Dic
15
La NASA Quiere Crear el Lugar más Frío del Universo
por Emilio Silvera ~
Clasificado en La NASA experimenta ~
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https://youtu.be/0JU4z-iLmGQ

En una caja del tamaño de un cofre de hielo volvió a la Estación Espacial Internacional, donde creará el lugar más frío del universo.
Hablamos del Laboratorio de Átomos Fríos (Cold Laboratory -CAL) de la NASA, una caja del tamaño de un congelador que fue lanzado a la Estación Espacial Internacional (ISS) en 2018 para enfriar átomos casi hasta el Cero Absoluto (-273,15 ºC), creando el lugar más frío del Universo conocido para estudiar la física cuántica, superando incluso las temperaturas de la Nebulosa Boomerang.
Detalles Clave:
- El “Cofre”: El CAL es el instrumento principal que, al operar en microgravedad, permite enfriar gases a temperaturas increíblemente bajas, a solo una fracción de grado por encima del cero absoluto (0 Kelvin o -273.15°C).
- El Objetivo: Estudiar el comportamiento de la materia en condiciones extremas, investigando estados cuánticos que no se pueden observar fácilmente en la Tierra debido a la gravedad.
- El Récord: Al crear nubes de átomos fríos, la ISS se convirtió en el lugar más frío del universo conocido, superando temporalmente a la Nebulosa Boomerang, que antes ostentaba el título.
- Lanzamiento: Aunque se anunció en 2017, el lanzamiento ocurrió en mayo de 2018, llegando a la ISS para comenzar sus experimentos.
En resumen, es el proyecto CAL de la NASA que usa la ISS para alcanzar temperaturas ultra-bajas y explorar la física de los átomos fríos.
Dentro de esa caja, se usarán láseres, una cámara de vacío y un “cuchillo” electromagnético para anular la energía de las partículas de gas, ralentizándolas hasta que estén casi inmóviles. Este conjunto de instrumentos se llama Laboratorio de Átomo Frío (CAL) y fue desarrollado por el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA en Pasadena, California. CAL está en las etapas finales de montaje en JPL, antes de viajar al espacio este mes de agosto a bordo de la nave de carga CRS-12 de SpaceX.
Lanzamiento de la nave de carga CRS-11 de SpaceX.
Sus instrumentos están diseñados para congelar átomos de gas a temperaturas entre 1 y 100 billonésimas de grado por encima del cero absoluto. Eso es más de 100 millones de veces más frío que las profundidades del espacio.
“El estudio de estos átomos hiper-fríos podría reestructurar nuestra comprensión de la materia y la naturaleza fundamental de la gravedad”, dijo el científico del proyecto CAL Robert Thompson de JPL. “Los experimentos que haremos con el laboratorio Cold Atom nos darán una visión de la gravedad y de la energía oscura, algunas de las fuerzas más penetrantes del universo”.
Cuando los átomos se enfrían a temperaturas extremas, como estarán dentro del CAL, pueden formar un estado distinto de materia conocido como condensado de Bose-Einstein. En este estado, las reglas familiares de la física retroceden y la física cuántica comienza a asumir el control. La materia se puede observar comportándose menos como partículas y más como ondas. Filas de átomos se mueven en concierto entre sí como si estuvieran montando un tejido en movimiento. Estas misteriosas formas de onda nunca se han visto en temperaturas tan bajas como las que CAL alcanzará.

