¿Qué importancia podemos tener en el contexto de todo el Universo?
La importancia que pueda tener todo el Sistema solar, no ya en la propia Galaxia, sino en el escenario universal… ¡Es ínfimo!
Somos mucho menos que una mota de polvo que podemos visualizar en el reflejo del Sol penetrando entre las ramas de los árboles en un inmenso bosque. Podríamos decir que vivimos en un micro-mundo del que somos la vida “inteligente” que predomina sobre todas las demás existentes en este mundo. Estamos atados por creencias que nos transmite desde la más tierna edad. Sin embargo, todo eso, resulta ser engañoso en ese contexto mayor de la propia Galaxia y no digamos del Universo.
El ser humano es insignificante en términos cósmicos, la humanidad es un soplo efímero, y no quedará nada de ella cuando se extinga, y aunque haya alguien ahí fuera, a nadie le importará.
El universo es inmenso, y nosotros somos diminutos. Al contemplar la inmensidad del universo que habitamos, nuestra anodina ubicación y nuestra inevitable perdición futura cuando el sol implosione, o más tarde, en la muerte térmica del universo, la vida humana puede parecer completamente insignificante .
Mientras dormimos en la zona de confort, la posibilidad de destruir a la humanidad todavía existe y es real, dicen los científicos.
Sí, la humanidad se extinguirá, como todas las especies, pero las estimaciones varían enormemente: algunos científicos hablan de un colapso en siglos por baja diversidad genética y factores como el cambio climático y la baja natalidad, mientras que otros señalan eventos geológicos a millones de años, como la formación de supercontinentes que harán la Tierra inhabitable, con predicciones de Scientific American a 400.000 años para el Homo Sapiens, y otros a 250 millones de años para mamíferos en general. La extinción es inevitable, pero las causas y el cuándo son objeto de debate, incluyendo riesgos como asteroides, pandemias o guerras nucleares, aunque la falta de adaptación genética es un factor clave a corto plazo según algunos.
La extinción de la Humanidad es irreversible por el inexorable paso del Tiempo y los cambios de todo tipo que se avecinan
El Homo sapiens restrictus está en retirada, mientras que asoman el sapiens prothesis, el sapiens edit y los humanoides (VentureBeat).
“Homo sapiens edit. Construidos por edición genética con métodos como el CRISPR 9. “Su origen y confección dependen exclusivamente de la biotecnología”. Parten del ADN del Homo sapiens restrictus pero se alejan de la selección natural.
Humanoides. Serían “híbridos orgánico-mecánicos” con capacidades funcionales extraordinarias, “construidos utilizando una combinación de mecánica, computación y electrónica”. El porvenir: los Homo ex novo.
En el futuro que proyecta el arqueólogo la especie humana podría dejar de serlo “para transformarse en un nuevo constructor universal y universalizador”. Al mismo tiempo se verán otras adaptaciones a circunstancias específicas, “como la vida en otros planetas, tal y como ocurrió con los humanos estrictos cuando nos expandimos por las diferentes latitudes terrestres y comenzamos a especializarnos para adaptarnos a las nuevas condiciones de vida marcadas por el clima y la alimentación”.”
En la paradoja de Fermi se combinan la enunciación de un deseo y su insuficiencia empírica. A la gran probabilidad de que existan otras civilizaciones inteligentes en el universo observable se une la ausencia de testimonio de dichas civilizaciones.
El programa SETI (Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre), Es un proyecto de investigación científica que utiliza grandes y sofisticados telescopios y otros medios de alta tecnología en la búsqueda de señales de seres inteligentes en otros mundos, otras Civilizaciones Inteligentes extraterrestres en el Espacio Interestelar.
¿Qué ha pasado si durante años y miles de millones gastados, no han encontrado nada?
Bueno, lo primero que tenemos que tener en cuenta es que el Universo es inconmensurablemente grande, tanto que su diámetro alcanza los 93.000..oo0.ooo de años luz, una extensión inalcanzable para nosotros. Y, si miramos los datos de SETI, de las regiones del espacio investigadas, veremos que sería en comparación con todo el Universo, como la difer43encia entre una piscina olímpica y el Océano Pacífico.
Así las cosas, esa señal inteligente que con ansia esperamos… ¡Tendrá que esperar!
Para “ellos, los extraterrestres, las dificultades son las mismas que lo son para nosotros. Es tanta la distancia entre estrellas que, estamos perdidos en un Espacio del que hablamos pero de cuya realidad no hemos podido tener una visión real en nuestras Mentes que, en el contexto real de un Universo (para nosotros) infinito, queda con la carencia del intelecto necesario que nos llevara a comprender toda la inmensidad en la que estamos inmersos, a la que pertenecemos pero en la que… ¡’Somos muy poca cosa! Como anteriormente decía, la Humanidad solo es un soplo efímero en el Cosmos.
Para nosotros un mundo, en el contexto mayor del Universo… ¡casi nada!
La inmensidad del cosmos y la pequeñez de nuestro planeta, comparando la Tierra con un grano de arena en la playa, fue una metáfora popularizada por astrónomos como Carl Sagan para ilustrar que hay más estrellas en el universo que granos de arena en todas las playas de la Tierra, enfatizando lo pequeño que es nuestro hogar comparado con la Vía Láctea y el universo en general.
Nos podríamos levar todo el tiempo sacando conclusiones filosóficas de nuestro papel e importancia en el Universo, y, la propia osadía de compararnos con el… Nos dice que somos menos de lo que creemos que podemos ser.
Hemos llegado, hemos evolucionado, hemos buscados las respuestas a lo mucho que no sabemos, y, nuestra curiosidad nos lleva a seguir planteando preguntas que nadie ha sabido contestar, y, mientras todo eso ha estado sucediendo y a medida que podíamos conquistar nuevos saberes y respuestas a las preguntas planteadas… ¡Nos llegamos a creer que sabíamos! ¡Qué éramos muy importantes! ¡Que nuestra especie era la elegida!
¿Cómo hemos podido ser tan simples?
Somos lo que somos y no más.
Tenemos las posibilidades que tenemos y que no hemos querido aceptar.
Todo en nuestro Universo está supeditado a un Principio: Nada es Eterno, con el paso del tiempo, todo muere, y, la Humanidad no será una excepción.
Ya lo decía aquel gran pensador:
“Con el paso de los Eones, hasta la muerte morirá”.
Nuestra importancia, amigos míos, se queda restringida al reducido ámbito familiar, al de los seres queridos, y, como siempre digo:
Cuando nos vayamos de este mundo, ninguna estrella del cielo dejará de brillar.
Si has repasado todo el trabajo, te recomiendo que no te frustres, contra esa realidad, de nada vale revelarse. Sin embargo, soy de los que piensan que es mejor seguir luchando contra las adversidades, empleando el sentido común, y, si tratamos de huir un día a las estrellas… ¡Que la idea salvar a nuestra especie hasta donde nos sea posible!
Sería una lástima que todo se perdiera después de tanto dolor y sufrimiento para alcanzarlo.
