o fundamentales que fueron impulsoras de la evolución posterior de “las Ciencias” a través de ramas de la filosofía características: La Música, la Escritura, las Matemáticas que, en realidad, nos llevó hacia una auténtica relación entre los pueblos del mundo posibilitando así, el auténtico desarrollo de la Humanidad.
Por la imagen no se ven diferencias. Estas están bien aposentadas en el cerebro que crea la Mente. Son los 86.000 millones de neuronas que llevamos con nosotros para crear ideas y pensamientos. Buenos… ¡Sentimientos también!
Surgió la idea “del bien pensar”, es decir, mediante procedimientos propios el hombre llegó a pensar y discernir mejor y, todo aquello, desembocó en una serie de Principios o ramificaciones de Escuelas:
Del bien pensar, de la crítica del pensamiento, de la lógica…
El hombre siempre ha tratado de relacionarse con el Universo al que pertenece y, sus pensamientos le llevaron a filosofías del Instinto, del razonamiento, de la Intuición, de la Ética, o Moral, religiones y estéticas (entre otras).

Le ponemos nombre, hablamos de ellas, pero no sabemos, a ciencia cierta, lo que pueda Ser
¿Qué es el Alma? Nadie la ha visto nunca, tampoco la podemos tocar. Sin embargo… ¿No la sentimos de vez en cuando? A veces pienso que el Alma fue aquel invento de la religión que, al ver como los cuerpos muertos se descomponían y salían gusanos, trajeron aquella novedad llamada Alma y que ellos prometían salvar a cambio de prebendas.
Claro que, no sería justo que aquí, nos olvidáramos del “Alma”, a través del pensamiento, en relación con el Cosmos, buscó tener cada vez mayor caudal de fuerza mental, para captar, con la mente humana otros niveles de comprensión situados más allá de éste mundo, incluso en el plano místico intangible y desconocido que, alejándose de la Ciencia, nos introduce en el terreno de la fe. En definitiva, siempre nos hemos situado en ese plano en el que, la búsqueda de lo desconocido, es, lo que perseguimos sin desmayo para tratar de conocer la Naturaleza y los secretos que tan celosamente esconde a nuestras “miradas” del conocimiento.

Pero, Qué es el Alma? Acaso un invento de los hombres para tener la esperanza de que, todavía pueden salvar algo. Su relación con la “otra vida”, con la divinidad y, en especial, con el clero, permitió a las autoridades religiosas ejercer un poder extraordinario.
No se puede negar que, la idea del Alma, enriqueció inmensamente la mente de los seres humanos a lo largo de los siglos, pero tampoco se puede negar que también es cierto que durante ese mismo tiempo mantuvo a raya el pensamiento y la libertad. ¿Os acordáis de Giordano Bruno y Galileo? Aquello retrasó el progreso y contribuyó a mantener el pueblo (en su mayor parte) ignorante y sometido al clero educado y culto.
Sí, es posible que existe una realidad última en la que todos seamos pura LUZ. También decimos que existe la “materia oscura”, “otros universos”, “el Hiperespacio”, “los viajes en el Tiempo!” “Que toda la materia está formada en realidad por cuerdas vibrantes”…
Está claro que, debe existir una realidad última que todo lo unifica. Debe ser la esencia del Universo: “todo está conexionado y en interacción por los hilos invisibles de las fuerzas y energías que todo lo rigen”. Está claro que nosotros, no hemos podido (aún) llegar a comprender como se producen esas conexiones unificadoras que nos lleva a una simetría donde todo se complementa y compensa. En nuestro Universo, todo funciona a través de fuerzas contrapuestas que, finalmente, hace posible el equilibrio y la “serenidad” que podemos contemplar a nuestro alrededor. El Sol nos calienta y alumbra, los mundos giran a su alrededor, y, nosotros, criaturas surgidas a partir de la evolución de la “materia inerte”, podemos observar esos procesos para tratar de sondear en la esencia de un Universo “infinito” al que pertenecemos y de cuyas actividades físicas depende nuestro futuro.
Claro que, esas fuerzas y energías de las que hablo, aún no hemos podido llegar a ese nivel de comprensión que nos sitúe en un plano de igualdad con ese Universo “infinito” que, al contrario de lo que pasa con nuestras vidas, nunca parece tener prisas. Somos nosotros los que sí, denotamos una cierta ansiedad por descubrir, por saber y desvelar sus misterios, dado que nuestra vida es corta, no pocas veces nos invade la sensación de no poder finalizar la tarea encomendada.