Esta imagen fue proporcionada por JILA, Universidad de Colorado, Boulder. Está específicamente acreditada a Mike Matthews, del equipo de investigación.
La NASA nunca antes ha creado o observado los condensados de Bose-Einstein en el espacio. En la Tierra, la atracción de la gravedad hace que los átomos se asienten continuamente hacia el suelo, lo que significa que normalmente sólo son observables por fracciones de segundo.
Estación Espacial Internacional (EEI), los átomos ultra-fríos, como los que forman los Condensados de Bose-Einstein (BEC), sí pueden exhibir comportamientos ondulatorios más prolongados en condiciones de microgravedad (caída libre) porque la falta de fuerzas gravitatorias dominantes permite que sus propiedades cuánticas, como la coherencia ondulatorios (la capacidad de comportarse como una onda), se mantengan por más tiempo sin ser “aplastadas” o perturbadas por la gravedad, permitiendo estudiar fenómenos como la interferencia y la super-fluidez de manera más clara y estable.
Pero en la Estación Espacial Internacional, los átomos ultra-fríos pueden mantener sus formas onduladas más largas mientras están en caída libre. Eso ofrece a los científicos una ventana más larga para entender la física en su nivel más básico. Thompson estimó que el CAL permitirá que los condensados de Bose-Einstein sean observables de cinco a diez segundos; el desarrollo futuro de las tecnologías utilizadas en CAL podría permitirles durar cientos de segundos.
Los condensados de Bose-Einstein son un “superfluido”, un tipo de fluido con viscosidad cero, donde los átomos se mueven sin fricción como si fueran una sola sustancia sólida.
“Si tuvieras agua super-fluida y la hicieras girar en un vaso, giraría para siempre”, dijo Anita Sengupta, gerente del proyecto Cold Atom Lab en JPL. “No hay viscosidad para ralentizar y disipar la energía cinética. Si podemos entender mejor la física de los superfluidos, podemos aprender a usarlos para una transferencia de energía más eficiente”.
Cinco equipos científicos planean llevar a cabo experimentos utilizando el Cold Atom Lab. Entre ellos está Eric Cornell de la Universidad de Colorado, Boulder y el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología. Cornell es uno de los ganadores del premio Nobel que creó por primera vez los condensados de Bose-Einstein en un laboratorio establecido en 1995.
Congelando átomos en el Espacio
Los resultados de estos experimentos podrían conducir potencialmente a una serie de tecnologías mejoradas, incluyendo sensores, computadoras cuánticas y relojes atómicos utilizados en la navegación espacial.
Especialmente emocionantes son las aplicaciones relacionadas con la detección de energía oscura, dijo Kamal Oudrhiri, gerente de proyectos adjunto de CAL. Señaló que los modelos actuales de cosmología dividen el universo en aproximadamente 27 por ciento de materia oscura, 68 por ciento de energía oscura y cerca del 5 por ciento de materia ordinaria.
“Esto significa que aún con todas nuestras tecnologías actuales, todavía estamos ciegos para el 95 por ciento del universo”, dijo Oudrhiri. “Al igual que una nueva lente en el primer telescopio de Galileo, los átomos fríos ultra-sensibles en el CAL tienen el potencial de desvelar muchos misterios más allá de las fronteras de la física conocida”.
El Cold Atom Lab está actualmente en una fase de pruebas para prepararlo antes de su entrega a Cabo Cañaveral, Florida.
“Las pruebas que haremos durante los próximos meses en el terreno son fundamentales para asegurar que podemos operar y afinar remotamente mientras está en el espacio, y en última instancia aprender de este rico sistema de física atómica en los próximos años”, dijo Dave Aveline, director de pruebas en JPL.
Fuente: NASA
Dic
15
Seguimos estando a años luz del viaje interestelar
por Emilio Silvera ~
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No dejamos de soñar con lo imposible, nuestro presente tecnológico en viajes espaciales… ¡Es casi nulo!
No pocas veces hemos dejado aquí los problemas a los que nos tendríamos que enfrentar para realizar viajes, no ya al Espacio Interestelar lejano, sino simplemente a planetas del entorno cercano, como por ejemplo, Matte.
El sueño de alcanzar otros mundos, si finalmente lo conseguimos… ¡Queda muy lejos en el Futuro!
Dic
14
Distancias inalcanzables (Estamos confinados en un pequeño mundo del que...
por Emilio Silvera ~
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La Velocidad de la Luz en el vacío espacial, es el límite que impone el Universo para moverse. La materia no puede superar esa manera de viajar, sabemos que uno objeto que viaje a velocidades relativistas (c), a medida que se acerca a este límite, se va frenando y la masa aumenta, la energía inercial, se convierte en masa por medio de la fórmula E=mc2.
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El Planeta Próxima b, alumbrado por la enana roja Próxima Centauri, el hipotético mundo para los viajeros
Si eso es así (que lo es), es difícil pensar en realizar un viaje a otras estrellas, cuando la más cercana al Sol, Próxima Centauri, situada a 4,24 años luz es un muro infranqueable para la nave más rápida de la Tierra que se mueve a 50.000/60.000 Km/h., lo que supone que tardaríamos en llegar 80.000 años, (aproximadamente 40 billones de km) del Sol, y una nave viajando a 60,000 km/h tardaría una eternidad, alrededor de 75,000 a 80,000 años en llegar, una cifra que varía porque 60,000 km/h es una velocidad muy baja para viajes interestelares, aunque las sondas actuales como Voyager 1 (que va más rápido) tardarían un tiempo similar.
¿Qué ¿humanos? llegarían al nuevo mundo, después de muchas generaciones en el Espacio ¿No habrían mutado?
Viajar a Próxima Centauri con tecnología actual es extremadamente lento; incluso a miles de kilómetros por segundo (no kilómetros por hora), se necesitarían décadas o siglos, mientras que a la velocidad de tu ejemplo, serían decenas de miles de años.
Nuestras Mentes se auto-engañan para evitar la frustración, para 3evitar ponernos ante la imposibilidad de llegar a ninguna parte. Los humanos no están hechos para vivir en el Espacio, y dado que la separación entre sí de las estrellas (así lo ha dispuesto la Naturaleza), es tan descomunal que, alejan de nuestro alcance tal sueño interesadamente alimentado por Organismos como la NASA y otros que viven de las subvenciones gubernamentales y para ello tienen que alimentar las ilusiones (más fantasía que otra cosa), que nunca se podrán cumplir.