Se nos ha contado que el Ordenador Cuántico resolverá problemas complejos que, los ordenadores normales tardarían cientos o miles de años en resolver. ¿Es cierto que un Ordenador Cuántico tiene miles o millones de Chips y Qubits?
“Si, es cierto que los ordenadores cuánticos pretenden tener miles e incluso millones de de qubits (bits cuánticos) para resolver problemas complejos pero el desafío actual no es solo el número, sino la calidad (estabilidad y corrección de errores) de estos qubits, con avances recientes de empresas como Microsoft apuntando a un millón de qubits topológicos, mucho más estables que los actuales. Los sistemas actuales tienen cientos o pocos miles de qubits físicos, pero se necesitan más qubits para crear qubits lógicos y tolerantes a errores, lo que requiere una arquitectura escalable como la que busca Microsoft con sus Qubits Topológicos. “
La computación cuántica del mañana podría romper la seguridad de hoy. ¿No piensan en ello los que tratan de traernos estos “ingenios cuánticos?
Con motivo de Kaspersky HORIZONS, la conferencia de Kaspersky sobre el futuro de la ciberseguridad en Europa, celebrada en Madrid del 30 de junio al 2 de julio de 2025, la compañía aborda uno de los desafíos tecnológicos más debatidos de la próxima década: el auge de la computación cuántica y su posible impacto en la seguridad digital. En este sentido, Kaspersky ha identificado las tres principales amenazas cuánticas que requieren una respuesta urgente por parte de la comunidad de ciberseguridad.
A medida que los ordenadores tradicionales se aproximan a sus límites físicos, su capacidad de mejora se ralentiza, lo que frena los avances en áreas que dependen de cálculos complejos. Al mismo tiempo, los ordenadores cuánticos ofrecen el potencial de resolver determinados problemas mucho más rápido que los sistemas clásicos, aunque por ahora su uso práctico se limita a campos experimentales y muy especializados.
Sin embargo, los expertos estiman que en la próxima década podrían desarrollarse ordenadores cuánticos totalmente tolerantes a fallos lo que abriría la puerta a grandes avances, pero también a una nueva era de amenazas en materia de ciberseguridad. En línea con esta preocupación, el informe “Global Future of Cyber Survey 2024” de Deloitte señala que el 83% de las organizaciones ya están evaluando o implementando medidas para hacer frente a los riesgos asociados a la computación cuántica, lo que refleja una creciente concienciación y estrategias proactivas en el ámbito privado.
A pesar de las ventajas computacionales que ofrece, la capacidad potencial de los ordenadores cuánticos para romper los métodos de cifrado actualmente en uso plantea serias amenazas para la seguridad digital. Aunque es poco probable que los delincuentes comunes tengan acceso a esta tecnología tan avanzada y costosa, el riesgo es muy real en el caso de grupos de amenazas persistentes avanzadas (APT) y actores estatales.
“Aunque el hardware cuántico aún no ofrece ventajas directas en todos los casos de uso, su evolución es imparable. Adoptar marcos híbridos desde ahora permite a las organizaciones explorar, probar, monitorizar y validar soluciones preparadas para el entorno cuántico, obteniendo experiencia práctica mientras la tecnología madura. Las herramientas actuales ya aportan valor en ámbitos como la trazabilidad, la simulación y la toma de decisiones complejas. Por ello, la computación cuántica debe formar parte de la hoja de ruta de empresas e instituciones de todos los sectores. Estar preparados no es opcional: está en juego la competitividad, el liderazgo en el mercado e incluso la seguridad digital de quienes se queden atrás”, afirma Pilar Troncoso, directora de relaciones de Qcentroid, empresa que ayuda a las organizaciones a preparar su transición hacia la computación cuántica con herramientas prácticas y estrategias de adopción temprana.
Los tres principales riesgos
Los ordenadores cuánticos podrían utilizarse para vulnerar los métodos de cifrado tradicionales que hoy protegen los datos en infinidad de sistemas digitales, constituyendo así una amenaza directa para las infraestructuras de ciberseguridad a escala global. Los posibles ataques incluyen la interceptación y descifrado de comunicaciones diplomáticas, militares y financieras confidenciales, así como la descodificación en tiempo real de negociaciones privadas, un proceso que los sistemas cuánticos podrían llevar a cabo mucho más rápidamente que los ordenadores clásicos, convirtiendo conversaciones seguras en información pública.
1. Almacenar ahora, descifrar después: la principal amenaza de los próximos años
Los ciberdelincuentes ya están recopilando datos cifrados con la intención de descifrarlos en el futuro, a medida que avance la computación cuántica. Esta táctica de “almacenar ahora, descifrar después” podría exponer información sensible años después de haber sido transmitida, incluidos intercambios diplomáticos, transacciones financieras y comunicaciones privadas.
Tal como señala una declaración conjunta de 18 Estados miembros de la UE: “Esta es una amenaza cuando la confidencialidad de los datos debe mantenerse durante largos periodos de tiempo (por ejemplo, datos personales sensibles o secretos comerciales). […] Instamos a las administraciones públicas, los proveedores de infraestructuras críticas, los proveedores de TI y a toda la industria a priorizar la transición hacia la criptografía post-cuántica. […] Las organizaciones y los gobiernos deben comenzar esta transición de inmediato”.
Te imaginas un libro de actas digital que todos pueden consultar, pero nadie puede manipular? Así funciona el Blockchain.
2. Sabotaje en blockchain y criptomonedas
Las redes blockchain tampoco son inmunes a las amenazas cuánticas. El algoritmo de firma digital de curva elíptica (ECDSA) de Bitcoin, que se basa en la criptografía de curvas elípticas (ECC), resulta especialmente vulnerable.
Los riesgos potenciales incluyen la falsificación de firmas digitales, lo que pondría en peligro Bitcoin, Ethereum y otras criptomonedas, ataques al ECDSA que protege los monederos de criptomonedas y la manipulación del historial de transacciones en blockchain, comprometiendo así la confianza y la integridad del sistema.
3. Ransomware resistente a la cuántica: un nuevo frente
En el futuro, es probable que los desarrolladores y operadores de ransomware avanzado comiencen a utilizar criptografía post-cuántica para proteger sus propios programas maliciosos. Este ransomware “resistente a la cuántica” estaría diseñado para resistir el descifrado tanto por ordenadores clásicos como cuánticos, dificultando enormemente la recuperación de los datos sin pagar el rescate.
Por ahora, la computación cuántica no permite descifrar los archivos cifrados por el ransomware. La protección de los datos y su recuperación siguen dependiendo de las soluciones de seguridad tradicionales y de la colaboración entre agencias de seguridad, investigadores en computación cuántica y organizaciones internacionales.
Construir defensas preparadas para el entorno cuántico. Es decir, que al mismo tiempo que perseguimos tener el Ordenador cuántico, del que sabemos todo su poder, ¿estamos buscando las defensas contra dicho poder?
Los ordenadores cuánticos aún no representan una amenaza directa para la ciberseguridad, pero cuando lo sean, podría ser demasiado tarde para reaccionar. La transición hacia la criptografía post-cuántica llevará años, por lo que es fundamental comenzar a prepararse desde ya.