El Tiempo, imparable fluye hacia el futuro que solo podremos imaginar
Claro que el Universo no tiene prisas, él parece ser Eterno. Cuando digo Eterno, me refiere al Tiempo que, metafóricamente hablando pudiéramos decir que, impasible, mira a su alrededor y contempla los sucesos que acontecen: Materia que se transforma, estrellas que nacen, galaxias que surgen a partir de bloques enormes de materia, mundos que giran alrededor de una estrella que le suministra luz y calor y hace posible el surgir, en su superficie de entes vivos que, pasados los años pueden llegar a comprender, a tener consciencia de su SER.
Muchos, han relacionado el Tiempo con el Alma. Algunos han llegado a decir que lo verdadero es eso, lo Eterno que silencioso no se manifiesta de manera estruendosa y que, sin embargo, siempre, desde el comienzo del Universo, ha estado ahí, presente como testigo de todos los acontecimientos y sucesos desde hace 13.700 millones de años. ¿Es posible que, fuera del tiempo todo sea ilusión? Bueno, como no conocemos lo Eterno, es posible que no conozcamos la verdadera realidad que tan incansablemente perseguimos. ¿Todo es, en el Universo, Eterno e Ilusorio?
Bueno, para nosotros, sólo el pensamiento puede darnos la llave de la liberación, lo único que, en realidad, nos lleve hacia el conocimiento liberador de la inmensa ignorancia que arrastramos desde los confines del mundo y que, desde siempre, hemos tratado de sacudirnos para poder otear, aunque sea parcialmente, un poco de esa verdad que difícilmente podemos alcanzar.