Para seguir aumentando y manteniendo el sueño, nos inventamos motores de curvatura y otros caminos imposibles como Agujeros de Gusano. ¿Qué es el Hiper-Espacio, ese atajo que nos lleva a regiones lejanas de la Galaxia en poco tiempo?
Los agujeros de gusano (El Puente de Einstein – Rosen), esos atajos teóricos que existen a través del Espacio-Tiempo, permitiendo viajes “más rápido que la velocidad de la luz, no porque se pueda superar esta, sino porque se la puede “burlar” por esos túneles que nos acerca a lugares muy lejanos de los del lugar de partida.
Así las cosas, los científicos se agarran a las ecuaciones de la Relatividad General que para plasmarlas en realidad, requieren materia exótica (energía negativa) para mantenerse abiertos y transitables, siendo actualmente pura especulación teórica sin evidencia experimental, aunque se ha logrado simularlos a nivel cuántico.
Volviendo a la imposibilidad de viajar a las inmensas distancias que existen entre las estrellas, estudiamos las distancias existentes entre las estrellas más cercanas al Sol, en un Radio de 20 años luz y que podrían tener planetas habitables.
Las 10 estrellas más cercanas al Sol están en un rango de distancia de entre 4 y 10 años luz. Para tener una idea de estas distancias, la Galaxia Vía Láctea tiene unos 100.000 años luz de diámetro, lo que deja a estas estrellas próximas como vecinas cercanas.
La cercanía de la vecindad para nosotros engañosa, queda al descubierto cuando hacemos las cuentas y vemos las posibilidades reales de viajar a esas estrellas vecinas, aplicamos las tecnologías disponibles, calculamos las naves más rápidas de las que podemos disponer, comparamos y estudiamos si los materiales con los que se construyeron la nave son suficientes para evitar la radiación, tratamos de incorporar a la nave la Gravedad artificial, procuramos materiales inteligentes que se auto-reparen en accidentes con meteoroides, vemos la posibilidad de utilizar un combustible sólido que requiere una carga menor y una duración más duradera en el Tiempo… ¡No es suficiente, la velocidad se opone a tal misión!
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Más allá de Barnard existe un cierto numero de estrellas, todas ellas poco prometedoras para la existencia de vida y de inteligencia porque, o son demasiado pequeñas y frías para emitir la clase de luz que la vida tal como la conocemos requiere, o demasiado jóvenes como para que haya aparecido la vida inteligente en los planetas que las circundan. No encontraremos otra estrella que pueda albergar la vida y seres inteligentes hasta que no viajemos a una distancia próxima a los once años-luz del Sol.
Algunos de los planetas que acompañan a estas estrellas “vecinas”, podrían ser habitables pero, ¿Cómo llegar a ellos?
Sabemos que dentro de los 11 años luz del Sol, hay aproximadamente una docena de sistemas planetarios (aparte de Alpha Centauri, como las ya nombradas antes Sirio A y B, Eridani, Wolf 359, la citada estrellas de Barnard, y enanas rojas como Ross 154, Ross 248, Ross 128 y Lalande 21185. Estos son algunos de los vecinos más próximos a nuestro sistema solar, muchos de ellos enanas rojas, y son importantes por su cercanía, lo que permite estudiar sus características y posibles exoplanetas, como los descubiertos en el sistema de Ross 128 o en la zona habitable de otra estrellas cercana.
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Épsilon Eridani está situada a unos 10,5 años-luz del Sol, es una de las estrellas más cercanas al Sistema Solar y la tercera más próxima visible a simple vista. Está en la secuencia principal, de tipo espectral K2, muy parecida a nuestro Sol y con una masa algo menor que éste, de unas 0,83 masas solares. Es joven, sólo tiene unos 600 millones de años de edad mientras que el Sol tiene 4.600 millones de años.
Epsilon Eridani es un joven espejo del sistema solar
Épsilon emite menos luz visible y luz ultravioleta que nuestra estrella, pero probablemente sea suficiente para permitir allí el comienzo de la vida que, si tenemos en cuenta el corto tiempo que ha pasado, no llegaría a poder ser inteligente. Claro que, los cálculos realizados sobre la vida de las estrellas en general y sobre esta en particular… ¡No son fiables! Y, siendo así (que los), tampoco podemos estar seguro de lo que en sus alrededores pueda estar presente. Se le descubrió un planeta orbitando a su alrededor, Épsilon Eridani b, que se descubrió en el año 2000. La masa del planeta está en 1,2 ± 0,33 de la de Júpiter y está a una distancia de 3,3 Unidades Astronómicas. Se cree que existen algunos planetas de reciente formación que orbitan esta estrella.
Más allá de Épsilon Eridani hay nueve estrellas que se encuentran todavía dentro de un margen de distancia del Sol que no sobrepasan los 12 años-luz. Sin embargo, todas ellas, menos una, son demasiado jóvenes, demasiado viejas, demasiado pequeñas o demasiado grandes para poder albergar la vida y la inteligencia. La excepción se llama Tau Ceti.