La comunidad de ciberseguridad, las empresas tecnológicas y los gobiernos deben coordinarse para afrontar estos riesgos. Los responsables políticos deben desarrollar estrategias claras para migrar hacia algoritmos post-cuánticos. Empresas e investigadores han de empezar a implementar los nuevos estándares de seguridad cuanto antes.
“El mayor riesgo no está tanto en el futuro como en el presente: los datos cifrados con valor a largo plazo ya están expuestos a ser descifrados en el futuro. Las decisiones de seguridad que tomemos hoy determinarán la resiliencia de nuestra infraestructura digital durante las próximas décadas. Gobiernos, empresas y proveedores de infraestructuras deben empezar a adaptarse ya o se enfrentarán a vulnerabilidades sistémicas que no podrán corregirse a posteriori”, concluye Sergey Lozhkin, responsable del Global Research & Analysis Team de Kaspersky para META y APAC.
Sin una coordinación internacional y una modernización a tiempo de las infraestructuras, los riesgos para los datos financieros, gubernamentales y corporativos podrían alcanzar niveles crítico.
Ya se está trabajando y realizando pruebas encaminadas a juntar (el casamiento supremo de la Inteligencia Artificial con la Cuántica). ¿Os podéis imaginar lo que sería un enorme cerebro artificial que lo controlara todo que estuviera conformado por la Cuántica y la Inteligencia Artificial?
Si eso llegara ¿Qué sería de la Humanidad dirigida por ese Ente Artificial?
Las potentes Compañías del mundo, los gobiernos, y potentes Entes económicos, están realizando un enorme esfuerzo al invertir miles de millones de dólares en una carrera por conseguir la primacía de los Ordenadores Cuánticos y también, en la Inteligencia Artificial.
No dejamos de oír noticias sobre todo esto, nos asombramos de las cosas que nos cuentan y de lo que dichos ingenios pueden alcanzar, pero muy pocos se preocupan de los peligros que conllevan estos avances si no se les pone límites para preservar los derechos humanos.
Avance hacia los robots cuánticos. Foto: Olmo Calvo
“La computación cuántica permitirá crear potentes ordenadores, pero también robots mucho más inteligentes y creativos que los clásicos. Así lo asegura un estudio de investigadores de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y de Austria, que han confirmado como las herramientas cuánticas ayudan a los robots a aprender y responder mucho más rápido a los estímulos de su entorno.”
Las herramientas que proporcionan la I.A. y la Cuántica se pueden aplicar a los robots, los autómatas del futuro que estarán construidos con cerebros positrónicos de enorme poder y sus estructuras de aleaciones metálicas casi indestructibles, harán de ellos unidades muy peligrosas sino llevan inserto los límites adecuados para preservar a sus(¿estúpidos?) creadores.
El camino que hemos emprendido es el de no regreso, según todos los indicios, nos hace ser conscientes de que, en la Mente de los más poderosos, está grabada la orden de no parar hasta conseguir el Ordenador Cuántico, el supremo nivel de la Inteligencia Artificial, y ya de paso, el construir Robots que tengan consciencia de Ser.
¿será que la Human9idad está perdiendo el Norte? A veces esa es la sensación que todo esto me produce.
Añadidos y puntualizaciones propias a Fuentes Diversas.
¿Cuándo lo conoceremos? Sí, me refiero al Universo. Su compleja y peculiar naturaleza hizo posible que surgieran las estrellas y las galaxias a partir de la sustancia cósmica que, durante diez mil millones de años ha estado evolucionando en los hornos nucleares de las estrellas para que, finalmente, esa evolución de la materia, se pudiera convertir en ideas, pensamientos y sobre todo en Sentimientos.
Hemos hecho un viaje a lugares muy distantes, desde los átomos hasta la galaxias
Que poco a poco, el intelecto humano va desvelando secretos del universo, tiene hoy día poca discusión. Claro que, no siempre fue así. En 1900 fue Kelvin el que señaló que “dos nubes” se cernían sobre el horizonte: una tenía que ver con las propiedades del movimiento de la luz y la otra con aspectos de la radiación que emiten los objetos cuando se calientan.
La semilla de la Mecánica cuántica y la Relatividad
Y, aunque los dos problemas fueron rápidamente abordados, no eran en absoluto menores. Cada uno de ellos inició una auténtica revolución, y cada uno de ellos nos llevó a un nuevo entendimiento de la Naturaleza. Al entender aquellos dos conceptos (de luz y radiación), el espacio, el tiempo y la realidad (que durante muchos años habían regido nuestros pensamientos, tuvieron que ser apartados para adoptar otras maneras de entenderlos y otras formas de pensamientos) .
La luz representa el límite de velocidad que impone nuestro Universo, nada puede ir más rápido que la luz en el vacío, si viajamos a velocidad cercana a la de la luz… ¡El Tiempo se ralentiza! Y, además, los cuerpos viajeros aumentan su masa, ya que, la energía inercial, al ser frenada, se convierte en masa. Los grandes objetos como mundos, estrellas y galaxias, curvan el Espacio por medio de la Gravedad que generan, y, la masa y la energía son dos aspectos de la misma cosa (E = mc2 ).
Todos estos postulados pudo la Física “patas arriba”, Einstein entró como elefante en cacharrería y formó una revolución que, poco a poco, tuvo que ser aceptada, con la ayuda de Max Planck y de Arthur Stanley Eddington que comprendieron la Teoría einsteniana y sus muchas repercusiones.
Por aquel entonces, el joven Einstein trabajaba en la Oficina de Patentes de Berna (Suiza)
La relatividad de Einstein (que abordó una de aquellas nubes) en dos etapas, 1905 y 1915, cuando quedó completa la teoría en su primera parte especial y en la segunda general. Mientras luchaba con enigmas que implicaban a la electricidad, el magnetismo y el movimiento de la luz, Einstein se dio cuenta de que la idea de Newton de espacio y tiempo, la piedra angular de la física clásica, era errónea y él, con su nueva manera de ver el universo, postuló que el espacio y el tiempo no eran independiente en absoluto, como Newton había pensado, sino que está mezclado de una manera que contradice nuestra experiencia común y, cuando pudo finalizar la segunda parte de la relatividad, Einstein terminó de desterrar a Newton al exponer sus ecuaciones de campo de la relatividad general que describe, de manera magistral, lo que es la fuerza de Gravedad y las leyes que rigen la física gravitatoria. Así quedó demostrado que espacio y tiempo son parte de un todo unificado y, también demostró que deformándose y curvándose participan en la evolución cósmica y escriben la geometría del universo. Así que, desde entonces, sabemos que, aquellas estructuras rígidas e inmutables de Newton, a partir de Einstein, serían flexibles y dinámicas.
Henrietta Leavit: Contribuyó en mucho a la astronomía al descubrir las Estrellas Cefeidas que posibilito conocer una Ley que permitía calcular las distancias a estrellas lejanas y a las galaxias.