Alma, Mente, Conciencia ¿No serán tres aspectos de la misma cosa?
Aquí lo tenéis: Sustancia y espíritu algo que todos llevamos en nuestras Mentes, en nuestros cerebros. La materia viva que, creadora de ideas y profundos pensamientos, se transporta al campo filosófico y metafísico que trasciende a lo puramente material, y, conformado en esos dos niveles que hacen posible ir conocimiento el mundo que nos rodea, seguimos avanzando para conocer mejor a la Naturaleza y, como consecuencia a nosotros que también… ¡Somos Naturaleza!
Por otra parte, es tanta nuestra complejidad que, conocernos, no resultará fácil. ¿Será verdad que existen dos fuerzas en nosotros?: El “espíritu” y la “sustancia” que es dignificada por éste a través de la Mente como expresión del “espíritu”.
El hombre surgido del microcosmos terrestres, a través de sus ideas ha sido capaz de comprender su conexión con el microcosmos, al ser consciente de que, al igual que cualquier estrella situada en la galaxia más lejana, también forma parte de ese todo al que llamamos Universo, y, según hemos podido llegar a comprender, somos los observadores de los que el Universo se vale para poder conocerse así mismo.
Las etapas se sucedieron y las Ciencias (como todo en el Universo) evolucionaron a través de las ramas de la Filosofía características (antes decía que: la Música, la Escritura, o, las Matemáticas hicieron el “milagro” de unir a los pueblos).
No debemos soslayar que, una cierta filosofía quiso eliminar las vibraciones mentales producidas por las emociones y sentimientos que, en distintas circunstancias, el hombre podía sentir. Las emociones mentales (decían), nublaban la razón e impedía “ver” la verdad. Había que analizar el Amor, el Crimen, la Muerte o, la felicidad, desde la tranquila imparcialidad que nos diera una visión objetiva y exenta de estímulos positivos o negativos que nos aleje de los hechos. Sin embargo, si pudiéramos seguir tales consejos, ¿qué clase de humanos seríamos? ¿Es posible desprendernos de los sentimientos de Amor y de Odio que, son intrínsecos de nuestro SER?
Es verdad que la Filosofía nos llevó hacia la Ciencia y que el hombre se está pudiendo acercar a la sombra de lo “Eterno” y, de ese mensaje que subyace en la voz del Universo, de cuyo lenguaje, aún no hemos alcanzado a traducir lo esencial. La conquista de la razón y del saber, nos permitirá desprendernos de teorías pasadas que prevalecen en la actualidad y que, no pocas veces, nos alejan de lo cierto, de lo real que tenemos delante y que no podemos ver por la ceguera que nos causa tanta incomprensión.
Todo el Universo está en nosotros, somos parte de el, estamos hechos de polvo de estrellas
Es posible que la Mente del Hombre sea de un poder ilimitado pero, únicamente podrá llegar a ese “poder” en plenitud de comprensión creadora si es capaz de unirse y comprender lo “infinito”, y, cuando digo Infinito o Eterno, no me estoy refiriendo a ninguna divinidad. Sin embargo, habrá que saber encausar ese “poder ilimitado” que, posiblemente nos adorna, para que sólo haga la andadura del camino positivo que nos aleje de la propia destrucción.
Siempre hemos perseguido nuestro YO, ese gran desconocido. No pocas veces nos asombramos de cosas que hemos llegado a poder hacer y de las que nos creíamos incapaces (tanto buenas como malas), y, claro está, debemos aprender a discernir donde está lo que sí nos conviene y lo que no. Todas nuestras ideas forman parte de la Filosofía a la que, tratar de encerrar en pensamientos únicos, la desvirtúa y la empobrece. Nuestra amplitud de miras posibilitará el camino para el descubrimiento.
Sí, es posible que la ¡Vida! Sea, en realidad, una combinación de “espíritu”, mente, materia, y energía pero, entre todas esas cosa, ¿Cuántas ramificaciones están presentes, con diversos nombres, en un Ser Humano?



El camino de la vida ha sido largo, muy largo y fueron necesarios miles de millones de años para que pudieran surgir en el universo los pensamientos, que generan el nivel más alta de vida que podemos conocer. Es un camino sin fin, ya que, la Vida, es algo intrínseco del Universo, de la Naturaleza que tiene ese objetivo como fin último para dejar de ser materia “inerte” y poder, al fín contemplar su obra. Arriba, en una de las imágenes, esas dos galaxias se asejan a dos enormes ojos que ven, como la vida, camina por uno de sus muchos mundos.
Muchas veces he mencionado en mis escritos la palabra Humanidad y, podéis estar seguros de que lo hago de una manera extensa y no limitada. No estoy haciendo única referencia a la formada en nuestro pequeño mundo dentro del Sistema Solar, sino que, mi Humanidad está referida a cualquier cadena humana que en cualquier parte del Universo, haya alcanzado o esté por alcanzar, el equilibrio entre “espíritu” y “materia” y, cuando digo espíritu, pienso en la mente, en el conocimiento que hace posible llegar a una consciencia de sí mismo y del mundo que nos rodea.
Tengo la convicción de que, si en realidad existen otros seres en múltiples planetas dispersos por el ancho Universo, todos, como nosotros, estarán basados en el Carbono, y, lo único que podrá diferenciarlos de nosotros, serán otras costumbres, otros pensamientos y, ¿Qué duda cabe? Incluso otras morfologías distintas a la nuestra pero, si son conscientes de SER, en lo más básico, son iguales a nosotros y, por supuesto, parte de la Humanidad del Universo.

Desde bien pequeños hemos empezado a filosofar
Emilio Silvera Vázquez
















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