Tau Ceti está situada exactamente a doce años-luz de nosotros y satisface todas las exigencias básicas para que en ella (en algún planeta de su entorno) haya podido evolucionar la vida inteligente: Se trata de una estrella solitaria como el Sol -al contrario que Alfa Centauri- no tendría dificultad alguna en conservar sus planetas que no serían distorsionados por la gravedad generada por estrellas cercanas. La edad de Tau Ceti es la misma que la de nuestro Sol y también tiene su mismo tamaño y existen señales de que posee una buena familia de planetas. No parece descabellado pensar que, de entre todas las estrellas próximas a nosotros, sea Tau Ceti la única con alguna probabilidad de albergar la vida inteligente.
¿Quién sabe lo que en algunos de esos planetas que orbitan la estrella Tau Ceti pudiera estar pasando? Y, desde luego, dadas las características de su sistema solar y la cercanía que parece existir entre alguno de los mundos allí presentes, si algún ser vivo inteligente pudiera contempar el paisaje al amanecer, no sería extraño que pudiera ser testigo de una escena como la que arriba contemplamos. ¿Es tan bello el Universo! Cualquier escena que podamos imaginar en nuestras mentes… ¡Ahí estará! en alguna parte.
Es cierto que la vida, podría estar cerca de nosotros y que, por una u otra circunstancia que no conocemos, aún no hayamos podido dar con ella. Sin embargo, lo cierto es que podría estar mucho más cerca de lo que podemos pensar y, desde luego, es evidente que el Sol y su familia de planetas y pequeños mundos (que llamamos lunas), son también lugares a tener en cuenta para encontrarla aunque, posiblemente, no sea inteligente.