La distancia a una galaxia lejana se determina estudiando la luz proveniente de estrellas de tipo Cefeidas Variables. El espectro de la luz estelar revela la velocidad a la que se mueve la galaxia (Efecto Doppler) y la cantidad de expansión que ha sufrido el universo desde que la luz salió de su fuente.
¿Qué dudas podemos tener sobre el hecho cierto de que, las dos teorías de la relatividad se encuentran entre los mayores logros del intelecto humano? Las ideas que contienen, cambiaron la manera de mirar el universo y dio lugar al nacimiento de la cosmología como ciencia.
La otra “nube negra” a la que se refería Kelvin, relacionada con la radiación que emitían los cuerpos calientes, nos llevó a la segunda revolución: La Mecánica Cuántica, con ello llegaron nuevos conceptos a los que fue sometido el intelecto humano y que revolucionó la física de la época para transmutarnos hacia un mundo moderno lleno de conceptos nuevos que chamuscaban los brillantes barnices de la física clásica al quedar literalmente achicharrados por la potente luz que desprendía la realidad cuántica.
El catorce de diciembre de 1900 en los albores del siglo XX, el físico alemán Max Planck (1858-1947) presentó un trabajo acerca de la ley de radiación del cuerpo negro en una reunión de la Sociedad alemana de Física de Berlín y esta fecha puede ser considera, sin ninguna duda, como el nacimiento de la Mecánica cuántica. En su deducción. Planck introdujo en Física el concepto nuevo de que la energía es una cantidad que es radiada por un cuerpo en pequeños paquetes discretos, en vez de en una emisión continua. Estos pequeños paquetes se conocieron como cuantos y la ley formulada fue, posteriormente la base, para la teoría cuántica.
En su deducción de la expresión teórica de la intensidad de radiación en función de la longitud de onda y de la temperatura. Planck abandonó la física clásica al introducir un concepto radical ad hoc cuya esencia puede formularse como sigue: Un oscilador de frecuencia natural v puede tomar o ceder energía únicamente en proporciones de magnitud E = hv, donde h es una constante de la naturaleza, llamada constante de Planck, h, el cuanto de acción, pues tiene dimensiones de acción (energía por tiempo) Js: Julios (J), unidad de energía por segundo (s)unidad de tiempo) y solo puede tener, y por lo tanto emitir energía dadas por E = nhv, donde n es un entero positivo, v la frecuencia de radiación y h la constante de Planck. Así, Planck fue capaz con esta hipótesis de encontrar una expresión teórica para la función de distribución espectral de densidad de energía en función de la longitud de onda o de la frecuencia de la cavidad de radiación de cuerpo negro de la cavidad de radiación de cuerpo negro (aquí obvio las ecuaciones).
Toda esta función llamada ley de Planck se ajusta muy bien a los datos obtenidos experimentalmente. El valor de la constante de Planck, h, puede ser determinado encajando la función de la ecuación a los datos experimentales. La importancia fundamental, la explicación física de la cuantificación o cuantización (discretización) introducida por la ecuación, no fue completamente entendida ni por el mismo por Planck que la consideraba simplemente un truco matemático para ajustar una función matemática a los datos físicos. Planck era un físico formado en la tradición clásica, y que solo abandonó los supuestos clásicos “en un acto de desesperación” como él dijo alguna vez.
El significado físico de la entrada del cuanto de acción en la escena física, no fue generalmente apreciada por los físicos hasta 1905, cuando el genial físico (de nuevo) Einstein, aplicó las ideas cuánticas de Planck a su inconmensurable trabajo sobre el Efecto Fotoeléctrico (que le ganaría el Nobel de Física) al sugerir que la misma no era una misteriosa propiedad de los osciladores en las paredes de la cavidad y la radiación de cuerpo negro, la cuantificación es una característica fundamental de la propia energía lumínica.
Claro que, una característica central de la Física Clásica es que si conocemos las posiciones y velocidades de todos los objetos en un instante particular, podemos decir cuáles serán sus posiciones y velocidades en cualquier otro instante, ya sea pasado o futuro. Sin equivocación, la física clásica declara que el pasado y el futuro están gravados en el presente. Esta característica es también compartida por la Relatividad Especial y General. Aunque los conceptos relativistas de pasado y futuro son más sutiles que sus que sus familiares contrapartidas clásicas, las ecuaciones de la relatividad, junto con una evaluación completa del presente, los determinan por completo.
Siempre nos preguntaremos por el número que saldrá o dónde estará la partícula que buscamos
De forma completamente inesperada, encontraron que sólo las leyes cuánticas eran capaces de resolver la barahúnda de rompecabezas y explicar una gran variedad de datos recién adquiridos procedentes de los átomos y del reino subatómico. Sin embargo, si hacemos la medida más perfecta técnicamente posible para comprobar cómo son las cosas en este preciso momento, lo más que podemos esperar es predecir la probabilidad de que las cosas sean de una manera o de otra en un instante escogido en el futuro, o de que las cosas fueron de una determinada manera o de otra en algún instante escogido en el pasado. El Universo, según la mecánica cuántica, no está grabado en el presente; el universo, según la mecánica cuántica, participa (por decirlo de alguna manera) en un juego de Azar.
Mientras que la Intuición humana, y su encarnación de la Física Clásica, imagina una realidad en la que las cosas a veces se mantienen en un estado confuso entre ser parcialmente de una manera y parcialmente de otra. Las cosas sólo se hacen definidas cuando una observación apropiada las obliga a abandonar las posibilidades cuánticas y asentarse en un resultado específico. Sin embargo, el resultado que se hace real no puede predecirse: solo podemos predecir las probabilidades de que las cosas resulten de una manera o de otra.
La Paradoja EPR y los conceptos de Tiempo y Espacio, Presente, Pasado y Futuro
La paradoja de Einstein-Podolsky-Rosen, denominada “Paradoja EPR”, trata de un experimento mental propuesto por Albert Einstein, Boris Podolsky y Nathan Rosen en 1935. Es relevante, pues pone de manifiesto un problema aparente de la mecánica cuántica, y en las décadas siguientes se dedicaron múltiples esfuerzos a desarrollarla y resolverla.
A Einstein (y a muchos otros científicos), la idea del entrelazamiento cuántico le resultaba extremadamente perturbadora. Esta particular característica de la mecánica cuántica permite preparar estados de dos o más partículas en los cuales es imposible obtener información útil sobre el estado total del sistema haciendo sólo mediciones sobre una de las partículas.
Por primera vez, se observa la paradoja de Einstein, Podolsky, Tosen en un sistema de muchas partículas.
El experimento planteado por EPR consiste en dos partículas que interactuaron en el pasado y que quedan en un estado entrelazado. Dos observadores reciben cada una de las partículas. Si un observador mide el momento de una de ellas, sabe cuál es el momento de la otra. Si mide la posición, gracias al entrelazamiento cuántico y al principio de incertidumbre, puede saber la posición de la otra partícula de forma instantánea, lo que contradice el sentido común.
No todo lo que podemos constatar en la Mecánica cuántica es fácilmente asimilado por nuestras Mentes que, aplicando el sentido común (que a veces resulta el menos común de los sentidos) nos niegan esa realidad incontestable.
Esto, para nuestro común raciocinio, no resulta nada familiar y sí resulta muy extraño. No estamos acostumbrados a una realidad que permanece ambigua hasta que es percibida. Pero la singularidad de la mecánica cuántica no se detiene aquí. Tan sorprendente al menos como esta es una característica que se representa en un artículo por Einstein en 1935 con dos colegas más jóvenes, Nathan Rosen y Boris Podolsky, que pretendía ser un ataque a la teoría cuántica. Con giros posteriores del progreso científico, el artículo de Einstein puede considerarse ahora como uno de los primeros en señalar que la mecánica cuántica –si se toma al pie de la letra- implica que algo que uno observa aquí puede estar instantáneamente ligado a algo que está sucediendo allí, independientemente de la distancia.
Claro que Einstein consideraba absurdas tales conexiones instantáneas y postulaba que la teoría necesitaba mucho desarrollo para llegarla a conocer por completo. Sin embargo, cuando la teoría y la tecnología permitió comprobar todos aquellos supuestos absurdos cuánticos, los investigadores pudieron comprobar que podía haber un vínculo instantáneo entre lo que sucede en lugares ampliamente separados. Dos objetos pueden estar muy distantes en el espacio, pero por lo que concierne a la mecánica cuántica es como si fueran una única entidad. Además, debido al rígido vínculo entre espacio y tiempo encontrado por Einstein, las conexiones cuánticas también tienen tentáculos temporales.
Muchas son las cosas que aún no hemos llegado a comprender
Tenemos que comprender que abrir nuestras mentes a la verdadera naturaleza del Universo ha sido, desde siempre, uno de los objetivos más importantes de la Física. Al menos para mí, es difícil imaginar, una experiencia más cautivadora y reveladora que la de aprender, conocer y saber cómo hemos podido llegar hasta ésta segunda década del siglo XXI en la que, sentimos y somos conscientes de que la realidad que en este “universo” del saber del mundo sentimos, es, un pálido reflejo, de la realidad que nos acecha en el futuro.
Mientras tanto, algunos no dejan el empeño de unificar en una sola esas dos grandes teorías cuántica-relativista. Algunos, sin el equipamiento necesario, se metieron osados en las rápidas aguas que los arrastró en la corriente, y, sin embargo, tuvieron el tiempo necesario para dejar, a los que venían detrás, sus ideas de que, una teoría cuántica-relativista era posible. Así, llegó, con Kaluza-Klein aquel primer impulso que se intentó en la quinta dimensión para unificar la Relatividad General de Einstein con el Electromagnetismo de Maxwell.
Pasó el tiempo y surgieron aquellas teorías de gran unificación que se llamaron de super-gravedad, supersimetría, la cuerda heterótica, supercuerda y, la última y unificadora de todas las demás, la Teoría M. Y, la persistencia de todo este elenco de esforzados físicos, no cayó en saco roto. El sueño se mantiene muy vivo y no pierden la esperanza de alcanzar la recompensa a tanto trabajo y sacrificio. Los científicos recorren ahora caminos desbrozados por exploradores del pasado y ellos los siguen abriendo nuevos surcos, como si de exploradores se tratara, buscan y se acercan a una fusión armoniosa de las Leyes de lo muy Grande y de lo Muy Pequeño. Estamos seguros de que más tarde o más temprano, las supercuerdas nos darán una gran alegría que, cuando surja, será como la de Einstein y Planck, otra gran revolución.
Todo unido en una misma teoría en la que subyace la Gravedad-Cuántica, de eso nos habla la teoría de cuerdas que va mucho más allá de los Quarks
El sencillo repaso que llevamos dado a algunos acontecimientos de la física, son, por sí mismos, suficiente para comprender que nuestra comprensión de la verdadera naturaleza del espacio y el tiempo sería un testimonio de la capacidad del intelecto humano. Finalmente ¿llegaremos a conocer la realidad que subyace dentro de los conceptos del espacio-tiempo? Aquí, antes de dar una respuesta categórica, tendríamos que pasar un largo tiempo en silencio y pensando muy profundamente en la clase de respuesta que podríamos dar, toda vez que, tenemos delante de nosotros el horizonte de marcadores que delimitan las más remotas fronteras que, en nuestras mentes, quedan fuera de toda la experiencia humana, y, en ese sentido, sólo podemos intuir, para poder dar (con la experiencia hasta el momento adquirida), una respuesta que, de ninguna manera, puede ser categórica en ningún sentido que nos lleve a una realidad, ya que, en Ciencia, todo tiene que estar constatado y, el futuro, nos queda lejos, muy pero que muy lejos aún.
Si nos paramos a pensar por un momento, lo que hemos podido llegar a conseguir en las distintas ramas de la Ciencia, no tendríamos lugares suficientes para alojar la cantidad de asombro que nos abrumaría. Muchos han sido los logros que el ser humano ha podido conquistar con tan sólo su cerebro como herramienta principal. Y, al verdadero físico, por ejemplo, siempre se le aceleró el corazón cuando estaba a la vista del descubrimiento soñado. ¿Podéis imaginar lo que sentiría Einstein cuando al fin, después de largos años de búsqueda, pudo formular su teoría de la relatividad general?
¿Qué sensación puede existir para un científico que esa de descubrir los secretos de la Naturaleza?
Hay cuestiones importantes que nunca debemos olvidar y, desde luego, hombres de grandes pensamientos posibilitaron que nosotros estemos ahora en el nivel en el que nos encontramos en muchas ramas del saber humano que, sin auqellas ideas… Por ejemplo:
El gran filósofo alemán Gottfried Wilehlm Leibniz (que era contemporáneo de Newton con el que tuvo algunas refriegas), creía firmemente que el espacio no existe en ningún sentido convencional. Hablar de espacio, afirmaba, no es nada más que una forma fácil y conveniente de codificar dónde unas cosas se relacionan con otras. Sin objetos en el espacio, decía Leibniz, el propio espacio no tiene significado o existencia independiente, es decir, él nos decía que el espacio sin materia, el espacio vacío, no tenía ningún sentido. Un espacio vacío vendría a ser como un alfabeto sin letras.
Mach trabajando
Otro personaje que no es fácil de olvidar (Einstein lo tenía siempre en sus pensamientos en la relatividad general), es Mach que, entre otras muchas cuestiones se planteó que, en un universo vacío no hay distinción entre girar y no girar –no hay concepto de movimiento o aceleración si no hay puntos de referencia para comparar- y por lo tanto, girar o no girar sería lo mismo. Si las dos piedras de Newton unidas por una cuerda se pusieran a girar en un universo por lo demás vacío, Mach decía que la cuerda permanecería flácida. Si nosotros girásemos en un universo por lo demás vacío, nuestros brazos y piernas no se despegarían del cuerpo, y el fluido de nuestros oídos no se vería afectado, nosotros no sentiríamos nada. Esta es una sugerencia profunda y sutil. Para asimilarla realmente nosotros necesitaríamos meternos seriamente el el ejemplo e imaginar la quietud uniforme y negra del espacio totalmente vacío.