Con certeza, ni sabemos cuentos cientos de miles de millones de estrellas puede haber en nuestra propia Galaxia, la Vía Láctea. Sabemos más o menos la proporción de estrellas que pueden albergar sistemas planetarios y, sólo en nuestro entorno galáctico podrían ser cuarenta mil millones de estrellas las que pudieran estar habilitadas para poder albergar la vida en sus planetas.
Estas cifras asombrosas nos llevan a plantear muchas preguntas, tales como: ¿Estarán todas esas estrellas prometedoras dando luz y calor a planetas que tengan presente formas de vida, unas inteligentes y otras no? ¿O sólo lo están algunas? ¿O ninguna a excepción del Sol y su familia. Algunos astrónomos dicen que la ciencia ya conoce la respuesta a esas preguntas. Razonan que la Tierra es una clase de planeta ordinario, que contiene materiales también ordinarios que pueden encontrarse por todas las regiones del Universo, ya que, la formación de estrellas y planetas siempre tienen su origen en los mismos materiales y los mismos mecanismos y, en todas las regiones del Universo, por muy alejadas que estén, actúan las mismas fuerzas, las mismas constantes, los mismos ritmos y las mismas energías.
, actúan las mismas fuerzas, las mismas constantes, los mismos ritmos y las mismas energías.
Gliese 581
Planetas como la Tierra y muy parecidos los hay en nuestra propia Galaxia a miles de millones y, si la vida hizo su aparición en esta paradisíaca variedad de planeta, estos astrónomos se preguntan, ¿por qué no habría pasado lo mismo en otros planetas similares al nuestro? ¿Tiene acaso nuestro planeta algo especial para que sólo en él esté presente la vida? La Naturaleza, amigos míos, no hace esa clase de elecciones y su discurrir está regido por leyes inamovibles que, en cualquier circunstancia y lugar, siempre emplea los caminos más “simples” y lógicos para que las cosas resulten como nosotros las podemos contemplar a nuestro alrededor. Y, siendo así (que lo es), nada aconseja a nuestro sentido común creer que estamos solos en tan vasto Universo.
Sabiendo que estrellas como el Sol, solo en la Vía Láctea son 30.000 millones y que las leyes de la Naturaleza son las mismas en todas partes.
Así las cosas, somos conscientes de la imposibilidad que tenemos para viajar a otros mundos y otras estrellas. Sin embargo, nuestras Mentes no lo admiten, seguimos empeñados en hablar de esos viajes imposibles, ya que, al menos, ese auto-engaño de la Mente, evita la enorme frustración que nos produce pensar en lo contrario.
Claro que, lo cierto y lo real es… ¡Qué no podemos ir a ninguna parte fuera de la Tierra, en la que es5tamos confinados! Por eso la llamamos nuestro “mundo! Aquí está todo de lo que podemos disponer, más allá… ¡ Solo Sueños!
Emilio Silvera V.
Dic
14
El Universo y sus reglas para la presencia de la Vida
por Emilio Silvera ~
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Lo mismo que nos pasa con las distancias existentes en el Universo, lo que ocurre con el Tiempo que, por muchas vueltas que le demos, no llegamos a comprenderlo, tampoco podemos comprender (al menos de manera total y científica), las enormes maravillas presentes en nuestro mundo (en los mundos), la variedad de exóticos objetos que, llenos de energía, pululan por el Universo inmenso, la variedad de formas, colores y olores, las diferentes formas de vida…
No siempre hemos podido explicar las extraños objetos captados por los grandes telescopios
Todo esto nos tendría que hacer pensar, preguntarnos ¿Cómo es todo eso posible? ¿Cómo se produjeron tales maravillas? ¿Será cierto lo de aquella Gran Explosión que fue el comienzo de todo, o, al menos un nuevo comienzo de lo que antes había?
Supereón Eón Era Periodo Inicio, en
millones
de añosFanerozoico Cenozoico Cuaternario 2,588 Neógeno 23,03 Paleógeno 66,0 Mesozoico Cretácico ~145,0±0,8 Jurásico 201,3±0,2 Triásico 252,2±0,5 Paleozoico Pérmico 298,9±0,2 Carbonífero 358,9±0,4 Devónico 419,2±3,2 Silúrico 443,4±1,5 Ordovícico 485,4±1,9 Cámbrico 538,8±0,2 Precámbrico Proterozoico Neoproterozoico Ediacárico ~635 Criogénico 850 Tónico 1000 Mesoproterozoico Esténico 1200 Ectásico 1400 Calímico 1600 Paleoproterozoico Estatérico 1800 Orosírico 2050 Riácico 2300 Sidérico 2500 Arcaico Neoarcaico 2800 Mesoarcaico 3200 Paleoarcaico 3600 Eoarcaico 4000 Hádico ~4600
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Si miramos hacia atrás en el Tiempo, podemos rememorar todas esas Épocas o Eras por las que ha pasado nuestro planeta Tierra en los 4.600 M de años de su vida. Muchas son las historias que podríamos contar, las especies que representaron alguna forma de vida y que se extinguieron y las nuevas que llegaron. Nosotros, en realidad, si nos situamos en el contexto temporal del Universo, sólo llevamos aquí el Tiempo que tarda el ojo en parpadear. Siendo eso así, no podemos por más que sentirnos satisfechos de los muchos logros alcanzados, ya que, de estar encerrados en las grutas huyendo del frío y de los peligros de la noche, ahora estamos tonteando con llegar a las estrellas.
Una cosa es cierta: A pesar de los logros alcanzados, sabemos menos de lo que creemos que sabemos, las preguntas siguen siendo más que las respuestas, y, si queremos comprender lo que el Universo es, nuestras mentalidades deben abrirse a nuevas ideas aunque a veces, nos puedan parecer descabelladas.



El ajuste fino del universo o también llamado “principio antrópico“, es uno de los hechos científicos más importantes con el que cuenta la teología natural contemporánea, ya que si bien no constituye una “demostración” de la existencia de un Ente superior, en cierta medida nos sugiere que el universo ha sido deliberadamente diseñado.

En cosmología, el ajuste fino del universo o universo [bien]afinado es la proposición de que las condiciones que permiten la vida en el universo solo pueden ocurrir cuando ciertas constantes fundamentales se encuentran en un rango muy estrecho de valores, de modo que si alguna de esas constantes fuera ligeramente diferente, el universo probablemente no sería propicio para el establecimiento y desarrollo de la materia, de las estructuras astronómicas, de la diversidad elemental o de la vida, tal como se entiende.1234 Por ejemplo, la vida no puede desarrollarse si la constante cosmológica o la energía oscura tuvieran valores demasiado altos, ya que así evitarían el mecanismo de la inestabilidad gravitacional y, en consecuencia, la formación de grandes estructuras. La pequeñez del valor observado de la energía oscura, en comparación con el valor que parece más natural (correspondiente a la densidad de Planck, sea 10122 veces mayor que el valor observado) es un ejemplo de ajuste fino.
Sin tantas las coincidencias, tantos los parámetros que han tenido que confluir para que la vida pudiera estar aquí presente que…¡Nos hace pensar en una Mente superior, una Conciencia Cósmica que lo hiciera posible, tanta complejidad llevada a una estructura del nivel de la Vida, no puede ser cosa del Azar.
En este punto, nos detenemos a contemplar con calma, lo que suponen las Constantes Universales del Universo.
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Si la velocidad de la luz (c) disminuyera un tercio (a unos 200,000 km/s), las consecuencias serían catastróficas: la energía (=2) se reduciría drásticamente, afectando el Sol y haciendo imposible la vida, el universo se vería diferente con la relatividad temporal alterada, y las comunicaciones serían más lentas, pero el cambio más fundamental es que las leyes físicas, incluyendo la relación masa-energía y la constancia de c, se romperían, haciendo que nuestra realidad actual no pudiera existir.
- Menor energía: La energía es proporcional al cuadrado de la velocidad de la luz (c2). Si baja un tercio c2 baja mucho más, liberando menos energía en procesos nucleares.
- El Sol se apagaría: Las reacciones nucleares que alimentan al Sol (fusión) se volverían mucho menos eficientes, o incluso se detendrían, haciendo que el Sol se enfriara y la Tierra se congelara rápidamente, acabando con la vida.
- El tiempo sería diferente: La relatividad especial de Einstein conecta espacio y tiempo. Una más lenta alteraría la dilatación del tiempo y la contracción de la longitud, haciendo que los efectos relativistas se notaran a velocidades mucho más baja.
- Percepción visual: Los colores y la forma en que vemos las cosas cambiarían, ya que la luz tardaría más en llegar a nuestros ojos desde objetos distantes, y la ‘aberración’ (cómo vemos la luz venir de frente) se manifestaría más pronto.
- Estructura atómica: La velocidad de la luz está ligada a la fuerza electromagnética. Una menor podría alterar la forma en que los electrones orbitan los núcleos, haciendo que los átomos sean inestables o diferentes.
- Universo no habitable: Las constantes físicas, como la velocidad de la luz, son finamente ajustadas para permitir la formación de estrellas, planetas y vida. Un cambio tan drástico haría imposible el universo tal como lo conocemos.

Emilio Silvera V.
Dic
14
¡Es tan grande el Universo! No, no estamos sólos
por Emilio Silvera ~
Clasificado en El Universo asombroso ~
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La sinfonía de los agujeros negros binarios ¿La oirémos algún día?
Hablamos de los Agujeros Negros, de la Singularidad, de los efectos que la fuerza de Gravedad que genera incide en la materia y también en el Tiempo, decimos que la Singularidad es un punto de una inconmensurable densidad que tiene energía “infinita”, allí se para el Tiempo y se distorsiona el Espacio. Pero, lo cierto es que, no sabemos de qué clase de materia está hecha la singularidad a esa Densidad tan enorme.
¿Cuánto pesa una cucharadita de la materia que conforma una estrella de neutrones?
Una cucharadita (unos 5 mililitros) del material de una estrella de neutrones pesaría alrededor de diez mil millones de toneladas (10,000,000,000 kg), una masa comparable al peso de una montaña como el Monte Everest, debido a la extrema densidad de estos objetos celestes donde los átomos se han colapsado. Y, si eso es así, ¿Qué pesaría la misma cucharadita de la materia que conforma la singularidad del agujero negro?

Una cucharadita de la materia que conforma una una singularidad de agujero negro pesaría increíblemente mucho, ¡equivalente a la masa de muchas estrellas, con una densidad “infinita!. Esto se debe a que la materia en la singularidad está comprimida a un volumen casi nulo, resultando en una masa enorme concentrada, como si toda la masa de una estrella o un cuásar estuviera en un punto infinitesimalmente pequeño, haciendo que un volumen minúsculo tenga la masa de un planeta o incluso de miles de millones de soles, dependiendo del tamaño del agujero negro.
Kip S. Thorne







Pensar que estamos solos en el Universo “infinito”, es demasiado pretencioso y no creo que seamos “la especie elegida” ni nada parecido. En cientos de miles de mundos como el nuestro y parecidos, estarán presentes las más diversas criaturas que, en algunos casos tendrán entendimiento y en otros, como pasa en la Tierra, simplemente serán seres vivos vegetativos sin ninguna clase de conciencia, o, con una conciencia limitada.

Poco esfuerzo mental tendríamos que hacer para vernos en ellos reflejados
Una característica sorprendente de nuestro retrato reconstruido del antepasado primitivo es su carácter moderno. Si este organismo lo encontráramos hoy, seguramente no delataría su inmensa antigüedad, excepto por sus secuencias de DNA. Tuvo que estar precedido, necesariamente, por formas más rudimentarias, estadios intermedios en la génesis de sistemas estructurales, metabólicos, energéticos y genéticos complejos que son compartidos por todos los seres vivos de hoy en día. Por desgracia, tales formas no han dejado descendientes igualmente primitivos que permitan su caracterización. Esta
carencia complica mucho el problema del origen de la vida.
Con el paso del Tiempo, la Tierra primitiva se fue enfriando, y, cuando pasaron algunos cientos de años, hace ahora unos 3.850 Millones de años, surgieron las primeras células vivas replicantes, y, a partir de ahí, la evolución realizó su trabajo, y, el planeta creó una atmósfera adecuada para que miles de especies pulularan por los distintos ecosistemas de este mundo.