Ernst Mach en 1900.
El de Mach fue el primer desafío importante a la obra de Newton en más de dos siglos, y durante años envió ondas de choque a través de la comunidad de la Física. Claro que, todas estas ideas han ido evolucionando y nos han llevado a conceptos de campos de diversas procedencias, tales como: el campo de Faraday, los campos gravitatorios, campos nucleares, campos de Higgs, y otros. Cada vez se hizo más claro que el concepto de campo para una formulación moderna de la física era importante.
Claro que, pasado el tiempo, en todo aquello intervino alguien que, sencillo él, como si de un niño se tratara, se hacía preguntas “tontas” de una profundidad inalcanzable. Así, las ecuaciones de Maxwell no permitían que la luz parezca estacionaria, es decir, verla como si estuviera en reposo. Y ciertamente, no hay ningún informe fiable de nadie que realmente haya considerado un trozo estacionario de luz. Entonces se preguntaba el adolescente Einstein, ¿qué vamos a hacer con esta aparente paradoja?
Y volvemos al principio: Diez años más tarde, Einstein dio al mundo su respuesta con su teoría de la relatividad especial. Ha habido muchos debates sobre las raíces intelectuales del descubrimiento de Einstein, pero no hay duda de que su inquebrantable creencia en la simplicidad jugó un papel crítico. Einstein postulaba que la luz era un viajero solitario, la luz puede viajar a través del espacio vacío. Einstein nos vino a decir, con su sencilla manera de exponer las cosas que, si la teoría de Maxwell no apela a ningún patrón de reposo particular, la interpretación más directa es que no necesitamos uno. La velocidad de la luz, declaró Einstein, es de 1.080 millones de kilómetros por hora con respecto a nada y a todo.
“Hacer las cosas tan simples como sea posible, pero no más” En física hay un principio que se debe seguir: En realidad es… “un principio” metodológico y filosófico atribuido a Guillermo Ockham (1280-1349), según el cual, «en igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la correcta». Esto implica que, cuando dos teorías en igualdad de condiciones tienen las mismas consecuencias, la teoría más simple tiene más probabilidades de ser correcta que la compleja.
Durante toda su vida, Einstein desafío el sentido común y, con la paradoja de las ecuaciones de Maxwell, él supo ver que la luz tenía su medida invariante en la marcha que le había asignado el universo, sin tener en cuenta la fuente de procedencia, siempre, y en todas las circunstancias, la luz, correría a 1.080 millones de kilómetros en el vacío espacial.
En realidad, la velocidad de la luz en el vacío determina nuestro conocimiento del Universo
Así que, desde entonces, la velocidad de la luz es constante y, podemos deducir que, el espacio y el tiempo están en el ojo del que contempla. Cada uno de nosotros lleva consigo su propio reloj, su propio monitor del paso del tiempo que, como sabemos, no es igual para todo, ya que, es relativo en función de las circunstancias que en cada caso se puedan dar. El día que lleguemos a comprender la verdadera naturaleza de la luz, ese día, podremos decir ¡que sabemos!
Es la primera vez que tenemos pruebas sólidas de que uno de estos “planetas polares” orbita un par de estrellas.
“Durante décadas, la ciencia ficción nos ha seducido con imágenes de mundos con dos soles, paisajes bañados por una doble luz crepuscular, y planetas que desafían toda lógica astronómica.
Ahora, la realidad parece alcanzar a la fantasía. Un equipo de astrónomos acaba de descubrir un exoplaneta que gira alrededor de dos enanas marrones, también conocidas como “estrellas fallidas”, en una órbita completamente perpendicular. Este raro sistema se encuentra a unos 120 años luz de la Tierra, lo bastante lejos para parecer ajeno, pero lo bastante cerca para fascinarnos.”
Sistema binario
Se trata de un gigante gaseoso con una masa similar a la de Saturno
Orbita alrededor de una estrella naranja y una enana roja
Se han descubierto varios planetas que orbitan dos soles, siendo el más famoso Kepler-16b (similar a Tatooine de
Star Wars, un gigante gaseoso que orbita dos estrellas enanas marrones, un hallazgo que demuestra que los sistemas circumbinarios son reales y más comunes de lo que se pensaba, con otros como Kepler-1647b (el más grande) y 2M1510 también encontrados, ofreciendo visiones fascinantes de otros mundos con dobles amaneceres y puestas de sol.
Cada día que pasa encontramos nuevos mundos y, en esta ocasión, el que podemos ver en la imagen está acompañado por dos soles a los que orbita y de los que recibe luz y calor. Hemos descubierto más de cinco mil mundos situados en el espacio exterior que dan vueltas alrededor de estrellas de diferentes pelajes, más pequeñas o grandes que nuestro Sol y, en alguno de esos mundos, la vida podría estar presente.
Sabiendo que el Universo es igual en todas partes, todas sus regiones, por lejos que estén, están gobernadas por las mismas cuatro fuerzas fundamentales (arriba explicadas) y por las Constantes universales, como la carga del electrón, la masa del protón, la velocidad de la luz, la Gravedad, la Estructura Fina…
las distancias que de esos mundos nos separan y la rudimentaria técnica con la que podemos contar (de momento) para intentar esos inmensos desplazamientos, impiden que tratemos de viajar a ellos y conocer (si existen), a otras especies inteligentes.
El equipo del telescopio espacial Kepler de la NASA anunció no hace mucho el descubrimiento del primer exoplaneta que orbita simultáneamente dos estrellas de un sistema binario. La criatura se llama Kepler-16b -o mejor, Kepler-16 (AB)-b– y gira alrededor de dos estrellas más pequeñas que el Sol. Kepler A y Kepler B son dos astros con el 69% y el 20% de la masa del Sol respectivamente, mientras que Kepler-16b es un exo-Saturno que tiene 0,33 veces la masa de Júpiter. Posee un periodo de 229 días y se halla situado a 105 millones de kilómetros del par binario, la misma distancia que separa a Venus del Sol en nuestro Sistema Solar. Pero debido a que Kepler-16 AB son dos estrellas relativamente frías, la temperatura “superficial” de este gigante gaseoso ronda unos gélidos 170-200 K dependiendo de la posición orbital. Es decir, nada que ver con el infierno de Venus.
Científicos del observatorio espacial Kepler de la NASA halló un planeta que está inserto en un sistema con dos estrellas, a una distancia de 200 años luz de la Tierra.
El planeta, ubicado en la constelación del Cisne, fue bautizado con el nombre de Kepler 16b y es frío y gaseoso en vez de un tórrido desierto, por lo cual es el primer planeta circumbinario, es decir, dos estrellas, según señala el artículo en la revista Science.
Como podréis ver y leer, los medios de comunicación cuentan las noticias científicas como mejor les parece y, no pocas veces distorsionan la realidad. Claro que, tener un científico “de verdad” en nómina y en cada especialidad…sería insoportable (económicamente hablando) para cualquier medio de comunicación y dan las noticias que les llegan de la mejor manera posible.
Las técnicas avanzan y cada vez es más fácil detectar nuevos mundos antes perdidos en el inmenso espacio interestelar y, la lejanía, las dificultades que añaden la luz emitida por la estrella que estos mundos orbitan, poco a poco, están siendo obviados por nuevas técnicas y formas nuevas que, pronto, nos llevarán a saber de mundos habitados por otros seres vivos.
Habrá que esperar un poco. Lo que pienso sobre:
La vida en otros mundos
^Quién sabe lo que ahí fuera podremos encontrar? Mundos con otras características pero aptos para la vida
Todo lo que podamos imaginar… ¡Podría ser cierto! También lo que ni podemos imaginar lo podría ser. Son tantas las variantes que existen en ese sentido de diversidad de mundos y estrellas que los puedan calentar para hacer posible la vida que, no podemos hacer otra cosa que conjeturar lo que podría ser. Desde luego, científicamente hablando, lo más probable es que sí exista la vida extraterrestre y, de como ésta pueda ser, serían muchas las variantes que lo determinarían por lo que, solo podemos especular. Me decanto, de todas las maneras, por el hecho de que la vida estará también, en otros mundos, basada en el Carbono como en la Tierra. Si el Universo es igual en todas partes y sus leyes las mismas también, ¿por qué allí sería distinto? Otra cosa sería las formas en las que puedan estar constituidos que, serían humanoides o de cualquier otro tipo, como en la Tierra, si existe vida en otros mundos, será de diversa constitución.
¿Quién no ha soñado alguna vez con seres de otros mundos?
¿Quién no se preguntó en alguna ocasión cómo serían los extraterrestres?
¿Existe alguna posibilidad de que alguna vez podamos ver uno?
Y sobre todo, ¿hay vida en otros mundos?
Según todos los indicios y datos que hemos podido obtener, en los mundos hermanos del Sistema Solar y en sus lunas, no parece que pueda haber vida como la nuestra; no reúnen las condiciones requeridas para ello. Eso no impide que pueda haber otras formas de vida en forma de bacterias u otras similares.
Como la atmósfera de Venus es extraordinariamente densa y está formada en su mayoría por dióxido de carbono, con capas de ácido sulfúrico, se forman densas nubes que oscurecen la superficie, dificultando la visión desde el espacio. Por ello, sondas como Magallanes tuvieron que emplear un sistema de radar. Las temperaturas allí harían imposible la presencia de vida tal como la conocemos.
Creo que son cientos de miles los mundos aptos para el surgir de la Vida. Sin embargo, las distancias que nos separan…
Las atmósferas de los planetas vecinos y las temperaturas que en ellos reinan, no son precisamente las más idóneas para que la vida germine en ellos. Sin embargo, en algún que otro satélite, como es el caso de la luna de Júpiter, Europa, que constituye un mundo completamente helado aunque debajo de la superficie (así se cree) podría existir un océano de agua no tan fría y calentada gracias a la influencia de las mareas de Júpiter, ¿Quién podría asegurar que allí, en presencia de agua líquida, no podría haber alguna forma de vida?
En la luna de Saturno Titán se cree que pueden existir algunas formas de vida extraterrestres, posiblemente basadas en el metano que fluye por ríos y que la atmósfera contiene provocando lluvias de metano. Según los datos obtenidos por la sonda Cassini los ríos de metano fluyen por la superficie de Titán, además la sonda Huygens que aterrizó en Titán en 2005 mostrando las primeras imagenes de la superficie de Titán, también aporto datos muy interesantes.
Titán, con una atmósfera de metano y nitrógeno y en cuya superficie podría haber nitrógeno líquido y compuestos orgánicos sólidos. Lo que también se puede decir de Tritón, el satélite de Neptuno. Así que, son tres satélites que podrían (es concebible) tener alguna forma de vida.
Sin embargo, hasta el momento, son sólo conjeturas. El único objeto del Sistema Solar que está a una distancia idónea del Sol, que tiene los elementos y condiciones precisas para la formación de la vida (temperatura, atmósfera, etc), es el planeta Tierra.
En la noche oscura miramos al cielo y solo vemos una pequeña cantidad de estrellas
El número total de estrellas en el universo conocido se calcula que sobrepasan los 1.000 millones de millones (1.000.000.000.000.000.000.000). Nuestra propia galaxia, la Vía Láctea, contiene más de cien mil millones de estrellas. Si todas las estrellas se han desarrollado bajo los mismos parámetros que la nuestra (el Sol), es lógico pensar que casi todas ellas tendrán su propio sistema planetario.
¿Es correcta la cifra del número de estrellas arriba reseñado?
¡Sí, la cifra es correcta en magnitud! El número de estrellas en el universo observable es increíblemente vasto, estimándose en billones (millones de millones) o incluso más, alrededor de 1022 a 1024 estrellas, superando ampliamente los 1.000 trillones (10²⁴) que en principio se estimó, lo que representa una cantidad casi incalculable que se estima contando las estrellas de nuestra galaxia y multiplicando por el número de galaxias estimado en todo el Universo.
Sin embargo, lo que no es tan probable, es que todas tengan un planeta con la composición, la atmósfera, la distancia idónea a su estrella y abundante agua y los productos químicos necesarios para la creación y surgimiento de la vida.
Son muchos los planetas descubiertos fuera de nuestro sistema solar, todos ellos muy grandes, incluso varias veces el volumen y la masa de Júpiter (no aptos para la vida inteligente tal como la conocemos).
Otros Sistemas planetarios, como el nuestro, tienen planetas situados en la zona habitable
Hay que esperar a que estén en funcionamiento las nuevas generaciones de telescopios, con técnicas superiores al Hubble, que nos podrán buscar nuevos planetas fuera del Sistema Solar y que a muchos años-luz de nosotros, podrían albergar vida inteligente.
El descubrimiento de planetas enormes situados en sistemas solares muy lejanos son una esperanza, ya que donde existen esa clase de planetas, es lógico pensar que existan otros más pequeños que, como la Tierra, puedan tener condiciones distintas y que permitan alguna clase de vida.
La imagen de Galileo mirando por su telescopio a las estrellas lejanas es sólo un símbolo del pasado. Ahora, los modernos astrónomos cuentan con sofisticados telescopios de última generación que dirigen por ordenador y sentados cómodamente las operaciones de investigación de las estrellas. Los datos son estudiados y normalizados por enormes y potentes computadoras que, en la pantalla de ordenador, les enseña lo que han detectado. Así es la astronomía moderna que contando con nuevas técnicas y muchos medios, pueden descifrar problemas antes irresolubles.
Hay estudios que favorecen la creencia de que los sistemas solares son tan comunes como las estrellas. Pero, aún suponiendo que la mayoría e incluso todas las estrellas posean sistemas planetarios, y que muchos de esos planetas sean similares a la Tierra en tamaño, debemos saber qué criterios han de satisfacer o qué requisitos deben tener o cumplir para que sean habitables.