La Tierra nació hace unos 4.550 millones de años. Se condensó, junto con los otros planetas del sistema solar, en un disco de gas y polvo que giraba alrededor de una joven estrella que iba a convertirse en nuestro Sol. Fenómenos de violencia extrema, incompatible con el mantenimiento de ningún tipo
de vida, rodearon este nacimiento. Durante al menos quinientos millones de años, cometas y asteroides sacudieron la Tierra en formación, con lo que la hicieron incapaz de albergar vida durante todo este tiempo. Algunos impactos pudieron haber sido incluso suficientemente violentos como para producir la pérdida de toda agua terrestre por vaporización, después de lo cual los océanos se habrían vuelto a llenar con agua aportada por cometas. Según esta versión de los acontecimientos, los océanos actuales de remontarían a la última oleada de bombardeo cometario intenso, que los expertos creen que tuvo lugar hace unos cuatro mil millones de años. Existen señales de que había vida en la Tierra poco después de que dichos cataclismos llegaran a su fin.
Parece como si, lo que pasa, no es el Tiempo que siempre se comporta de la misma manera. ¿No transcurren todas las cosas y los seres vivos? MIientras que el Tiempo nos mira y sonríe desde su inmortalidad.
El tiempo inexorable no deja de transcurrir, el Universo dinámico hace que todo lo que contiene, sobre todo la materia, evolucione desde formas simples a complejas y, en algunos lugares que han logrado tener las condiciones
para ello, puede estar presente la vida. Nosotros, seres evolucionados a partir de la materia inerte creada en las estrellas, hemos logrado saber algunas cosas y no dejamos de hacernos preguntas como aquella de: ¿Habrá otros mundos? ¿Estarán, como la Tierra, llenos de vida? Bueno, lo de los mundos sí hemos sido capaces de saberlo y estarán muy cerca del millar los mundos que hemos descubierto. Sin embargo, la vida, sólo la hemos podido encontrar aquí en nuestra casa, en la Tierra.
No dejamos de mandar ingenios espaciales a mundos cercanos, como Marte, para tratar de saber. Nos embarga una ilusión, una esperanza, y…, al mismo tiempo, un temor: ¿Estaremos solos? Y, si no lo estamos, ¿Cómo serán esos otros mundos y que criaturas lo habitan? ¿Si alguna vez llegamos allí, seremos tan destructivos como lo hemos sido aquí en la Tierra? ¿Le querremos quitar lo que ellos tienen? ¡Esperemos que no! Y, sobre todo, en ese primer contacto
, ¿Sabremos comportarnos y respetar sus derechos?

Vivían en simbiosis con la Naturaleza
Cuando pude ver la película Avatar, quedé fascinado por el mundo que allí quedaba escenificado y las criaturas que lo poblaban, y, sobre todo, era sobrecogedor el alto grado espiritual que tenían de la Naturaleza con la que se sentían en comunidad, formaban una simbiosis perfecta que nosotros, los humanos, nunca podremos alcanzar. Cuando miramos la Naturaleza nos llama la atención la cascada y el bello paisaje pero… ¡No pensamos más allá! ¡Que botarates podemos llegar a ser!
Hemos sabido recrear historias de esos mundos presentidos y de sus habitantes. En ellas, han quedado reflejados los instintos humanos, tantos los buenos como los malos y, mientras que unos querían preservar aquella Naturaleza, otros, sin embargo, querían destruirla para
apoderarse de sus preciados tesoros. ¡La condición Humana! ¿Estamos acaso destinados al desacuerdo que nos lleve a la destrucción, o, por el contrario, es precisamente esa condición la que nos llevará lejos?
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La belleza que se describe en el mundo llamado “Pandora” también está aquí pero, ¡no sabemos cuidarla!
Fascinantes criaturas de exóticas bellezas nos podrían estar esperando, en un futuro lejano, en esos mundos soñados que tantas veces hemos podido imaginar. Es difícil saber qué comportamiento tendremos con ellos si eso llega a suceder, sin embargo, el ejemplo que nos deja la película a la que pertenece la imagen de arriba, no es muy alentador ni dice mucho en favor
de nuestra especie que, irrumpimos por la fuerza en un planeta extraño y, violando todas las reglas, pasamos por encima de los derechos de otros para conseguir nuestros objetivos. ¿La Civilización que ocupa el planeta? ¿Qué importa? Si hay que destruirla, ¡adelante!
La fuerza bruta que siempre acompañó a la falta de inteligencia, es la única salida para seres de cuya racionalidad podríamos dudar, sin el menor temor a equivocarnos. Destruir nunca será el camino más conveniente. Creo que sería aconsejable guiarse por ese principio de la física, la causalidad. Si respetamos seremos respetados. Sobre todo, no podemos llegar a nuevos lugares pretendiendo imponer nuestras costumbres y nuestras reglas. En esos otros lugares donde posiblemente existan seres que tienen su propia forma
de vivir, se impone, sobre todo, que supeditemos nuestro comportamiento a su propias reglas a su propio mundo. Los extraños allí seremos nosotros. Ellos, los seres de la hisotira, a diferencia de nuestra Civilización Terrestre, sí han sabido convivir con su entorno, han creado una especie de simbiosis que une a todos los seres de aquel fascionante mundo, sean seres racionales o plantas, hasta el punto de poder comunicarse entre ellos en un alto grado de compenetración que va mucho más allá de lo físico.
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En esos otros Mundos pueden estar presentes seres maravillosos que han optado por otras maneras de vivir, más cercana y conectados con la Naturaleza a la que respetan y comprenden al ser conscientes de que ellos mismos, forman parte
de ella que es algo que, los humanos no han acabado de comprender y, se comportan como si la Tierra fuera un simple instrumento a su servicio, sin ser conscientes que tal comportamiento, los puede llevar a la extinción de la especie.
Las montañas, los árboles, los ríos y el viento, todo bañado por la luz y el calor de esa estrella que nos alumbra, forman un todo que mantiene el equilibrio que hace posible la vida. Si alguno de esos parámetros se viera alterado seriamente… ¡Mal nos iría! Y, sin embargo, algunos se empeñan en no ver lo evidente.