Incluso en planetas que orbitan estrellas distintas al Sol, podría estar la vida presente
Se cree que una estrella debe tener cierto tamaño para poder poseer un planeta habitable. Cuanto más grande es la estrella tanto menor es su tiempo de vida, y si excede de ciertas dimensiones, no vivirá lo suficiente como para permitir que un planeta recorra las prolongadas etapas de su evolución química, antes de que se puedan formar y desarrollar en él formas de vida complejas.
Si la estrella es demasiado pequeña no puede calentar suficientemente a un planeta si este no está muy próximo a ella, y en tal caso, sufriría periódicos efectos perjudiciales. Se estima que sólo las estrellas de las clases espectrales F2 a Kl son adecuadas para el mantenimiento de planetas con nivel de habitabilidad suficiente para seres humanos: planetas que puedan ser colonizados (si algún día conseguimos el viaje -la forma- de desplazarnos entre las estrellas).
Si pensamos que en nuestra galaxia existen 100.000 millones de estrellas, y que tal ingente número de soles es la media de las galaxias, podemos suponer, aplicando la lógica, que estrellas del tipo idóneo para tener planetas como la Tierra o similares deben ser miles de millones. Lo que nos lleva a la conclusión de que, planetas como el nuestro también podrían ser unos cuantos.
Es probable que estos planetas portadores de la vida puedan estar distribuidos por el universo de manera uniforme; la dificultad es que el universo es demasiado grande. Si cada 100.000 años-luz cúbicos existiera un planeta como la Tierra, serían muchísimos los planetas con vida, lo que nos llevaría a tener que explorar a una distancia mínima de unos 30 años-luz para encontrar uno de esos planetas hermanos del nuestro.
Sería extraño que por esta región pudiera existir vida inteligente y que, a pesar de la cercanía con nuestro Sistema solar (4,3 años-luz), no tuviéramos ninguna prueba de su existencia. Claro que, también podría tratarse de formas de vida poco evolucionadas que no han conseguido aún la tecnología necesaria para las comunicaciones a tan largas distancias.
Algún especialista, no recuerdo ahora mismo su nombre, expuso la idea de que 14 estrellas distantes de nosotros a lo sumo 22 años-luz, pueden poseer planetas habitables y sopesó las probabilidades de que esto pueda ser así en cada caso. Llega a la conclusión de que la mayor probabilidad de planetas habitables se da precisamente en las estrellas más cercanas a nosotros, las dos estrellas similares al Sol del Sistema Alfa Centauro A y B. Según estimaba este señor, estas dos estrellas compañeras tienen, consideradas en conjunto, una posibilidad entre diez de poseer planetas habitables, la probabilidad total para el conjunto de 14 estrellas vecinas es de 2 entre 5.
Si todas las leyes del universo son las mismas que rigen aquí en la Tierra y en el Sistema Solar y en nuestra galaxia, entonces creo que para opinar sobre la posibilidad de vida extraterrestre, hay que conocer los trabajos de H. C. Urey, Stanley Lloyd Miller y otros estudiosos del origen de la vida en la Tierra, y aplicando sus estudios a planetas lejanos, tendremos la respuesta adecuada.
En los años 50, los bioquímicos Stanley Miller y Harold Urey llevaron a cabo un experimento que mostraba que varios componentes orgánicos se podían formar de forma espontánea si se simulaban las condiciones de la atmósfera temprana de la Tierra.
Diseñaron un tubo que contenía la mayoría de los gases, similares a los existentes en la atmósfera temprana de la Tierra, y una piscina de agua que imitaba al océano temprano. Los electrodos descargaron un corriente eléctrica dentro de la cámara llena de gas, simulando a un rayo. Dejaron que el experimento se sucediera durante una semana entera, y luego analizaron los contenidos en la piscina líquida. Se dieron cuenta de que varios aminoácidos orgánicos se habían formado de manera espontánea a partir de estos materiales inorgánicos simples. Estas moléculas se unieron en la piscina de agua y formaron coacervados.
Este experimento, junto a una considerable evidencia geológica, biológica y química, ayuda a sustentar la teoría de que la primera forma de vida se formó de manera espontánea mediante reacciones químicas. Sin embargo, todavía hay muchos científicos que no están convencidos.
Como nos dice Kike en uno de sus comentarios, está claro que las distancias nos impiden ese contacto con otras civilizaciones extraterrestres. El Espacio-tiempo que nos separa de ellas es demasiado grande para que podamos llegar a ellos o ellos hasta nosotros. Y, como bien apunta, será en el futuro lejano, cuando una vez en posesión de los conocimientos necesarios, podamos, al menos, intentar esquivar el espacio-tiempo y, por caminos ahora desconocidos, poder llegar hasta esos lejanos lugares donde habitan otros seres. Sin que consigamos conquistar esos conocimientos para poder burlar la velocidad de la luz, ese límite infranqueable en nuestro universo, no conseguiremos nunca llegar hasta ellos.
Otra cuestión será el coincidir, tanto en el espacio como en el tiempo, con otras civilizaciones inteligentes; no será fácil. Podría darse el caso de civilizaciones que existieron y desaparecieron antes de que apareciéramos nosotros, o que existan en este mismo momento y que estén tan atrasadas que no podamos detectar sus señales electromagnéticas inexistentes, o que estén tan adelantados que no quieran saber nada de nosotros y estén esperando el momento idóneo de nuestra evolución para contactar, ¿quien podría saber la verdad? Otra posibilidad es que nosotros nos destruyamos antes de que todo eso sea posible.
Soñamos con lo que pudiera ser en el futuro
Pensemos por un momento que existen planetas idóneos para la vida a 500 años-luz de la Tierra, y en ese tiempo, recorreríamos 4.730.400.000.000.000 Km si tuviéramos naves espaciales cuya velocidad igualara a la velocidad de la Luz. Pero como nuestros vehículos espaciales sólo alcanzan 50 o 60 mil Km/h, ¿Qué materiales tendría que tener la nave viajera para que no se destruyera por el camino?, ¿Quién podría soportar tal viaje?, ¿Cuántas generaciones pasarían antes de llegar?, ¿Qué seres llegarían después de las mutaciones sufridas en la ingravidez durante tanto tiempo?
Una sola cuestión es segura: la vida existe fuera de nuestro Sistema Solar, lo contrario sería un milagro. No podemos ser tan ególatras y pensar que estamos solos, sería mucho espacio para tan pocos.
Se han descubierto estrellas como el Sol que están orbitadas por diversos planetas
Sí, solo en la Vía Láctea se han calculado 30.000 millones de estrellas de la clase G2V (como el Sol)
Resulta que nos somos únicos ni tampoco unos privilegiados, hemos surgido en el planeta Tierra como otros seres inteligentes habrán evolucionados en otros mundos. No creo en el dicho de que somos los elegidos. La importancia que podamos tener es relativa, y, sobre todo, serán nuestros seres queridos los que nos echarán de menos cuando nos marchemos. En ese momento que siempre llega, ninguna estrella del cielo dejará de brillar, todo seguirá su ritmo cambiante con el paso del Tiempo.