Si algún día conseguimos llegar a otros mundos y en ellos encontramos a criaturas vivas más o menos evolucionadas, lo conveniente sería respetarlos y, dentro de lo posible, aprender de ellos procurando alterar lo menos posible lo que allí nos encontremos y, si tienen algo que nosotros necesitamos, hacer un intercambio justo olvidándonos de la fuerza bruta que conlleva la destrucción irreparable.
La historia que nos cuentan en esa maravillosa película, Avatar
, desde el principio nos pone a favor de los habitantes de aquel Mundo agredido y de sus habitantes, hasta tal punto es así que muchos de los terrestres que visitan aquél planeta, no dudan, en dar sus propias vidas por preservar aquel entorno, para nosotros de fantasía y que para aquellos seres tan especiales que han sido capaces de convivir con su mundo y “hablar” con él, demostrando de alguna manera que, son mucho más civilizados que nosotros. Cuando ví aquella película… ¡Qué envidia me dieron!

Recreamos fantasías para que los niños vean hechos realidad sus sueños. ¿Seremos capaces de hacer realidad los nuestros?
Utilizar lo que la Naturaleza les ofrecía sin dañar, no coger más de lo estrictamente necesario para vivir, respetando las otras formas de vida del planeta y dejando que el ritmo de la Naturaleza sea el que desarrolle las cosas, sin agredir el entorno y dejando que cada cosa ocupe su lugar sin tratar de violentar, de alguna manera, su desarrollo natural.
Si el caso llega, tendremos que aprender a mirar más allá de la superficie, a entender los mensajes que nos envían la mirada de esos nuevos y exóticos seres y, sobre todo, tratar de comprender su mundo, sus maneras para poder respetarlas y hacernos acreedores, nosotros también, a su respeto.
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El árbol de Almas
¡Quién pudiera ser uno de los afortunados que, en el futuro, visitarán algunos de esos Mundos!
Nos quedan muchos muros por derribar, muchas puertas que abrir para las que aún no poseemos las llaves, y, sobre todo, para que cuando eso llegue y sea una realidad (esperemos que así sea), lo más importante: ¡Que hayamos podido evolucionar hasta ese deseado estadio de sabiduría que ahora no tenemos! De todas las maneras, no me gustaría que ese primer encuentro se produjera aquí en la Tierra. Es preferible que los visitantes seámos nosotros y, como antes digo, espero que para entonces, la Humanidad sea otra.

Claro que, también podríamos toparnos con civilizaciones mucho más avanzadas que la nuestra y, en ese caso… ¡La desventaja sería nuestra! Siempre hemos oído decir que no debemos hacer a otros lo que no queremos que nos hagan a nosotros y, si respetamos esa máxima… ¡Todo podrá ir mejor! El presente es el que tenemos y no sabemos lo que nos depara el futuro pero, una cosa es bien cierta: ¡No dejamos de avanzar! Cada día que pasa damos un paso hacia ese futuro que presentimos y estamos más cerca de saber… ¡Si realmente, como pensamos, estamos muy bien acompañados en este inmenso Universo nuestro! Y, digo en éste universo nuestro porque, en realidad, pienso que tampoco es, el único Universo.
Emilio Silvera V.
















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